Resumen del tema de
OBSTETRICIA Y GINECOLOGIA
Fisiología del embarazo
1 El signo más temprano de embarazo y la razón
principal por la cual la mayoría de las embarazadas consultan al médico es la
falta de período menstrual. En las mujeres sexualmente activas en edad
reproductiva que tienen períodos regulares, una menstruación que se retrasa por
≥ 1 semana debe tomarse como signo de embarazo.
Se
considera que el embarazo dura 266 días desde el momento de la concepción o 280
días desde el último período menstrual si los períodos se producen regularmente
cada 28 días. La fecha de parto se estima según el último período menstrual. Un
parto hasta 2 semanas antes o después de la fecha estimada es normal.
Fisiología
El embarazo provoca cambios fiológicos en todas los órganos, aparatos y
sistemas maternos; la mayoría regresa a la normal después del parto. En
general, los cambios son más drásticos en los embarazos multifetales que en los
únicos.
Cardiovascular
El gasto cardíaco aumenta 30 al 50% comenzando para la semana 6 y llega a un
pico entre las 16 y las 28 semanas (en general, alrededor de las 24 semanas).
Permanece elevado hasta la semana 30. Luego, el gasto cardíaco se vuelve
sensible a la posición. Las posiciones que hacen que el agrandamiento del útero
obstruya la vena cava (p. ej., decúbito) son las que más reducen el gasto
cardíaco. En promedio, el gasto cardíaco disminuye ligeramente desde la semana
30 hasta que comienza el trabajo de parto. Durante éste, el gasto cardíaco
aumenta otro 30%. Después del parto, el útero se contrae y el gasto cardíaco
cae con rapidez a un 15 o 25% por encima del normal, luego disminuye
gradualmente (durante las próximas 3 a 4 semanas) hasta que alcanza los niveles
preembarazo alrededor de las 6 semanas posparto.
El
aumento del gasto cardíaco durante el embarazo se debe principalmente a las
demandas de la circulación uteroplacentaria; el volumen de esta circulación
aumenta de manera muy marcada, y la circulación dentro del espacio intervelloso
actúa casi como una derivación arteriovenosa. A medida que la placenta y el
feto se desarrollan, el flujo del útero debe aumentar 1 L/min (20% del gasto
cardíaco normal) en el momento del parto. El incremento de las necesidades de
la piel (para regular la temperatura) y los riñones (para excretar los desechos
fetales) es responsable de parte del aumento del gasto cardíaco.
Para
incrementar el gasto cardíaco, la frecuencia cardíaca aumenta de los 70 latidos
hasta 90 latidos/min, y el volumen corriente se eleva. Durante el segundo
trimestre, en general la tensión arterial cae (y la presión diferencial se
amplía), aunque el gasto cardíaco y los niveles de renina y angiotensina
aumentan, porque la circulación uteroplacentaria se expande (el espacio
intervelloso placentario se desarrolla) y la resistencia vascular sistémica se
reduce. La resistencia disminuye porque la viscosidad y la sensibilidad de la
angiotensina se reducen. Durante el tercer trimestre, la tensión arterial puede
regresar a la normal. Con los gemelos, el gasto cardíaco aumenta más y la
tensión arterial diastólica es más baja para las 20 semanas en comparación con
los embarazos únicos.
El
ejercicio aumenta el gasto cardíaco, la frecuencia cardíaca, el consumo de O2 y
el volumen/min respiratorio más durante el embarazo que en otro momento.
La
circulación hiperdinámica del embarazo aumenta la frecuencia del murmullo
funcional y se acentúan los ruidos cardíacos. Los rayos X o el ECG pueden
mostrar un desplazamiento cardíaco en la posición horizontal, rotando hacia la
izquierda, y aumenta el diámetro transverso. Los latidos prematuros auriculares
y ventriculares son comunes durante el embarazo. Todos estos cambios son
normales y no deben diagnosticarse erróneamente como trastornos cardíacos; en
general, se manejan con sólo tranquilizar a la paciente. Sin embargo, la
taquicardia paroxística auricular aparece con más frecuencia en las mujeres
embarazadas y puede requerir la digitilización profiláctica u otros agentes antiarrítmicos.
El embarazo no afecta las indicaciones ni la seguridad de la cardioversión.
Hematológico
El volumen total de sangre aumenta proporcionalmente con el gasto cardíaco,
pero el incremento en el volumen plasmático es mayor (cerca del 50%, en general
unos 1.600 mL para un total de 5.200 mL) que el de la masa de glóbulos rojos
(un 25%); por lo tanto, la hemoglobina disminuye por dilución, alrededor de
13,3 a 12,1 g/dL. Esta anemia por dilución disminuye la viscosidad sanguínea.
En el caso de gemelos, el volumen sanguíneo total materno aumenta más (cerca
del 60%).
El
recuento de blancos aumenta ligeramente de 9.000 a 12.000/μL. Durante el
trabajo de parto y en los primeros días del posparto, se produce una
leucocitosis marcada (≥ 20.000/μL).
Los
requerimientos de hierro aumentan un total de 1 g durante todo el embarazo y
son mayores en la segunda mitad de éste (6 a 7 mg/día). El feto y la placenta
utilizan unos 300 mg de hierro, y el aumento de la masa de eritrocitos maternos
requiere unos 500 mg adicionales. La excreción es de alrededor de 200 mg. Se
necesitan suplementos de hierro para evitar una mayor disminución de los
niveles de hemoglobina, porque la cantidad absorbida de la dieta y las reservas
de hierro (promedio total de 300 a 500 mg) son en general insuficientes para
cumplir con las demandas del embarazo.
Aparato
urinario Los cambios en la función renal van de la mano con los de la cardíaca.
La tasa de filtración glomerular aumenta del 30 al 50%, alcanza el máximo entre
las semanas 16 y 24 de la gestación y permanece en ese nivel hasta el momento
del parto, cuando puede disminuir ligeramente debido a la presión ejercida
sobre la vena cava que, a menudo, produce una estasis venosa en las
extremidades inferiores. El flujo plasmático renal aumenta en proporción con la
tasa de filtración glomerular. Como resultado, el nitrógeno ureico plasmático
disminuye, en general a 10 mg/dL (3,6
mmol urea/L), y los niveles de creatinina se reducen proporcionalmente en 0,5 a
0,7 mg/dL (44 a 62 μmol/L). La marcada dilatación de los uréteres (hidrouréter)
es causada por las influencias hormonales (predominantemente, progesterona) y
por reflujo debido a la presión del útero agrandado sobre los uréteres, lo que
también puede causar hidronefrosis. En el posparto, el sistema colector
urinario puede necesitar hasta 12 semanas para normalizarse.
Los
cambios posturales afectan la función renal más durante el embarazo que en
cualquier otro momento; o sea que la posición supina aumenta más la función
renal, y las posiciones de pie disminuyen más la función renal. La función
renal también aumenta marcadamente en la posición lateral, particularmente al
acostarse del lado izquierdo; esta posición alivia la presión del útero
agrandado sobre los grandes vasos cuando la mujer se acuesta. El aumento
posicional de la función renal es una de las razones por las que la mujer
embarazada necesita orinar con frecuencia cuando se acuesta para dormir.
Respiratorio
En parte, la función pulmonar cambia porque la
progesterona aumenta y en parte, porque el útero agrandado interfiere
con la expansión pulmonar. La
progesterona estimula al cerebro para disminuir los niveles de CO2. Para
reducir los niveles de CO2, el volumen corriente, el volumen minuto y la
frecuencia respiratoria aumentan, con lo que se incrementa el pH plasmático. El
consumo de O2 se eleva un 20% para satisfacer el aumento de las necesidades
metabólicas del feto, la placenta y varios órganos maternos. Las reservas
inspiratoria y espiratoria, el volumen residual y la capacidad vital y la Pco2
plasmática disminuyen. La capacidad vital y la Po2 plasmática no cambian. La
circunferencia torácica aumenta unos 10 cm.
Se
produce una hiperemia considerable y edema del tracto respiratorio. A veces se
produce una obstrucción nasofaríngea sintomática y congestión nasal, las
trompas de Eustaquio se bloquean transitoriamente y el tono y la calidad de la
voz cambian.
Una
disnea leve durante el ejercicio es común, y las respiraciones profundas son
más frecuentes.
Aparato
digestivo y hepatobiliar A medida que el embarazo progresa, la presión del
útero agrandado sobre el recto y la porción baja del colon puede provocar
estreñimiento. La motilidad gastrointestinal disminuye porque la elevación en
los niveles de progesterona relaja el
músculo liso. La pirosis y los eructos son comunes, posiblemente producto del
retraso en el vaciado gástrico y el reflujo gastroesofágico por relajación del
esfínter esofágico inferior y del hiato diafragmático. La producción de HCl
disminuye; de esta forma, la úlcera gástrica es poco común durante el embarazo,
y las úlceras preexistentes a menudo se vuelven menos graves.
La
incidencia de trastornos vesiculares aumenta un poco. El embarazo afecta
sutilmente la función hepática, en especial el transporte de bilis. Los valores
de los estudios de función hepática de rutina son normales, excepto los niveles
de fosfatasa alcalina, que aumenta progresivamente durante el tercer trimestre
y puede ser 2 o 3 veces el normal en el momento del parto; el incremento se
debe a la producción placentaria de esta enzima más que a una disfunción
hepática.
Endocrino
El embarazo altera la función de la mayoría de las glándulas endocrinas, en
parte porque la placenta produce hormonas y, además, porque la mayoría de las
hormonas circulan unidas a proteínas y la unión a proteínas aumenta durante el
embarazo.
La
placenta también produce la subunidad beta de la gonadotropina coriónica humana
(beta-hCG), una hormona trófica que, como las hormonas foliculoestimulante y
luteinizante, mantiene el cuerpo lúteo y por lo tanto evita la ovulación. Los
niveles de estrógeno y progesterona aumentan temprano durante el
embarazo debido a que la beta-hCG estimula los ovarios para que las produzca en
forma continua. Después de las 9 o 10 semanas de edad gestacional, la placenta
propiamente dicha produce grandes cantidades de
estrógenos y progesterona para
mantener el embarazo.
La
placenta produce una hormona (similar a la hormona tiroestimulante) que
estimula la tiroides y provoca hiperplasia, aumento de la vascularización y un
moderado agrandamiento. Los estrógenos
estimulan a los hepatocitos y aumenta los niveles de globulinas de unión de las
hormonas tiroideas; así, aunque los niveles totales de tiroxina pueden
aumentar, los de las hormonas tiroideas libres permanecen normales. Los efectos
de la hormona tiroidea tienden a aumentar y pueden imitar un hipertiroidismo,
con taquicardia, palpitaciones, sudoración excesiva e inestabilidad emocional.
Sin embargo, el hipertiroidismo verdadero sólo se produce en el 0,08% de los
embarazos.
La
placenta produce hormona liberadora de
corticotropina (CRH), que estimula la producción materna de ACTH. Esto
aumenta los niveles de hormonas suprarrenales, en especial de aldosterona y
cortisol, lo que contribuye con el edema. El incremento en la producción de
corticosteroides y la elevada producción placentaria de progesterona producen resistencia a la insulina y un aumento de la necesidad de insulina, al igual que el estrés del embarazo
y, posiblemente, el aumento en los niveles de la hormona lactógeno placentaria
humana. La insulinasa, producida por la placenta, también puede aumentar los
requerimientos de insulina; por eso
muchas mujeres con diabetes gestacional desarrollan formas más floridas de
diabetes.
La
placenta produce hormona melanocito estimulante (MSH), que aumenta la
pigmentación cutánea tardía en el embarazo.
La
glándula hipófisis se agranda un 135% durante el embarazo. Los niveles maternos
de prolactina aumentan 10 veces. El incremento de la prolactina se asocia con
un aumento de la producción de hormona liberadora de tirotropina, estimulada por los estrógenos. La función primaria del aumento
de la prolactina es asegurar la lactancia. Los niveles vuelven a la normal en
el posparto, aunque la mujer esté amamantando.
Dermatológica
El aumento de los niveles de
estrógenos, progesterona y MSH
contribuye con los cambios de pigmentación, aunque la patogenia exacta se
desconoce. Estos cambios incluyen
•Melasma
(cloasma, máscara del embarazo), que es la pigmentación marrón en forma de
manchas en la frente y las eminencias malares
•El
oscurecimiento de las areolas mamarias, las axilas y los genitales
•Línea
negra, una línea oscura que desciende en la línea media del abdomen
En
general, el melasma debido al embarazo retrograda dentro del año.
Aumenta
la incidencia de las angiomas aracniformes (telangiectasias aracnoideas), en
general solo encima de la cintura, y de capilares dilatados de paredes
delgadas, en especial en las piernas.
Signos
y síntomas El embarazo puede hacer que las mamas se agranden debido a un
aumento de los niveles de estrógenos
(principalmente) y de progesterona (una
extensión de la ingurgitación mamaria premenstrual). Las náuseas, y a veces los
vómitos, pueden aparecer debido al incremento de los niveles de estrógenos y la subunidad beta de la
gonadotropina coriónica humana (beta-hCG) por las células sincitiales de la
placenta, que comienza 10 días después de la fertilización (ver Concepcepción y
desarrollo prenatal). El cuerpo lúteo en el ovario, estimulado por la beta-hCG,
sigue secretando grandes cantidades de
estrógenos y progesterona para
mantener el embarazo. Muchas mujeres pueden cansarse en este punto, y algunas
notan cierta distensión abdominal.
En
general, comienzan a sentir los movimientos fetales entre las semanas 16 y 20.
Durante
el final del embarazo, el edema de las extremidades inferiores y las venas
varicosas son comunes; la causa principal es la compresión de la vena cava
inferior por el útero aumentado de tamaño.
Los
hallazgos del examen pelviano incluyen un cuello más blando y un útero más
grande y también blando. En general, el cuello tiene un tinte azulado a
violáceo, probablemente debido a que la irrigación uterina aumenta. Alrededor
de las 12 semanas de gestación, el útero se extiende por encima de la pelvis
ósea hacia el abdomen; a las 20 semanas alcanza el ombligo, y para la semana
36, el borde superior casi alcanza el apófisis xifoides.
Diagnóstico
•Prueba
urinaria de beta-hCG
En
general, se usan análisis de orina y a veces de sangre para confirmar o excluir
el embarazo; usualmente, los resultados son precisos varios días antes de la
ausencia del período menstrual y a menudo unos pocos días después de la
concepción.
Los
niveles de beta-hCG, que se correlacionan con la edad gestacional en los
embarazos normales, pueden usarse para determinar si el feto está creciendo
normalmente. El mejor abordaje es comparar 2 valores de beta-hCG sérica,
obtenidos con 48 a 72 horas de separación en el mismo laboratorio. En un
embarazo normal único, los niveles de beta-hCG se duplican cada 1,4 a 2,1
durante los primeros 60 días (7,5 semanas), luego comienzan a disminuir entre
las semanas10 y 18. La duplicación regular de los niveles de beta-hCG durante
el primer trimestre sugiere un crecimiento normal.
Otros
signos aceptados de embarazo son los siguientes:
•Presencia
de un saco gestacional en el útero, en general visto con la ecografía alrededor
de las semanas 4 a 5 y que con frecuencia se corresponde con niveles de
beta-hCG sérica de 1.500 mIU/mL (es usual que pueda verse un saco vitelino en
el saco gestacional en la semana 5)
•Movimientos
cardíacos fetales, vistos con ecografía en tiempo real ya entre las semanas 5 y
6
•Sonidos
cardíacos fetales, oídos con ecografía Doppler ya entre las semanas 8 y 10 si
el útero es accesible por vía abdominal
•El
médico puede sentir los movimientos fetales durante el examen después de la
semana 20
Sangrado
Durante el Embarazo
Sangrado
vaginal durante el embarazo puede ocurrir con frecuencia en la primer trimestre
del embarazo, y puede no ser un signo de problemas. Sin embargo, el sangrado
que se produce en el segundo y tercer trimestre del embarazo a menudo puede ser
un signo de una posible complicación. El sangrado puede ser causada por una
serie de razones posibles.
Primera
mitad del embarazo:
Aborto
Espontáneo: El sangrado puede ser un signo de aborto espontáneo, pero no
significa que aborto espontáneo es inminente. Los estudios muestran que entre
el 20-30% de las mujeres experimentan algún grado de sangrado en embarazo
prematuro. Aproximadamente la mitad de las mujeres embarazadas que sangran no
tienen abortos espontáneo. Aproximadamente el 15-20% de todos los embarazos
resultan en un aborto espontáneo, y la mayoría se producen durante las primeras
12 semanas
Signos de Aborto Espontáneo incluyen:
•El
sangrado vaginal
•Calambres
dolor que se siente bajo en el estómago (fuerte que los cólicos menstruales)
•Tejido
que pasa a través de la vagina
La
mayoría de los abortos espontáneo no se pueden prevenir. A menudo son la manera
del cuerpo de tratar con un embarazo no saludable que no se estaba
desarrollando. Un aborto espontáneo no significa que no se puede tener un
futuro embarazo saludable o que usted mismo no es saludable.
Los
Embarazos Ectópicos:
Los
embarazos ectópicos son embarazos que implantan en algún lugar fuera del útero.
La trompa de Falopio representa la mayoría de los embarazos ectópicos. Los
embarazos ectópicos son menos comunes que los abortos espontáneo, que ocurre en
1 en 60 embarazos.
Signos
de embarazos ectópicos:
•Dolor
Calambres sentía bajo en el estómago (por lo general más fuerte que los cólicos
menstruales)
•Dolor
agudo en la zona abdominal
•Los
bajos niveles de hCG
•El
sangrado vaginal
Las
mujeres están en mayor riesgo si han tenido:
•Una
infección en las trompas
•Un
embarazo ectópico previo
•cirugía
pélvica anterior
Los
Embarazos Molares:
Embarazos
molares son una causa rara de hemorragia temprana. A menudo se refiere como un
“mol”, un embarazo molar implica el crecimiento de tejido anormal en lugar de
un embrión. También se refiere a la enfermedad trofoblástica como gestacional
(GTD).
•El
sangrado vaginal
•Análisis
de Sangre eveal inusualmente altos niveles de hCG
•tonos
cardíacos fetales ausentes
•racimos
de uvas se ven en el útero por un ultrasonido
¿Cuáles
son las razones más comunes para el sangrado en la primera mitad del embarazo?
Desde
la hemorragia que se produce en la primera mitad del embarazo es tan común,
muchos se preguntan cuáles son las causas, además de algunas de las
complicaciones ya mencionadas.
Sangrado
puede ocurrir en el embarazo temprano debido a los factores siguientes:
•Sangría
de la implantación puede ocurrir en cualquier lugar de 6-12 días después de la
posible concepción. Cada mujer experimenta sangrado de implantación
diferente-algunos ligeramente detectar durante unas horas, mientras que otros
pueden tener un poco de luz machando por un par de días.
•Algún
tipo de infección en la cavidad pélvica o del tracto urinario pueden causar
sangrado.
•Después
de la relación sexual, algunas mujeres pueden sangrar, ya que el cuello uterino
es muy tierno y sensible. Usted debe interrumpir la relación sexual hasta que
haya sido visto por su médico. Esto es para prevenir cualquier acto sexual más
irritación que tiene normal no causar un aborto espontáneo.
Segunda
mitad del embarazo:
Las
condiciones comunes de sangrado menor incluyen un cuello uterino inflamado o
crecimientos en el cuello uterino. Hemorragia tardía puede suponer una amenaza
para la salud de la mujer o del feto. Comuníquese con su proveedor de atención
médica si experimenta cualquier tipo de sangrado en el segundo o tercer
trimestre de su embarazo.
Desprendimiento
de la Placenta:
El
sangrado vaginal puede ser causada por la placenta se separe de la pared
uterina antes o durante el parto. Sólo el 1% de las mujeres embarazadas tienen
este problema, y por lo general ocurre durante las últimas 12 semanas de
embarazo.
Los signos de la placenta
•Sangrado
•Dolor
de estómago
Las
mujeres que están en mayor riesgo para esta condición incluyen:
•Después
de haber tenido hijos
•Son
35 años o más
•Han
tenido desprendimiento antes de
•Tener
anemia de células falciformes
•Alta
presion sanguinea
•Trauma
o lesiones en el estómago
•El
consumo de cocaína
Placenta
Previa:
La
placenta previa ocurre cuando la placenta se encuentra bajo en el útero, en
parte o en su totalidad cubre el cuello del útero. Es grave y requiere atención
inmediata. Ocurre en 1 de cada 200 embarazos. El sangrado ocurre generalmente
sin dolor.
•Tener
hijos ya tenían
•Previo
parto por cesárea
•
Otras cirugías en el útero
•Llevar
gemelos o trillizos
Trabajo
de parto prematuro:
El
sangrado vaginal puede ser un signo del parto. Hasta un par de semanas antes de
que comience el trabajo, el tapón de moco puede pasar. Esto normalmente se
compone de una pequeña cantidad de moco y sangre. Si se produce antes, usted
podría estar entrando en trabajo de parto prematuro y debe consultar a su
médico inmediatamente.
Los
signos de parto prematuro incluyen estos síntomas que se producen antes que la semana 37 de embarazo:
◦El
flujo vaginal (acuosa, moco, o con sangre)
◦Pélvica
o menor presión abdominal
◦Bajo,
sordo dolor de espalda
◦Calambres
en el estómago, con o sin diarrhea
◦Contracciones
regulares o endurecimiento de útero
Patología
ginecológica de urgencias
Uno
de los problemas que más frecuentemente se le plantean al cirujano es la
valoración de un dolor abdominal en una paciente mujer en edad fértil. Muy a
menudo se presentan en los servicios de urgencias mujeres entre 15 y 30 años
con dolor localizado en la parte inferior del abdomen. En estos casos es
difícil para el médico, en ocasiones, diferenciar entre un problema abdominal
como una apendicitis aguda y un problema ginecológico como una rotura de un
quiste de ovario. La laparoscopia es especialmente útil en casos de
enfermedades ginecológicas que requieran cirugía de urgencias y en casos de
dudas diagnósticas entre apendicitis y problema ginecológico puesto que en
ambos casos se puede resolver el problema por laparoscopia.
En
la valoración de una enfermedad ginecológica es de especial utilidad la
ecografía transvaginal para llegar a un diagnóstico, pero en ocasiones ni dicha
prueba resulta definitiva siendo entonces útil la exploración de la cavidad
abdominal y la pelvis por laparoscopia, puesto que supone un mínimo traumatismo
al practicar pequeños orificios de 5 mm.
LAS
ENFERMEDADES GINECOLÓGICAS
Las
enfermedades ginecológicas pueden requerir un tratamiento quirúrgico urgente
que puede realizarse por laparoscopia. Entre estas destacan:
•Quiste
de ovario complicado: es la causa más frecuente de dolor abdominal de origen
ginecológico. Suelen ser quistes foliculares que se rompen al llegar a mitad de
ciclo menstrual. Generalmente dan un dolor agudo que se confunde fácilmente con
una apendicitis aguda. El tratamiento es la observación. El quiste roto puede
provocar una hemorragia grave en algunas ocasiones. Si esto sucede el
tratamiento es la coagulación del quiste que sangra, lo cual puede realizarse
por laparoscopia sin tener que abrir al paciente. Otra complicación de los
quistes de ovario es la torsión. Esto sucede en quistes de gran tamaño y el
tratamiento más óptimo consiste en la extirpación del quiste por laparoscopia.
•Enfermedad
pélvica inflamatoria (EPI): el diagnóstico de EPI se realiza por descarte de
otros como el de apendicitis aguda. Consiste en una infección de la trompa
uterina. Generalmente, hay una rápida y buena respuesta al tratamiento
antibiótico, pero en ocasiones es necesario operar puesto que se producen
auténticas peritonitis pélvicas por rotura de la trompa y salida del pus que
contiene a la cavidad abdominal. Esta intervención se realiza fácilmente por
laparoscopia lavando todo el material purulento y extirpando la trompa afecta.
•Embarazo
extrauterino (ectópico): un embarazo ectópico significa que el huevo (óvulo
fecundado) se ha implantado en un sitio distinto del útero, generalmente en una
trompa. Al crecer el huevo implantado se produce una rotura de la trompa que no
puede albergarlo. Es una urgencia vital puesto que se produce una hemorragia
que puede ocasionar la muerte de la madre. El tratamiento consiste en extirpar
la trompa uterina rota y el huevo inviable que contiene. Esta intervención se
realiza en la mayoría de los casos por laparoscopia.
•Miomas
uterinos complicados: en ocasiones, los miomas uterinos sufren procesos de
necrosis (el mioma se trombosa) provocando dolor abdominal intenso y fiebre.
Suele suceder en miomas de gran tamaño y el tratamiento que suele realizarse,
generalmente es una histerectomía (extirpación del útero) que puede realizarse
por laparoscopia sin ningún problema.
•Endometrioma
complicado: la principal localización de la endometriosis es la ovárica. Un
endometrioma se complica cuando se torsiona o produce una hemorragia. En estos
casos se debe realizar una intervención quirúrgica consistente en la
fulguración del endometrioma complicado, posteriormente se realizará el
tratamiento definitivo de la enfermedad. Esta urgencia ginecológica puede
tratarse sin ningún problema por laparoscopia.



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