Resumen del tema de
EMERGENCIAS TOXICOLOGICAS

Los servicios de urgencias deben estar preparados para recibir pacientes con cuadros clínicos confirmados o con sospecha de intoxicación, eventos traumáticos, intoxicaciones por drogas de abuso y eventos delictivos o suicidas asociado con sustancias tóxicas. Lo anterior obliga a que el personal médico, de enfermería y, en general, el equipo de trabajo de estos servicios, esté adecuadamente capacitados y entrenados para su manejo.

El abordaje de este tipo de pacientes requiere especial cuidado para llegar a un diagnóstico y tratamiento adecuados que garanticen el éxito de la intervención médica y paramédica, con el más alto sentido de respeto y responsabilidad durante el manejo de atención.

Es importante recalcar que aun si no aparenta estar agudamente enfermo, todo paciente intoxicado debe ser tratado como si tuviera una intoxicación que pudiera comprometer su vida. Muchos de estos pacientes tienen intenciones suicidas, a su vez cada caso puede estar relacionado con hechos traumáticos y/o delictivos y generar implicaciones de carácter médico legal. Esto obliga a la elaboración de una cuidadosa historia clínica, al estricto cumplimiento de cadena de custodia de las evidencias y muestras biológicas y al uso adecuado del laboratorio de toxicología.

Clasificación Clínica de las Intoxicaciones:

Las intoxicaciones se clasifican de acuerdo con cuatro parámetros clínicos:

1. La cantidad o dosis del tóxico.
 2. El lapso transcurrido entre la exposición al tóxico y el inicio del tratamiento.
 3. El grado de alteración del estado general.
 4. El grado de alteración del estado de conciencia.

 De acuerdo con estos parámetros se pueden considerar los siguientes cuadros:

1. Intoxicación Aguda:

Se caracteriza porque las manifestaciones clínicas aparecen generalmente en las primeras 48 horas después del contacto con el tóxico. La dosis o cantidad del tóxico es generalmente grande pero algunos como el cianuro, paraquat, aflatoxinas y fósforo blanco presentan cuadros agudos severos con pequeñas dosis. Se pueden presentar complicaciones. Las vías de penetración al organismo más frecuentes son la oral y la inhalatoria y con menos frecuencia la vía dérmica. Usualmente, son intoxicaciones de tipo accidental o por intentos de suicidio u homicidio. Se pueden dividir de la siguiente manera:

A) Intoxicación aguda leve: la dosis del tóxico recibida es relativamente baja; siempre será una dosis subletal. El tiempo transcurrido desde la absorción del tóxico es bajo. No hay alteración del estado general o es muy leve. No hay alteración del estado de conciencia. Se realiza manejo con medidas generales; se observa durante mínimo 6 horas y no amerita hospitalización posterior.

B) Intoxicación aguda moderada: la dosis del tóxico es relativamente alta, pero continúa siendo subletal. El tiempo transcurrido a partir del contacto con el tóxico es suficiente para permitir mayor absorción. Se presentan alteraciones clínicas del estado general de carácter leve o están ausentes. Se debe manejar con medidas generales y tratamiento específico; amerita dejar al paciente en observación más de 6 horas para registrar cambios que hagan necesaria o no su hospitalización.

C) Intoxicación aguda severa: la dosis del tóxico es generalmente alta; puede ser la dosis letal o varias veces esta. Generalmente ha transcurrido suficiente tiempo para la absorción del tóxico. Hay severo compromiso del estado general y alteraciones del estado de conciencia, que van desde la excitación y el delirio, hasta el estupor y el coma. Amerita manejo general y específico, hospitalización e incluso cuidado intensivo.

2. Intoxicación Subaguda:
Es aquella cuyas manifestaciones clínicas se presentan dentro de un periodo de 30 a 120 días. Algunos autores incluso permiten un margen de 180 días, pero es difícil precisar en qué momento termina este periodo y se convierte en crónica.

3. Intoxicación Crónica:

Las manifestaciones clínicas aparecen tardíamente, generalmente, después de 3 a 6 meses e incluso después de años. La dosis o cantidad del tóxico es pequeña pero continuada y con efecto acumulativo. En un alto porcentaje presentan secuelas a largo plazo; la frecuencia de complicaciones es baja. Las vías de penetración más frecuentes son la inhalatoria y la dérmica y con menos frecuencia la oral. Generalmente, son intoxicaciones derivadas de la exposición a tóxicos ambientales o de tipo ocupacional, por ejemplo, en exposición crónica a metales pesados e hidrocarburos, entre otros.

Causas de Intoxicación General:

Dentro de las principales causas de intoxicación se encuentran:

1. Ocupacional: se presenta cuando accidentalmente o de manera no controlada, la persona entra en contacto con un agente tóxico ya sea por ingestión, inhalación o contacto dérmico directo durante su actividad laboral.

2. Accidental: se presenta como una situación no prevista en la cual hay una exposición no controlada a un tóxico; puede presentarse como un evento doméstico, por consumo de alcohol adulterado, sobredosis de drogas de abuso, etc.

3. Intencional suicida: se da en los eventos de autoagresión que involucran un agente tóxico con el fin de conseguir la autoeliminación.

4. Intencional homicida: se presenta en los eventos de agresión a otra persona con un agente tóxico con el fin de segar la vida.

5. Reacción adversa: ocurre como un evento no deseado, derivado del uso de uno o más medicamentos y que puede ser esperable cuando el efecto farmacológico se manifiesta de manera exagerada o inesperada, cuando se produce una reacción no relacionada con el efecto farmacológico.
6. Desconocida: se presenta en las situaciones en las cuales no se logra determinar la sustancia agente que llevó a este evento tóxico.

7. Delictiva: se presenta cuando se utiliza una sustancia con potencial tóxico para generar un estado de vulnerabilidad en una persona con el fin de someterla, robarla o abusar de la misma.

Consideraciones generales
El equipo de protección personal es un dispositivo de uso individual, de fabricación
Nacional o extranjera, destinado a proteger la salud e integridad física del trabajador. La función del equipo de protección personal no es reducir el riesgo o peligro, sino adecuar al individuo al medio y al grado de exposición a los riesgos.
Es importante considerar dos preguntas básicas:

¿Cuándo se deben usar los equipos de protección personal?
Durante la realización de las actividades rutinarias o emergencias, según el grado de exposición.

¿Cómo se deben escoger?
Según las necesidades, los riesgos intrínsecos de las actividades y las partes del cuerpo que se desee proteger.

Se deben observar dos aspectos:
1. Después de haber evaluado la situación: se deberá adaptar la selección y el uso de los equipos de protección personal a las situaciones reales.
2. En caso de duda o desconocimiento del grado de exposición o contaminación a que estará expuesto el trabajador: siempre se deberán usar EPP de protección máxima.

Clasificación de los equipos de protección personal
Los Equipos de Protección Personal contra Sustancias Químicas están clasificados de acuerdo con el tipo de protección que deben ofrecer a los usuarios:
Protección cutánea;
Protección respiratoria.

Protección cutánea
Los principales equipos de protección personal, específicos para ofrecer protección cutánea a los trabajadores contra la acción de sustancias químicas son:
Trajes;
Guantes;
Botas.

Trajes de protección contra sustancias químicas
Para proteger a los trabajadores e impedir la exposición de la piel a las sustancias
Químicas, es necesario usar los trajes de protección más adecuada y efectiva. Es
Fundamental elegir trajes que hayan sido confeccionados con los materiales más
Resistentes al ataque de sustancias químicas. En lo que se refiere a la atención de
Emergencias con sustancias químicas, la finalidad del uso de los trajes es la protección del cuerpo del contacto y acción de tales sustancias, ya que estas pueden causar daños severos a la piel o pueden ser absorbidas por esta, penetrar en el organismo y afectar otros órganos.
Cuando se ha seleccionado adecuadamente el traje de protección contra sustancias químicas para cada situación encontrada, y usado conjuntamente con los
Equipos de Protección Respiratoria (EPR) adecuados, este traje protege eficazmente a las personas en ambientes hostiles.
El modelo de traje de protección química que se elija es importante y dependerá de varios factores, entre ellos, de que la sustancia química implicada esté en el aire, que la posibilidad de exposición o contacto de la piel con el producto sea directa o a través de salpicaduras.
También se deberán considerar otros criterios de selección, incluida la probabilidad de exposición directa al producto, la facilidad de descontaminación, la movilidad del usuario mientras use el traje, la durabilidad y, en menor escala, su costo.
Actualmente, existe una variedad de materiales para la confección de trajes de protección química. Cada uno de estos materiales ofrece un grado de protección a la piel contra una gama de productos, pero ningún material ofrece la máxima protección contra todas las sustancias químicas. El traje de protección seleccionado debe estar confeccionado o se deberá confeccionar con un material que proporcione la mayor resistencia posible contra la sustancia que pueda estar presente.
La selección adecuada del traje de protección química puede minimizar el riesgo de exposición a sustancias químicas, pero no protege contra riesgos físicos, tales como objetos punzantes que puedan perforar, el fuego, la radiación y la electricidad.
Para ofrecer una protección completa a las personas involucradas en las tareas, es importante usar otros equipos complementarios de protección personal específicos para tales situaciones: para la cabeza se usan cascos resistentes; para los ojos y la cara, gafas resistentes a impactos; para los oídos se usan protectores auriculares y para los pies y manos, botas y guantes resistentes a las sustancias químicas.
La finalidad de esta información es ayudar al personal que realiza trabajos con productos químicos, al que interviene en la atención de las emergencias que involucran sustancias químicas, así como aquellos que participan en el proceso de selección de los trajes de protección química más adecuados para cada situación, de acuerdo con el modelo y materiales usados en su fabricación. Los trajes deberán ser los más adecuados para atender un accidente con sustancias químicas. Por ello, este trabajo se dividió en dos partes, la primera aborda la clasificación de los trajes de protección contra sustancias químicas, mientras que la segunda aborda la clasificación de guantes y botas.

Clasificación de los trajes de protección química
Los trajes que protegen contra la acción de sustancias químicas se clasifican de acuerdo con su modelo, tipo de uso y materiales utilizados en su confección, de la siguiente manera:
Trajes completamente encapsulados;
Trajes contra salpicaduras de sustancias químicas;
Trajes de uso único, descartables.

Trajes completamente encapsulados
El traje totalmente encapsulado se confecciona en una sola pieza que envuelve
(encapsula) totalmente al usuario, con botas, guantes y un visor transparente totalmente integrado y conectado al traje; aunque algunos modelos de trajes existentes en el mercado permiten retirar los guantes de protección química.
En este caso, los guantes están conectados a las mangas de los trajes, mediante anillos de presión, los cuales impiden la entrada de líquidos y gases. Igualmente, los dispositivos de cierre, conocidos como zíper o cremallera, también proveen un cierre perfecto contra la entrada de líquidos, gases y vapores.
Estos trajes de protección deben someterse a pruebas de presión y de fugas para
Asegurar su integridad.
Por tratarse de trajes totalmente encapsulados, la protección respiratoria del usuario y el aire respirable se proveen mediante un equipo de respiración autónomo con presión positiva, compuesto de una máscara facial, una tráquea y un cilindro de aire comprimido que se debe usar internamente en el traje de protección; o también por un tubo de aire externo que mantiene la presión positiva dentro del traje.
Debido a las dificultades presentadas por el equipo, el usuario necesitará la ayuda de otra persona tanto para ponérselo como para quitárselo.
El traje totalmente encapsulado se usa principalmente para proteger al usuario contra los gases, vapores y partículas tóxicas presentes en el aire. Además, protege contra la salpicadura de líquidos. El grado de protección que ofrece el traje contra una sustancia química también depende del material utilizado en su confección.
Dado que no hay ventilación, existe el peligro de acumular calor, generando una situación de riesgo para el usuario que se manifiesta como stress térmico.
Existe una gran variedad de accesorios disponibles en el mercado que se pueden usar junto con estos trajes de protección contra sustancias químicas, para dar más comodidad y practicidad operacional al usuario, como por ejemplo: sistema de comunicación por radio, chalecos que faciliten la refrigeración interna y botas especiales que aumenten la resistencia química, de preferencia con dos talles más que el número del usuario.

Trajes contra salpicaduras de sustancias químicas
Estos trajes de protección, también denominados trajes no encapsulados, ofrecen una protección excelente contra sustancias químicas. Dado que no posee el dispositivo de protección respiratoria facial incorporada, se debe adicionar al traje, de manera externa, un equipo de respiración autónomo con presión positiva o tubo de aire externo, o bien, una máscara con filtro químico específico.
Los trajes contra salpicaduras de sustancias químicas incluyen una capucha y otros accesorios. Básicamente pueden ser de dos tipos:
Pieza única, como el overol;
Conjunto de pantalón y casaca.
Los trajes contra salpicaduras químicas no se diseñaron ni desarrollaron para ofrecer la protección máxima contra gases, vapores ni partículas, sino solamente para proteger contra salpicaduras. Estos trajes de protección pueden ser totalmente cerrados mediante cintas adhesivas que permitan el cierre en las áreas de los puños, de los tobillos y del cuello del usuario, sin permitir que ninguna parte del cuerpo quede expuesta.
Los trajes contra salpicaduras de sustancias químicas no se consideran a prueba de gases y vapores. Sin embargo, pueden ser un buen sustituto de los trajes completamente encapsulados, siempre que la concentración del producto involucrado en el ambiente sea baja y que la sustancia química no sea extremadamente tóxica por la vía dérmica.

Ropa de uso único (descartables)
Esta clasificación es relativa, ya que se basa en la facilidad de su descontaminación, en la calidad de los materiales usados en su confección y en los costos de su adquisición. Los países e instituciones con pocos recursos financieros generalmente consideran como trajes de uso único, y por lo tanto descartables, los trajes de protección contra sustancias químicas cuyo costo de adquisición es inferior a US$ 25.00 (veinticinco dólares) por pieza.
En situaciones o lugares donde es difícil o imposible descontaminar los trajes de
Protección contra sustancias químicas y esto se vuelve un problema, todos los trajes, incluso los más caros, se terminan considerando trajes de uso único y, por consiguiente, descartables.

Requisitos del desempeño de las ropas de protección química
Para elegir los trajes de protección química más adecuados para cada situación se deben considerar varios requisitos. Su importancia depende de las actividades que se van a realizar y de las condiciones de cada lugar.
Los principales requisitos de desempeño de los trajes de protección química son:
Resistencia química y física: es la capacidad del material para resistir los cambios químicos y físicos. El requisito de desempeño más importante es la resistencia química del material. Este debe mantener su integridad estructural y calidad de protección al estar en contacto con sustancias químicas;
durabilidad: es la capacidad que tiene un material para resistir el uso, es decir, la capacidad de resistir perforaciones, abrasión y rasguños. Es la resistencia inherente al material;
Flexibilidad: es la capacidad para curvarse o doblarse. Es un requisito muy importante, inclusive en lo que se refiere a los guantes acoplados al traje, ya que influye directamente en la movilidad, agilidad y restricción de movimientos del usuario;
Resistencia térmica: es la capacidad de un material para mantener su Resistencia química durante todo el periodo de exposición a temperaturas extremas (principalmente altas) y permanecer flexible en temperaturas bajas. Una tendencia general de la mayoría de los materiales es que las temperaturas altas reducen su resistencia química mientras que las bajas reducen su flexibilidad;
Vida útil: es la capacidad que tiene un material para resistir al envejecimiento y al deterioro. Los factores como el tipo de producto, temperaturas extremas, humedad, luz ultravioleta, agente oxidante y otros, reducen la vida útil del material. El almacenamiento y cuidados adecuados contra estos factores pueden ayudar a prevenir el envejecimiento. Se debe consultar a los fabricantes en relación con las recomendaciones para el almacenamiento del traje.
Facilidad de limpieza: es la posibilidad de descontaminar efectivamente un material y, por consiguiente, de remover totalmente las sustancias impregnadas en el mismo. Es prácticamente imposible descontaminar algunos materiales, por lo que es importante cubrirlos con otros trajes descartables durante su uso para prevenir o minimizar su contaminación.
Diseño de confección: es el procedimiento de confección de un traje e incluye el
Modelo y otras características. Actualmente, se fabrica una variedad de modelos de trajes con características diversas, como:
Traje totalmente encapsulado;
Traje contra salpicaduras de productos químicos;
Traje con una, dos o tres piezas;
Traje con capucha, protector facial, guantes y botas, soldadas o no;
Traje con localización adecuada de la cremallera, botones y costuras;
Traje con cuello, bolsillos y tirantes con Velcro u otro material;
Traje con ventilación y válvulas de exhalación de aire para la atmósfera;
Traje compatible con el equipo de protección respiratoria usado.
Color: es la condición de los trajes para facilitar el contacto visual entre los equipos.
Los trajes de colores oscuros, como el negro y el verde, absorben el calor radiante de fuentes externas y lo transfiere al usuario, lo que agrava los problemas relacionados con el calor.
Tamaño: es la dimensión física o proporción del traje. El tamaño del traje está
directamente relacionado con la comodidad del usuario y tiene una gran influencia en la ocurrencia de accidentes físicos innecesarios. Los trajes apretados limitan la
Movilidad, la destreza y la concentración del usuario.
Costo: el costo de los trajes de protección varía considerablemente y por lo general también determina la selección y la frecuencia del uso de ese traje. En muchas situaciones, los trajes de protección química descartables son los más apropiadas por ser los más económicos y tan seguros como los trajes más caros.

Resistencia química
La eficacia de los materiales en la protección contra sustancias químicas depende de su resistencia a la penetración, degradación y permeabilidad. Es importante evaluar cada una de estas propiedades para elegir el modelo de traje de protección química y el material de confección.

Penetración
La penetración es el ingreso de sustancias químicas a través de aperturas en el traje. Una sustancia puede penetrar debido al diseño o imperfecciones en el traje. Los puntos de costura, orificios de botones, cremalleras y el mismo tejido, así como rasguños, huecos, fisuras y abrasión, pueden permitir la penetración del producto.
Un traje bien diseñado y confeccionado permite prevenir la penetración de las sustancias a través de la resistencia de cremalleras selladas, articulaciones selladas con cinta adhesiva y tejidos.

8 Degradación
La degradación es una acción química que implica la ruptura molecular del material debido al contacto con una sustancia. La degradación se evaluar a través de las alteraciones físicas observadas en el material.
La acción de las sustancias químicas puede hacer que el material se contraiga o se expanda, se vuelva quebradizo o frágil o incluso alterar completamente sus propiedades químicas. Otras alteraciones incluyen un ligero descoloramiento, una superficie áspera o pegajosa o hendiduras en el material. Estas alteraciones pueden aumentar la permeabilidad o permitir la penetración del contaminante en el traje.
Los fabricantes y proveedores de trajes de protección química pueden brindar datos específicos sobre las pruebas de degradación para sustancias específicas y para distintas clases de productos. Estos datos suministran a los usuarios información sobre la tasa de resistencia a la degradación, la cual, se expresa subjetivamente como excelente, buena, mala y deficiente.
Los datos de degradación pueden servir para determinar la capacidad de protección de un material pero no se deben usar en lugar de los datos de la prueba de permeabilidad, ya que puede haber un material con una excelente resistencia a la degradación pero con una mala resistencia a la permeabilidad. Por lo tanto, la degradación y la permeabilidad no están directamente relacionadas y no se pueden intercambiar.

Permeabilidad
La permeabilidad es una acción química que implica el movimiento de una sustancia, en el nivel molecular, a través de un material.
Es un proceso que implica:
La adsorción y la absorción de una sustancia, en la superficie externa del material;
La difusión y la migración de la sustancia, en la superficie interna del material.
De esta forma, se establece un gradiente de concentración de la sustancias química. Es decir:
Alta concentración de la sustancia en el lado externo del material;
Baja concentración de la sustancia en el lado interno del material.
Dado que la tendencia de la acción química es lograr un nivel balanceado de
concentración, las fuerzas moleculares conducen la sustancia al interior del material, principalmente en dirección a las áreas sin o con baja concentración de la sustancia. Así, el mayor flujo de permeabilidad química se vuelve constante.
La permeabilidad se mide y se expresa a partir de una tasa que se denomina tasa de permeabilidad o tiempo de penetración de la sustancia a través del traje de protección.

Tasa de permeabilidad
La tasa de permeabilidad es la cantidad de sustancia química que se moverá a través de un área del material del traje de protección en un tiempo determinado. Por lo general, la tasa de permeabilidad se expresa en microgramos de producto permeado por centímetro cuadrado por minuto de exposición (μg/cm2/min).
Son varios los factores que influyen en la tasa de permeabilidad de los materiales de protección química, incluido el tipo de material y su grosor. Una regla general es que la tasa de permeabilidad es inversamente proporcional al grosor del material.
Otros factores importantes son la concentración de la sustancia, el tiempo de contacto, la temperatura, la humedad y la solubilidad del material en las sustancias químicas.
MANEJO EN EL SERVICIO DE URGENCIAS DEL PACIENTE INTOXICADO
Estabilización clínica del paciente intoxicado:
E l manejo inicial de un paciente intoxicado en el servicio de urgencias siempre se inicia con el sistema ABCD convencional, recordando que estos pacientes pueden presentar traumatismos asociados en su cuadro clínico.
El manejo propuesto contiene los siguientes pasos:
A. Vía aérea
B. Respiración
C. Circulación
D. Alteración del estado mental
E. Diagnóstico clínico
F. Antídoto-terapia
G. Descontaminación
H. Potenciar eliminación
I. Disposición

A. Vía aérea:
Posicionar al paciente y permeabilizar la vía aérea, evaluar su capacidad para proteger la vía aérea por medio de tos y reflejo nauseoso. Se debe succionar
y limpiar la vía aérea de secreciones o elementos que la obstruyan; esto es importante en el manejo de inhibidores de colinesterasa. En el ABCD secundario, en caso de ser necesario, se debe asegurar la vía aérea con intubación endotraqueal.
Se recomienda el uso temprano de naloxona para intoxicaciones por opioides y de flumazenil por benzodiacepinas con el fin de evitar la intubación.
Sin embargo, se debe tener mucho cuidado con el uso de flumazenil ya que puede desencadenar convulsiones si no se utiliza adecuadamente o si el paciente ha estado expuesto simultáneamente a otras sustancias como cocaína o anticonvulsivantes.

C. Circulación:
Se verifica si el paciente tiene pulso. En caso de encontrarlo débil o no tenerlo se debe iniciar monitoreo electrocardiográfico e identificar el ritmo y la frecuencia cardiaca, así como evaluar si presenta algún tipo de alteración (fibrilación ventricular, taquicardia ventricular sin pulso, actividad eléctrica sin pulso o asistolia) que requiera manejo especifico de acuerdo con los algoritmos establecidos para cada una de estas situaciones (protocolos de ACLS). Paralelamente se debe determinar la tensión arterial, obtener un acceso venoso y tomar una muestra de sangre para realización de laboratorio clínico y toxicológico; así mismo, iniciar administración de líquidos endovenosos. Se debe solicitar
Uroanalisis en caso de sospecha de tóxicos que tengan esta vía de eliminación. En pacientes hipotensos, con alteración de la conciencia y en quienes se necesite manejo estricto de líquidos se requiere colocar sonda vesical.
Recordemos que existen tóxicos que comprometen la vida del paciente y en cuyo caso se requiere la administración adecuada del soporte o antídoto especifico. Algunos de los más comunes son:
Calcio antagonistas: Gluconato de Calcio.
Beta bloqueadores: Glucagón.
Digital: Fragmentos Fab.
Antidepresivos tricíclicos: Bicarbonato de Sodio.
Inhibidores de colinesterasas: Atropina.
Se debe recordar que la procainamida está contraindicada si se sospecha intoxicación por antidepresivos tricíclicos y la atropina es inefectiva en caso de intoxicaciones por beta-bloqueadores.
Los pacientes que presentan hipotensión requieren control de arritmias y temperatura; en ellos la administración de líquidos endovenosos debe ser
cuidadosa. Algunos tóxicos como los plaguicidas inhibidores de la acetilcolinesterasa, el cloro y los compuestos clorados sensibilizan el miocardio a
las aminas, por lo que se deben manejar cuidadosamente.
Así mismo tener en cuenta que en caso de intoxicación por antidepresivos tricíclicos la dopamina puede ser inefectiva.
Alteración del estado mental:
La valoración del estado de conciencia en el paciente intoxicado es importante y puede ofrecer orientación hacia el agente toxico causal. Debe establecerse si el paciente se encuentra alerta, si responde a la voz de llamado, al dolor o si se
encuentra inconsciente. Siempre se deben considerar y descartar otras causas orgánicas y en caso de trauma solicitar TAC cerebral.
En el paciente adulto con alteración del estado de conciencia y con sospecha de intoxicación se recomienda el uso de 25 gr de Dextrosa IV (50 ml. dextrosa al 50%), en el caso en que no sea posible descartar hipoglicemia por medio de
una glucometria, teniendo en cuenta siempre la administración conjunta de Tiamina 100mg IV o IM para prevenir el síndrome de Wernicke en pacientes
con deficiencia de tiamina, dada la alta frecuencia de la alteración del estado mental originada por intoxicación por etanol. La administración de Dextrosa no se recomienda en pacientes con trauma craneoencefálico. El uso de Naloxona,
Como se consideró antes, está indicado en pacientes con miosis puntiforme, depresión respiratoria y depresión del sistema nervioso central.
Si el paciente se encuentra intubado se puede usar como prueba diagnóstica - terapéutica de intoxicación por opioides, sin embargo, es posible que si el paciente ha consumido otras sustancias como cocaína o anfetaminas de manera conjunta, al revertir el efecto opioide se presente hipertensión, agitación y psicosis. La dosis de la naloxona es 0.4mg IV o IM inicialmente y repetir cada 2 a 3 minutos, hasta máximo 10 mg.
En el paciente comatoso se debe descartar la posibilidad de hipotermia, no solamente por sospecha de exposición a sustancias que la puedan producir
sino también por condiciones ambientales relacionadas con la situación del paciente, como ropa húmeda o ausente y permanencia prolongada en ambientes fríos. Se deben utilizar medidas locales como mantas térmicas y en caso de ser
necesario LEV tibios, lavado gástrico o enemas con líquidos tibios.
Además cualquier elevación de la temperatura por encima de 40°C en un paciente con sospecha de intoxicación es una complicación de pésimo pronóstico. Se debe tener especial cuidado con el Síndrome Excitatorio Delirante de la cocaina, el
Sindrome Neuroléptico Maligno, el Síndrome Serotoninérgicos y la Hipertermia Maligna. En todo paciente que se encuentre rígido e hipertérmico se debe solicitar CPK Total y si es posible CPK-MB y CPK-MM por la posibilidad de rabdomiolisis, solicitar creatinina y mioglobina en orina por el riesgo de insuficiencia renal aguda segundaria a daño tubular renal agudo por mioglobinuria. En estos casos es importante mantener al paciente muy bien hidratado y administrar benzodiazepinas como relajante muscular. Además se debe tratar la causa de base que origino estos síndromes

PLAGUICIDAS
Definición:
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los plaguicidas son:
Cualquier sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga, incluyendo los vectores de enfermedades humanas o de los animales, las especies no deseadas de plantas o animales que causan perjuicio o interfieran de cualquier otra forma en la producción, elaboración, almacenamiento, transporte o comercialización de alimentos, productos
Agrícolas, madera y derivados, alimentos para animales, o sustancias que pueden administrarse a los animales para combatir insectos, arácnidos u otras plagas en o sobre sus cuerpos. El término incluye las sustancias destinadas a utilizarse
como reguladoras de crecimiento de las plantas, defoliantes, desencantes, agentes para reducir la densidad de frutas o agentes para evitar la caída
prematura de la fruta, y las sustancias aplicadas a los cultivos antes o después de la cosecha para proteger el producto contra el deterioro durante el
almacenamiento y transporte.

Definición:
• Plaguicida: todo agente de naturaleza química, física o biológica que solo, en mezcla o combinación se utilice para la prevención, represión, atracción o control de insectos, ácaros, agentes patógenos, nematodos, malezas, roedores u otros organismos nocivos a los animales, o a las plantas, a sus productos derivados, a la salud o a la fauna benéfica.
• Toxicidad: propiedad fisiológica o biológica que determina la capacidad de una sustancia química para producir perjuicios u ocasionar danos a un organismo vivo por medios no mecánicos.
• Toxicidad Aguda: es la potencialidad que tiene un producto para causar intoxicación luego de la exposición a una o varias dosis dentro de un periodo corto.

PLAGUICIDAS
• Toxicidad Crónica: es el resultado de la exposición diaria a cantidades relativamente pequeñas de un producto durante largos periodos.
• Riesgo: es la relación que se presenta al estar en contacto con un agente ya sea físico, químico o biológico según la toxicidad del mismo y el tiempo de exposición.
Riesgo = Toxicidad x exposición
Dentro de los componentes de un plaguicida es importante tener en cuenta que
está constituido por un ingrediente activo y por ingredientes aditivos.
• Ingrediente Activo: es la sustancia responsable del efecto biológico de plaguicida.
Un plaguicida puede tener uno o más ingredientes activos. Para identificarlos se
les ha asignado un nombre común o genérico que es aceptado internacionalmente.
Con esto se evita usar el nombre químico que usualmente es muy largo y difícil
de recordar. Se expresa como porcentaje en peso en las formulaciones sólidas y en gramos por litro en las formulaciones liquidas.
• Ingredientes Aditivos: son varias clases de sustancias adicionadas a la preparación, que no tienen acción plaguicida por sí mismas. En la etiqueta aparecen también como ingredientes inertes, pero en algunos casos pueden ser agentes de mayor peligrosidad que el mismo plaguicida.
Se agregan al ingrediente activo para:
_ Facilitar su aplicación.
_ Mejorar su acción.
_ Evitar su descomposición.
_ Disminuir el riesgo de uso.

Los ingredientes aditivos más comunes son:
Solventes
Surfactantes
Estabilizantes
Portadores
Estos componentes también deben ser tenidos en cuenta durante la evaluación del cuadro clínico del paciente intoxicado ya que pueden adicionar
Manifestaciones toxicas, además, de las causadas por el ingrediente activo o ingrediente principal del producto involucrado.

Categorías toxicológicas:
Es la clasificación exclusiva para sustancias de tipo plaguicida que determino el Ministerio de la Protección Social de Colombia, teniendo en cuenta los siguientes criterios:
a) Dosis letal media oral y dérmica, concentración letal inhalatoria para ratas
b) Estudios de toxicidad crónica
c) Efectos potenciales carcinogénicos, mutagenicos y teratogénicos
d) Presentación y formulación
e) Formas y dosis de aplicación
f) Persistencia y degradabilidad
g) Acción toxica aguda, subaguda y crónica en humanos y animales
h) Factibilidad de diagnóstico médico y tratamiento con recuperación total
i) Efectos ambientales a corto plazo

OPIOIDES
Se denomina Opiáceos al grupo de compuestos naturales derivados de los jugos del papaver somniferum, entre los cuales se encuentran la morfina y la heroína. El termino opioide es más amplio e incluye no solo a los derivados naturales
sino también a los compuestos sintéticos y semisintéticos análogos de los opiáceos.
Los opioides incluyen a los 20 alcaloides naturales derivados de la amapola del opio, adormidera o papaver somniferum o de algunas otras de la misma familia botánica y los productos semisintéticos y sintéticos, los cuales tienen alguna o todas las propiedades originales. Se absorben rápidamente por todas las vías. La mayoría se metabolizan por conjugación hepática siendo excretado el 90% de
Forma inactiva por la orina. Son depresores del Sistema Nervioso Central (SNC). Tienen propiedades analgésicas e hipnóticas, sedantes y euforizantes.

Mecanismo de acción:
Interactúan con receptores específicos del SNC inhibiendo la actividad de las fibras dolorosas. Estos receptores están distribuidos ampliamente en el
SNC, periférico y en el tracto gastrointestinal. La potencia y los efectos de los opiáceos varían en relación con la diferente afinidad a los receptores
en el SNC.
Con los opiáceos se consigue tolerancia en los efectos eufóricos, analgésicos y sedantes pero no se desarrolla con los efectos de constipación y miosis. La administración repetida de opiáceos disminuye la producción y secreción de encefalinas y si aquellos se suspenden súbitamente, no existen opioides endógenos que impidan o aminoren el estado de excitabilidad neuronal.

Dosis tóxica:
Las dosis letales para adultos no adictos están en el rango de los 200 mg para morfina hasta 1 gramo para el dextropropoxifeno. En los niños estas dosis pueden ser hasta 100 veces menores y en los individuos adictos pueden llegar a ser 20
veces mayores. Pero la variabilidad individual juega un papel muy importante por lo que es difícil establecer un rango exacto.

ANFETAMINAS Y SUS DERIVADOS
El consumo de esta sustancia se ha venido difundiendo cada vez más, sobre
todo en grupos de jóvenes. Sin embargo, en nuestro medio la información sobre esta droga es aún muy precaria. Aunque los estudios epidemiológicos son escasos, los reportes anecdóticos indican que el consumo de éxtasis en Colombia viene aumentando de manera importante. Algunas de las denominaciones callejeras más populares son:
éxtasis, Adán, MDM, XTC, Esencia, Whizz, E, M&M, entre otras. Se encuentra en dosis de 50-150 mg.
En polvo, tabletas y capsulas. Muchas presentaciones son adulteradas con sustancias como parametoxiamfetamina (MDA, conocido como Eva),
cafeína, ketamina, otras anfetaminas, acetaminofén, mezcalina, entre otras.

Farmacocinética:
El éxtasis es químicamente conocido como metilendioximetanfetamina (MDMA). Es una base sintética derivada de la feniletilamina y relacionada estructuralmente con la sustancia estimulante psicomotora anfetamina y la sustancia alucinógena
mezcalina.
Es una droga que tiene buena absorción por todas las vías. Su administración es usualmente oral en forma de tabletas o capsulas. Otras vías que se han reportado anecdóticamente son la inhalatoria, intravenosa y la intravaginal. Atraviesa bien
todas las barreras orgánicas por su liposolubilidad, de ahí su efecto en el Sistema Nervioso Central.
Se excreta por orina de manera completa a las 24 horas, el 65% sin cambios y el resto como metabolitos.

Mecanismo de acción:
El éxtasis tiene una actividad estimulante del Sistema Nervioso Central, particularmente a nivel de los sistemas que regulan las variables vitales: la
temperatura, el hambre, el sueño, la sexualidad y la conducta agresiva (sistema hipotalámico, límbico y mesencefalico). Esta acción es producto de la estimulación de las vías adrenérgicas, dopaminérgicas y serotoninérgicos a nivel del Sistema
Nervioso Central y Periférico. La serotonina tiene un particular interés porque se ha asociado a los efectos neurotóxicos de la MDMA. Aunque la Neurotoxicidad asociada al éxtasis se presenta frecuentemente con dosis repetitivas, una dosis
Puede producir estos efectos.

Manifestaciones clínicas:
Se presentan efectos simpaticomiméticos como taquicardia, sequedad de la boca, temblor, palpitaciones, diaforesis, parestesias, trismo, temblores
y bruxismo. Otros efectos son midriasis, insomnio, piloerecion, anorexia e hipertensión arterial. Dosis elevadas pueden precipitar arritmias cardiacas, asistolias, colapso cardiovascular, fibrilación ventricular o hemorragias intracraneales e infarto cerebral. Se han reportado casos de falla cardiaca y muerte súbita por espasmo coronario.
Por actividad dopaminérgicas se han reportado reacciones agudas distónicas y síntomas parkinsonianos.
También se presentan otras complicaciones como consecuencia de la actividad catecolaminergica como: coagulación intravascular diseminada, rabdomiolisis que puede llevar a una insuficiencia renal aguda, espasticidad muscular, convulsiones e hipertermia. La hipertermia se debe al efecto directo de la droga y a la hiperactividad del paciente intoxicado. La toxicidad aguda generalmente se resuelve en 48 horas.
Aunque el éxtasis se ubica en el grupo de los alucinógenos, no se han reportado casos de alucinaciones. Lo que se describe es la presentación de alteraciones de la percepción visual, temporal y táctil, lo que se traduce, por ejemplo, en visión borrosa y cromatismo visual. Trastornos psiquiátricos: Psicosis paranoide, alucinaciones auditivas y visuales y delirios paranoides, a veces, con cuadros de despersonalización e ideas suicidas, manías, celotipias, conductas heterogéneas
o autoagresivas. Depresión, crisis de angustia, catatonia, alteraciones de la función cognitiva, cuadros confesionales como desorientación, convulsiones, comportamiento antisocial o inestabilidad emocional.

Laboratorio:
La necesidad de otros exámenes de laboratorio estará determinada por el cuadro clínico del paciente.
Se deben pedir estudios de hemoleucograma, plaquetas (pueden estar disminuidas), glucemia, función hepática y renal, pH y gases, ionograma,
EKG en caso de arritmias, CPK, TP, TPT, TAC cerebral en caso de compromiso neurológico.

Tratamiento:
El enfoque terapéutico del paciente que consume éxtasis depende de los síntomas que presenta, es decir, puede ir desde una simple observación hasta su manejo en la Unidad de Cuidados Intensivos.
1. Realizar ABCD.
2. Lavado gástrico si el consumo fue realizado en la hora previa al momento de la consulta.
3. Carbón activado 1 g/kg en una dilución al 25% por sonda nasogástrica.
4. Suministrar catártico salino: sulfato de magnesio (sal Epsom) 250 mg /kg, hasta un máximo total de 30 gr, en solución al 25%, puede utilizarse como alternativa manitol al 20% 1gramo / kg vía oral (5cc/kg).
5. En caso de convulsiones iniciar Diazepam 5 mg IV. Repetir si no responde. La dosis de los niños de 0.1mg/kg IV a 0.3mg/kg. Se puede también utilizar lorazepam 4 a 8 mg en adultos y en niños 0.05 a 0.1mg/kg e igualmente repetir. Se pueden usar dosis altas de benzodiacepinas.
El uso de este medicamento se sugiere para mejorar la agitación, disminuir taquicardias en pacientes estables, la hipertensión arterial y el control de convulsiones.
Si no mejoran las convulsiones, considerar el fenobarbital y/o la fenitoina. No se recomienda el uso de fenotiazinas en caso de agitación porque ellas tienen efecto anticolinérgico, lo que aumentaría la actividad simpatica; también alteran la disipación de calor, exageran las reacciones distónicas y disminuyen el umbral de convulsiones.
Para el manejo de la hipertermia se deben utilizar medios físicos.
En hipertensión arterial tanto sistólica como diastólica en caso de no funcionar las benzodiacepinas, el medicamento de elección es el nitropusiato de sodio a dosis de 10 μg/kg/min IV.
En caso de arritmias supraventriculares no es necesario realizar tratamiento farmacológico si no hay inestabilidad; el diazepam puede mejorar la taquicardia y la agitación. En casos de inestabilidad, considerar el uso de calcioantagonistas.
9. En caso de hipotensión se maneja inicialmente con líquidos intravenosos isotónicos, posición Trendelemburg. Si la hipotensión persiste, administrar dopamina a dosis de 2-20 μg/Kg/min o noradrenalina a dosis de 0.1 0.2 μg/Kg/min.
En caso de rabdomiolisis se debe administrar S.S. 0.9% para mantener el gasto urinario a 2-3 cc/kg/hora. Los diuréticos pueden ser necesarios para mantener este gasto urinario, no para eliminar el medicamento. Adicionar Bicarbonato
de Sodio para alcalinizar el medio urinario. Control de creatinina, CPK y mioglobinuria. Hay riesgo de insuficiencia renal.
la diálisis y la hemoperfusion no son efectivas, solo se realizan si se presenta insuficiencia renal.
Toxicidad crónica:
Se ha descrito aumento de las sensaciones desagradables, aparición de los fenómenos de flashbacks (trastornos preceptuales permanentes por alucinógenos), que son episodios en los que hay un resurgimiento de percepciones y pensamientos originalmente experimentados bajo la influencia del éxtasis como distorsión visual, pensamientos atemorizantes, despersonalización y
Síntomas físicos concomitantes con una ansiedad intensa.
También por depleción catecolaminergica se puede experimentar somnolencia, fatigabilidad, psicosis paranoide, reacciones de cólera, celotipias, depresión, insomnio y dificultad para la concentración.
En algunos casos estos efectos pueden ser irreversibles.
Estos pacientes deben ser valorados por un grupo interdisciplinario e ingresar a un grupo de tratamiento para la farmacodependencia.

Medidas de rescate de los tóxicos para cesar o disminuir su absorción
Puesto que los tóxicos pueden absorberse a través de diversas vías: oftálmica, cutánea, nasal, pulmonar, digestiva y parenteral, las medidas de rescate variarán según sea la vía de entrada. Al conjunto de estas acciones se le da el nombre genérico de descontaminación.

Vía de entrada oftálmica
Descripción: http://www.murciasalud.es/recursos/app/toxiconet/imgs/accept.pngPuntos clave
  • Descontaminación de los ojos mediante lavado.
  • Consulta con un oftalmólogo
El lavado del ojo(s) afectado(s) es la medida más importante. Hay que actuar rápidamente mediante lavado conjuntival con suero fisiológico al 0.9%, o con agua corriente en abundancia durante 15 minutos, manteniendo los párpados separados. Esta es una solución urgente y eficaz a aplicar "in situ" ante todo contacto ocular con sustancias cáusticas o irritantes, que pueden afectar a las capas profundas de la córnea con el consiguiente defecto visual. En caso de erosiones corneales, el lavado debe ir seguido de una cura oclusiva y la valoración urgente por con un oftalmólogo. No aplicar nunca colirios anestésicos o pomadas sedantes, ya que si quedan residuos de un cáustico el paciente no se quejará, y, por otro lado, los anestésicos alteran el trofismo de la córnea, favoreciendo así la difusión del tóxico. Nunca se debe realizar una neutralización química.

Vía de entrada cutánea. Puntos clave
Descripción: http://www.murciasalud.es/recursos/app/toxiconet/imgs/accept.pngPuntos clave
  • Retirada de la ropa
  • Descontaminación de la piel
La vía transdérmica o cutánea es, como fuente de intoxicación, poco frecuente en el medio urbano, pero no así en los medios agrícola e industrial. Hay tóxicos que por su liposolubilidad son absorbidos transcutáneamente y otros que son cáusticos. La base de la descontaminación cutánea, para ambos, la constituyen las siguientes medidas, ordenadas secuencialmente:
  1. Seguridad. El personal sanitario que realice la descontaminación debe estar protegido con guantes y, si procede, con medidas de aislamiento más estrictas.
  2. Retirar toda la ropa que llevara en intoxicado en el momento de la exposición y guardarla en bolsas herméticas. Considere que los insecticidas organofosforados, organoclorados y carbamatos, o los disolventes son productos liposolubles que impregnan la ropa que ésta en contacto con la piel, favoreciendo el proceso de absorción. Otros tóxicos que poseen absorción transdérmica y toxicidad potencialmente grave son los hidrocarburos clorados, nitratos y las armas químicas tipo agentes nerviosos (sarín) o vesicantes (gas mostaza).
  3. Realizar un primer lavado de la piel, uñas y pelo con agua abundante (no caliente, para evitar la vasodilatación y un potencial incremento de la absorción). A continuación, un segundo lavado con agua y jabón.
  4. La descontaminación cutánea no debe demorar el resto de medidas que se considere necesario adoptar
  5. Si el producto no es absorbible por vía cutánea pero es cáustico, debe procederse de la misma forma, como ya hemos indicado. La quemadura cutánea por fluoruros puede provocar hipocalcemia.

Vía de entrada pulmonar.
Descripción: http://www.murciasalud.es/recursos/app/toxiconet/imgs/accept.pngPunto clave
  • Evacuación
La absorción respiratoria cesa en el momento en que se separa al paciente del ambiente contaminado o atmósfera tóxica (inhalación de gases y humos) y no es preciso, por ello, realizar otras medidas especiales de descontaminación. Sí que es muy importante recordar que al introducirse en un ambiente contaminado (cloro, sulfhídrico de los pozos muertos) deben tomarse precauciones (sistemas autónomos de respiración) para prevenir la intoxicación del personal que participa en el rescate.

Vía de entrada parenteral.
Descripción: http://www.murciasalud.es/recursos/app/toxiconet/imgs/accept.pngPunto clave
  • En zonas de picadura o mordedura no manipular
Tras la inyección parenteral de un tóxico, la absorción se produce con relativa rapidez o es instantánea, por lo que, habitualmente, no hay posibilidad de actuar frenando esta absorción. Dos ejemplos frecuentes son la administración i.v. de drogas de abuso o la inoculación de veneno por picadura o mordedura de animales. La actitud a adoptar puede variar en función de las circunstancias (ver protocolos de tratamiento específico), pero como normas generales debemos señalar la conveniencia de no hacer incisiones, succiones locales o aplicar torniquetes sobre la zona de mordedura, por ser medidas ineficaces. Tras una inyección subcutánea o intramuscular, en general, tampoco puede actuarse, aunque está descrita la escisión quirúrgica local tras una dosis masiva de insulina.

Vía de entrada digestiva. Absorción digestiva
Descripción: http://www.murciasalud.es/recursos/app/toxiconet/imgs/accept.pngPunto clave
  • Actuar en base a las recomendaciones para la descontaminación digestiva
La ingesta tiene gran importancia epidemiológica ya que en el 70-80% de los pacientes que se atienden por una intoxicación aguda medicamentosa, es ésta la vía a través de la cual ha penetrado el tóxico en el organismo y, por ello, la descontaminación digestiva (DD), cuyo objetivo es impedir o atenuar la absorción digestiva de los tóxicos, es el tratamiento aplicado con mayor frecuencia (60% de los casos), en la sobredosis aguda.
Existen una gran diversidad de opciones y criterios de indicación para la DD: jarabe de ipecacuana (JI), carbón activado (CA), lavado gástrico (LG), catárticos, lavado intestinal con polietilenglicol de cadena larga o incluso la combinación de algunos de ellos. Tres factores esenciales han de ser tenidos en cuenta para elegir la opción más adecuada:
  1. Tiempo transcurrido desde la ingesta hasta la atención sanitaria. Este intervalo asistencial es una variable muy importante (principal) que ha de ser inferior a 2 horas para una mayor eficacia en evitar la absorción tóxica, no debiéndose realizar ninguna maniobra descontaminante en aquellos pacientes en los que haya transcurrido más tiempo, excepto en aquellos que hayan tomado fármacos de absorción lenta, que estuviesen en coma y/o hubiese un peligro potencial para su vida por la dosis ingerida.
  2. Tipo de tóxico
  3. Cínica evidenciada o manifestaciones clínicas de la intoxicación



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