Resumen del tema de quemaduras
Quemaduras
Las quemaduras son las culpables del trauma más serio y
devastador que le puede suceder a un ser humano.
Más o menos nueve millones de personas quedan incapacitadas
cada año en el mundo debido a las quemaduras. La mayoría de ellas se producen
por calor: llamas, explosiones, contacto con metales calientes o líquidos.
Solo en los Estados Unidos se estima que 1.25 millones de
personas son tratadas anualmente por algún tipo de quemadura y aproximadamente
50.000 pacientes requieren hospitalización, con una estancia aproximada de un día
por cada 1% de superficie corporal quemada y con una mortalidad de un 4 %, por
la quemadura o sus complicaciones. Sólo en los Estados Unidos de Norte América
el gasto en prevención y tratamiento por quemaduras asciende a 2 billones de
dólares por año.
En nuestro país no se sabe el número total anual de
pacientes que sufren este tipo de lesión porque muchas quemaduras menores se
tratan de manera ambulatoria en clínicas y hospitales y no se reportan.
La Unidad Nacional de Quemados (adultos) atiende entre 150
y 175 pacientes por año que requieren hospitalización.
Efecto de la lesión térmica:
El efecto inmediato es la destrucción de la piel y cuando
el porcentaje de la lesión es más del 25 % en la superficie corporal, se
afectan todos los sistema del organismo. El pronóstico será dado por la
extensión, la profundidad, la edad del paciente, la condición previa y las
medidas adecuadas de resucitación.
Clasificación según la profundidad: 1°, 2°
y 3° grados
La quemadura de primer grado es una lesión mínima
que produce enrojecimiento de la piel, es dolorosa.
La de segundo grado puede ser superficial o
profunda, el daño en la piel es parcial, hay vesículas y es muy dolorosa. La
lesión se puede extender desde la epidermis hasta la dermis profunda o tejido
celular subcutáneo superficial. Si es superficial, sana espontáneamente, si es
profunda, toma más tiempo en sanar o se puede convertir en una lesión de tercer
grado por infección secundaria.
La quemadura de tercer grado es de espesor total.
Está caracterizada por lesión de todas las capas de la piel, grasa, músculo o
hueso.
La mayoría de las quemaduras son una combinación del primero,
segundo y tercer grados.
¿Qué sucede en el organismo?
Una temperatura de 50 grados centígrados produce
desnaturalización de las proteínas, si es de 60 grados centígrados produce
coagulación de las proteínas; ambas significan muerte celular. La piel tiene un
alto calor específico, esto quiere decir que se calienta lentamente pero
también pierde el calor lentamente, tiene baja conducción, entonces la duración
del sobrecalentamiento perdura aunque se elimine el agente causal. Esto hace
que el calor siga produciendo daño aunque la causa se haya eliminado, por eso
se debe enfriar la lesión con agua.
Una vez que la piel está dañada el organismo se enfría
rápidamente, se pierden 56 kilocalorías por cada litro de agua que se evapora.
La pérdida de agua normal es de 15 a 21cc/ m2/ hora, en un quemado la pérdida puede ser de 100cc/ m2/ hora o más.
En el paciente quemado hay un aumento del metabolismo, por
aumento de las catecolaminas (de 10 a 15 veces el nivel normal); también se
altera la relación entre insulina y glucagón generando un estado hipermetabólico.
El consumo de oxigeno aumenta en un 80% de lo normal unas 2 o 3 horas después
de la quemadura, como respuesta hipermetabólica.
También hay un efecto catabólico, aumenta la lipólisis y la
proteólisis, se produce gluconeogénesis a partir de aminoácidos. Hay un balance
nitrogenado negativo y pérdida de peso.
Si no se da un soporte nutricional adecuado (calorías y
nitrógeno) se produce un estado catabólico en el que ocurre mala cicatrización,
mala función cardiovascular, compromiso de la función pulmonar y hepato-renal
así como una disminuída resistencia a las infecciones.
La causa del estado hipermetabólico es el aumento las
catecolaminas y el aumento del sistema simpático adrenal. Hay impulsos aferentes
de las heridas al hipotálamo y aumentan las catecolaminas.
El aumento de la temperatura explica sólo el 20 o 30% del
aumento del metabolismo en estos pacientes. El tratamiento nutricional se verá
como un capítulo aparte.
Aspectos inmunológicos1:
Como consecuencia de la quemadura hay tejido necrótico,
vasos trombosados, pérdida de las
Inmunoglobulinas G y M (se ha detectado que los niveles de
inmunoglobulinas vuelven al nivel normal hasta dos o tres semanas después);
disminuye la quemotaxis y la fagocitosis de los neutrófilos.
El paciente quemado es el prototipo de paciente
inmunosuprimido por trauma, pues los mediadores de la inflamación juegan un
papel muy importante en las respuestas locales y sistémicas del organismo.
Se ha demostrado que en las primeras horas de una
quemadura, aunque ésta sea menor, existe inflamación generalizada aún en
órganos que no han sido dañados, en ausencia de choque y antes de que la
infección comience.
Este comportamiento permite plantear la hipótesis de los
dos impactos: un primer impacto estaría constituido por los factores
inflamatorios que en particular involucran neutrófilos y macrófagos y no es
clínicamente evidente. El segundo impacto produce una gran cantidad de
mediadores que causan inestabilidad hemodinámica y trauma en los tejidos
incluyendo las endotoxinas absorbidas de las heridas o del intestino (que se
afecta en una quemadura). En este segundo estímulo se incluyen citokinas,
factor de necrosis tumoral (T.N.F) y oxidantes.
La respuesta del organismo se puede escribir como Síndrome
de Sepsis.
El estado hiperdinámico e hipermetabólico caracterizado por
una mala distribución de la circulación e isquemia tisular puede generar una
falla orgánica, si persiste.
La citokinas son una clase de proteínas producidas por
muchas células, pero mayormente por aquellas del sistema reticuloendotelial,
son bioactivas aún en cantidades muy bajas. Esta citokinas incluyen: factor de necrosis
tumoral (T.N.F) , interleukina 1, interleukina 2, interleukina 6, e interferón
gamma.
El factor de necrosis tumoral (T.N.F) causa liberación de
neutrófilos de la médula ósea, marginación de los mismos y activación de los
macrófagos para liberar oxidantes y producir otras citokinas. La IL-1 existe
adherida a la membrana celular y su función consiste en aumentar la
proliferación de células T y la inducción del factor estimulante
granulocito-macrófagos, (GM-CSF) por la médula ósea. La IL-2 es un
inmuno-estimulante, induciendo la inmunidad mediada por las células y
estimulando la función citotóxica de las células T. El Interferón gamma es un
agente importante en la función de los macrófagos.
Los radicales de oxígeno son metabolitos inestables del
oxígeno e incluyen: superóxido, O2 y peróxido de hidrógeno
que son agentes oxidantes potentes producidos por los leucocitos. La reacción
de Fenton puede causar la formación de ión hidróxido (OH-) que es el más potente y más dañino de los radicales del oxígeno.
Estos oxidantes causan permeabilidad vascular, alteran la
función de los lípidos de la pared celular, alteran la función de los
leucocitos, producen el comienzo y la persistencia de la inflamación, ruptura
de la matriz celular, impiden la actividad fagocítica de los macrófagos y la
iniciación del metabolismo del ácido araquidónico.
La presencia de tejido quemado aumenta de una manera severa
la liberación de oxidantes. Los metabolitos del ácido araquidónico están
implicados en las etapas tempranas y tardías de una quemadura.
Tanto los vasodilatadores (PGI2) y el vasoconstrictor
(tromboxano A2) se encuentran en el edema del quemado y en el plasma.
La producción de prostaglandinas PGE por el sistema
nervioso central, es lo que se cree que causa la fiebre después de la quemadura
y la síntesis de PGE es probablemente inducida por la IL-
Los leucotrienos son producto del patrón del metabolismo
del ácido araquidónico (lipoxigenasa pathway), son más evidentes en la etapa
tardía de la quemadura y en la respuesta a la sepsis que en los cambios
tempranos.
Las interacciones de todos estos inmunomoduladores es muy
complicada y su efecto nocivo debe ser enfocado en quitar tempranamente el
tejido quemado.
Hay trabajos como el de Stratta y Asoc. (University of
Utah, Salt Lake City), que analizan la inmunocompetencia en 26 adultos que
sufrieron quemaduras que alcanzaron un promedio de 46 % de la superficie
corporal. Se monitorizaron componentes del complemento, fibronectina,
Inmunoglobulinas, reactantes de la fase aguda (acute phase reactans), proteínas
séricas, catecolaminas y reacciones de los linfocitos.
La fase temprana de la quemadura se caracteriza por
leucocitosis y elevación de la proteína C reactiva en suero y también las
catecolaminas. Hay activación de la cascada de complemento con reducción de C4,
C5, con actividad hemolítica, con bajos niveles de C3 y Factor B. Hay marcada
pérdida de proteínas (bajas proteínas totales, albúminas, fibronectina, IG6,
también disminución aunque menor, de IGA, IGM y Alpha 2 macroglobulinas).
También hay una activación de los sistemas intravasculares (coagulación,
fibrinolisis) con una atípica coagulopatía de consumo de diferente intensidad
que resulta en un nivel anormal bajo de plaquetas y fibrinógeno.
En contraste con estos cambios en el periodo agudo, después
de hacer excisiones e injertos y recuperar al quemado en siete semanas, se notó
que hubo activación de la inflamación crónica pero no hubo problema de consumo,
las plaquetas estaban altas, el fibrinógeno alto, también el Factor B, la
proteína C reactiva y las catecolaminas estaban en un nivel normal alto. Hubo
un regreso a niveles normales de las proteínas séricas durante la etapa
anabólica del quemado.
Una muy detallada y completa evaluación de la
inmunosupresión en el paciente quemado es muy importante para planear la
respuesta clínica-terapéutica adecuada, en calidad y a tiempo, para
reestablecer la función inmunológica.
También se debe tomar en cuenta los efectos
inmunosupresores de la terapia per-se del quemado, tales como agentes
anestésicos, procedimientos quirúrgicos, transfusiones múltiples y el uso de
antibióticos.
Es muy importante insistir en el hecho de que existen
mediadores químicos en el proceso inflamatorio durante
la fase aguda de las quemaduras y, debido a la lesión, hay
proteínas modificadas fuera de los vasos que actúan como un estimulo para el
proceso inflamatorio y además se activa como una cascada de complemento que una
vez activada, hace que se liberen factores de permeabilidad en el lugar de la
lesión y estos son: histamina prostaglandinas ( PGEI, PGE2, PGF2a). También
estas proteínas modificadas estimulan la coagulación liberando cinco
hidroxitriptamina de las plaquetas, formando luego polipéptidos vasoactivos
(kininas), vía factor XII. Todo esto aumenta la permeabilidad microvascular.
Tanto las proteínas como las catecolaminas causan su efecto
aumentando el AMP cíclico ( Cyclic A.M.C) algunas veces y otras veces
disminuyéndolo (más comúnmente lo aumentan).
Desde 1975 Hamberg y 1979 Johnson proponen a los
tromboxanos como poseedores de un papel importante en la inflamación. Son
derivados de los endoperóxidos (PGG y PGH) que son precursores de las prostaglandinas.
El tromboxano B2 (TxB2) que es el metabolito del
biológicamente activo, pero de corta vida, tromboxano A2 (TxA2) se ha
encontrado y cuantificado en el líquido de las vesículas del quemado.
Los endoperóxidos y los tromboxanos causan agregación
plaquetaria y contraen el músculo liso vascular y el de las vías aéreas.
Los radicales libres de O2 tienen
importancia en la inflamación. El oxígeno tiene dos fases: una necesaria para la
vida y la otra, tóxica para toda clase de vida. Si hay una reducción biológica
monovalente del oxígeno se forman radicales superóxido (O2 -) y peróxido de hidrógeno (H2O2) y si no son eliminados se forma hidroxilo (OH-) y O2 libre, que no son tolerados por las células vivientes.
El superóxido (O2-) es
metabolizado por la enzima dismutasa-superóxida y el H2O2 es metabolizado por las catalasas y
peroxidasas.
Contaminación
Una herida normal tiene de 60.000 a 80.000 bacterias por
gramo de tejido, la saliva tiene 10 8 a 10 12 bacterias por cc.
Hay evidencia definitiva de que la infección se debe, en su
mayoría, a bacterias endógenas es decir, que están en el paciente y ocurre por
dos mecanismos: las bacterias en el borde de la herida o infección presente en
otras partes del cuerpo.
Si se habla de antibióticoterapia profiláctica que es el
uso de antibióticos en ausencia de infección para prevenirla, hay que recordar
que hay un nivel sanguíneo y un nivel terapéutico que es el nivel del
antibiótico en los tejidos. Para alcanzarlo se necesitan de 2 a 4 horas.
En las primeras 48 horas proliferan las bacterias a un
nivel de 10 millones de organismos por gramo de tejido, sobre todo Gram
positivos (estafilococos). A los cinco días aparecen los Gram negativos sobre
todo pseudomonas, aunque en algunas unidades reportan más enterococos. Cuando
el número de bacterias es de 109 por gramo
de tejido, éstas rodean y ocluyen los vasos agravando el problema, pues hay más
necrosis y se profundiza la lesión.
Desde 1919, Hepburn sugirió que el número de bacterias era
importante en el cierre de las heridas. Hizo cultivos y conteo de colonias con
" aplicadores de algodón" (Swab) y cuando había más de cinco colonias
observó un retardo en el cierre de las heridas.
En 1950, Liedberg reportó que los injertos en conejos se
perdían si había más de 105
bacterias por gramo de tejido
en el injerto.
Eleck en los años cincuentas demostró que se requerían 7.5
x 106 estafilococos para causar una pústula en
la piel normal. Después se demostró que: 100 estafilococos más una sutura
causan un absceso y que 100.000 estafilococos sin sutura causan un absceso.
En 1957, Kass presenta referencias de la relación entre
bacterias en la orina y pielonefritis. En 1959, Lindsey demostró que el nivel
crítico de Clostridium sp. era de 106, para
producir una gangrena gaseosa letal.
En 1969, Heggers, Robson y Doran determinaron que en 15
minutos se puede saber el número de bacterias por gramo de tejido con la
técnica de placa (Slide).
De nuevo Heggers, Krizek y Volenec demuestran que la biopsia
de tejido es lo mejor.
El resultado de un cultivo corriente es 56 % polibacteriano
y 40 % monobacteriano. En el caso de una biopsia de tejido, su resultado es 87%
monobacteriano y 13% polibacteriano.
De esta forma se sabe cuál es la bacteria más importante
causante de la infección.
Se sabe que 105 o menos
bacterias por gramo de tejido es contaminación y que más de 105 es infección.
Pruitt y Mc Manus del U.S. Army Institute of Surgical
Reserch - Fort Sam - Houston, Texas demostraron que los cambios en el tratamiento
local de las quemaduras ha alterado el sitio y el tipo de la infección, el
agente causal y el tiempo de aparición también.
Estos autores también demostraron que el índice de
complicaciones debido a infecciones en pacientes quemados aumenta en proporción
a la superficie corporal quemada.
Si no se protegen las heridas con agentes antimicrobianos,
las bacterias proliferan. Si no se hace excisión de la escara, también se
agrava la infección y se produce invasión de bacterias a tejidos viables.
La proliferación de bacterias hacia adentro y la
penetración de éstas se retarda con el uso de agentes tópicos antibacterianos
(sulfadiazina de plata).
Las pseudomonas tienen una gran capacidad de invasión y con
facilidad pasan a través de la escara y producen diseminación sistémica.
En contraste, los estafilococos permanecen superficiales y
localizados.
Las especies de cándida rara vez invaden pero permanecen
localizadas en las heridas.
Los hongos como los Aspergillus pueden producir
invasión sistémica pero generalmente permanecen localizados.
Las especies de Phycomycetes tienen una propensión a
invadir y trombosar los pequeños vasos y causan una rápida expansión de la
necrosis y también pueden penetrar los planos de la fascia.
Los agentes tópicos antimicrobianos no esterilizan una
herida y éstas deben ser examinadas frecuentemente para buscar signos de
infección como: coloración oscura, conversión de una quemadura de espesor
parcial a espesor total, color verdoso de la herida o de la grasa subcutánea,
aparición de vesículas en quemaduras de espesor parcial que están sanando o
recientemente sanas (virus), separación de escara. Pruit y Mc Manus recomiendan
cultivos cuantitativos de biopsias de tejido que muestran que si hay menos de
105 bacterias por gramo de tejido no hay
evidencia histológica de infección y que si hay más de 105 bacterias por gramo de tejido, sí hay evidencia histológica de
infección. La única manera de diferenciar la colonización bacteriana de tejido
no viable o invasión a tejido viable es, con biopsia de tejido.
Estos autores notaron que antes de 1987 la invasión de la
infección de las quemaduras fue la principal causa de muerte en un 8 % de los
pacientes. Se diagnosticó la invasión de la infección en las quemaduras en 15%
de los pacientes y 72 % de éstas eran causadas por cándida y otros hongos.
Las infecciones no bacterianas ocurrieron en el día 31 post
quemadura como promedio.
El tratamiento de la candidiasis incluye suspender el
tratamiento tópico y aplicar crema de clortrimazole dos veces por día. Si la
infección compromete tejidos profundos como fascia o músculo o está asociada a
signos sistémicos de sepsis, se usa amphotericina-B y se hace una desbridación
amplia del tejido comprometido.
El virus que más frecuentemente se identifica en pacientes
quemados es el Herpes simplex Tipo 1.
La infección por citomegalovirus (C.M.V.) puede causar
elevación persistente de la temperatura, linfocitosis y hepatitis anictérica
pero aparentemente no afecta la morbilidad ni la mortalidad. Si se detecta
infección viral sistémica se debe usar terapia antiviral.
Becker y asociados de Fort Sam, Texas en un estudio de 10
años, acerca de la infección por hongos en quemados, demostraron que el uso de
agentes antimicrobianos tópicos ha disminuido la infección por bacterias Gram
negativas, pero ha aumentado aquellas producidas por hongos como Plectomycetes
(Aspergillus), Blastomyces, (cándida) y Zygomycetes (Mucor,
Rhizopus).
De 2114 pacientes, 9.9% desarrollaron infección de las
heridas, comprobada histológicamente (209). La infección por hongos se produjo
en 7% de estos 209 pacientes.
La mortalidad de los pacientes con infección por hongos fue
de 70 a 75% y los agentes causantes fueron Aspergillus 68%, Cándida 18%,
Mucor y Rhizopus 9%, Microspurum y Alternaria menos de un
5%.
Los siguientes signos evidencian una infección por hongos:
1-Conversión de lesión de espesor parcial a espesor total.
2-Color café, negruzco local o generalizado en las heridas.
3-Separación rápida de la escara.
4-Coloración hemorrágica debajo de la escara.
5-Pigmentación verde en grasa subcutánea.
6-Lesiones rojas o negras en la piel sana.
7-Diseminación centrífuga de edema con centro necrótico.
Lo mejor para tratar pacientes con estos signos y prevenir
la infección severa es la desbridación temprana. El uso de cremas como
clortrimazole al 1% sirve para cándida, pero en el paciente no quemado. Una
mezcla 1:1 de Nistatina (100.000 u x ml.) y sulfadiazina de plata sirve para
prevenir infección por casi todos los hongos. Si la infección es sistémica se
usará amphotericina-B o Ketoconazole o Fluconazole.
Un artículo de Merrell y Asociados del lntermountain Burn
Center, Utah, de 1989, revisa retrospectivamente 1913 pacientes quemados. La
sepsis fatal ocurre en 17% de estos pacientes y es la causa de muerte en la mitad
o dos terceras partes de todas las muertes por quemaduras y la muerte es
relacionada con bacteremia o falla orgánica debido a sepsis, ambas probadas.
Merrell comparó la mortalidad durante 1978-82 y durante
1983-88 y los índices de mortalidad general o por sepsis fueron 9.2% y 5.7% y
2.7% y 0.7% respectivamente.
El foco primario de infección fueron las quemaduras 32%,
pulmones 32%, múltiples órganos 32%, abdomen 4%. Pseudomonas fue
encontrada más comúnmente de todos los sitios. Hongos fueron aislados pero
sepsis
por hongos fue rara. Stafilococcus fue
frecuentemente aislado pero raramente causó neumonía.
Los factores en orden de importancia, causales de sepsis
fatal fueron: tamaño de las lesiones; presencia de lesión por inhalación y
profundidad de la lesión.
Merrell y Asoc concluyen que la disminución en la
mortalidad por infección se debe al tratamiento, que consiste en excisión e
injertos tempranos, mejores antibióticos y mejores conocimientos acerca de su
manejo y de la fisiopatología del quemado.
Se debe notar que 54% de todas las muertes por choque
(shock) por quemaduras se debieron a que no se hizo resucitación temprana en
los pacientes.
En un artículo de Mozingo y Asoc, Houston 1993 se hizo una
exhaustiva revisión del uso de antibióticos en el quemado y se llegó a las
siguientes conclusiones: Antiguamente se usaba penicilina por siete a diez días
para prevenir la infección por estreptococos A; Beta hemolítico pero en 1970 se
reportó que el uso de penicilina favorecía el crecimiento de bacterias Gram
negativas resistentes. Debido a esto, se abandonó el uso de antibióticos
profilácticos en el quemado pues la vascularidad de la escara no permite
obtener concentraciones adecuadas en las quemaduras.
Para diferenciar entre colonización e infección invasiva es
necesario hacer biopsia de tejido y cuantificar las bacterias. Si solo hay
colonización 105 o menos, no se usa terapia parenteral con
antibióticos.
Se usan antibióticos, si el paciente va a ser sometido a
una intervención quirúrgica para prevenir contra bacterias que se liberen al
torrente sanguíneo desde las lesiones. La bacteremia sucede en 21% a 46% de pacientes
que son operados pero no hay evidencia de que la bacteremia causada por la
excisión y desbridación cause infección.
La magnitud de la inmunosupresión y el riesgo de
desarrollar complicaciones infecciosas es directamente proporcional a la
extensión de las quemaduras.
Pacientes con quemaduras pequeñas, recientes, limpias, no
requieren de profilaxis con antibióticos. Pacientes que van a ser sometidos a
excisión, desbridamiento e injertos deben recibir profilaxis, para bacterias
Gram positivas y Gram negativas. Mozingo y Asoc. recomiendan usar
cefalosporinas una hora antes de la operación y dos dosis después de ésta.
Pacientes con quemaduras más extensas y profundas deben recibir antibióticoterapia
razonada (vancomicina, amikasina, etc.) Se debe tomar en cuenta que los
microorganismos
causantes de infección endémica varían en los diferentes
centros de quemados y cada uno debe tener un estudio propio.
Hay estudios que demuestran que dando terapia para
descontaminar el tracto digestivo (tobramicina, polimixina, amfotericina B,
cefotaxime) se disminuye la translocación de bacterias del intestino y hay una
menor colonización de bacterias en las quemaduras (pseudomonas). Mackie y
asoc.; Netherlands, hizo este estudio en dos grupos: 33 con antibióticoterapia
para esterilizar el tracto gastrointestinal y 31 sin esta terapia. La colonización
por pseudomonas bajó de 61% a 29% y la de enterobacteraceas de 73 a 10%. Había
menos infección de tracto respiratorio y sólo un caso de septicemia en los
tratados contra 8 en los no tratados de esta manera.
Se necesitan más estudios para corroborar esta hipótesis
pero se trae a análisis un tema muy importante como lo es el prevenir la
translocación bacteriana como causa de falla orgánica.
Cuando se produce una hipernatremia, ésta inhibe la
capacidad de quemotaxis y fagocitocis de los leucocitos polimorfonucleares en
la zona de estasis de la quemadura. Esto ha sido demostrado por varios autores
sobre todo T. Kuroda y T. Harada de Japón. Se concluye que un estado
hipernatrémico puede debilitar la capacidad de defensa local contra la
infección en el paciente quemado.
Hay que tomar en cuenta que ínfimas cantidades de
lipopolisacaridos (LPS) encontradas en la pared celular en las bacterias pueden
inducir a los leucocitos a secretar citoquinas produciendo fiebre, trastornos
de coagulación, disfunción pulmonar, insuficiencia renal y colapso
circulatorio.
Estos lipolisacáridos (L.P.S.) consisten en una cadena
específica con un centro de oligosacáridos y lípidos, llamados lípidos A.
Para prevenir los efectos nocivos de estos componentes
bacterianos es esencial entender el mecanismo de activación celular.
El CD14 es el mayor receptor de LPS y juega un papel
importante en la activación de las celulas inmunológicas.
La unión de los LPS a los CD 14 produce las citoquinas
proinflamatorias como TNF-a, IL-1, IL-6, IL-8, IL-12 y radicales libres de
oxígeno, NO y también citoquinas antinflamatorias como IL-10 y TG F-b.
En el proceso infeccioso los componentes de la pared
celular de las bacterias Gram negativas y Gram positivas y los fosfolípidos
endógenos hacen que las células inflamatorias como los monocitos, macrófagos, granulocitos
y linfocitos produzcan y liberen las citoquinas proinflamatorias.
Se ha visto que los CD 14 están aumentados en pacientes con
sepsis o politraumatizados y también en la piel de los quemados.
La elevación inicial y luego la caída en el nivel de los CD
14 es el reflejo de una respuesta inmunológica generalizada.
Los CD 14 tienen una gran variedad de funciones y
pertenecen a un grupo de receptores llamados receptores de reconocimiento (PRRS).
Estos receptores incluyen proteínas circulantes humorales
en el plasma, receptores señaladores de fagocitosis y varios otros receptores
del sistema inmunológico, todos ayudan a la fagocitosis no sólo uniéndose a los
LPS sino a las bacterias Gram (-) que son luego fagocitadas.
También se ha postulado que los CD 14 solubles actúan como
transporte, llevando los LPS y transfiriéndolos a los HDL y así neutralizar su
efecto tóxico.
Recientemente se probó que los CD14 poseen una carga de
superficie y ejercen una función protectora llevando a los LPS y células
apoptóticas y presentándolas a otras células inmunológicas que las destruyen.
Finalmente ha sido demostrado que en el tejido quemado el
nivel de péptidos antimicrobianos está muy disminuido y la función de estos
péptidos es bloquear la interacción de los LPS con los LBP dependientes (complemento
independiente) y se detiene de esta manera, la internalización (fagocitosis) de
una bacteria.
Los LBP dependientes conforman una ruta independiente del
complemento, y son proteínas de unión de lipopolisacáridos y son los que transfieren
los LPS a la HDL (L: lipopolisacaridos, B:Binding, P: protein).
Por todo lo anterior, las funciones de los CD 14, es una
ventaja que se encuentren elevados en un intento por compensar el defecto en la
respuesta inmunológica.
Este posible efecto protector de los CD 14 elevados
inmediatamente después de una quemadura se correlaciona con el hecho de que
esta elevación se cree que ayuda a un mejor pronóstico de sobre vida en los pacientes
quemados.
Neumonía:
Mientras que la infección es la causa más común de
morbilidad y mortalidad, la infección en los pulmones es la más frecuente, más
que las heridas.
La traqueobronquitis es el precursor de la neumonía
particularmente en los pacientes con lesión por inhalación.
En estas lesiones por inhalación el 46% de los pacientes
desarrollan neumonía a los 12 días de la lesión por inhalación.
Tromboflebitis supurativa:
Si se presenta, se debe hacer excisión de la vena
comprometida. Se debe limitar la permanencia de un catéter intravenoso a 72
horas, esto reduce la incidencia de flebitis supurativa de 6.9% a 1.4%. Cuando
se presenta este cuadro, los signos de inflamación locales están presentes en
menos del 50% de los casos.
Bacteremia y Septicemia:
Se ha documentado que un 20.6% de los procedimientos para
el cuidado de la herida, una excisión y desbridación, producen bacteremia por
consiguiente se debe usar profilaxis en estos pacientes.
En un estudio de 25 años con 5877 pacientes por Manson y
Asoc. Texas, se demostró que el 25% de los pacientes tuvo uno o más hemocultivos
positivos, 26% de los pacientes murieron y 57% de estos que murieron tenían
bacteremia.
No hubo aumento en la mortalidad en los pacientes con
bacteremia por organismos Gram positivos, pero si hubo un aumento significativo
en los que tenían bacterias Gram negativas.
La mortalidad por sepsis ha disminuido en algunos centros a
15%, en otros a 4.3% debido a un tratamiento más racional y con nuevos
armamentarios terapéuticos (desbridación, profilaxis, tratamiento tópico,
centros especializados).
Sistema Vascular:
Las proteínas plasmáticas se dividen en albúmina (mantiene
presión osmótica), globulinas y fribrinógeno.
El plasma sanguíneo corresponde fisiológicamente al liquido
extracelular, sin embargo, el plasma tiene un 7% de proteínas y el líquido extracelular
sólo un 2%.
Hay cambios fisiológicos y anatómicos en los vasos.
Una quemadura de menos de 15% de superficie corporal tiene
aumento de permeabilidad en los vasos, localizada. Si esta quemadura es de más
de 30 % la permeabilidad vascular está aumentada de una manera generalizada, en
todo el organismo. En una quemadura de 40%, el paciente pierde aproximadamente
el 25% del volumen plasmático y puede perderse hasta el 50% del volumen
plasmático en cinco horas. Esta pérdida comienza a los treinta minutos de
iniciada la lesión.
Hay una inversión en la gradiente osmótica y se remueve más
agua del sistema vascular. En una quemadura se identifican tres regiones, una
central de coagulación, una alrededor de ésta, de estasis y la más afuera de hiperemia
que pueden variar en su extensión si progresa la lesión.
Los leucocitos polimorfonucleares se adhieren a la pared de
los vasos, se acumulan en las lesiones y aumenta la resistencia venosa, todo
esto produce aumento del edema.
Hay microtrombos en los vasos y la sangre no será adecuada
para la sobrevida de los tejidos y tampoco para la reparación.
Se produce una reacción inflamatoria, edema severo,
vasodilatación, aumento de la actividad osmótica extravascular, aumento de la
permeabilidad microvascular a macromoléculas.
Todo esto va a producir un aumento en la viscosidad de la
sangre, aumenta el volumen celular sanguíneo en vasos pequeños, hay trombosis y
progresa la lesión, es decir la zona de hiperemia y de estasis pueden convertirse
en una zona de coagulación.
El tejido conectivo es un factor que limita el paso
molecular, pero cuando se lesiona, los sitios antigénicos se exponen, los
anticuerpos anticolágeno aumentan y son un factor que tiene que ver con la
reacción inflamatoria.
Las interpretaciones morfológicas de los cambios en la
ultraestructura funcional de la barrera sanguíneolinfática en quemados parece
ser producto de un aumento en el número de vacuolas y apertura de las uniones intercelulares,
debido probablemente a la contracción de las células endoteliales. Al principio
esto es sólo en vénulas pero luego progresa a todo el túnel capilar.
Aunado a esto se presenta un fenómeno de hemólisis
inmediata, una o dos horas después de la quemadura que es de un 0.5% de los
eritrocitos por porcentaje de quemadura de tercer grado (3°) y una hemólisis
tardía de los dos a los siete días que es del 10% de los eritrocitos,
puede haber además, una hemólisis de hasta un 60% de la masa roja.
Hay un aumento de la fragilidad de los glóbulos rojos y
esferocitosis.
Problemas renales:
Una insuficiencia renal puede ocurrir como consecuencia de
un problema generalizado que se deteriora más, al final, antes de la muerte,
como parte de una falla orgánica, multisistémica o inicialmente por lesión
renal por shock debido a una inadecuada resucitación.
Al inicio de la quemadura los reportes hablan de una
incidencia de 1.3 a 15.3% de insuficiencia renal y esta variación es grande
porque se analizaron múltiples series estadísticas de pacientes con quemaduras
de más de 15%. Los protocolos son de varios países con diferentes niveles de
medicina.
La valoración renal es muy importante para evaluar un
quemado y su evolución.
Las series europeas y americanas reportan un estado
oligúrico o un estado de insuficiencia renal de alto gasto en quemados de más
de 40% de superficie corporal.
La filtración glomerular está disminuida en quemaduras
extensas pero menos que el flujo plasmático renal y las dos regresan a lo
normal en un período temprano si el paciente es bien tratado.
Las pruebas de función renal están diseñadas para
situaciones comunes pero para catástrofes metabólicas hay 16 que tomar en cuenta muchos otros factores:
El nitrógeno ureico y la creatinina: suben cuando 2 / 3 partes del parénquima
renal está dañado (si se habla de daño renal).
El sodio en la orina: Varía por cambios de flujo medular o
tubular, por cambios hormonales, o por las soluciones intravenosas usadas.
El volumen de orina: Cambia mucho, está aumentado en
insuficiencia renal de alto gasto.
La gravedad específica urinaria: No es confiable, si se dan proteínas es
iso-osmolar con el plasma.
Osmolaridad urinaria: Está alterada cuando hay pérdida de
sustancias moleculares mayores en la orina. La cantidad de agua ingerida antes
de la determinación, la varía. AI evaluar la función renal se debe tomar en cuenta
la gravedad específica y la osmolaridad urinaria, si ambas están altas quiere
decir que el riñón funciona, que tiene capacidad de concentración.
Hay una publicación en Annals of Surgery de marzo de 1973
que todavía tiene vigencia en ayudar a predecir si un paciente gravemente
enfermo puede presentar insuficiencia renal o no. Se trata del aclaramiento de
agua renal, que es la diferencia entre el volumen urinario y el aclaramiento
osmolar (cantidad que debe ser excretada para mantener los solutos en solución,
sin precipitar).
Aclaramiento de agua libre: sube más de 100 luego baja a O
(cero) tres días antes de que se presente la insuficiencia renal.
C H20= V (volumen orina) - C osmolaridad
(aclaramiento osmolar)
C osmol. = osmol.urinaria x volumen orina osmol. plasmática
Lo normal es negativo = -25 a -100 cc/hora
La relación: osmol.urinaria = de más de 1.7 indica buena
capacidad de concentración
osmol.plasmática .
Esta fórmula puede predecir con 95% a 98%
de certeza una insuficiencia renal.
Para obtener la osmolalidad plasmática: se pide el examen
al laboratorio o se usa esta fórmula:
2 Na + glucosa + nitrógeno úrico = OSMOLALIDAD PLASMÁTICA
18 3
Problemas Pulmonares:
Son un problema serio, de 11.33% a 15% de los pacientes
presentan este tipo de problema. Son la mayor
causa de muerte como complicación de una quemadura y
resultan de una combinación de daño directo por
inhalación o por complicaciones de un problema generalizado
debido a una quemadura muy extensa o como
parte de falla multisistémica.
17
Se observa en estos pacientes un edema de vías
respiratorias, colapso alveolar, aumento del agua
extravascular pulmonar, aumento de la extravasación de
proteínas, disminución de la sustancia de tensión
superficial (surfactante), etc., todo esto exacerbado por
la hipoproteinemia, infusión de cristaloides y
elevaciones periódicas de la presión en la aurícula
izquierda, agravados por otros problemas mencionados
antes como son la producción de radicales libres de
oxígeno, interleuquimias, prostaglandinas, tromboxanos,
T.N.F., factor depresor del miocardio, etc.
La quemadura pulmonar directa es casi imposible, sólo se
produce con vapor de agua que trasmite 3000 veces
más calor que el agua hirviendo.
La lesión por inhalación en pacientes quemados aumenta la
mortalidad de una manera considerable siendo el
aumento de un 5% en pacientes sin inhalación y de un 49.5%
con inhalación.
El diagnóstico de lesión por inhalación se basa en los
hallazgos con la broncoscopía (edema, inflamación,
necrosis de mucosa, etc) y la necesidad de soporte
ventilatorio.
Los pacientes con una quemadura de un 20% o menos de
superficie corporal que tienen una incidencia de
lesión por inhalación baja (2%), manifiestan una mortalidad
de 1% , pero si este mismo porcentaje de
pacientes tienen un 20% o menos de superficie corporal
quemada y presentan lesión por inhalación, la
mortalidad sube a un 36% (Shrines Burn Institute,
Galbeston, Texas).
Thompson y Asoc. de este centro opinan que la lesión por
inhalación es el factor determinante más importante
de la mortalidad en el paciente quemado y afecta la
mortalidad más que la edad y la superficie corporal
quemada. También hacen énfasis en los factores de riesgo
que aumentan la mortalidad en los pacientes con
lesiones por inhalación como lo son: fumado, ingesta de
alcohol y el uso de drogas.
Sharas y Heimbech
(Univer. of Washington, Seatle) en 1991, (Advances in Trauma & Critical care,
Vol 6 Mosbyyear
Book) revisaron el tema y encontraron una incidencia de
lesión por inhalación en 10% a 20% de todos los
pacientes hospitalizados por quemaduras. El monóxido de
carbono desplaza al oxígeno de la molécula de
hemoglobina y se forma carboxihemoglobina. La
carboxihemoglobina interactúa con la mioglobina del músculo
cardiaco y con el complejo citocromo oxidasa de las
mitocondrias, interfiriendo aún más con la utilización del
oxígeno.
La reducida afinidad por el oxígeno, de la
carboxihemoglobina, disminuye el aporte de oxígeno a los tejidos y
disminuye también la mezcla venosa de oxígeno.
La eliminación del monóxido de carbono (CO) depende de la
concentración de oxígeno inhalado pues éste es
intercambiado por el monóxido en la molécula de
hemoglobina.
18
La eliminación de la mitad del monóxido se produce
respirando 250 minutos al aire ambiental; en 40 ó 60
minutos respirando el 100% oxígeno o, en 30 minutos, a dos
atmósferas con oxígeno hiperbárico. Por esto es
importante el transporte rápido de estos pacientes y el
inicio de la oxígeno-terapia.
Se presume que el nivel letal de carboxihemoglobina (COHb)
es de más de 60%, pero no se correlaciona con la
mortalidad por fallo respiratorio. Sin embargo, elevados
niveles de COHb pueden dejar severas secuelas neuropsiquiátricas
en los pacientes.
El cianuro es otro componente letal de la lesión por
inhalación de humo, pues inhibe el paso final de la
fosforilación, uniéndose al complejo citocromo aa3, parando
el metabolismo aeróbico de las mitocondrias. Esto
resulta en una acidosis láctica, con asfixia celular, a
pesar de haber un contenido normal de oxígeno en la
sangre. Los síntomas de intoxicación por cianuro pueden
confundirse con los de intoxicación por COHb,
hipoxemia o ansiedad.
El daño en el sistema respiratorio puede presentarse en
vías respiratorias superiores, árbol traqueobronquial y
en los alveolos.
Entre los hallazgos más importantes están edema de labios,
glotis, orofaringe, hasta lesiones más severas en el
árbol traqueobronquial como daño epitelial, disminuida
motilidad ciliar o daño ciliar, resultando en retensión de
secreciones y reacción inflamatoria aguda pulmonar, que
estimula a los macrófagos pulmonares a producir
factores quemotáxicos de los leucocitos activando los
neutrófilos con la liberación de radicales tóxicos libres de
oxígeno y proteasas tisulares.
El trauma directo a las vías aéreas causa aumento del flujo
sanguíneo bronquial que aumenta aún más el
edema y con el incremento de la perfusión hay un aumento en
la fuga en la microcirculación, que produce
obstrucción parcial de las vías aéreas bajas, asociado a
broncoespasmo, aumento de secreciones
bronquiales, desacoplamiento entre ventilación y perfusión
generándose una moderada hipoxia que es
reversible.
El daño alveolar es causado por el humo de plásticos en
combustión y hay aumento de la permeabilidad del
endotelio en la red capilar pulmonar que produce
transducción de líquido rico en proteínas en el espacio
intersticial y alveolar.
Aunque hay varias técnicas diagnósticas que ayudan a
detectar una lesión por inhalación (mapeo de xenón
133, broncoscopía fibro-óptica), lo mejor sigue siendo una
buena historia clínica, análisis clínico, examen físico
y exámenes de laboratorio selectivos.
Las radiografías no sirven para detectar una lesión por
inhalación tempranamente.
Sharar y Heinbach recomiendan gases arteriales seriados,
carboxihemoglobina y determinación de cianuro
19
si estuviera indicado. Debido a que una lesión de vías
respiratorias superiores puede asociarse a la aparición
rápida de edema, que se agrava por el uso de grandes
cantidades de líquidos en la resucitación, es importante
determinar si una intubación profiláctica es necesaria.
La administración de esteroides no tiene ningún valor en
prevenir o proteger contra una obstrucción de vías
aéreas.
El aumento de la resistencia en las vías aéreas se debe a
obstrucción más que a broncoespasmo pero el uso
de broncodilatadores puede ser necesario. Los autores hacen
énfasis en que la carboxihemoglobina no
puede ser determinada fácilmente al lado de la cama del
enfermo y el oxímetro puede dar una sensación de
falsa elevación de la saturación de oxígeno en pacientes
con intoxicación por monóxido de carbono (CO).
La presencia de una escara constrictiva circunferencial en
el tórax, amerita escarotomía para mejorar los
movimientos de inspiración, espiración. Es importante la
medición de la relación Pa02
/ Fl02 para
determinar si
se necesita oxigenación suplementaria. Una relación PaO2 / FIO2 de 200 a 400 indica lesión leve o moderada
y
requiere solo oxígeno, si esta relación está por debajo de
los 200, es indicativo de lesión pulmonar severa y se
hacen imperativas la intubación y la ventilación mecánica
con altas concentraciones de oxígeno. Los autores no
recomiendan el uso de antibióticos profilácticos en el
tratamiento de la lesión por inhalación.
La intubación sólo por edema severo debe ser mantenida de
tres a cinco días y antes de extubar se debe
desinflar el balón y escuchar la permeabilidad de la vía
aérea, con el escape alrededor del tubo o haciendo
visión directa con endoscopía fibro-óptica. Se debe hacer
énfasis en el diagnóstico temprano de intoxicación por
monóxido de carbono, midiendo los niveles de
carboxihemoglobina y ésta se puede tratar con 02 al 100% con
máscara, cánula nasal o intubación, con ventilador.
Sharar y Heimbach demuestran que hasta la fecha no hay
estudios que indiquen que el oxígeno hiperbárico sea
de beneficio en estos pacientes.
Es más peligroso para la vida del paciente la obstrucción
mecánica debido al edema severo que el peligro de la
intoxicación por CO.
El paciente debe estar elevado 30° y no se debe extubar
hasta que el edema facial haya cedido. Para hacerlo
es necesario practicar una endoscopia y evaluar parámetros
como: la fuerza inspiratoria negativa, volumen
respiratorio total, frecuencia respiratoria, estado de
conciencia y gases arteriales.
Demling (Harvard Med.School, Boston) divide la lesión por
inhalación en tres grupos:
1. Lesión por el calor, localizada por encima de las
cuerdas vocales
2. La etapa de lesión por los gases irritantes como
monóxido de carbono, cianuro, ácidos, aldehídos.
3. Etapa de las partículas: las de más de cinco micras se
eliminan por nasofaringe y las de menos de
cinco micras, se depositan en las vías altas y bajas.
20
Los mecanismos del daño pulmonar son complejos y los
mediadores secundarios juegan un papel importante:
oxidantes, proteasas, citoquinas, y otros neuropéptidos.
Se producen atelectasias y los oxidantes inactivan la
sustancia de tensión superficial (surfactante) lo cual
resulta en colapso alveolar y aumento de los shunts
arterio-venosos pulmonares.
El autor hace éntasis en que limitando los líquidos para
mantener el pulmón “seco” sólo se aumenta la
inestabilidad cardiopulmonar y la mortalidad. Tanto el
exceso como el poco líquido pueden agravar la condición
pulmonar de estos pacientes.
Es importante el uso del P.E.E.P. (presión positiva
espiratoria final) tempranamente para mantener las vías
aéreas permeables.
Se debe elevar el tórax del paciente 20° o 30°.
En la etapa post resucitación, a los tres o cuatro días,
comienza la separación de capas de mucosa dañadas
que pueden causar obstrucción aérea y en esta etapa se
puede producir un severo edema intersticial.
Una causa común de error consiste en extubar los pacientes
muy temprano, sin evaluar adecuadamente las
lesiones en las vías aéreas inferiores y entonces se
produce una falla en el soporte post anestésico, lo cual se
manifiesta por respiración dificultosa, hipermetabolismo,
aumento de C02.
La etapa de inflamación - infección de la lesión por
inhalación, se caracteriza por: aumento de la incidencia de
infecciones nosocomiales pulmonares, fatiga respiratoria
inducida por el hipermetabolismo, y desarrollo del
síndrome de distress respiratorio del adulto.
Todo esto se puede prevenir en parte si el paciente está en
el lugar adecuado, en el tiempo preciso, con el
personal calificado desde el punto de vista científico, y
humano y si se dispone del equipo necesario.
Clark de Syracuse, New York hace un estudio de los
pacientes con lesión por inhalación que se presenta en
pacientes con o sin quemaduras, y la severidad de los casos
es muy variable. Hay unos en los cuales el
diagnóstico es obvio y otros en los que las manifestaciones
clínicas se presentan tardíamente.
Ocurre en un 20 a 30% de los pacientes quemados y en sus
series, la mortalidad de la lesión por inhalación sin
quemadura fue de 10% pero, en los que además había
quemaduras fue de 30 a 50%.
Clark hace notar que el diagnóstico de lesión por
inhalación no es una indicación para intubación y soporte
respiratorio, 12% de los pacientes sin quemaduras
requirieron intubación en contraposición al 62% con
quemaduras. Un tubo translaríngeo puede ser convertido a
una traqueostomía sin problemas en los quemados,
21
sin embargo es mejor manejar la traqueostomía después de
haber hecho una desbridación temprana y tener el
área injertada.
Cuando hay infección presente en el pulmón a menudo éste es
el órgano detonante para una falla
multisistémica.
Los corticosteroides no están indicados, es más, su uso en
pacientes con lesión por inhalación aumenta el
riesgo de infección y muerte.
Clark hace notar que el manejo de pacientes con quemaduras
y con lesión por inhalación, requiere de un
equipo integrado cubriendo todos los aspectos de la
enfermedad por tres semanas o más. Las decisiones
deben ser tomadas por un solo individuo experimentado
porque se ha visto que las decisiones de “comités”
resultan desastrosas.
Los pacientes con sólo lesión por inhalación sin
quemaduras, en uno o dos días mejoran. Si los pacientes
tienen padecimientos previos como fibrosis pulmonar o
bronquitis obliterante, que se demuestra con
procedimientos diagnósticos, incluyendo una biopsia de
pulmón, entonces sí se benefician del uso de
corticosteroides.
En un trabajo de Rue. y Asoc. (Fort Sam, Houston, Texas)
demostraron que de 1256 pacientes entre 1985 y
1990 con quemaduras, 330 (26%) tenían lesión por
inhalación. En la comparación entre pacientes con y sin
lesión por inhalación se encontró que, los que tenían
lesión por inhalación tenían más porcentaje de área
quemada (41.1% versus 18.3%) la frecuencia de intubación
fue 79% versus 11%, la frecuencia de neumonía
fue 38% versus 9% y la mortalidad fue de 29.4% versus 5%.
La mortalidad predecible en un grupo de 1980 - 84
sería de 41% en el grupo con lesión por inhalación.
La presencia de lesión por inhalación en un quemado aumenta
la mortalidad relacionada con la edad y el
tamaño de la quemadura en un 20% a 40 %, en diferentes
series y si además hay una neumonía, se aumenta
en un 60% por encima del estimado por la edad y la
extensión de la quemadura. En relación con el uso o no de
la traqueostomía en estos pacientes, Jones y Asoc. (Cornell
Medical Center, New York) 1989, revisaron 99
traqueostomías y encontraron que la infección pulmonar
invasiva se presentó en 72% de los pacientes
traqueostomizados en contraposición con 47% de los intubados.
La mortalidad en los pacientes con
traqueostomía fue de un 59 %.
Secuelas mayores se presentaron tardíamente en 28 pacientes
con traqueostomía (28%) y éstas fueron 11
estenosis, 9 fístulas traqueosofágicas y 3 fístulas
traqueoarteriales.
La gente joven responde más con tejido hipertrófico y
estenosis, y la gente mayor responde de una manera
degenerativa con necrosis de pared traqueal y formación de
fístulas.
22
Problemas Gastrointestinales:
Las ulceras gástricas fueron descritas por primera vez por
CurIing en 1842.
Estas complicaciones aparecen dentro de las primeras tres
semanas post quemadura, sobre todo en la 1a
semana y, cuanto mayor sea la superficie corporal quemada,
mayor es la posibilidad de tener estas úlceras.
Las ulceraciones pueden ocurrir en todo el tracto
gastrointestinal pero el sitio más frecuente es el duodeno,
seguido en orden de frecuencia por estómago, esófago,
yeyuno y colon.
Con la ayuda de la endoscopía se ha probado que el 100 % de
los pacientes con quemaduras de más de un 30
% de superficie corporal, tienen cambios en la mucosa y el
grado de severidad de esta lesión guarda relación
con la severidad de la quemadura.
El estudio endoscópico que es muy seguro, no sólo reconoce
la lesión de la mucosa, sino el sitio de sangrado.
Algunos de éstos pueden tratarse con calor con láser, o con
el electrocauterio bipolar.
Es necesaria la isquemia de la mucosa para que se produzca
una úlcera por estrés.
Clínicamente la totalidad de los pacientes que desarrollan
este tipo de úlceras tienen algún período de shock,
ya sea hemorrágico, cardiogénico o séptico, aunque sea
transitorio. Las úlceras en el quemado (Curling) se
presentan de una manera un poco diferente a las de estos
pacientes (estrés), se sitúan en el duodeno y el
antro, aunque a veces pueden ser más proximales.
Las úlceras de estrés se presentan más en curvatura mayor y
porción proximal del estómago y progresan a la
unión del cuerpo con el antro. El epitelio gástrico está
cubierto por moco para protección y cualquier cosa que
produzca isquemia hace que desaparezca este moco, y se pierde el efecto protector contra la difusión de los
iones de hidrógeno.
Hay trabajos como los de Heistings y Cols que demostraron
que con la instilación de antiácidos se previene la
formación de úlceras de Curling. Los pacientes tratados
así, tuvieron sangrado sólo en un 4% de los casos
contra un 25 % de los no tratados con antiácidos.
El tratamiento combinado de antiácidos y bloqueadores H2 contribuye a evitar cualquier tipo de sangrado en
estos pacientes (Silen, Harvard, Boston). Para realizarlo, Se coloca un tubo nasogástrico y se instilan de 30 a
60 cc de antiácido por hora y se cierra por una hora, luego
se abre, se evacúa y se mide el pH, si éste es mayor
de 3.5 se usan 30 cc y si es menor de 3.5 se usan 6Occ de
antiácidos por hora. Si no se controla así el
sangrado se usará el láser con endoscopía que ha demostrado
90-95% de efectividad en el control del
sangrado gastrointestinal, con una incidencia de
perforación de 1 a 2%.
23
Cuando estas medidas fallan, se usa terapia angiográfica
mediante la oclusión de la arteria sangrante por
embolización transcatéter. El émbolo puede ser de sangre,
de gelfoam, o de pequeñas espirales de metal. No
existe un volumen grande de casos en los que se haya
utilizado esta técnica para evaluar sus resultados
adecuadamente.
A pesar de todas estas medidas hay un 10% de casos que
requerirán tratamiento quirúrgico. La mortalidad de
la gastrectomía subtotal o total en estos pacientes es alta
de 7 a 20% y actualmente lo más recomendado es
una vagotomía con drenaje gástrico. Si aún así no cede el
sangrado se procederá a la perfusión de vasopresina
por la arteria gástrica izquierda y si esto falla se hará
una gastrectomía total.
Es importante el monitoreo de estos pacientes en una unidad
de quemados, a veces una baja súbita del
hematocrito significa que el paciente puede estar
sangrando.
En el caso de que ocurra un episodio mayor de sangrado en
estos pacientes y no es tratado, el 30% tiene
incidencia de otro sangrado severo. Si estos pacientes son
operados por sangrado, tres cuartas partes vivirán
para tolerar alimentación, pero la mitad morirán después.
La perforación de una úlcera de estrés en estos
pacientes se presenta en un 7 % o menos de los casos, pero
tienen una mortalidad de un 90%.
Es indispensable por esto, instaurar un tratamiento
profiláctico con antiácidos y bloqueadores H2 desde
el inicio
de la quemadura.
Íleo: la incidencia de íleo en los pacientes quemados es de 30%
o más. Se debe tomar esto en cuenta a la hora
de decidir si se inicia o no la alimentación oral. Si está
presente se debe colocar un tubo nasogástrico y
removerlo lo más pronto posible.
Hay que recordar que el intestino es el órgano inmunológico
más grande del organismo, contiene el 65% del
tejido inmunológico total del organismo y el 80% de las
células productoras de inmunoglobulinas, por eso es
sumamente importante un adecuado soporte nutricional
científico restableciendo la ruta natural del organismo.
Todo esto redunda en un beneficio directo para el paciente,
con una más rápida recuperación, menos estancia
en unidad de cuidados intensivo, menos periodo del uso de
ventilación mecánica, menos días de uso de
antibióticos y menos estancia hospitalaria.
Actualmente el promedio de estancia internacional en
unidades de quemados es de un día por cada 1% de
quemadura.
24
RESUMEN DE LAS COMPLICACIONES DE ACUERDO
CON LA ETAPA DE EVOLUCIÓN DE LA LESIÓN:
Etapa de Shock y etapa de Sepsis:
Casi todos los pacientes internados en la Unidad están
sujetos a sufrir complicaciones y antes de enumerarlas
es indispensable mencionar algunas disposiciones
importantes de la Asociación Americana de Medicina
Critica:
1- S.I.R.S: Síndrome de respuesta inflamatoria
sistémica. Es una situación clínica con una o más de las
siguientes condiciones:
_ Temperatura superior a 38°C o inferior a
36°C
_ Pulso con una frecuencia de más de 90 x
minuto
_ Respiración con una frecuencia de más de
20 x minuto o Pa O2 en menos de 32 mm Hg
_ Leucograma más de 12.000 o menos de 4.000
o más de 10% de bandas.
2.- Sepsis: Se evalúa como SIRS más un sitio de
infección documentado, con cultivo positivo de un sitio
determinado. No necesariamente debe haber un hemocultivo
positivo.
3.- Sepsis Severa: Cuando hay sepsis con disfunción orgánica,
hipoperfusión (acidosis láctica, oliguria,
alteración del estado mental), hipotensión.
4.- Shock Séptico: Se manifiesta como hipotensión inducida
por sepsis a pesar de la resucitación
hidroelectrolítica, y además anormalidades por
hipoperfusión.
5.- M.D.D.S: Síndrome de falla multisistémica, que es
la presencia de una falla orgánica en el paciente
agudamente enfermo en el que la homeostasis no puede ser
mantenida sin intervensión.
COMPLICACIONES DURANTE LA FASE TEMPRANA O
FASE DE CHOQUE:
Pulmones:
El paciente severamente quemado presenta una disminución de
la función pulmonar causada por factores
humorales como: histamina, serotonina y el tromboxano A2.
Esta situación es más grave en pacientes con
lesión por inhalación y al dañarse los pulmones se
presentan tres posibilidades:
A.- Intoxicación por monóxido de carbono que puede producir
la muerte aún en el sitio del accidente.
B.- Lesión por inhalación por encima de la glotis que
resulta por lesión térmica de las partículas de humo, y que
puede progresar hasta la obstrucción total de la laringe
por edema.
C:.-Lesión por inhalación por debajo de la glotis que puede
causar fallo respiratorio agudo, por daño en los
bronquiolos y alveolos y es de pronóstico muy reservado.
Corazón:
25
La respuesta es una disminución en el gasto cardiaco acompañada
de un aumento en las resistencias
periféricas. Se debe a dos factores, el primero es una
acción directa miocardio depresora, por el efecto de
algunas sustancias liberadas por la lesión térmica, como el
factor X de la citoquina de necrosis tumoral y otros
que se analizaron antes. El segundo es la acción indirecta
de la hipoxia que resulta como consecuencia de la
reducida perfusión de O2 en tejidos
periféricos.
El inicio de la terapia adecuada en forma temprana puede
ayudar a aliviar estos problemas.
Insuficiencia renal: Es causada por la disminución prolongada
del flujo renal y en la mayoría de los casos se
debe a una inadecuada resucitación.
Cerebro: Durante la fase de rehidratación puede
haber hiponatremia que puede causar el síndrome de
encefalopatía del quemado.
Tracto gastrointestinal: La acción del ácido sobre la mucosa, puede
producir sangrado. También están las
úlceras de Curling.
Ileo-paralítico: Ocurre en los primeros dos días después
de la lesión.
Complicaciones hematológicas: Recordar la hemólisis aguda y tardía
(pérdida de la capacidad de las células
blancas para la defensa: quimiotesis, fagocitosis), pérdida
de plasma, e inversión de la gradiente osmótica.
COMPLICACIONES DURANTE LA FASE
HIPERCATABÓLICA O SÉPTICA
1- Pulmonares: Son la causa más importante de
morbi-mortalidad y, entre los días 2 y 6, las anormalidades
que causan compromiso de la función pulmonar son:
I. Obstrucción de vías respiratorias superiores
II. Disminución de la movilidad torácica
III. Lesión por inhalación
IV. Edema pulmonar
V. Disfunción pulmonar inducida por anestesia y cirugía.
Esto puede llevar a complicaciones más serias después de
una semana como son:
_ Neumonía
_ Fallo respiratorio de origen metabólico
por aumento del consumo de O2 y aumento de CO2 en un 50-
100 %.
_ ARDS: Síndrome de falla respiratoria aguda
del adulto.
2- Corazón: Falla cardiaca por efecto depresor de
toxinas y otras sustancias analizadas antes y/o, a mal
manejo de los líquidos.
Hipertensión: Se produce en adultos y más frecuentemente en
el adulto mayor.
3- Vasculares: Tromboflebitis por infección, estasis,
daño del endotelio y tendencia a la hipercoagulabilidad.
26
4- Riñones ( insuficiencia renal ): La presencia de
esta complicación en esta fase de la quemadura es
usualmente un problema serio, previo al choque séptico. El
tratamiento es complejo y el pronóstico reservado.
5- Cerebro: Puede haber daño a las meninges en la
etapa inicial y en la etapa tardía, daño cerebral como
consecuencia de la sepsis que se manifiesta como
encefalitis o absceso cerebral.
6- Gastrointestinales: Alteraciones de la flora bacteriana con
diarrea severa, que se puede agravar con la
presencia de un ileo- paralítico. Puede haber infartos
sépticos del intestino.
7- Metabólicas: Puede haber trastornos en el metabolismo
de la glucosa con la presencia de
pseudodiabetes. A veces la hiperglicemia requiere del uso
de insulina. El tratamiento no adecuado puede
causar coma hiperosmolar.
Es importante saber que esta pseudodiabetes si es bien
tratada, se resuelve en la fase temprana de la
recuperación del paciente quemado.
Después de describir las complicaciones tempranas y de la
fase sepsis séptica, en el paciente quemado se
debe insistir en que su causa es el Síndrome de respuesta
inflamatoria sistémica, el cual se produce por causas
no infecciosas o causas infecciosas.
8- SIRS (Síndrome de respuesta
inflamatoria sistémica): Se
puede desencadenar por productos de
bacterias Gram negativas (endotoxinas, péptidos,
exotoxinas, proteasas) o de bacterias Gram positivas
(exotoxinas, superantígenos y enterotoxinas). Estos
productos se unen a las células receptoras (macrófagos) y
activan las proteínas reguladoras y como resultado el
paciente presenta una respuesta inflamatoria bifásica:
Pro- inflamatoria y anti- inflamatoria y esto causa la producción
de citoquinas que actúan directamente
causando daño a la función de órganos o indirectamente por
la acción de mediadores secundarios (óxido
nítrico, tromboxanos, leucotrienos, prostaglandinas y el
complemento). Juntos actúan activando la cascada de
coagulación, la cascada de complemento y en general dañan
las células endoteliales. Clínicamente este
momento corresponde al desarrollo de las complicaciones
temibles como el ARDS (Síndrome de falla
respiratoria aguda del adulto) o de DIC (Coagulación intravascular
diseminada).
El daño progresivo al endotelio celular conduce a una
disminuida perfusión orgánica causando falla
multisistématica y muerte.
En relación con la fase inflamatoria del paciente, creo
importante transcribir un excelente artículo del Dr. Jesús
Cuenca Pardo de México. Transcripción completa, con
autorización del autor.
“Cuando una persona sufre una quemadura se activan una serie de
fenómenos tendientes a reparar el daño y
mantener el equilibrio interno. Esto se lleva a cabo
gracias al estimulo que se produce en el sitio afectado que
desencadena una respuesta inflamatoria sistémica con
repercusiones homeostáticas, reparadoras, metabólicas
27
e inmunitarias. Se inicia con la liberación en cascada de
sustancias químicas, como radicales libres de oxígeno,
enzimas, mediadores químicos y hormonas; cada una con
funciones específicas; algunas interactúan o
complementan una función. Al mismo tiempo existen
mecanismos que regulan la función de estas sustancias
químicas y evitan sus efectos adversos. Estos mecanismos
son suficientes para reparar el área afectada y
mantener el equilibrio interno en quemaduras que no son
extensas ni profundas. Cuando son extensas, o en
pacientes con enfermedades crónicas o degenerativas, los
mecanismos reguladores con frecuencia suelen ser
insuficientes y esto ocasiona que la respuesta inflamatoria
sea exagerada, descontrolada y sistémica, que
produce daño a los tejidos vecinos, con profundización de
las lesiones, incluso a órganos distantes, como los
pulmones, riñones, suprarrenales, intestinos y sistema
nervioso, asimismo inhibe la respuesta inmunitaria y
favorece el autoconsumo. El paciente quemado grave fallece
sin haber logrado mantener el equilibrio interno,
con profundización de sus quemaduras, infección local y sistémica,
disfunción de diferentes órganos vitales y
severa desnutrición aguda”.
Sustancias químicas que participan en la
respuesta inflamatoria del quemado
Existen muchas controversias y dudas acerca de la acción de
las sustancias liberadas en el tejido quemado. La
aplicación de plasma en animales sanos, extraído de
animales quemados, ocasiona una respuesta inflamatoria
y metabólica similar a la que se produce en los animales
quemados; esto demuestra que en el plasma viajan
sustancias responsables de esta respuesta. La eliminación
temprana del tejido quemado disminuye la
respuesta sistémica, pero no la elimina, de esta manera se
deduce que las sustancias responsables se
eliminan en forma inmediata a la lesión y que éstas
continúan liberándose ante la persistencia del tejido
quemado.
La aplicación de catecolaminas, cortisol y glucagón en
voluntarios, produce intolerancia a la glucosa,
hiperinsulinemia y resistencia periférica a la insulina;
sin embargo, no se produce proteólisis muscular, ésta se
presenta al suministrar toxina de Escherichia coli,
polisacárido que al viajar al torrente circulatorio activa los
macrófagos y monocitos, que liberan mediadores químicos,
como las interleukinas, (IL) factor de necrosis
tumoral (FNT) y prostaglandinas (PG) e interactúan con las
catecolaminas, cortisol y glucagón, produciendo
fiebre, daño celular y proteólisis. En el paciente quemado
se liberan grandes cantidades de catecolaminas,
glucocorticoides y glucagón, así como toxinas que provienen
del instestino y del tejido quemado; algunas de
estas toxinas son polisacáridos similares a las de la E.coli,
que activan a los macrófagos y monocitos, y a su vez
liberan gran cantidad de mediadores químicos, que al
interactuar con las hormonas homeostáticas producen
proteólisis. Son las responsables de la hipercatabolia,
hiperglicemia y resistencia periférica a la insulina del
paciente quemado.
El proceso se inicia con una liberación en cascada de
varios mediadores químicos, algunos de ellos con función
bien definida, y de otros que aún no se conoce su función
específica. Algunos son liberados en forma local,
viajan al torrente circulatorio y estimulan a las células
blanco distantes; otros actúan en células vecinas o
interactúan dentro de la misma célula y otros más con
función similar, que pueden tener una función inicial muy
diferente a la que obtienen con el paso de los días. Son
varios los factores que determinan su función, primero
28
la liberación en el tiempo apropiado y la capacidad de
estar en el sitio adecuado en las concentraciones
suficientes; después, que no sean destruidos por las
enzimas antes de su función, y por último, que tengan un
receptor adecuado que no se encuentre ocupado por otro
mediador con una función diferente.
La respuesta se inicia cuando el tejido quemado activa a
las fracciones del complemento C3 y C5 y la
inmunoglobulina IGE, las que actúan en diferentes células,
como las endoteliales, cebadas, macrófagos y
plaquetas; éstas liberan una gran cantidad de mediadores
químicos, radicales libres de oxígeno y enzimas. Los
macrófagos inician su función con la degradación de ácidos
grasos (el más representativo es el ácido
araquidónico) y la producción de radicales libres de
oxígeno y de enzimas líticas. Los catabolitos del ácido
araquidónico forman mediadores químicos, como los
leucotrienos, prostaglandinas y lipoxinas. La función
principal de estas sustancias es la vasodilatación y la
activación de los polimorfonucleares. La vasodilatación
inmediata y más importante se produce en el paciente
quemado principalmente por la acción de radicales libres
de oxígeno y de histamina. La vasodilatación permite el
paso de los polimorfonucleares (PMN) desde el
torrente sanguíneo hasta el sitio de la lesión, con el
efecto adverso de fuga de grandes cantidades de plasma,
que en lesiones extensas puede ser muy importante y llevar
al paciente a una severa hipovolemia.
Otras sustancias químicas las liberan no sólo los
macrófagos y otras células; algunas participan en la
vasodilatación, como la histamina, bradikinina, serotonina,
leucotrienos, etc. De otras no se conoce en forma
exacta su función o puede parecer contradictoria, como el
FNT(factor de necrosis tumoral), a los factores de
pro-coagulación, agregación plaquetaria y los tromboxanos,
se les ha relacionado con la profundización de las
quemaduras, el catabolismo y la falla orgánica múltiple,
así como la limitación del daño y reparación de las
heridas.
La acción de todas estas sustancias la controlan mecanismos
reguladores, como las enzimas, barredores,
sustancias que las captan y alejan del sitio productor y,
por su catabolismo en diferentes órganos, como el
pulmón e hígado.
Una vez que el tejido quemado se ha destruido y fagocitado,
se producen factores de crecimiento, que tienen
su origen en diferentes células, como las endoteliales,
queratinocitos, macrófagos y plaquetas.
Los factores de crecimiento se liberan en forma de cascada,
iniciando por el PDGF, (factor de crecimiento
derivado de las plaquetas) que rápidamente se transforma en
TGF-B (factor de crecimiento transformador beta),
factor de crecimiento de los queratinocitos, de crecimiento
epitelial, de crecimiento derivado endotelial y de las
plaquetas y de crecimiento transformador. Todos estos
factores intervienen en la reparación de la quemadura.
Unos, incrementando la mitosis en los queratinocitos y
otras células
epidérmicas, con la subsiguiente epitelización; otros, en
la angiogénesis y fibroplasia, con el cierre de las
heridas por contracción. En el sitio de la lesión se
liberan glucoproteínas, que forman una red o esqueleto que
sirve de adherencia y desplazamiento a células, como
plaquetas y fibroblastos. Estas glucoproteínas, como la
fibronectina, estimulan la producción de mediadores, que
participan activamente en la angioplasia, fibroplasia,
reepitelización y en el proceso inflamatorio.
29
En los casos en los que el tejido quemado no se haya
retirado, o se agrega una infección, el proceso
inflamatorio persiste, pero en forma no controlada. Los
macrófagos, PMN y otras células continúan produciendo
gran cantidad de enzimas, radicales libres de oxígeno y
FNT, los sistemas reguladores resultan ser
insuficientes, lo que ocasiona daño en el tejido vecino,
con profundización de las quemaduras; asimismo, estas
sustancias pasan al torrente circulatorio y al llegar a
órganos distantes, como el hígado, pulmón y
suprarrenales, producen gran edema y daño, y esto altera su
funcionamiento. A estos factores se agrega la
acción de los tromboxanos y los factores pro-coagulación,
que producen trombosis y zonas de infarto, con lo
que el daño a estos órganos se incrementa.
La base fisiopatológica de la falla orgánica múltiple en el
paciente quemado es una respuesta inflamatoria
exagerada.
Los radicales libres de oxígeno y las enzimas producidas
por los macrófagos, los PMN y las células
endoteliales, producen lisis del tejido dañado y de las
bacterias que contaminan la quemadura para que
después sean fagocitadas. Los radicales libres de oxígeno,
junto con la histamina, leucotrienos y
prostaglandinas son los responsables de la vasodilatación.
Existen mecanismos reguladores que evitan que
estos radicales ocasionen daño en los tejidos vecinos o en
órganos distantes cuando viajan al torrente
circulatorio; la acción enzimática de las dismutasas,
catalasas y peroxidasas los transforman en oxígeno
molecular y agua; barredores como la albúmina los retiran
del tejido dañado; amortiguadores como la
hemoglobina y transferrina los captan, y bloqueadores como
las vitaminas A, C y E evitan los efectos adversos
sobre las células. La acción descontrolada de los radicales
libres de oxígeno produce daño tisular, alteraciones
en el ARN y ADN y profundización de las quemaduras. Se ha
demostrado incluso en lesiones menores al 6%,
que al viajar al torrente circulatorio e interactuar con
los mediadores químicos, ocasionan alteraciones en el
ADN y ARN de hepatocitos de animales de experimentación. En
quemaduras extensas en las que se ha
agregado un proceso infeccioso, su acción está
descontrolada, lo que ocasiona daño a los tejidos profundos y
contribuye en forma significativa en la falla orgánica
múltiple.
Se han recomendado diferentes medicamentos para bloquear su
acción, como domoso, dimetiltiourea,
cimetidina, alopurinol, indometacina, deferoxamina e
ibuprofen; sin embargo, el procedimiento que ha
demostrado mayor eficacia en la actualidad es el retiro
temprano del tejido quemado.
Los óxidos nitroso y nítrico, (NO2 , NO3) provienen de la degradación de la
arginina, y tienen tres isoformas,
dos de ellas consideradas como constitutivas y otra que es
inducida por los macrófagos y hepatocitos. Las dos
primeras producen óxidos nitrosos relacionados con eventos
fisiológicos y la tercera con eventos patológicos.
En el quemado son varias las sustancias que pueden inducir
su formación, como
TNF, IL1, IL2 y
lipolisacáridos. Estos óxidos son potentes vasodilatadores que evitan la
agregación plaquetaria,
por lo que se ha considerado que, la posibilidad de
tromboembolia en el paciente quemado es mínima gracias
a su acción; tienen efectos citotóxicos y citostáticos,
interactúan con los radicales libres de oxígeno en la lisis de
los tejidos dañados, participan en la vasodilatación
inmediata del quemado y en la falla orgánica múltiple.
30
El factor de necrosis tumoral, es un polipéptido de alto
peso molecular, liberado principalmente en los
macrófagos monocitos, también puede ser liberado en
pequeñas cantidades por los queratinocitos, por
estimulación del complemento activado, por endotoxinas
bacterianas y por hipoxia e hipovolemia. No se
conoce bien su función durante la fase inflamatoria; tiene
un efecto citotóxico local y sistémico, por lo que se le
ha relacionado con el incremento del daño local y con la
falla orgánica múltiple. Interviene en la activación,
marginación y migración de los PMN y fibroblastos y
participa en la síntesis colágena; junto con las
catecolaminas y glucorticoides, produce lisis muscular y
catabolismo. Durante la translocación bacteriana y
sepsis se observa un incremento de este factor.
El TNF estimula a los macrófagos catabolizando el ácido
araquidónico, con aumento en la producción de
algunas citoquinas, como leucotrienos, prostaglandinas y
tromboxanos. Los pacientes que mueren tienen un
aumento considerable, y en los que sobreviven, la elevación
es mínima durante los primeros días.
Los leucotrienos son derivados del ácido araquidónico,
producidos principalmente por los monocitos y
macrófagos; participan en la vasodilatación y estimulan a
los polimorfonucleares en la síntesis de enzimas y
radicales libres de oxígeno y contribuyen a la migración y
quimiotaxis.
Las interleucinas son producidas por los macrófagos,
monocitos, queratinocitos, fibroblastos y células
endoteliales; actúan liberándose en forma de cascada y
poseen acciones como contribuir en la fase inflamatoria
del paciente quemado, tener acción quimiotáxica sobre los
queratinocitos, PMN, monocitos y linfocitos, y
controlar la respuesta inmune mediata y celular. La IL3 y la IL 5 estimulan la acción de los linfocitos. La
IL4 que
fue descrita en forma inicial como factor de crecimiento de
los linfocitos B, interactúa con el G-GSF (factor de
estimulación de colonias de granulocitos) en la formación
de colonias celulares. La IL6 regula la producción de
otras citoquinas, como el factor de estimulación de
colonias de granulocitos, (G-CSF) estimula a los hepatocitos,
células B y otras involucradas en la respuesta inflamatoria
del quemado (este factor se encuentra elevado en
los casos de sepsis). La IL8 es
quimiotáctica para los granulocitos y activa su función bactericida, se
encuentra
muy elevada en los ataques masivos de la infección.
Las prostaglandinas, derivadas del ácido araquidónico, son
producidas principalmente en los macrófagos y
monocitos. Juegan un papel importante en la fase
inflamatoria; son potentes vasodilatadores que contribuyen
junto con las catecolaminas, glucocorticoides y TNF a la
lisis muscular y al catabolismo. Participan con las
interleucinas estimulando la acción de los linfocitos T
supresores y disminuyendo la respuesta celular mediada,
favoreciendo de esta manera las infecciones.
Factores de crecimiento
El EGF (factor de crecimiento epitelial) es un péptido de
53 aminoácidos, producido en diversos sitios, como
plaquetas, queratinocitos y células del aparato digestivo,
cerebral y renal que estimula la mitosis y la síntesis de
ARN y ADN de los queratinocitos y fibroblastos.
Favorece la formación de una matriz sobre la cual migran los
31
queratinocitos y fibroblastos para la epitelización y
contractura de las lesiones. Además del papel importante en
la reparación de las heridas, tiene un efecto hepatotrófico
y participa en la reparación intestinal y renal.
El PDGF (factor de crecimiento derivado de las plaquetas)
considerado como el factor más potente en la
reparación de las heridas, es un péptido que se origina en
las plaquetas. Tiene una acción vasoconstrictora;
activa la mitosis y quimiotaxis de los fibroblastos PMN,
queratinocitos, monocitos y células endoteliales. Es el
primero en aparecer, (se ha detectado antes de 24 horas
postlesión) ya que las plaquetas llegan en forma
inmediata al sitio de lesión y con ellas la liberación de
este factor. Es precursor en cascada de otros factores de
crecimiento.
EL FGF (factor de crecimiento de los fibroblastos) es un
péptido derivado de los fibroblastos; tiene dos
presentaciones: una ácida y otra alcalina. Aumenta la
mitosis de los queratinocitos y fibroblastos, da fuerza
tensil a la colágena que se forma y favorece la
epitelización. La interleucina 11 (IL1) tiene acción
quimiotáctica
sobre los queratinocitos, PMN y linfocitos, y no tiene
acción sobre los fibroblastos. El TNF estimula la
proliferación de fibroblastos y modula la acción de la
colagenasa.
Los tromboxanos, derivados de las plaquetas, tienen una
acción vasopresora, que favorece la aglutinación de
las plaquetas, aumenta la hipertensión en el circuito
pulmonar, contribuye al síndrome de distress respiratorio
en el paciente quemado e interviene en la profundización de
las quemaduras y en la falla orgánica múltiple. Las
prostaglandinas regulan su acción manteniendo el
equilibrio.
Principales órganos involucrados en la
fase inflamatoria del quemado
Los intestinos de pacientes quemados sometidos a isquemia y
a falta de alimentos, favorecen la proliferación
bacteriana y la producción de grandes cantidades de
toxinas, que cuando son liberadas, pueden pasar al
torrente circulatorio y ocasionar daño a órganos distantes
como el pulmón y contribuyen al aumento del
descontrol de la respuesta inflamatoria sistémica. En forma
local activan a los macrófagos localizados en las
placas de Peyer, los que liberan enzimas, radicales libres
de oxígeno y mediadores químicos, que contribuyen
al descontrol de la respuesta inflamatoria. En los
intestinos de los animales quemados se libera un polisacárido
que tiene una acción depresora en el miocardio y se le ha
relacionado con el factor depresor del miocardio,
descrito por Baxter; sin embargo, en el humano no ha sido
posible aislar este factor, además de que al iniciar la
reanimación con líquidos, se encuentra un aumento en el
factor de eyección cardiaca y del gasto cardíaco,
datos que no apoyan la teoría de que exista un factor
depresor. En un estudio realizado en ratas, se demostró
que la aplicación de antibióticos en el tubo digestivo
disminuía la presencia de bacterias en los nódulos
linfáticos y la respuesta inflamatoria sistémica. En el
paciente quemado, la alimentación temprana es el factor
más importante en la prevención de la translocación
bacteriana y sus efectos adversos.
El pulmón es un órgano importante en la respuesta
inflamatoria del paciente quemado. Es bien conocida su
capacidad para producir radicales libres de oxígeno,
mediadores químicos y vasodilatadores, así como la de
32
destruir bradicininas y algunos mediadores químicos. Los
tromboxanos, el factor de necrosis tumoral y los
radicales libres de oxígeno pueden producir daño pulmonar.
Los polisacáridos y algunas otras sustancias pueden activar
a los neumocitos, los que a su vez producen
radicales libres de oxígeno, vasodilatadores y mediadores
químicos, aumentando la respuesta inflamatoria
pulmonar, con edema, alteración del factor surfactante,
obstrucción bronquial e hipoxia. De la misma manera,
al pasar al torrente circulatorio, estas sustancias
contribuyen al descontrol de la respuesta inflamatoria sistémica
del paciente quemado.
El hígado del paciente quemado también se afecta. Se ha
demostrado en animales de laboratorio, que incluso
en quemaduras de menos de 10% se producen cambios en el ADN
y ARN de los hepatocitos, así como
edema, de tal manera que este importante órgano, no puede
cumplir con sus funciones de catabolizar
hormonas y mediadores químicos, que permanecen más tiempo
en el torrente circulatorio y no puede sintetizar
proteínas como la albúmina, con su consiguiente
disminución.
La falla orgánica multisistémica se puede presentar como
evento final en el paciente quemado que no ha
logrado mantener el equilibrio interno. Su base fundamental
es una respuesta inflamatoria descontrolada. Los
radicales libres de oxígeno, TNF, las enzimas y
fibronectina, entre otros, ocasionan daño directo en órganos
distantes a las quemaduras, con gran edema e hipoxia de las
células contenidas en estos órganos y severa
disfunción de ellas.
También se ha involucrado a los tromboxanos y factores
procoagulación, al favorecer la formación de trombos
que obliteran las arterias nutricias de estos órganos, con
grandes zonas de infarto.
Principales células involucradas en la
fase inflamatoria del quemado
Son diversas las células involucradas en el proceso
inflamatorio del paciente quemado. Al macrófago y
monocito se les ha considerado como los principales
reguladores del proceso. Inician su acción al ser
activados por la presencia del tejido quemado, esto es,
colágeno y polisacáridos destruidos inician su acción
con la degradación de ácidos grasos y el más importante es
el ácido araquidónico.
Los radicales libres de oxígeno que producen los
leucotrienos y la histamina, son los principales involucrados
en la vasodilatación que se presenta en forma inmediata en
el tejido dañado. Produce leucotrienos, que al
activar a los PMN favorecen su migración y acción en el
área afectada, y en unión con éstos actúan en la lisis y
fagocitosis del tejido quemado y de bacterias que
contaminan el tejido.
33
Liberan grandes cantidades de interleucinas, principalmente
de la 1 a la 6, que tienen por acción bloquear en
forma inmediata a los linfocitos y permiten actuar a los
PMN; una vez llevada esta acción de limpieza se libera
la acción de los linfocitos, dando paso a los mecanismos de
acción humoral mediato y tardío.
Producen mediadores químicos involucrados en la reparación
de las heridas, como el factor de crecimiento
epitelial y el TNF, que en forma secundaria tienen una
acción angioblástica y fibroplástica.
Los polimorfonucleares, al encontrarse en la circulación
sanguínea, son activados principalmente por los
leucotrienos y esto hace que aumente su actividad
mitocondrial. Una vez activados continúan su viaje,
sufriendo una marginación periférica, sobre todo en los
pulmones y en los sitios de la quemadura. En las
células endoteliales que han tenido cambios en su tono,
producen vasodilatación, que facilita la diapédesis de
los PMN, los que pasan al espacio intersticial y producen
una gran cantidad de enzimas y radicales libres de
oxígeno, sustancias que favorecen la lisis del tejido
quemado y de bacterias residuales, para después ser
fagocitados. Una vez que cumplen su acción limpiadora, son
fagocitados por los macrófagos y monocitos.
Los linfocitos T supresores tienen una respuesta de
inhibición durante la fase inmediata a la lesión. Esta
respuesta de inmunosupresión se ha relacionado con la
liberación de PGE2, e IL2,4 y 5 y puede
ser la causa de
las infecciones del paciente quemado en la etapa mediata.
En forma inicial esta inhibición se justifica, ya que el
organismo necesita en forma inicial una acción limpiadora,
la que realizan los PMN. Una vez complementada
su acción debería permitirse la acción de los linfocitos,
pero en ocasiones persiste el tejido quemado y la
liberación de PG e IL continúa, con lo que se perpetúa la
acción inmunosupresora.
Las células endoteliales juegan un papel importante en la
fase aguda: liberan gran
cantidad de radicales libres
de oxígeno que contribuyen a la acción vasodilatadora
facilitando la migración de los PMN y producen
otros mediadores químicos, que incluyen factores de
crecimiento. Sobre estas células tienen acción el
TNF los TGF alfa y beta, factores de crecimiento derivados
de las plaquetas y la IL8 con una acción de
angiogénesis y revascularización del área afectada.
COMPORTAMIENTO ESTADÍSTICO
PACIENTES ATENDIDOS EN LA UNIDAD NACIONAL
DE QUEMADOS
Pacientes Atendidos
Año
Del Área de atracción No del Área Total
1991 32 22.38% 111 77.62% 143
1992 44 23.40% 144 76.60% 188
1993 44 23.28% 145 76.72% 189
1994 44 24.31% 137 75.69% 181
1995 18 16.82% 89 83.18% 107
1996 41 59.42% 28 40.58% 69
1997 84 71.19% 34 28.81% 118
34
1998 59 56.19% 46 43.81% 105
1999 41 36.94% 70 63.06% 111
2000 56 36.36% 98 63.64% 154
2001 45 33.58% 89 66.42% 134
2002* 26 34.21% 50 65.79% 76
Protocolo para el tratamiento de las
quemaduras en el Adulto
Se presenta aquí una manera lógica, razonada
científicamente, de tratar a los pacientes con quemaduras, la
cual nos obliga a estar constantemente en contacto con la
fisiología, la fisiopatología, la bioquímica, las
alteraciones en el ámbito de la de biología celular y
molecular para poder ofrecer a nuestros pacientes un
adecuado tratamiento.
Se debe recordar que una quemadura de 2° y 3° de
más del 15 a 20% de superficie corporal, produce una
lesión multisistémica severa que debe ser tomada en
consideración para tratar estos pacientes, pues incide
directamente en la morbi-mortalidad de los pacientes
quemados.
Pacientes Atendidos en la Unidad Nacional
de Quemados
HSJD
0
50
100
150
200
250
1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002*
Total de
Pacientes
Pacientes
del área de
atracción
HSJD
35
FÓRMULA PARA EL CÁLCULO DEL ÁREA CORPORAL
QUEMADA:
Nota: No se aplica la regla de los 9 porque
tiene 50% de error
Al ingresar el paciente al servicio de emergencias se debe
evaluar como cualquier paciente con trauma severo:
1- Vías respiratorias: deben estar permeables. Si ha habido
inhalación severa se debe intubar.
2- Vías periféricas; una o dos buenas vías.
3- Ingresarlo a la Unidad de Quemados donde se procederá a
hacer los exámenes de laboratorio y
gabinete necesarios (electrolitos, hemograma, gases
arteriales, orina, etc.)
4- Calcular el porcentaje de área quemada y su profundidad
e iniciar de inmediato la resucitación
hidroelectrolítica.
5- Lavar bajo anestesia en los tanques de Hubbard y cubrir
con sulfadiazina de plata las áreas lesionadas.
6- Tétanos: si hay inmunización previa se administra
toxoide, si no, se usará 250 u. de gammaglobulina
humana, hiperinmune antitetánica.
7- Pasar al paciente a un cuarto a temperatura ambiente sin
corrientes de aire.
8- Si hay quemadura de manos, colocar férulas con dedos en
extensión.
9- No romper las vesículas, pues son un apósito biológico y
evitan pérdida de líquido.
Cálculo de líquidos:
La fórmula que se usa es la de Parkland: 4cc Lactato de
Ringer x Kg x % quemadura
Se da la mitad en las primeras 8 horas y la otra mitad en
las otras 16 horas restantes.
Área Corporal Porcentaje (%)
cabeza 7
cuello 2
tronco anterior 13
tronco posterior 13
glúteo derecho 2.5
glúteo izquierdo 2.5
genitales 1
brazo derecho 4
brazo izquierdo 4
antebrazo derecho 3
antebrazo izquierdo 3
mano derecha 2.5
mano izquierda 2.5
muslo derecho 9.5
muslo izquierdo 9.5
pierna derecha 7
pierna izquierda 7
pie derecho 3.5
pie izquierdo 3.5
36
Se usa así pues la pérdida masiva de plasma en las lesiones
ocurre en las primeras 12 horas y en las
siguientes 16 horas se utiliza menos líquido de reposición.
Cuando se usan los líquidos de resucitación
es necesario evaluar cuán eficaces son y para esto ayuda la
medición del volumen de orina por hora (30-50cc),
una frecuencia cardiaca en menos de 120 x minuto y la
presión arterial normal. Se debe recordar que los niños
frecuentemente desarrollan hipertensión.
Pacientes de edad avanzada y aquellos que toman
bloqueadores, pueden no tener taquicardia y además si
tienen problemas médicos agregados se podría necesitar una
presión venosa central o una línea para presión
capilar pulmonar y medicamentos inotrópicos.
El mejor indicador de perfusión de órganos vitales es el
volumen urinario. Se ha demostrado que el riñón puede
tener una disminución del 50% de su flujo, mientras que los
otros órganos tienen perfusión normal, esto quiere
decir que, cuando el volumen de perfusión de los riñones es
normal, también lo es el de los demás órganos.
Cuando se usa el volumen urinario como un parámetro para la
adecuada resucitación, algunos problemas
pueden presentarse como:
1- Los pacientes quemados pueden tener glucosas altas y
glucosuria y en este caso se debe hacer
mediciones frecuentes de glucosa urinaria, para determinar
si el volumen urinario se debe a diuresis
osmótica o a una resucitación adecuada.
2- El uso de soluciones salinas con Lactato, pueden
producir orina por natriuresis y el volumen urinario
no va a reflejar una resucitación adecuada.
3- Pacientes con mioglobinuria, requerirán manitol, además
de grandes volúmenes de líquidos de
resucitación para prevenir la precipitación del pigmento en
los túbulos renales y el paciente tendrá un
volumen urinario mayor. Pacientes con lesiones severas por
inhalación pueden requerir 40% más de
líquido en las primeras 24 horas, y aquellos en los que se
atrasa su resucitación inicial, pueden requerir
más líquidos.
Pacientes que requieran escarotomías en varias áreas, para
restaurar la circulación normal, pueden sufrir de un
súbito aumento de volumen por disminución de edema en los
sitios de la escarotomía o al contrario, pérdida de
volumen por pérdida de sangre en estos sitios.
Pacientes con quemaduras eléctricas pueden requerir mayor
cantidad de líquidos de resucitación, pues la
lesión puede ser más profunda de lo que se ve y la lesión
por porcentaje de superficie es difícil de calcular.
Personas en tratamiento crónico con diuréticos por
hipertensión o ascitis, tienen un déficit de volumen preexistente,
que requerirá un aumento en las necesidades de restauración
de ese volumen.
Pacientes en estado de intoxicación etílica, pueden
requerir mayor cantidad de líquidos de resucitación y
además el efecto diurético del alcohol puede interferir con
la evaluación del volumen urinario como guía para la
resucitación.
37
Los drogadictos pueden estar desnutridos y deshidratados y
requerirán una mayor cantidad de líquidos para su
resucitación.
Hay varios tratamientos de resucitación que tienen sus pros
y sus contras, pero la solución Lactato de Ringer es
casi isotónica y produce pocas anormalidades metabólicas
aún administrada en grandes cantidades.
Siempre habrá edemas e hiponatremia en las primeras 24
horas. Soluciones hipertónicas de suero salino con
Lactato (Monaffo) también son efectivas en la resucitación,
con menos volumen de líquido. La carga de sodio es
la misma después de 48 horas.
Con el uso de las soluciones hipertónicas, se deben
controlar cuidadosamente los electrolitos y aunque este
régimen puede disminuir el edema o posiblemente prevenir la
escarotomía, no aumenta la sobrevida.
La fórmula de Brooke que usa coloide en la etapa de
resucitación, resulta igualmente efectiva a la de Parkland
o la de H.L.S., pero debido a su contenido de proteínas
puede causar más edema, pues las proteínas se
extravasan por capilares dañados, en las primeras 12 horas.
El trabajo de Goodwin et al. también mostró un
aumento en el agua extravascular pulmonar en pacientes en
los que se usó coloide como parte inicial de la
resucitación.
En el New York Hospital-Cornell, con una admisión anual de
mil quemados, se usa la fórmula de Parkland en
las primeras 24 horas. El volumen urinario por hora es
evaluado y los líquidos se ajustan de acuerdo con éste.
No se usan bolus de líquido pues puede aumentar el edema
tisular y causar edema pulmonar.
Un aumento o una disminución constante en el volumen de
líquido administrado, es mejor que un bolus. El
volumen urinario se debe mantener entre 30-6Occ/hora en el
adulto y 1 ml x kg x hora en los niños. Los
pacientes pediátricos también son resucitados con Lactato
de Ringer, pero se debe controlar muy bien la
glicemia.
Si hay hipoglicemia se debe cambiar el líquido a dextrosa
5% en Lactato de Ringer. Esta hipoglicemia se debe
a que los niños y los infantes tienen bajas reservas de
glicógeno.
Basándonos en los trabajos de O'Neil y de Merrell, que
demostraron que la resucitación en los niños usando la
fórmula de Parkland, es insuficiente, los líquidos
iniciales en el paciente pediátrico se calculan con el
mantenimiento, más el cálculo de Parkland y el total se da
como Lactato de Ringer.
Cuando en el adulto se presenta mioglobinuria o
hemoglobinuria se aumenta el volumen de líquidos y se añade
bicarbonato para alcalinizar la orina, tratando de tener un
volumen urinario de 100 a 150 cc por hora.
38
Indicaciones para el uso de Presión Venosa
Central:
1- Fracaso en resucitación.
2- Extremos de edad.
3- Enfermedad cardiaca preexistente.
4- Insuficiencia renal
5- Lesión por inhalación (severa)
6- Uso de P.E.E.P. alta.
7- Historia de alcoholismo o cirrosis.
8- Quemaduras masivas sin vías periféricas permeables.
9- Quemaduras eléctricas severas
Razones para el uso de líquidos en mayores
cantidades:
1- Lesiones por inhalación.
2- Resucitación retardada.
3- Quemaduras eléctricas masivas.
4- Escarotomías.
5- Terapia crónica con diuréticos.
6-Uso de alcohol o drogas.
7-Uso de manitol en mioglobinuria.
Requerimientos de líquidos para el segundo
día:
Durante las segundas 24 horas se administra una solución de
albúmina al 5% en un volumen de 0.5cc x % x
peso en Kg. Se pasa en un período de 4 a 8 horas.
Originalmente se usaba plasma fresco congelado, pero con el
problema de transmisión de la hepatitis y HIV,
esto se ha abandonado. Si hubiera enfermedad hepática
preexistente o problemas de sangrado, podría usarse
este plasma.
Durante estas segundas 24 horas, el Na+ total está elevado debido a los líquidos de resucitación y el
paciente
pierde agua y un poco de Na+ a través de las quemaduras. Esta pérdida se debe reemplazar usando
dextrosa
al 5%, 25cc / hora + % de área quemada x superficie
corporal en m2. Se ajustará el Na+ si hubiera cambios
abruptos.
Se debe evaluar el sodio urinario para diferenciar entre la
sobrehidratación hipotónica y una depleción de Na+ y
se debe tener presente que los niños tienen menos reservas
de Na+ que los adultos.
39
Sobrehidratación: Na+ (Sodio)
normal y orina diluida.
Depleción de ion sodio: Sodio (Na+) bajo en orina.
Después de 48 horas hay una reabsorción gradual de los
edemas y los líquidos se administrarán de acuerdo
con las necesidades. Aumenta la diuresis, se pierde 1 ó 2Kg
x día hasta llegar al peso normal (antes de
quemado).
Medir el peso diariamente ayuda a evaluar la pérdida de
líquidos o identificar aquellos casos que tienen
problema en movilizar líquidos. A medida que se reabsorbe
el Na+ el paciente puede ser susceptible de
presentar un edema pulmonar sobre todo si ha habido lesión
por inhalación.
El paciente debe ser monitoreado y examinado
frecuentemente.
CRITERIOS DE ADMISIÓN:
Por tratarse de una Unidad Nacional se admiten de todo el
país.
- Quemaduras de 2°(segundo grado) de más de 20% de
superficie corporal
- Quemaduras de 3°(tercer grado) de más de 5% de superficie
corporal.
- Quemaduras de cualquier extensión que tengan lesión por
inhalación.
- Quemaduras eléctricas (todas)
- Quemaduras en cara, cuello, genitales, manos y pies
- Quemaduras por químicos ( todas).
MEDIDAS A TOMAR:
A.- Asegure una vía aérea adecuada.
Sospeche lesión por inhalación en caso de:
1. Fuego en espacios cerrados
2. Hollín en las fosas nasales, boca o en el esputo
3. Pelo facial o nasal chamuscado.
4. Quemadura en la cara, lengua o faringe
5. Estridor o ronquera
B.- Sospecha de intoxicación por monóxido de carbono en caso
de:
1. Lesión por inhalación.
2. Fuego en espacios cerrados.
3. Alteración del estado de conciencia.
40
¿Qué hacer en los dos casos anteriores?
- Administrar oxígeno en altas
concentraciones
- Buscar opinión del anestesista
- Intubar si es necesario.
C.- Historia de examen físico:
1- Documente la historia de la lesión
2- Patologías pre-existentes
3- Tratamiento previo.
4- Use agua para lavar corrosivos y enfriar al paciente
5- Determinar la causa del fuego y si es química buscar un
antídoto(si hay).
6- Descartar otras lesiones.
7- Aplique la fórmula para determinar el % de área quemada,
excluyendo el eritema.
EXAMENES DE LABORATORIO
- Hemograma completo
- NU y Creatinina.
- Electrolitos
- Mioglobina en orina (Quemaduras
eléctricas)
- Gases arteriales
- Osmolaridad urinaria y plasmática
- Carboxihemoglobina en casos de lesión por
inhalación
No se debe usar la regla de los 9 pues hay
error en un 50 % de los casos.
Se usa la siguiente regla:
Área afectada Adulto % Niño %
Cabeza 7 19
Cuello 2 2
Tronco anterior 13 13
Tronco posterior 13 13
Glúteos 2.5 cada uno 2.5 cada uno
Genitales 1 1
Brazos 4 cada uno 4 cada uno
Antebrazos 3 cada uno 3 cada uno
Manos 2.5 cada una 2.5 cada uno
Muslos 9.5 cada uno 6 cada uno
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Piernas 7 cada una 5 cada una
Pies 3.5 cada uno 3.5 cada uno
TRATAMIENTO INMEDIATO:
Si la quemadura es de más de 20% de superficie corporal:
- Vía aérea permeable.
- 1 ó 2 vías venosas
- Lactato de Ringer 4cc / Kg por % área, la
mitad en 8 horas y la otra mitad en 16 horas.
Si no hubiera lactato de ringer NaCI 0.9%
2CC/Kg por %
- Sonda Foley.
- Orina 20 a 40 cc por hora
- Si es quemadura eléctrica 100 cc por hora
- Fasciotomía si es necesario (vigilar
circulación periférica) antes de 3 horas desde el inicio de la
lesión.
- Escarotomía si es necesario, antes de 3
horas desde el inicio de la lesión
- No romper flictemas (vesículas):
- Aplicar sulfadiazina de plata.
- Analgésicos IV(morfina) 0.1 o 0.2 mg / Lg
diluidos en 10cc cada 5 minutos.
- Intubación endotraqueal si hay lesión por
inhalación severa (gases arteriales).
Comenzar todas estas medidas en el Servicio de Emergencias,
e internar paciente inmediatamente en la
Unidad de Quemados donde será evaluado por el asistente de
cirugía plástica .
No pasar grandes volúmenes de líquido muy rápido tratando
de recuperar el tiempo perdido por el atraso en la
llegada del paciente de emergencias sin evaluar la
condición general, edad, problemas médicos previos, lesión
por inhalación, etc., pues se puede hacer daño en lugar de
un bien.
Los miembros de la Cruz Roja no deben administrar grandes
volúmenes de cristaloides rápidamente pues
pueden agravar el estado del paciente en lugar de ayudarlo.
Para el transporte, estos pacientes se deben cubrir con
sábanas limpias(estériles si hay) húmedas con suero
salino(si hubiere).
Se debe trasladar de inmediato sin hacer escalas en el
trayecto hacia el hospital. Durante el transporte es
indispensable llamar al Hospital para avisar que llegará un
paciente quemado. El servicio de emergencias se
encargará de poner sobre aviso y llamar al cirujano
plástico que esté en disponibilidad, quién se hará cargo del
tratamiento inmediato del paciente.
42
El paciente debe pasar rápidamente por emergencias y ser
internado en la Unidad de Quemados lo más pronto
posible para recibir el tratamiento especializado que
amerita.
Cuando se utilizan estos regímenes de resucitación se debe
evaluar su eficacia, y una manera de hacerlo es
con la presión arterial y el pulso. Si la presión arterial
es normal y el pulso está en menos de 120 esto refleja
una adecuada resucitación. Sin embargo se puede producir
hipertensión en algunos pacientes sobre todo en
niños. Una presión baja puede reflejar resucitación
inadecuada.
Pacientes seniles o que toman betabloqueadores no tendrán
taquicardia y algunos requerirán monitoreo de
presión venosa y presión capilar pulmonar (sobre todo
pacientes seniles con problemas médicos), y pueden
requerir medicamentos inotrópicos como dopamina 5 o 10
microgramos por minuto o dobutamine 20
microgramos por minuto, si los líquidos utilizados no
logran optimizar la precarga ventricular izquierda y no
aumenta el índice cardiaco, ni se restaura una adecuada
circulación.
La terapia con vasopresores (drogas que aumentan las
resistencias periféricas) tiene sus indicaciones
especiales. No es adecuado usar drogas que aumenten la
resistencia vascular sistémica
a expensas de bajar el índice cardiaco a no ser que se
pruebe que aumente el flujo a los órganos vitales.
El uso de vasopresores no debe ser considerado antes de una
adecuada terapia de reemplazo con líquidos de
resucitación para obtener una adecuada pre-carga
ventricular izquierda y así obtener un mejor índice cardiaco.
Si el paciente no presenta signos de mejoría con 6cc por
Kilo por porcentaje se debe colocar un catéter en la
arteria pulmonar para guiar la administración de líquidos.
Se debe tomar en cuenta que un paciente quemado tiene una
alta incidencia de complicaciones sépticas y
trombóticas, debido a catéteres intravenosos y éstos deben
ser usados con cuidado.
La mayoría de los pacientes y sobre todo los jóvenes no
requieren vías centrales.
El volumen urinario es el mejor parámetro para evaluar una
adecuada perfusión de órganos vitales y debe ser
de 0.5 cc por kilo por hora.
Los estudios han demostrado que aunque haya una disminución
del 50% en la perfusión renal, el flujo al
cerebro, brazo, hígado y estómago esta preservado; lo cual
quiere decir que cuando se restablece un buen flujo
a los riñones el resto del organismo está con buena
perfusión por esta razón muchos pacientes requieren más y
otros menos líquidos de lo esperado.
Pacientes con lesión por inhalación severa pueden requerir
un 40% más de líquidos en las primeras 24 horas.
43
Pacientes en tratamiento crónico por hipertensión,
pacientes con ascitis, que toman diuréticos pueden requerir
mayores volúmenes.
El lactato de Ringer es isotónico y tiene menos problemas
metabólicos cuando se usa en grandes volúmenes
aunque produce muchos edemas e hipoproteinemia después de
24 horas.
Lactato salino hipertónico (Monaffo) también resulta en una
adecuada resucitación con menor volumen de
líquido. Los electrolitos deben ser monitoreados más
frecuentemente con este sistema.
RAZONES PARA USAR CANTIDADES MAYORES DE
LIQUIDO:
1. Lesión por inhalación.
2. Retardo en resucitación
3. Quemadura eléctrica masiva.
4. Escarotomías.
5. Terapia crónica con diuréticos.
6. Alcoholismo, drogadicción
7. Uso de manitol en mioglobinuria
FORMULAS DE RESUCITACION RECOMENDADAS
PRIMERAS 24 HORAS
FORMULA ELECTROLITOS COLOIDE GLUCOSA EN
AGUA
EVANS Suero salino 1cc/Kg /% 1cc/Kg/% 2000cc
BROOKE Lactato de
Ringer 1.5cc/Kg/%
BROOKE MODIF
Lactato de Ringer 2cc/Kg/%
PARKLAND Lactato
de Ringer 4cc/Kg/%
HIPERTONICA DE
SODIO
VOL 250 mEq de Na/L para
obtener 30 cc/orina/hora
LIQUIDOS EN LAS SEGUNDAS 24 HORAS
FÓRMULA ELECTROLITOS COLOIDE GLUCOSA EN
AGUA
EVANS 50% de lo calculado para las
primeras 24 horas
50% de lo calculado para
las primeras 24 horas
2000 cc
BROOKE 50-75 % de lo calculado para las
primeras 24 horas
50-75% de lo calculado
para las primeras 24 horas
BROOKE
MODIF
20-60% del vol. Plasma
calculado.
Lo necesario para buen
volumen de orina
HIPERTONICA
DE SODIO
33% sol. Isotónica de sal, VO,
MAX 3500cc
44
Se recomienda el uso de lactato de Ringer pues en trabajos
en los que se han usado cantidades masivas de
líquidos de resucitación, se han reportado mayores
complicaciones y mortalidad si se usa suero salino.
Los problemas de coagulación que se creía existían al
transfundir un paciente que estaba recibiendo Lactato de
Ringer, no tienen fundamento.
Se creía que el calcio Lactato de Ringer podría neutralizar
la capacidad anticoagulante del citrato de la sangre
y producir microcoágulos pero esto no es cierto.
Además el Lactato de Ringer es similar al líquido
intersticial pero con menos potasio. Como en nuestro hospital
no hay lactato de Ringer, se recomienda el uso de suero
salino con la fórmula de Evans, mientras se hacen las
gestiones para conseguirlo.
Las fórmulas poseen un buen comienzo para la resucitación
hidroelectrolítica y por lo general
se puede obtener una reanimación adecuada con las
diferentes fórmulas. El volumen de liquido calculado
inicialmente debe ser modificado de acuerdo con la
respuesta de cada paciente, de ahí que el control de cada
paciente debe ser estricto y personalizado.
Los parámetros de resucitación recomendados son:
1-Volumen urinario 1cc / Kg / hora
2-Presión sistólica menos de 100mm Hg
3-Frecuencia cardiaca menos de 120 por minuto
4-Ausencia de acidosis metabólica
Manejo Hidroelectrolítico:
Como se dijo anteriormente el paciente quemado sufre una
serie de lesiones complejas que se deben tomar en
cuenta y además la condición del paciente varía mucho
durante la evolución de la lesión.
El periodo inicial se caracteriza por inestabilidad
cardiopulmonar causada por el paso de líquido entre
compartimentos, y en muchos casos por la lesión directa.
La terapia debe ser dirigida conociendo estos cambios y
tratando de predecirlos y prevenirlos.
Cambios electrolíticos:
Período inicial de resucitación: 0 a 36 horas. Se
caracteriza por hipernatremia e hiperkalemia.
Período temprano de resucitación: 2 a 6 días. Se
caracteriza por hipernatremia, hipokalemia, hipomagnesemia,
hipocalcemía e hipofosfatemia.
45
Periodo inflamatorio - infección: También conocido
como hipermetabólico, es más evidente después de la
primera semana, tiene muchos desbalances.
PERIODO INICIAL DE RESUCITACION:
En quemaduras mayores el volumen intravascular se pierde en
tejidos quemados y también en tejidos sanos
(aumento de permeabilidad, aumento de presión osmótica
intersticial y edema celular).
Hiponatremia: Es frecuente por pérdida de sodio
extracelular y cambios en la permeabilidad, la restauración de
sodio es fundamental.
La severidad de este proceso depende de la severidad del
shock. Puede minimizarse restaurando
adecuadamente la perfusión de los tejidos dañados de manera
temprana, si se falla en esto puede agravarse el
daño local y general de todos los órganos.
En el tratamiento deben ser tomados en cuenta tanto la
osmolaridad plasmática como el sodio total del
organismo. El cálculo del déficit de sodio se hace con la
siguiente fórmula:
140-Na x 0.6 x peso (Kg).
Es fundamental que se remplace el sodio con Lactato de
Ringer o solución salina, a veces es necesario añadir
dos ampollas de lactato de sodio a cada litro de suero para
aumentar la osmolaridad.
El reemplazo de volumen con sangre y la reducción de
pérdidas adicionales de sodio son importantes.
Si se usa una solución hipertónica para restaurar el sodio
no se debe aumentar más de 160 mEq/L y el nivel de
reemplazo no debe exceder 1.5mEq/h.
Manifestaciones de hiponatremia:
Hemodinámicas: aumento del pulso.
Disminución de PA, PVC, GC (índice de gasto cardiaco) y de
la FG (Filtración glomerular).
Neurológicas: Alteración del estado de conciencia.
Convulsiones
Edema cerebral
Coma
Neuromuscular: Debilidad.
Contracturas musculares.
Gastrointestinales: anorexia
Nauseas
Vómito
46
Hiperkalemia: (potasio en más de 5.5 mEq/L)
Es causada por lisis celular, necrosis de los tejidos, o
sea por la destrucción tisular masiva. Las
manifestaciones son más frecuentes en hiperkalemia aguda y
afecta el sistema cardiovascular.
Manifestaciones de hiperkalemia:
Cardiovasculares: cambios en ECG-ondas T, disminución de
ondas P, ensanchamiento de QRS, prolongación
de PR.
- Bloqueo cardiaco
- Asístole atrial
- Taquicardia ventricular- fibrilación
- Paro cardiaco
Neuromuscular:
- Confusión
- Parestesias
- Debilidad
- Parálisis
¿Cómo tratar la hiperkalemia?
1- Pasar potasio (K+) de extracelular a intracelular con
glucosa
A- 250-500 cc al 10% + insulina 5-10 unidades
B- Bicarbonato de sodio 50-100 mEq en 5-10 min
C- Hiperventilación
2- Repartir el efecto del potasio sobre las membranas
celulares, con cloruro de calcio al 10 % (10
cc IV en 10 min).
3- Remover potasio usando diuréticos, resinas cambiadoras
de potasio y en casos serios
hemodiálisis.
SEGUNDO PERÍODO O PERÍODO TEMPRANO DE
RESUCITACIÓN:
Es un periodo de transición de la fase de choque a la fase
hipermetabólica, por lo tanto la estrategia en el uso
de líquidos debe ser combinada para restablecer las
pérdidas de agua por evaporación. Los cambios más
importantes en este periodo son: Hipernatremia; sodio en más
de 145 meq/l, lo cual es causado por la
movilización del sodio intracelular, reabsorción del edema
celular, aumento en la retención urinaria de sodio por
47
el aumento de la renina, angiotensina y HAD, y el uso de
soluciones, isotónicas o hipertónicas en la fase de
resucitación.
La hipernatremia se presenta en varias formas, dependiendo
de la cantidad de agua retenida:
Edemas periféricos, ascitis, derrame pleural, edema
intersticial o alveolar pulmonar (puede haber problemas de
ventilación). También pueden haber manifestaciones de
deshidratación.
El tratamiento se hace con soluciones hipotónicas (bajo
sodio) con o sin glucosa: NaCl 0.45% o D5-NaCl
0.45%. En unos casos es necesario añadir diuréticos.
La cantidad de agua necesaria para llevar el sodio a niveles
normales, se calcula con la siguiente fórmula:
0.6 x peso en Kg x(Na inicial-1)
(Na deseado)
La corrección del sodio debe hacerse lentamente de manera
que no se exceda la fijada en 1.5 meg / hora. Hay
peligro de edema cerebral si se baja el Na muy rápido.
Hipokalemia: Es más frecuente en el periodo después
de las primeras 48 horas y se caracteriza por un
potasio(K) en menos de 3.5 meg / l.
Puede deberse a un aumento en las pérdidas de potasio
(orina, heces, vómitos) o a un paso al espacio
intracelular por el uso de carbohidratos. Este desbalance
es aumentado por la hipomagnesemia.
Manifestaciones de la hipokalemia:
Cardiovascular: Cambios en ECG (Ondas U,
aplanamiento de ondas T, prolongación PR, depresión de ST).
- Arritmias
- Disfunción miocárdica
- Presión arterial lábil
- Disfunción autonómica, que puede potenciar una
intoxicación con digital.
- Hipersensibilidad cardiaca (por efectos de estecolaminas,
digoxina y calcio que son peligrosas por
arritneogénicas).
Neuromuscular:
- Debilidad
- Tetania
- Rabdomiólisis
48
- Ileo
- Hiporreflexia
- Confusión
- Depresión o incluso falla respiratoria
Renal: Poliuria (disminución de la capacidad de
concentración).
- Aumento de producción de amonio
- Aumento de la reabsorción de bicarbonato
- Aumento en la retención de sodio
Hormonal: Disminución de producción de insulina,
hormona de crecimiento y aldosterona.
Metabólicos: Intolerancia a la glucosa
Potenciación de hipercalcemia e
hipomagnesemia
Para prevenir la hipokalemia se aconseja añadir 20-30 meq
de potasio a los líquidos hipotónicos para
prevenir pérdidas urinarias o traslado intracelular.
También se deben corregir los factores precipitantes como
un pH elevado, e hipo-magnesemia.
Se usa la fórmula: (3.5-K) x 0.4 x peso en Kg., cuando se
reemplaza K, se debe monitorizar al paciente y
hacer determinaciones de potasio en plasma.
El potasio se reemplaza como cloruro porque si hubiera un
déficit de cloruro también, se limitaría la
capacidad renal de conservar potasio.
Hipokalemia leve (K en más de 2 meq/l) se corrige con una
infusión de menos de 10/meq/hora.
Hipokalemia severa (K en menor de 2 meq/l) el nivel de
reemplazo puede ser de 40 meq / hora.
En casos de intoxicación por digital el k se da en bolo de
0.5 meq c/ 3 o 5 minutos hasta que se normalice el
ECG.
Hipocalcemia: Da en menos de 4.5 meq / l a 8.5 meq / dl.
Se presenta después de 48 horas de la lesión y es más
prevalente a los 4 días y dura hasta 7 semanas postquemadura.
Cuando es posible, se aconseja monitorear la porción
ionizada que representa el 45% del calcio total circulante,
pues es independiente del pH y de la albúmina y por
consiguiente da valores más reales.
49
Este cambio electrolítico ocurre debido al peso del calcio
entre compartimentos y a un aumento en las pérdidas
urinarias.
Las manifestaciones clínicas afectan todos los órganos y
sistemas.
Manifestaciones clínicas de hipocalcemia
Sistema Nervioso Central: Confusión
- Convulsiones
- Ansiedad
- Depresión
- Demencia
- Psicosis
Neuromuscular: Espasmo corporal (signo de Trousseau)
- Espasmo masetero(signo de Chvostek)
- Tetania
- Contracturas musculares
- Debilidad
Cardiovascular:
- Cambios en ECG
- Arritmias
- Disminución de la respuesta a digitálicos y a agonistas
adrenérgicos.
Respiratorio:
- Laringoespasmo
- Broncoespasmo
- Apnea
Gastrointestinal:
- Cólico biliar.
La hiperkalemia potencia anormalidades cardíacas debido a
la hipocalcemia.
50
Se debe considerar el uso del calcio intravenoso. Si el
calcio está en menos de 3.5 meg / l o si hay ciertos
síntomas como hipotensión o tetania.
La solución que se usa es CaCl2 al 10% de 3 a 5ml o gluconato de calcio al 10% 10 a 20 ml por 10 a
15
minutos, seguido por calcio elemental 0.3 a 2.0 mg/kg/hora.
Se debe administrar lentamente por el riesgo de arritmia,
también puede producir acidosis y flebitis. Se debe
poner un monitor cardíaco, hacer gases y magnesio en el
suero para descartar una hipomagnesemia.
También es posible usar la vía oral con un calcio elemental
500 a 1000mg. cada 6 horas y la corrección del
calcio se debe hacer hasta que esté en más de 4 meq/l o que
el ECG sea normal. No se debe administrar el
calcio con fosfato o bicarbonato, para evitar su
precipitación.
Hipomagnesemia: Magnesio en una cantidad menor de 1.5
meq/l, también aparece después de 48 horas,
pero es más frecuente en el tercer día post-quemadura.
Frecuentemente coexiste con hipocalcemia e hipokalemia.
La causa más común es pérdida excesiva y los síntomas son
pocos, a no ser que haya una hipomagnesemia
muy severa.
Manifestaciones clínicas de la
hipomagnesemia:
Sistema Nervioso Central:
- hiperreflexia
- Convulsiones
- Confusión
- Ataxia.
Neuromuscular:
- debilidad
- fasciculaciones
- parestesias
- tetanias
Cardiovascular: cambios electrocardiográficos
- Potencialización de la intoxicación con digital
Gastrointestinal: anorexia
51
La hipomagnesemia se trata con soluciones de sulfato de
magnesio. En casos leves se puede usar la vía oral o
intramuscular, con 10 meq cada 4 a 6 horas. Si la carencia
es severa, se debe usar una infusión parenteral de
48 meq en 24 horas. Si hay síntomas presentes como
convulsiones o arritmias, puede ser necesario
administrar 8 a 16 meq en 30 ó 60 minutos, seguidas de 2 a
4 meq/l como infusión continua.
Se deben monitorear los signos vitales y la función renal y
si hubiese insuficiencia renal, se debe disminuir la
dosis en 50%.
Debe controlarse el reflejo patelar profundo y si este
desaparece, debe descontinuarse la infusión de magnesio.
Hipofosfatemia: Concentración de fosfato en suero menor a
2.5mg/dl. Se considera seria si es menor de 1
mg/dl. Aparece a los 3 días post quemadura y se manifiesta
más en el séptimo día.
Se debe hacer un nivel temprano sobretodo si hay daño o si
hay mucha necrosis de tejidos. Los resultados
deben ser cuidadosamente evaluados, porque la ingesta de
carbohidratos reduce la concentración de fosfato.
La deficiencia de fosfato puede ser el resultado de varios
mecanismos, como lo son, líquidos de resucitación,
movilización del edema intersticial, aumento de las
catecolaminas circulantes, alcalosis respiratoria, ingesta de
antiácidos que se unen a los fosfatos, ingesta de
sucralfato y carbohidratos, aumento de pérdidas urinarias o
gastrointestinales o un desequilibrio electrolítico
concomitante como hipokalemia, hipomagnesemia e
hipocalcemia.
La hipofosfatemia puede causar hipoxia de los tejidos
debido a un aumento de la afinidad de la hemoglobina
por el oxígeno, con la consecuente disminución de ATP
tisular. Esta deficiencia es asintomática en casos leves,
pero de ser severa, puede producir falla multistémica.
Debe prevenirse la hipofosfatemia antes de administrar
carbohidratos, antiácidos y diuréticos. Dicha prevención
se hace con suplementos orales de fósforo elemental, con la
corrección de otras anormalidades electrolíticas y
manteniendo el equilibrio ácido-base. La vía oral tiene la
ventaja de evitar la hipocalcemia y el depósito de
sales de fosfato de calcio.
Si hay sintomatología clínica se debe corregir el déficit
con fosfato de potasio 2 a 5mg/Kg en 6 horas, hasta que
el nivel de fosfato esté en más de 1mg/dl.
Diez días después de sufrida la quemadura, el fósforo de la
dieta y los líquidos son suficientes para mantener
el fosfato sobre 3mg/dl.
Manifestaciones clínicas de la
hipofosfatemia:
Cardiovasculares:
52
- Contractilidad anormal
- Hipotensión
- Cardiomiopatía
Hematológicas:
- Hemólisis
- Compromiso de la función plaquetaria y leucocitaria.
Neuromuscular:
- Mialgia
- Artralgia
- Miopatía
- Debilidad
- Rabdomiolisis
Metabólicas:
- Acidosis metabólica
- Disminución en el transporte de oxígeno.
Renales:
- Glicosuria
- Calciuria
- Magnesuria
- Acidosis tubular
Gastrointestinales:
- Anorexia
- Disfagia
- Disfunción hepática
Respiratorias:
53
- Taquipnea
- Disminución de la capacidad vital
- Insuficiencia respiratoria
Sistema Nervioso Central:
- Letargia
- Neuropatía
- Encefalopatía
- Convulsiones
- Coma
Otras: Desmineralización esquelética.
Albúmina:
El uso de albúmina en el paciente quemado hemos querido
tratarlo como un capítulo aparte pues actualmente
existe mucha controversia en relación a ésta en pacientes
quemados o en pacientes graves. Hay cientos de
estudios relacionados a su uso, que demuestran que hay
aumento de la mortalidad.
La albúmina humana es una solución estéril de albúmina
sérica preparada a partir de sangre, plasma, suero o
placentas obtenidas de humanos sanos.
Las soluciones de albúmina contienen cantidades
clínicamente despreciables de isoaglutininas por lo cual
pueden ser administradas sin importar el grupo o factor Rh
del paciente. No contienen ningún componente de la
cascada de coagulación.
El principio de Starling representa la pérdida de líquidos
de la parte arterial de los capilares en donde la presión
hidrostática es mayor que la presión oncótica (derivada de
las proteínas del plasma) y la reabsorción de líquidos
al sistema terminal venoso en donde la presión oncótica es
mayor que la hidrostática.
Un pequeño exceso de líquido en el espacio intersticial
(cuando la filtración de los capilares es mayor que la
reabsorción) es manejado por el drenaje linfático del
espacio intersticial.
El uso de soluciones de albúmina en lugar de cristaloides
en casos de hipovolemia se basa en este principio
según el cual la reabsorción de líquidos del espacio
intersticial se aumenta y permanece más tiempo en el
sistema vascular.
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En años recientes, esta reabsorción ha sido cuestionada y
se ha demostrado que a excepción del intestino y de
la circulación renal, no hay una marcada y sostenida
reabsorción en la parte venosa terminal de los capilares,
restringida por la presión osmótica de las proteínas del
plasma.
La producción del edema pulmonar severo que puede ser
mortal, comienza cuando la pérdida de proteínas y
líquidos de los vasos sanguíneos excede al volumen de
líquidos que puede ser drenado del espacio intersticial
por los vasos linfáticos.
En algunos padecimientos cuando el tejido está dañado como
es el caso de los quemados, las paredes de los
capilares se hacen mucho más permeables debido al daño
directo y a los mediadores inflamatorios y entonces
la pérdida de líquidos y proteínas hacia el espacio
intersticial aumenta considerablemente y no puede ser
contrarrestado por el drenaje linfático.
El nivel de filtración puede ser incrementado aún más por
una caída en la presión hidrostática en el espacio
intersticial como resultado del daño tisular y entonces,
más líquido es drenado hacia afuera de los capilares,
agravando el problema.
Convencionalmente, coloides como la albúmina se han
administrado en estos pacientes para tratar de
mantener el volumen intravascular, pero debido al aumento
de la permeabilidad, esto no se ha cuestionado,
pues es difícil aceptar cómo su uso, puede reponer el
déficit sin causar más problemas.
La albúmina constituye aproximadamente el 50-60% de las
proteínas plasmáticas y debido a su bajo peso
molecular, contribuye en 80-85% de la presión oncótica de
la sangre.
Cuando se administra a un paciente bien hidratado, cada
volumen de albúmina al 25% moviliza
aproximadamente 35 volúmenes de líquido adicional a la
circulación en un plazo de 15 minutos. En pacientes
deshidratados produce poca o ninguna mejoría clínica a
menos que otros líquidos sean administrados.
Según el grupo de Cochrane (Cochrane Injuries Group Albumin
Reviewers) BMJ 1998-317:23540, la albúmina
humana presenta un riesgo relativo de muerte de 1.68 (1.26
a 2.23, de 95% de confianza) y la diferencia en el
riesgo de muerte entre pacientes tratados y no tratados con
albúmina es un 6% mayor en los primeros.
Una albúmina sérica baja es indicativa de una enfermedad
seria asociada a una mortalidad alta. Sin embargo,
una relación directa de causa y efecto no ha sido
establecida entre bajo nivel de albúmina y mortalidad.
Además es difícil justificar que, mantener el nivel de
albúmina a un nivel normal, puede mejorar la evolución del
paciente, por el contrario, puede hacer las cosas más
difíciles para los pacientes críticamente enfermos.
Primero, puede ocurrir una descompensación cardiaca después
de un reemplazo rápido de volumen como
albúmina al 20%. Segundo, en pacientes con aumento de la
permeabilidad capilar o síndrome de escape
capilar, la albúmina y el agua pasan la membrana capilar y
empeoran el edema, incluyendo el pulmonar,
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comprometiendo la oxigenación y causando falla
multisistémica. Tercero, la albúmina tiene propiedades
antihemostáticas y bajan las plaquetas y pueden producir un
problema de sangrado.
Finalmente, la albúmina puede producir problemas en la
excreción de Na+ y agua en pacientes hipovolémicos,
agravando una insuficiencia renal.
Hay varias alternativas a la albúmina para usarse en
pacientes en hipovolemia, en quemados o post cirugía con
hipovolemia, pero también tienen sus problemas y aún están
en estudios como gelofusine (Gelatine based
plasma substitutes), Hetastarch, Dextran, Haemaccelete, que
serán un capítulo aparte.
Un mejor conocimiento de lo que es una quemadura y la
creación de centros especializados ha mejorado la
evolución de estos pacientes. Muchos métodos de
resucitación han sido propuestos y usados con éxito, pero
todos tienen limitaciones y complicaciones con su uso.
Los pacientes deber ser evaluados frecuentemente y los líquidos
de resucitación ajustados.
Una resucitación muy agresiva es tan dañina como una
insuficiente. Una adecuada resucitación es evaluada de
una manera eficiente con el volumen de orina. Durante las
primeras 24 horas, el Na+, es reemplazado usando
lactato de Ringer o solución salina, que también reemplazan
el volumen intravascular. En las siguientes 24
horas con la pérdida de plasma casi resuelto en las
lesiones, se usa coloide para expander volumen. También
agua para reemplazar las pérdidas por evaporación.
Esto resulta usualmente en mínima alteración de las pruebas
de laboratorio y volumen circulante adecuado.
Los más importante en el tratamiento de un paciente
quemado, como en cualquier otro caso, es el
conocimiento, anatómico y fisiológico del problema, anticiparse
a las complicaciones y pérdidas
hidroelectrolíticas y para esto es indispensable, además
del estudio, estar constantemente al lado del enfermo
con presencia científica,
académica y humana.



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