Resumen del tema de
Shock
El shock es un estado de
hipoperfusión de los órganos que produce disfunción y muerte celular. Los
mecanismos pueden incluir una disminución del volumen circulante, disminución
del gasto cardíaco y vasodilatación, a veces con derivación de la sangre que
saltea los lechos de intercambio capilar. Los síntomas incluyen alteraciones
del estado mental, taquicardia, hipotensión y oliguria. El diagnóstico es
clínico, incluyendo medición de la tensión arterial y en ocasiones marcadores
de hipoperfusión tisular (p. ej., el lactato sanguíneo, déficit de bases). El
tratamiento consiste en la reanimación con líquidos, incluyendo hemoderivados
si es necesario, corrección de la enfermedad subyacente, y a veces
vasopresores.
Fisiopatología
El principal problema en el shock
es la reducción de la perfusión de los tejidos vitales. Al disminuir la
perfusión, el O2 transportado a las células es inadecuado para
el metabolismo aeróbico, y las células pasan a un metabolismo anaeróbico con
aumento de la producción de CO2 y acumulación de ácido láctico.
La función celular disminuye, y si el shock persiste, se produce daño celular
irreversible y muerte celular.
Durante el shock pueden
dispararse las cascadas de inflamación y coagulación en áreas de hipoperfusión.
Las células del endotelio vascular hipóxicas activan a los leucocitos, que se
unen al endotelio y liberan sustancias que producen daño directo (p. ej.,
especies reactivas del O2, enzimas proteolíticas) y mediadores
inflamatorios (p. ej., citocinas, leucotrienos, factor de necrosis tumoral
[TNF]). Algunos de estos mediadores se unen a los receptores de la superficie
celular y activan el factor nuclear kappa B (NFκB), que lleva a la producción
de citocinas adicionales y óxido nítrico (NO), un potente vasodilatador. El
shock séptico (ver Sepsis y shock séptico) puede ser más proinflamatorio
que otras formas de shock debido a la acción de las toxinas bacterianas, en
especial endotoxinas.
En el shock séptico, la
vasodilatación de los vasos de capacitancia produce acumulación de sangre e
hipotensión debido a una hipovolemia “relativa” (es decir, demasiado espacio
para llenar con la cantidad de sangre existente). La vasodilatación localizada
puede hacer que la sangre saltee los lechos capilares de intercambio,
produciendo una hipoperfusión focal a pesar de que el gasto cardíaco y la
tensión arterial son normales. Además, el exceso de NO se convierte en
peroxinitrito, un radical libre que daña las mitocondrias y disminuye la
producción de ATP.
En caso de shock séptico, el
flujo sanguíneo hacia los microvasos (incluidos los capilares) se reduce,
aunque se preserva el flujo sanguíneo por los grandes vasos. La obstrucción
microvascular mecánica puede, al menos en parte, explicar esta limitación del
transporte de sustratos. Los leucocitos y las plaquetas se adhieren al
endotelio y se activa el sistema de coagulación con depósito de fibrina.
La presencia de múltiples
mediadores, sumada a la disfunción de las células endoteliales, aumenta la
permeabilidad microvascular y permite el escape de líquido y proteínas
plasmáticas hacia el espacio intersticial. En el tracto digestivo, el aumento
de la permeabilidad permite la traslocación de las bacterias entéricas desde la
luz, lo que puede producir sepsis o infección metastásica.
La apoptosis de neutrófilos puede
inhibirse y aumentar así la liberación de mediadores inflamatorios. En otras
células, la apoptosis puede incrementarse, lo que aumenta la muerte celular y
empeora la función orgánica.
La tensión arterial no siempre
está disminuida en las primeras etapas de shock (aunque si éste no se revierte,
finalmente se produce hipotensión). De manera similar, no todos los pacientes
con tensión arterial “baja” tienen shock. El grado y las consecuencias de la
hipotensión varían con la adecuación de la compensación fisiológica y la
enfermedad de base del paciente. Así, un grado de hipotensión moderada bien
tolerada por una persona joven, relativamente sana, puede producir una
disfunción cerebral, cardíaca o renal grave en una persona mayor con
arteriosclerosis importante.
Compensación
En principio, al disminuir el
transporte de O2 (DO2), los tejidos compensan
extrayendo un mayor porcentaje del O2 transportado. Una baja
tensión arterial desencadena una respuesta adrenérgica con vasoconstricción
mediada por un mecanismo simpático y aumento de la frecuencia cardíaca. Al
inicio, la vasoconstricción es selectiva, aumentando la circulación sanguínea
hacia el corazón y el cerebro y disminuyendola en la circulación esplácnica.
Las aminas β-adrenérgicas circulantes ( adrenalina, noradrenalina)
aumentan también la contractilidad cardíaca y desencadenan la liberación de
corticosteroides de la glándula suprarrenal, de renina de los riñones y de
glucosa del hígado. El aumento de glucosa puede saturar los mecanismos de las
mitocondrias e incrementar la producción de lactato.
Reperfusión
La reperfusión de las células
isquémicas puede producir mayor daño. Al reintroducirse el sustrato, puede
aumentar la actividad de los neutrófilos e incrementarse así la producción de
superóxidos dañinos y radicales hidroxilos. Una vez restablecido el flujo
sanguíneo, los mediadores de la inflamación pueden circular hacia otros
órganos.
Síndrome de
disfunción orgánica múltiple
La combinación de las lesiones
directa y de reperfusión puede causar un síndrome de disfunción orgánica
multiple —la disfunción progresiva de ≥ 2 órganos debida a una enfermedad o
lesión con riesgo de vida—. El síndrome de disfunción orgánica múltiple puede
producirse luego de cualquier tipo de shock, pero es más frecuente en caso de
infección; la insuficiencia orgánica es una de las características que definen
el shock séptico. El síndrome de disfunción orgánica múltiple se presenta
también en > 10% de los pacientes con lesión traumática grave y es
la primera causa de muerte en aquellos que sobreviven > 24 horas.
Puede verse afectado cualquier
órgano, pero con mayor frecuencia se afecta el pulmón, en el que el aumento de
la permeabilidad de la membrana produce inundación de los alvéolos y mayor
inflamación. La hipoxia progresiva puede ser resistente a la terapia con O2suplementario.
Esta afección se denomina lesión pulmonar aguda o, si es grave, síndrome de
dificultad respiratoria aguda Los riñones se lesionan en caso de disminución
crítica de la perfusión renal, lo que produce necrosis tubular aguda e
insuficiencia renal que se manifiesta con oliguria y aumento progresivo de
creatinina sérica.
En el corazón, la disminución de
la perfusión coronaria y el aumento del nivel de mediadores (incluyendo FNT e
IL-1) pueden reducir la contractilidad, afectar la distensibilidad miocárdica y
disminuir la acción de los β-receptores. Estos factores restringen el gasto
cardíaco, lo que empeora la perfusión miocárdica y sistémica y produce un
círculo vicioso que suele culminar en la muerte. Se pueden producir arritmias.
En el tracto digestivo pueden
producirse íleo y hemorragia submucosa. La hipoperfusión hepática puede causar
necrosis hepatocelular focal o extensiva, elevación de transaminasa y
bilirrubina, y disminución de la producción de factores de la coagulación.
Etiología y clasificación
Existen varios mecanismos de
hipoperfusión orgánica y shock. El shock puede deberse a un bajo volumen
circulante (shock hipovolémico), vasodilación (shock distributivo), disminución
primaria del gasto cardíaco (shock cardiogénico y obstructivo) o una
combinación de estos.
Shock hipovolémico
El shock hipovolémico se debe a
una disminución crítica del volumen intravascular. La disminución del retorno
venoso (precarga) produce una reducción del llenado ventricular y del volumen
de eyección. Si esto no se compensa con un aumento de la frecuencia cardíaca,
disminuye el gasto cardíaco.
Una causa frecuente es el
sangrado (shock hemorrágico) debido a traumatismo, intervenciones quirúrgicas,
úlcera péptica, várices esofágicas o rotura de aneurisma de aorta. La
hemorragia puede ser abierta (p. ej., hematemesis, melena) o cerrada (p. ej.,
rotura de embarazo ectópico).
El shock hipovolémico puede
deberse también a un aumento de las pérdidas de otros líquidos corporales
Shock hipovolémico causado por
pérdida de líquidos corporales
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Sitio de
pérdida de líquidos
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Mecanismo de la
pérdida
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Piel
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Quemadura térmica o
química, transpiración por exposición excesiva al calor
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Tracto digestivo
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Vómitos, diarrea
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Riñones
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Diabetes mellitus o
insípida, insuficiencia suprarrenal, nefritis con pérdida de sal, fase
poliúrica luego de lesión tubular aguda, uso de diuréticos potentes
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Pérdida de líquido
intravascular hacia el espacio extravascular
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Aumento de la
permeabilidad capilar secundaria a inflamación o traumatismo (p. ej.,
aplastamiento), anoxia, paro cardíaco, sepsis, isquemia intestinal,
pancreatitis aguda
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El shock hipovolémico puede
deberse a una ingesta inadecuada de líquidos (acompañada o no de una mayor
pérdida de líquidos). Esto puede deberse a la falta de disponibilidad de agua,
a una discapacidad neurológica que altere el mecanismo de la sed o a una
discapacidad física que dificulte el acceso al agua.
En pacientes hospitalizados, una
hipovolemia puede complicarse si los primeros signos de insuficiencia circulatoria
se atribuyen a insuficiencia cardíaca y se limita la administración de líquidos
o se administran diuréticos.
Shock distributivo
El shock distributivo se produce
por una inadecuación relativa del volumen intravascular debida a vasodilatación
venosa o arterial; el volumen de sangre circulante es normal. En algunos casos,
el gasto cardíaco (y el transporte de DO2) es elevado, pero el
aumento del flujo sanguíneo a través de los puentes arteriovenosos saltea los
lechos capilares; esto, sumado a un desacoplamiento del transporte celular de O2 produce
una hipoperfusión celular (demostrada por una disminución del consumo de O2).
En otros casos, se acumula sangre en los lechos venosos de capacitancias y
disminuye el gasto cardíaco.
El shock distributivo puede ser
causado por anafilaxia infección
bacteriana con liberación de endotoxinas (shock séptico lesión grave de la
médula espinal, por lo general por encima de T4 (shock neurogénico); e
ingestión de fármacos o venenos, como nitratos, opiáceos y bloqueantes adrenérgicos.
El shock anafiláctico y el shock séptico a menudo tienen también un componente
de hipovolemia.
Shock cardiogénico
y obstructivo
El shock cardiogénico es una
reducción relativa o absoluta del gasto cardíaco debida a una afección cardíaca
primaria. El shock obstructivo se debe a factores mecánicos que interfieren con
el llenado o vaciado del corazón o los grandes vasos.
Mecanismos del
shock cardiogénico y obstructivo
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Tipo
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Mecanismo
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Causa
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Obstructivo
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Interferencia
mecánica con el llenado ventricular
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Neumotórax a
tensión (hipertensivo), compresión de la vena cava, taponamiento cardíaco,
tumores o coágulos auriculares
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Interferencia con
el vaciado ventricular
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Embolia pulmonar
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Cardiogénico
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Alteración de la
contractilidad miocárdica
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Isquemia miocárdica
o infarto de miocardio, miocarditis, fármacos
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Anormalidades del
ritmo cardíaco
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Taquicardia,
bradicardia
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Afección cardíaca
estructural
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Insuficiencia
mitral o aórtica aguda, rotura de tabique interventricular, mal
funcionamiento de válvula protésica
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Signos y síntomas
El letargo, la confusión y la
somnolencia son comunes. Las manos y los pies están pálidos, fríos, húmedos y a
menudo cianóticos, al igual que los lóbulos de las orejas, la nariz y los
lechos ungueales. El tiempo de llenado capilar se prolonga y, excepto en el
shock distributivo, la piel es grisácea o mate y con aspecto húmedo. Puede
observarse una sudoración franca. Los pulsos periféricos son débiles y rápidos;
a menudo se palpan sólo los pulsos femorales o carotídeos. Puede haber
taquipnea e hiperventilación. La tensión arterial tiende a estar baja
(< 90 mm Hg sistólica) o no puede medirse; la medición directa mediante
catéter intraarterial permite obtener valores más elevados y precisos. La
producción de orina es baja.
El shock distributivo causa
síntomas similares, pero la piel está caliente y enrojecida, en especial
durante una sepsis. El pulso puede ser saltón más que débil. En el shock
séptico es típica la fiebre, en general precedida de escalofríos. Algunos
pacientes con shock anafiláctico tienen urticaria o sibilancias.
Pueden encontrarse muchos otros
síntomas (p. ej., dolor torácico, disnea, dolor abdominal) relacionados con la
enfermedad de base o con una insuficiencia orgánica secundaria.
Diagnóstico
El diagnóstico es fundamentalmente
clínico, basado en la evidencia de una perfusión tisular insuficiente
(obnubilación, oliguria, cianosis periférica) y signos de mecanismos
compensatorios (taquicardia, taquipnea, diaforesis). Los criterios de
diagnóstico específicos incluyen obnubilación, frecuencia
cardíaca > 100, frecuencia respiratoria > 22,
hipotensión (tensión arterial sistólica < 90 mm Hg) o un descenso
de 30 mm Hg en la tensión arterial basal, y diuresis < 0,5 mL/kg/h.
Los hallazgos de laboratorio que apoyan el diagnóstico incluyen
lactato > 3 mmol/L, deficiencia de bases <−4 mEq/L, y Paco2< 32
mm Hg. Sin embargo, ninguno de estos datos es diagnóstico por sí solo, y debe
evaluarse cada uno según su tendencia (mejora o empeora) y en el contexto
clínico, incluyendo los signos físicos. Recientemente, se introdujo la medición
sublingual de PCO2 y la espectroscopia cercana al infrarrojo
como técnicas no invasivas y rápidas que pueden medir el grado de shock; sin
embargo, estas técnicas aun no han sido validadas a gran escala.
Diagnóstico de la
causa
El reconocimiento de la causa del
shock es más importante que la clasificación. A menudo, la causa es obvia o
puede reconocerse rápidamente a partir de los antecedentes y el examen físico,
con ayuda de estudios simples.
Un dolor torácico (acompañado o
no de disnea) sugiere un infarto de miocardio, una disección de aorta o una
embolia pulmonar. Un soplo sistólico puede indicar una rotura del tabique
interventricular o una insuficiencia mitral por un infarto agudo de miocardio.
Un soplo diastólico puede indicar una insuficiencia aórtica por disección de
aorta que afecta la raíz. DebeSi se encuentra una distensión de vena yugular,
sonidos cardíacos amortiguados y pulso paradójico, debe sospecharse un
taponamiento cardíaco. Una embolia pulmonar bastante grave para causar shock se
acompaña de una disminución de la saturación de O2 y es más
frecuente en circunstancias especiales, como reposo prolongado en cama o
después de una cirugía. Los estudios incluyen ECG, troponina I, radiografía de
tórax, gases en sangre arterial, gammagrafía pulmonar, TC helicoidal y
ecocardiograma.
Un dolor abdominal o de espalda o
un abdomen doloroso a la palpación sugieren pancreatitis, rotura de un
aneurisma de la aorta abdominal, una peritonitis o, en mujeres en edad fértil,
la rotura de un embarazo ectópico. Una masa pulsátil en la línea media sugiere
una rotura de aneurisma de la aorta abdominal. Una masa dolorosa anexial indica
un posible embarazo ectópico. Los estudios incluyen TC abdominal (si el
paciente está inestable, puede realizarse una ecografía en la cama del
paciente), hemograma completo, amilasa, lipasa y, en mujeres en edad fértil,
prueba de embarazo en orina.
La presencia de fiebre,
escalofríos y signos focales de infección sugiere un shock séptico, en
particular en pacientes inmunocomprometidos. La presencia de fiebre aislada,
junto con los antecedentes y los signos clínicos, puede indicar un golpe de
calor. Los estudios por realizar incluyen radiografía de tórax, análisis de
orina, hemograma completo y cultivo de heridas, sangre, orina y otros líquidos
corporales relevantes.
En algunos pacientes, la causa
permanece oculta. En aquellos sin síntomas focales o signos que indiquen una
causa, debe realizarse ECG, enzimas cardíacas, radiografía de tórax y gases en
sangre arterial. Si los resultados de estas pruebas son normales, las causas
más probables son sobredosis de drogas, infección oculta (incluyendo shock
tóxico), anafilaxia, y shock obstructivo.
Estudios
auxiliares
Si aún no se han realizado, deben
indicarse ECG, radiografía de tórax, hemograma completo, electrolitos en suero,
BUN, creatinina, TP, TTP, estudios de función hepática, y productos de
degradación de fibrinógeno y fibrina para monitorizar la situación del paciente
y tener valores de referencia. Si es difícil determinar la volemia, se puede
monitorizar la presión venosa central (PVC) o la presión de oclusión de la
arteria pulmonar (POAP). Una PVC < 5 mm Hg (< 7 cm H2O)
o una POAP < 8 mm Hg pueden indicar una hipovolemia, aunque la PVC
puede ser mayor en pacientes hipovolémicos con hipertensión pulmonar
preexistente. Se está utilizando con mayor frecuencia el ecocardiograma rápido
en la cabecera del paciente (hecho por el médico tratante) para evaluar el
llenado cardiaco y la función cardíaca en caso de shock.
Pronóstico y
tratamiento
El shock no tratado suele ser
fatal. Incluso con tratamiento, la mortalidad por shock cardiogénico luego de
infarto de miocardio (60 a 65%) y por shock séptico (30 a 40%) es elevada. El
pronóstico depende de la causa, las enfermedades preexistentes o que complican
el proceso, el tiempo transcurrido entre el comienzo y el diagnóstico, y la
rapidez y adecuación del tratamiento.
Medidas generales
La primera medida es mantener al
paciente caliente. Debe controlarse la hemorragia externa, estabilizar la vía
aérea y la ventilación, y dar asistencia respiratoria en caso necesario. El
paciente debe guardar ayuno y es preciso girar la cabeza hacia un costado para
evitar la aspiración en caso de vómitos.
El tratamiento comienza
simultáneamente con la evaluación. Debe administrarse O2 suplementario
con máscara facial. Si el shock es grave o la ventilación es inadecuada, se
debe intubar la vía aérea para una ventilación mecánica Deben colocarse 2
catéteres IV de gran calibre (14 a 16 G) en venas periféricas separadas. Una
vía venosa central o una aguja intraósea, en especial en niños, pueden ser
útiles si no es posible acceder a las venas periféricas con facilidad
En general se administra una
infusión de 1 L (o 20 mL/kg en niños) de solución fisiológica al 0,9% en 15
minutos. En caso de hemorragia importante, se utiliza solución de lactato de
sodio. La infusión se repite hasta que los parámetros retornan a los valores
normales. En pacientes con signos de hipertensión derecha (p. ej., distensión
de las venas del cuello) o infarto agudo de miocardio se utilizan volúmenes
menores (p. ej., 250 a 500 mL). En un paciente con signos de edema pulmonar no
debe realizarse la sobrecarga de líquidos. La hidratación posterior depende de
la enfermedad de base y puede requerir monitorización de PVC o POAP. Una
ecografía cardíaca en la cabecera del paciente para evaluar la contractilidad y
la variabilidad respiratoria en la vena cava puede ayudar a determinar la
necesidad de líquidos adicionales frente a la necesidad de apoyo inotrópico.
Los pacientes en shock están en
situación crítica y deben ser ingresados en una UCI. Es preciso contar con una
monitorización con ECG, tensión arterial sistólica, diastólica y media,
preferible mediante catéter intraarterial, determinación de la frecuencia y
profundidad de la respiración, oximetría del pulso, diuresis mediante sonda
vesical permanente, temperatura corporal y situación clínica, incluyendo
actividad sensorial (p. ej., escala de coma de Glasgow, volumen del pulso,
temperatura y color de la piel. La medición de la PVC, POAP, el gasto cardíaco
mediante termodilución utilizando un catéter de arteria pulmonar con balón en
la punta puede ayudar al diagnóstico y
tratamiento inicial de pacientes con shock de etiología incierta o mixta o
shock grave, sobre todo asociados a oliguria o edema pulmonar. La
ecocardiografía (en la cama del paciente o transesofágica) es una alternativa
menos invasiva. Debe realizarse la medición seriada de gases en sangre
arterial, hematocrito, electrolitos, creatinina en suero y lactato en sangre.
La medición sublingual de CO2 si es posible, es una medida no
invasiva de la perfusión visceral. Un algoritmo bien diseñado puede ser útil.
Calculadora clínica: Tension arterial media
(sistémica o pulmonar)
Como la hipoperfusion tisular
dificulta la absorción intramuscular, los fármacos parenterales deben darse por
vía IV. Es preciso evitar los opiáceos pues producen vasodilatación, aunque un
dolor intenso puede tratarse con morfina 1 a 4 mg IV en 2 minutos repetidos
cada 10 a 15 minutos en caso necesario. Si bien la hipoperfusión cerebral puede
producir ansiedad, no se indican sistemáticamente sedantes o tranquilizantes.
Luego de la reanimación inicial,
el tratamiento específico se orienta a la enfermedad de base. El tratamiento de
apoyo adicional depende del tipo de shock.
Shock hemorrágico
En el shock hemorrágico, la
primera prioridad es el control quirúrgico del sangrado. La reposición de
volumen debe acompañar y no preceder al control quirúrgico. Se utilizan
hemoderivados y soluciones de cristaloides para la reanimación; sin embargo, en
pacientes que pueden requerir transfusión masiva, se considera en primer lugar
la transfusión de glóbulos rojos y plasma en una relación de 1:1. La falta de
respuesta indica que el volumen administrado es insuficiente o que hay una
hemorragia no reconocida. Los fármacos vasopresores no se usan para el
tratamiento del shock hemorrágico a menos que también haya causas
cardiogénicas, obstructivas o distributivas.
Shock distributivo
El shock distributivo con
hipotensión profunda luego de una reposición inicial de líquidos con solución
fisiológica al 0,9% puede tratarse con agentes inotrópicos o vasopresores Los pacientes con shock séptico también deben
recibir antibióticos de amplio espectro. Los pacientes con shock anafiláctico
que no responde a la sobrecarga de líquidos (en especial si se acompaña de
broncoconstricción) deben recibir adrenalina 0,05 a 0,1 mg IV, seguida de
infusión de adrenalina de 5 mg en 500 mL de suero glucosado al 5% a 10 mL/h o
0,02 mcg/kg/min
Catecolaminas
inotrópicas y vasoactivas
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Fármaco
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Dosis
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Acciones
hemodinámicas
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Noradrenalina
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4 mg/250 mL o 500
mL en suero glucosado al 5% en infusión IV continua a 8–12 mcg/min al inicio,
luego a 2–4 mcg/min de mantenimiento, con amplias variaciones
|
α-adrenérgico:
vasoconstricción
β-adrenérgico:
efectos inotrópicos y cronotrópicos*
|
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Dopamina
|
400 mg/500 mL de
suero glucosado al 5% en infusión IV continua a 0,3–1,25 mL (250–1000
mcg)/min
2–10 mcg/kg/min
para dosis baja
20 mcg/kg/min para
dosis alta
|
α-adrenérgico:
vasoconstricción
β-adrenérgico:
efectos inotrópicos y cronotrópicos y vasodilatación
No adrenérgicos:
vasodilatación renal y esplácnica
|
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Dobutamina
|
250 mg/250 mL de
suero glucosado al 5% en infusión IV continua a 2,5–10 mcg/kg/min
|
β-adrenérgico:
efectos inotrópicos‡
|
|
*Los efectos no se
perciben si la tensión arterial está muy elevada.
|
||
|
†Los
efectos dependen de la dosis y la fisiopatología de base.
|
||
|
‡Los
efectos cronotrópicos, aritmogénicos y vasculares directos son mínimos a
dosis bajas.
|
||
Shock cardiogénico
En el shock cardiogénico, las
afecciones estructurales (p. ej., disfunción valvular, rotura de tabique) se
reparan quirúrgicamente. La trombosis coronaria se trata con intervenciones
percutáneas (angioplastia, endoprótesis o stent), cirugía de derivación de
arteria coronaria o trombólisis. La taquiarritmia (p. ej., fibrilación
auricular rápida, taquicardia ventricular) se trata con cardioversión o
fármacos. La bradicardia se trata con un marcapasos transcutáneo o transvenoso;
puede administrarse atropina 0,5 mg IV hasta 4 dosis cada 5 minutos hasta la
colocación del marcapasos. En ocasiones, es posible
administrar isoproterenol (2 mg/500 mL de suero glucosado al 5% a 1 a
4 mcg/min [0,25 a 1 mL/min]) si la atropina es inefectiva, pero esto no se recomienda
en pacientes con isquemia miocárdica por enfermedad coronaria.
El shock luego de un infarto
agudo de miocardio se trata con expansión de volumen si la POAP es baja o
normal; 15 a 18 mm Hg se considera óptimo. Si no hay colocado un catéter en
arteria pumonar, debe comenzarse con infusión de un volumen inicial (250 a 500
mL en bolo de solución fisiológica salina al 0,9%) mientras se ausculta el
tórax frecuentemente para detectar signos de sobrecarga de líquidos. El shock
luego de un infarto de miocardio ventricular izquierdo responde parcialmente a
la expansión de volumen; sin embargo, pueden ser necesarios fármacos
vasopresores. La ecografía cardiaca en la cabecera del paciente para evaluar la
contractilidad y la variabilidad respiratoria de la vena cava puede ayudar a
determinar la necesidad de líquido adicional o de vasopresores; el soporte
inotrópico es una mejor opción para pacientes con llenado normal o por encima
de la normal.
Si hay hipotension moderada (p.
ej., tensión arterial media 70 a 90 mm Hg), puede utilizarse infusión de
dobutamina para mejorar el gasto cardíaco y reducir la presión de llenado del
ventrículo izquierdo. Durante la administración de dobutamina puede haber
taquicardia y arritmias, en particular en altas dosis, en cuyo caso debe reducirse
la dosis. Los vasodilatadores (p. ej., nitroprusiato, nitroglicerina), que
aumentan la capacitancia venosa o reducen la resistencia vascular sistémica,
reducen la carga sobre el miocardio dañado y pueden aumentar el gasto cardíaco
en pacientes sin hipotensión intensa. La terapia combinada (p. ej., dopamina o
dobutamina con nitroprusiato o nitroglicerina) pueden ser útiles, pero
requieren control estrecho con ECG y monitorización hemodinámica pulmonar y
sistémica.
En hipotensión más grave (tensión
arterial media < 70 mm Hg), puede darse noradrenalina o
dopamina para llegar a una presión sistólica de 80 a 90 mm Hg (y
no > 110 mm Hg). Un balón intraaórtico de contrapulsación ayuda a
revertir el shock en forma temporaria en pacientes con infarto agudo de miocardio.
Este procedimiento debe considerarse como una medida temporaria para permitir
el cateterismo cardíaco y la angiografía coronaria antes de una posible
intervención quirúrgica en pacientes con infarto agudo de miocardio complicado
con rotura del tabique ventricular o insuficiencia mitral grave aguda que
requieren vasopresores durante >30 min.
En el shock obstructivo, el
taponamiento cardíaco no traumático requiere una pericardiocentesis inmediata,
que puede realizarse en la cabecera del enfermo. El taponamiento cardíaco
relacionado con trauma requiere descompresión quirúrgica y reparación. Un
neumotórax a tensión debe descomprimirse en forma inmediata con la colocación
de un catéter en el segundo espacio intercostal, en la línea medioclavicular;
luego se inserta un tubo torácico. Una embolia pulmonar masiva que produce
shock se trata con anticoagulación y trombólisis, embolectomía quirúrgica, u
oxigenación con membrana extracorpórea en casos seleccionados.
Definición de Sepsis
Sepsis (sēp- del griego ‘pudrir’
+ haimíā- del griego ‘sangre’) – nombre femenino. Llamada algunas veces
envenenamiento de la sangre, la sepsis es, la mayoría de las veces, una
respuesta mortal del organismo a las infecciones.
Los profesionales médicos han
venido debatiendo la definición exacta de sepsis por décadas. Sin embargo,
una cosa en la que están de acuerdo es en el origen de la enfermedad. La
palabra sepsis viene del significado griego de “descomposición” o
“pudrirse”. En términos médicos, sepsis se define ya sea como “la presencia
de organismos patógenos o sus toxinas en la sangre y los tejidos” o “el estado
de envenenamiento que resulta de la presencia de gérmenes patógenos o sus
toxinas, como en la sepsis”.
A los pacientes se les da un
diagnóstico de sepsis cuando presentan signos clínicos de infecciones o
inflamación sistémica; la sepsis no se diagnostica con base en la
ubicación de la infección ni por el nombre del microbio causativo. Los médicos
se basan en una lista de signos y síntomas para hacer un diagnóstico de sepsis,
tales como irregularidades en la temperatura corporal, frecuencia cardiaca,
frecuencia respiratoria y los recuentos de glóbulos blancos. La
sepsis puede diagnosticarse en un hombre de 72 años de edad con neumonía,
fiebre, y un recuento alto de glóbulos blancos, así como en un bebé de 3 meses
de edad con apendicitis, temperatura corporal baja y un recuento bajo de
glóbulos blancos.
La sepsis se define como
grave cuando estos signos o síntomas ocurren asociados a signos de una
disfunción orgánica, tal como hipoxemia, oliguria, lactoacidosis, niveles
elevados de las enzimas hepáticas, y alteración de la función cerebral. Casi
todas las víctimas de una sepsis grave requieren tratamiento en una unidad
de cuidados intensivos durante varios días o semanas. Si bien la mayoría de los
casos de sepsis están relacionados con enfermedades o lesiones, muchos
casos vienen después de una cirugía común, incluso programada.
El Simposio de Merinoff 2010:
Sepsis albergó una reunión de expertos internacionales, en el que se trataron
los problemas en torno a la sepsis, incluidas una definición global y una
declaración de que la sepsis es una emergencia médica y requiere
tratamiento médico urgente. La definición generalizada se definió como:
“Sepsis o sepsis es una
afección potencialmente mortal que surge cuando la respuesta del organismo a
una infección daña sus propios tejidos y órganos. La sepsis conduce a
choque, falla multiorgánicas y la muerte, especialmente si no se la reconoce
tempranamente y no es tratada de inmediato. La sepsis sigue siendo la
causa principal de muerte por infección a pesar de los avances en la medicina
moderna, como vacunas, antibióticos y atención hospitalaria aguda. Millones de
personas mueren de sepsis cada año en todo el mundo”.
La sepsis puede propagarse
en respuesta a incidentes tan aparentemente benignos como un rasguño en el
parque infantil o una cutícula cortada en el salón de belleza.
La sepsis ha sido llamada
como el costo hospitalario caro en los hospitales de Estados Unidos en 2013,
con un costo de más de $24 mil millones de dólares cada año. El cuarenta por
ciento de los pacientes diagnosticados con sepsis grave no sobreviven.
Hasta que se encuentre una cura para la sepsis, la detección precoz es la
esperanza más segura de supervivencia. Hasta un 50% de los sobrevivientes
sufren del síndrome post-sepsis.
SINDROME DE INSUFICIENCIA ORGANICA MULTIPLE
Las grandes guerras del siglo
pasado marcaron hitos en la historia de la Medicina pues la elevada mortalidad,
como complicación del choque y el traumatismo, suscitó la búsqueda de
soluciones urgentes permitiendo el nacimiento de diversos procedimientos
terapéuticos. Lo cual confirma la sentencia de Renán quien dijera: "Los
golpes de la adversidad son amargos pero nunca estériles"
La insuficiencia funcional de
órganos y sistemas específicos se reconoció como una complicación devastadora
en la evolución de estos heridos de guerra. Antes de la primera guerra mundial
se identificó la insuficiencia cardiovascular; en la guerra de Corea, la renal
y en la de Vietnam, la pulmonar. Tales realidades favorecieron la aparición de
la reanimación con líquidos y reposición de sangre como solución ante el número
de victimas cobradas por el shock hipovolémico. En la guerra de Corea, la
resucitación inicial en los hospitales del frente de batalla llegó a un nivel
óptimo, y la insuficiencia renal aguda se comenzó a tratar efectivamente con
técnicas de diálisis. Sin embargo, este tratamiento agresivo del shock dio
lugar en la guerra de Vietnam, a la aparición de una nueva entidad en los
sobrevivientes, el Síndrome de Dificultad Respiratoria del Adulto o edema agudo
pulmonar no cardiogénico que revolucionó la ventilación artificial mecánica.
En el año 1973 Nicolás
Tilney describe por primera vez un síndrome clínico caracterizado por la
falla progresiva y secuencial de múltiples órganos que se producía en el
período post operatorio de pacientes con reparación de aneurismas de la aorta
abdominal. La secuencia se originaba generalmente con falla circulatoria,
seguida precozmente de falla ventilatoria y más tardíamente por falla hepática,
gastrointestinal y metabólica. Posteriormente dos años más tarde, Arthur Baue5 al
analizar autopsias de pacientes sometidos a períodos de reanimación prolongada
en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), estableció la existencia de elementos
anatomo-patológicos comunes en aquellos que cursaron con falla de múltiples
órganos. Destacando que dichas alteraciones se encontraban relacionadas unas
con otras, pero su mecanismo era en ese entonces aún desconocido.
En la década de los 80, algunos
autores precisan el término, profundizan en su fisiopatología y su
diagnóstico relacionando su frecuencia en los pacientes críticos. En 1985,
Goris9 establece la existencia de cuadros de fallo
multiorgánico en enfermos cuya patología inicial era tanto de origen infeccioso
(sepsis intrabdominal) como no infeccioso (politraumatizados). La similitud en
la incidencia, severidad y secuencia de aparición de la falla en ambos grupos,
pese a la diferencia en la presencia de infección asociada, lo hace concluir
que la infección no es una condición indispensable para el desarrollo de este
evento. Y planteó además que existía una activación masiva de mediadores de la
inflamación como consecuencia del daño tisular.
Un año mas tarde el mismo
Goris es capaz de inducir cuadros de "sepsis" y fallo
multiorgánico mediante la inyección de Zymosán intraperitoneal en animales de
experimentación (sustancia química que activa el sistema del complemento y
subsecuentemente toda la cascada inflamatoria), en ausencia de infección.
Con el objetivo de unificar
criterios y conceptos, en 1991 el American Collage of Chest Physicians and
Society of Critical Care Medicine (ACCP/SCCM) reunidos en la Conferencia de
Consenso de Chicago lo definen, para beneficio nuestro.
Así el término disfunción de
órganos nace como resultado de la Conferencia de Consenso de la ACCP/SCCM11,
al reconocer que los criterios para determinar la existencia de un trastorno de
la función de un determinado órgano ó sistema, es un proceso continuo y
dinámico y no un fenómeno dicotómico como el concepto de falla orgánica, que
además de ser arbitrario es tardío en su diagnóstico y los criterios utilizados
son diferentes de un estudio a otro.
Es la disminución potencialmente
reversible en la función de uno o más órganos, que son incapaces de mantener la
homeostasis sin un sostén terapéutico. El término disfunción implica un proceso
continuo y dinámico en la pérdida de la función de un órgano, que va de menos a
más, siendo la etapa final en la claudicación de la función de dicho órgano lo
que denominamos falla.
El Síndrome de Disfunción
Orgánica Múltiple (SDOM) se considera como un conjunto de síntomas y signos de
patrón diverso, que se relacionan en su patogenia, están presentes por lo menos
durante 24 a 48 horas y son causados por disfunción orgánica, en grado
variable, de dos o más sistemas fisiológicos, con alteración en la homeostasis
del organismo, y cuya recuperación requiere múltiples medidas de soporte
avanzado12.
Asimismo debemos definir el
SDOM primario cuando ocurre una vez que cualquier sistema
orgánico falla, en forma evidente o sea como resultado directo de una lesión
conocida, por ejemplo, luego de un episodio de insuficiencia respiratoria aguda
por lesión pulmonar después de un trauma tisular global o contusión pulmonar,
la insuficiencia renal aguda por rabdomiólisis y a la coagulopatía por
politransfusión. El SDOM secundario es el que se presenta en
el contexto de una respuesta inflamatoria sistémica, o consecuencia de la
respuesta del huésped a una agresión englobándose en el Síndrome de Respuesta
Inflamatoria Sistémica (SRIS), es el nexo que media entre la injuria
(infecciosa o no) y el SDOM.
El SRIS y el SDMO son la vía
final común de muerte en pacientes severamente enfermos o lesionados, en los
que la tecnología avanzada existente en las UCI ha posibilitado su
resucitación.
DEFINICIÓN DE LAS DISFUNCIONES ORGÁNICAS.
Son varios los órganos y sistemas
que están expuestos al riesgo de entrar en disfunción, en pacientes en estado
crítico, dentro de los más propensos descritos en la literatura están:
respiratorio, renal, cardiovascular, neurológico, hepático y hematológico. No
existen criterios uniformes para definir la insuficiencia o disfunción de un
órgano determinado, pues la mayoría de los autores utilizan su propia
terminología y parámetros, lo que añade confusión a un campo ya complejo.
Consideramos oportuno mostrar algunos de los mismos para tener una idea de
magnitud del problema.
Siete sistemas definen al SDOM en
más de la mitad de 30 publicaciones revisadas, entre los años 1969 al 1993, por
Marshall20 coincidiendo con los criterios de Knaus14y Deitch.

En 1994, Michael M
Law expone su índice en el cual se evaluaron los sistemas pulmonar, renal,
hepático, cardíaco, gastrointestinal, hematológico, neurológico y endocrino. La
puntuación individual de cada órgano fue sumado en cada paciente, calculándose
el Índice de Disfunción Orgánica Múltiple (IDOM), que podría llegar desde 0
hasta 24 puntos. La DOM fue definida cuando el IDOM era de 8 puntos o más.

En 1995 John Marshall con su
Índice de Disfunción Orgánica revolucionó los criterios sobre el tema al
considerar por medio de un mecanismo de puntuación, la magnitud de la
disfunción de cada uno de los 6 sistemas orgánicos analizados, otorgándoles un
valor entre 0 y 4 según la magnitud de la disfunción. Este sistema de
puntuación se correlacionó estrechamente con la mortalidad intra UCI tanto
cuando se utilizaban los valores obtenidos durante las primeras 24 horas desde
la admisión como cuando se aplicaba durante la estadía (valores bajo curvas ROC
de 0.936 para la población analizada y de 0.928 para el grupo de validación).
Los tres índices descritos han sido utilizados en estudios realizados en
nuestro hospital y que serán comentados en la segunda parte de este trabajo.

Aunque en la actualidad
generalmente se excluye al sistema gastrointestinal, debido a la ausencia de un
adecuado parámetro que describa el grado de disfunción o fallo en puntuaciones
Rutledge y Sibbald26 lo incluyen en su investigación, junto a
otras disfunciones como la inmunológica y la curación de las heridas,
coincidiendo con los criterios de Bazzota27, ambas referencias
categorizan también a las disfunciones como leve, moderada y severa lo que
representando un método más sensible de reconocer la progresión de la
disfunción al fracaso.

Jean Roger Le Gall, en 1996,
desarrolló un nuevo Índice de Disfunción Multi Orgánica (LOC), analizando
6 sistemas con una mayor posibilidad de parámetros para cada uno de ellos. Al
igual que el índice de Marshall otorga una puntuación según la severidad de la
disfunción de un sistema orgánico pero otorga además un valor relativo a la
disfunción existente según sea el órgano o sistema comprometido.
Jean Louis Vincent y cols con su
versión Europea de los Índices de Disfunción (SOFA), no agrega cambios
conceptuales significativos a los sistemas anteriores pero los hace
clínicamente más amigables.

Una de las mayores utilidades de
estas puntuaciones, independiente de cual se use y las pequeñas diferencias que
entre ellos existan, es que nos permiten hacer un pronóstico objetivo sobre la
evolución del paciente. En la práctica clínica, cuando tenemos más de tres
órganos en falla por más de 48 horas, la mortalidad se eleva por sobre el 90%,
debiendo plantearse seriamente y con la familia la posibilidad de limitar el
tratamiento en curso.
En nuestro país se han utilizado
criterios simplificados como lo reporta Elias Bécquer30 considerando
a la insuficiencia orgánica como un espectro de alteraciones con diferentes
grados de severidad, en los que hay que tener en cuenta el curso, dado que el
grado de disfunción puede variar con el tiempo. Considerando que el paciente
debe tener las alteraciones orgánicas por un periodo de 24 horas o mayor y que
éstas no deben depender de una afección crónica previa.
FACTORES PREDISPONENTES.
Son múltiples los factores de riesgo o predisponentes relacionados con el desarrollo del SDOM que pueden contribuir a la aparición de alteraciones en el proceso de respuesta ante las agresiones. Frecuentemente un paciente evidencia varios de ellos al mismo tiempo. Los factores más comúnmente encontrados son:
Factores de riesgo
1. Reanimación retrasada o inadecuada.
2. Foco infeccioso o inflamatorio persistente.
3. Presencia de hematomas.
4. Edad de 65 años o más.
5. Disfunción orgánica previa.
2. Foco infeccioso o inflamatorio persistente.
3. Presencia de hematomas.
4. Edad de 65 años o más.
5. Disfunción orgánica previa.
a) Enfermedad renal con uremia.
b) Enfermedad respiratoria crónica (obstructiva o restrictiva).
c) Insuficiencia cardiaca congestiva.
d) Enfermedad hepática.
b) Enfermedad respiratoria crónica (obstructiva o restrictiva).
c) Insuficiencia cardiaca congestiva.
d) Enfermedad hepática.
6. Deficiencias inmunitarias.
a) Diabetes.
b) Alcoholismo.
c) Malnutrición.
d) Cáncer.
e) Tratamiento con esteroides.
f) Tratamiento con citostáticos.
g) SIDA.
b) Alcoholismo.
c) Malnutrición.
d) Cáncer.
e) Tratamiento con esteroides.
f) Tratamiento con citostáticos.
g) SIDA.
7. Anormalidades fisiológicas serias al ingreso en la UCI.
ETIOLOGÍA.
Inicialmente se pensó que éste cuadro era la expresión fatal de una sepsis incontrolada, sin embargo posteriormente se ha demostrado que puede ocurrir en ausencia de infección.
La incidencia del SDOM en una población de pacientes
hetereogénea ó mixta (patologías de tipo médico y quirúrgico) varía entre 7 y
15% 12,19,21,26,32. En pacientes con trauma su incidencia puede
ser hasta del 35%, y mucho menor en pacientes luego de cirugía cardíaca
electiva, alrededor del 3%.
Es difícil encontrar un elemento causal simple para el SDMO,
existiendo en la mayoría de los pacientes varias causas que se potencian o
sinergizan.
1. Traumatismos multisistémicos graves.
2. Postoperatorio.
3. Inestabilidad hemodinámica.
4. Infecciones severas.
5. Pancreatitis aguda.
6. Quemados.
7. Necesidad de ventilación mecánica prolongada.
8. Hemorragia gastrointestinal.
9. Disección, ruptura o reparación de aneurisma aórtico.
10. Perforación gastrointestinal.
11. Enfermedad inflamatoria intestinal.
12. Nutrición parenteral prolongada.
13. Cirugía valvular cardiaca.
14. Transfusiones masivas.
15. Coagulación intravascular diseminada.
FISIOPATOLOGÍA.
Hasta la fecha gran cantidad de estudios clínicos y de laboratorio han acumulado suficiente evidencia de la existencia de una participación activa de la cascada inflamatoria en la génesis de cuadros de disfunción orgánica múltiple. Es así como noxas de origen infeccioso ó no infeccioso son capaces de iniciar el proceso inflamatorio, activando vías comunes que a manera de respuesta inespecífica, permiten al huésped reaccionar frente a la injuria
Los mecanismos de producción del SRIS y SDMO son complejos e interrelacionados y no están todavía totalmente aclarados. Las alteraciones se producen a partir de un evento inicial o agresión que produce como respuesta la activación de complejas cascadas humorales y celulares que van dirigidas inicialmente a controlar la situación, pero se hacen excesivas e incontroladas provocando una respuesta inflamatoria generalizada que conduce a daño capilar, aumento de la permeabilidad vascular, edema intersticial, alteraciones microcirculatorias y finalmente Disfunción e insuficiencia orgánicas.
Así se presentan los principales aspectos fisiopatológicos
del SDOM:
A. Respuesta normal del huésped a la agresión
(estrés).
B. Patogénesis: hipótesis
B. Patogénesis: hipótesis
Existen varias hipótesis para explicar la iniciación y
desarrollo de la respuesta inflamatoria sistémica y el SDOM que tienen
múltiples aspectos imbricados entre sí. Con el fin de lograr una mejor
comprensión de las mismas vamos a desarrollarlas separadamente, pero debemos
tener siempre presente que estos mecanismos tienen gran número de aspectos
comunes y superpuestos.
Históricamente, la sepsis se ha planteado como la causa de
este síndrome, hipótesis infecciosa. Su presencia se consideró requisito
indispensable para realizar su diagnóstico. Sin embargo, en los años 80 se
evidenció que en gran parte de los casos no se constataron focos sépticos
clínicamente ni en las necropsias y aunque se detectara y drenara un absceso no
siempre se revertía en el SDOM, lo que ha sugerido que el complejo SRIS-SDOM no
necesita de un foco infeccioso para mantenerse13.
Posteriormente se desarrollo la teoría
"intestinal" o "de translocación bacteriana", que aboga
por la migración de bacterias y endotoxinas del intestino a la sangre y la
producción de sepsis y SDOM. Hay evidencias de que en diferentes enfermedades
humanas ocurre la translocación bacteriana, que puede provocar un desequilibrio
en mediadores de la inflamación.
Figura 1.
Principales aspectos fisiopatológicos del SDOM

Principales aspectos fisiopatológicos del SDOM

Más recientemente, y apoyada en la identificación de mecanismos relacionados con el SRIS y el SDOM se ha planteado la hipótesis inmunológica que explica el desarrollo de estos síndromes a partir de la intensa y prolongada estimulación de los macrófagos y los linfocitos, con la subsecuente producción y liberación excesiva de citoquinas. Esta teoría destaca que independientemente de una infección, una lesión inicial (1er golpe) impacta y prepara los mecanismos inflamatorios en un proceso predominantemente subclínico en su inicio, y una segunda agresión (2do golpe) desencadena la liberación de mediadores en una respuesta inflamatoria exagerada ya en el ámbito clínico, que conduce a la DOM.
Por último la hipótesis microcirculatoria propone
que la disfunción orgánica se debe a la lesión microcirculatoria generalizada
ocasionada por la entrega inadecuada de oxígeno a nivel tisular, el fenómeno de
"reperfusión" y las interacciones entre el endotelio y los
leucocitos.
A. Respuesta normal del huésped a la agresión (estrés).
El organismo humano responde ante una agresión determinada
(hipoxia, trauma, hemorragia, infección, etc.) liberando substancias de diferente
origen y composición química, conocidas genéricamente como
"mediadores" los cuales actuar localmente y a distancia, y promueven
una respuesta de los diferentes sistemas y órganos con el fin de limitar la
lesión inicial, y favorecer su reparación y recuperación.
Los mediadores se consideran primarios cuando
están previamente preformadas dentro de la célula, usualmente formando
gránulos, listos para ser expulsados ante determinados estímulos y secundarios
cuando solo se sintetizan, una vez la célula es estimulada, liberándose en
forma inmediata. Actúan a nivel endocrino (a distancia, en
tejidos diferentes al que se producen, circulando en la sangre, en cantidades
muy variables), paracrino (en células vecinas) y autocrino (en
la célula que las produce).
Figura 2.
Respuesta normal del huésped a la agresión (estrés).

Respuesta normal del huésped a la agresión (estrés).

La respuesta al estrés tiene algunas características generales:
1. Su intensidad, proporcional a la severidad de la lesión
inicial, a la lesión producida y a la presencia de factores concomitantes que
perpetúan el estímulo. La respuesta máxima ocurre 3 a 5 días después del
estímulo inicial, disminuyendo progresivamente hasta desaparecer en los casos
no complicados entre los 7 y 10 días.
2. Evolución en fases: inicial o de sufrimiento celular
caracterizada por hipoperfusión, disminución del metabolismo, del consumo de
oxigeno, de la temperatura corporal y de la presión arterial que dura varias
horas y fase secundaria que incluye un período de respuesta de la fase aguda en
el cual se incrementan los mediadores y proteínas de la fase aguda; hay
hipermetabolismo y catabolismo y un período de adaptación en el cual predomina
el anabolismo, disminuyen los mediadores y el hipermetabolismo, hay
restauración de las proteínas viscerales y cicatrización de las lesiones y dura
varias semanas.
3. Regulación: Está regulada por varios sistemas,
destacándose el, llamado eje neuro-inmuno-endocrino y el sistema
hepático-muscular, los cuales ejercen sus efectos por medio de hormonas y
citoquinas.
4. Modificación: Puede ser modificada por múltiples factores
de ocurrencia frecuente en los pacientes hospitalizados tales como: factores
que incrementan la respuesta: catecolaminas, hormona tiroidea, dolor,
inanición, insomnio, infección, complicaciones quirúrgicas o de tipo médico,
actividad motora, agitación psíquica, desacoplamiento de la fosforilación
oxidativa y en el ciclo de Krebs, metabolismo ineficiente a través del ciclo de
Cori o por anaerobiosis. Y factores que disminuyen la respuesta:
prostaglandinas, sedantes y analgésicos, relajantes neuromusculares, alfa y
beta bloqueadores, sepsis en estado terminal.
B. Patogénesis: hipótesis
Hipótesis
Infecciosa.
El SDOM inducido por la infección (sepsis severa), no es
secundario a la acción directa de las bacterias, sino es debido a la acción de
los mediadores de la inflamación producidos por el propio paciente. Actualmente
se acepta que la DOM de la sepsis severa es la manifestación de una lesión
endotelial generalizada, que se observa en el contexto de una respuesta
excesiva y descontrolada de los mediadores de la inflamación, los que
normalmente son liberados frente a la agresión de microorganismos invasores
(Figura 3).
Figura 3.
Relación entre el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y síndrome de respuesta anti-inflamatoria compensadora en sepsis grave.

Relación entre el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y síndrome de respuesta anti-inflamatoria compensadora en sepsis grave.

En la fase inicial de la respuesta a la infección, la liberación de endotoxinas o exotoxinas por las bacterias induce la activación de macrófagos, los que sintetizan y liberan citocinas proinflamatorias que provocan cambios a nivel endotelial y modifican el equilibrio procoagulante-anticoagulante, proceso que evoluciona a la obstrucción y mal funcionamiento de la microcirculación con disfunción orgánica44.
La respuesta inflamatoria en la infección es mediada por las
citocinas las cuales son péptidos inmunorreguladores que interactúan sobre
receptores localizados en diferentes líneas celulares. Esta respuesta guarda un
estrecho equilibrio que es mediado por citocinas proinflamatorias y
antinflamatorias:
Citocinas proinflamatorias:
- Factor
de necrosis tumoral alfa (FNT)
- Interleucinas:
1, 2, 6, 8.
- Interferón
gamma
Citocinas antiinflamatorias:
- Interleucinas:
4, 10
- Antagonistas
de receptores de citocinas
De acuerdo a la intensidad del disparador inicial y de la
relación entre ambas respuestas el Dr. Roger Bone ha descrito varias fases
evolutivas:
- Respuesta
inflamatoria local.
- Respuesta
inflamatoria sistémica controlada.
- Respuesta
inflamatoria sistémica no controlada.
- Disonancia
inmunológica.
- Parálisis
inmunológicas.
En las dos primeras se llega al equilibrio inmunológico,
pero cuando sale del control evoluciona a un desequilibrio en el que predomina
el SRIS o hay bloqueo inmunológico grave que lleva al enfermo a la DOM e
infección no controlada como se presenta en la disonancia inmune y parálisis
inmunológicas.
Por eso hoy unánimemente es aceptado el concepto referido
por Lewis Thomas en los comienzos del '70 cuando decía: …"es nuestra
propia respuesta a la presencia de bacterias siendo la causante de la
enfermedad".
Hipótesis Intestinal:
La translocación bacteriana que constituye el paso de las
bacterias (bacteriemia endógena) y sus productos, endotoxinas, (sepsis
abacteriémica) a través de la mucosa gastrointestinal ayuda a explicar la
aparente paradoja entre la no localización de un foco séptico y aparición del
SDOM. Para que se produzca esta translocación debe haber una isquemia de la
mucosa y ruptura de la barrera intestinal. Este paso induce la activación del
sistema inmune inflamatorio local y de las células de Kupffer en el hígado con
producción de mediadores que exacerban la respuesta inflamatoria sistémica y
provocan una mayor permeabilidad intestinal, lo que lleva a un círculo vicioso.
Por lo que se ha planteado que si el sistema inmune es el "motor" de
la DOM, el intestino es el "pistón" de dicho "motor"13,35,46.
Existen varios factores implicados:
1. Alteraciones de la flora bacteriana gastrointestinal
- Aumento
del pH gástrico (antiácidos, anti- H2)
- Parálisis
intestinal (sedantes, relajantes musculares, decúbito prolongado)
- Administración
de antibióticos de amplio espectro.
- Infusión
de dietas enterales no estériles directamente en duodeno y yeyuno.
2. Alteración de los mecanismos defensivos locales del huésped.
- Factores
mecánicos: mucus y empalizada epitelial.
- Factores
inmunológicos: disminución de la IgA
3. Lesión anatómica y funcional de la mucosa intestinal.
- Hipoxia
celular: disminución del aporte de O2, aumento de las necesidades
titulares y descenso de la capacidad para la extracción de O2.
- Mediadores
citotóxicos: radicales libres de O2, factor de necrosis tumoral, factor
activador plaquetario.
- Factores
nutricionales: Ausencia de estímulo intraluminal, deficiencia del aporte
o utilización de glutamina, ácidos grasos de cadena corta.
Hipótesis Inmunológica.
Se ha logrado identificar numerosos elementos y mediadores de la respuesta inflamatoria implicados. La estimulación de los macrófagos y los linfocitos, con la subsecuente producción y liberación excesiva de citoquinas (IL-1, IL-2, IL-5, IL-6, IL-8) las cuales, en condiciones usuales, tienen acciones benéficas para el organismo sobre el metabolismo intermediario, la cicatrización de las heridas, la inducción de la respuesta de la "fase aguda", la producción de fiebre y otros procesos a nivel cardiovascular, respiratorio, renal y hepático. Se convierten en substancias nocivas cuando se alteran los mecanismos de control que regulan la respuesta inflamatoria, por diversas razones con incremento de las substancias pro-inflamatorias (FHT, IL-1, IL-2, IL-5, IL-8, FAP) y disminución de las anti-inflamatorias (IL- IRA, IL- lo, RFNT, esteroides, catecoles) Esta teoría tiene gran número de aspectos comunes y superpuestos con las otras44.
Hipótesis microcirculatoria.
Propone que la disfunción orgánica se debe a la lesión microcirculatoria generalizada ocasionada por la entrega inadecuada de oxígeno a nivel tisular, el fenómeno de "reperfusión" y las interacciones entre el endotelio y los leucocitos ante la respuesta exagerada, en contraste a una respuesta coordinada, controlada y beneficiosa para el huésped en situación normal, lleva a una alteración de la permeabilidad capilar, con trastornos de la microcirculación, alteraciones de la coagulación y del metabolismo celular, la fase inicial de la respuesta a la infección.
A. Isquemia.
La hipoxia celular conlleva una sede de cambios ("hypoxic priming") dentro de las cuales están:
La hipoxia celular conlleva una sede de cambios ("hypoxic priming") dentro de las cuales están:
a. Edema celular: por disminución
en la actividad de la sodio-potasio ATPasa, se presenta acúmulo de sodio y agua
intracelular
b. Estimulación de los sistemas de segundo mensajero. Hay acúmulo de calcio intracelular e incremento en los niveles de AMP cíclico
c. Se lesiona el endotelio vascular por diferentes mecanismos (acidosis intracelular, acúmulo de calcio intracelular, pérdida de precursores del ATP y producción de radicales libres de oxígeno)
d. Disminución de los mecanismos antioxidantes
e. Se modifica la expresión genética de las proteínas de respuesta al estrés (proteínas heat shock, proteínas de respuesta oxidativa, proteínas de fase aguda)
b. Estimulación de los sistemas de segundo mensajero. Hay acúmulo de calcio intracelular e incremento en los niveles de AMP cíclico
c. Se lesiona el endotelio vascular por diferentes mecanismos (acidosis intracelular, acúmulo de calcio intracelular, pérdida de precursores del ATP y producción de radicales libres de oxígeno)
d. Disminución de los mecanismos antioxidantes
e. Se modifica la expresión genética de las proteínas de respuesta al estrés (proteínas heat shock, proteínas de respuesta oxidativa, proteínas de fase aguda)
B.Reperfusión.
El re-establecimiento del flujo sanguíneo luego de un período de isquemia, desencadena el denominado "fenómeno de reperfusión" el cual por si solo ocasiona lesión tisular. En este proceso juega un papel fundamental la producción excesiva de radicales libres a partir de los polimorfonucleares (NADPH oxidasa), de la célula endotelial y los tejidos (xantinoxidasa, endoperóxido cíclicos, autooxidación de catecolaminas). Hay órganos particularmente sensibles como el tracto gastrointestinal, el hígado, el riñón y el pulmón. Los radicales libres lesionan la membrana celular, los organelos, degradan las proteínas y causan disrrupción de los cromosomas.
El re-establecimiento del flujo sanguíneo luego de un período de isquemia, desencadena el denominado "fenómeno de reperfusión" el cual por si solo ocasiona lesión tisular. En este proceso juega un papel fundamental la producción excesiva de radicales libres a partir de los polimorfonucleares (NADPH oxidasa), de la célula endotelial y los tejidos (xantinoxidasa, endoperóxido cíclicos, autooxidación de catecolaminas). Hay órganos particularmente sensibles como el tracto gastrointestinal, el hígado, el riñón y el pulmón. Los radicales libres lesionan la membrana celular, los organelos, degradan las proteínas y causan disrrupción de los cromosomas.
C. Interacciones célula
endotelial-leucocitos.
La reperfusión tisular estimula la inflamación por activación de polimorfonucleares y plaquetas, agrava la lesión endotelial y ocasiona un desequilibrio en la producción de las substancias vasoactivas (endotelinas, óxido nítrico), las sustancias procoagulantes (inhibidor del plasminógeno, factor V, factor de activación plaquetario, fibronectina), las anticoagulantes (prostaciclina, trombomodulina, proteínas C y S), los factores de adhesión intercelular (ICAM-1, ICAM-2, ELAM-1) y las citoquinas (IL-1,IL).
La reperfusión tisular estimula la inflamación por activación de polimorfonucleares y plaquetas, agrava la lesión endotelial y ocasiona un desequilibrio en la producción de las substancias vasoactivas (endotelinas, óxido nítrico), las sustancias procoagulantes (inhibidor del plasminógeno, factor V, factor de activación plaquetario, fibronectina), las anticoagulantes (prostaciclina, trombomodulina, proteínas C y S), los factores de adhesión intercelular (ICAM-1, ICAM-2, ELAM-1) y las citoquinas (IL-1,IL).
Apreciamos así que el enfoque
propuesto por diferentes autores12,15,19,30,41 es sistémico,
máxime cuando se trata del organismo humano considerado la expresión mayor de
la perfección sistémica.
CONCLUSIONES.
Cuando un factor causal desata en el organismo una respuesta inmediata, fundamentalmente inmunológica, que se hace sistémica, liberándose productos que ocasionan lesiones endoteliales y anóxicas en diversos órganos, estamos en presencia del Síndrome de Disfunción Orgánica Múltiple.
Como evento de gran importancia y
reto en la vida del intensivista constituye la vía final que ocasiona la muerte
a muchos de los pacientes hospitalizados en los servicios de cuidados
intensivos, particularmente en pacientes quirúrgicos complicados,
politraumatizados o con sepsis. Demandando de altos costos de hospitalización y
rehabilitación y ejerciendo notorio impacto familiar y social así como en el
personal médico y de enfermería
Aunque existen múltiples
criterios para definirlo su presencia generalmente es válida cuando ante un
factor causal se constata disfunción en 3 o más órganos Varias causas han sido
relacionadas y generalmente se encuentran en asociación, se potencian o
sinergizan.
La incidencia, factores
predisponentes, evolución y pronóstico, obtenidos del análisis de series de
pacientes varían entre los estudios siendo innumerables los órganos y sistemas
que están expuestos a la disfunción o son más vulnerables en los enfermos
críticos, por lo general los más afectados son el respiratorio, el
cardiovascular (con mayores porcentajes), el hígado y los riñones.
Los aspectos epidemiológicos y
pronósticos son comentados en la segunda parte de esta trabajo, donde son
contrastados los estudios locales sobre el pronóstico con los resultados
internacionales.
PRODUCTOS SANGUÍNEOS
INTRODUCCIÓN El uso terapéutico
de productos derivados de la sangre inicia en la edad media cuando individuos
ingieren sangre de animales con la intención de adquirir destrezas de estos.(1)
En 1667 se realizan los primeros intentos de transfundir sangre de vena a vena
basándose en los trabajos de Claude Tardi,(2) la técnica mejora y en el siglo
XIX se implementan las transfusiones sanguíneas terapéuticas con el invento de
dispositivos que las hacen factibles.(1) En el inicio del siglo XX en base a
los trabajos de Landsteiner sobre la identificación de los grupos sanguíneos
principales ABO y el sistema Rh se implementan las transfusiones de acuerdo al
tipo sanguíneo reduciendo complicaciones mortales.(3- 5) Los productos
sanguíneos o hemoderivados son componentes de la sangre humana que son
separados por diversas técnicas y utilizados para tratar condiciones clínicas
como anemias o trastornos de coagulación sanguínea. En la actualidad los
hemoderivados utilizados en la práctica médica son: sangre total, Glóbulos
Rojos Empacados (GRE), plaquetas, plasma, Plasma Fresco Congelado (PFC) y
crioprecipitado; cada uno con indicaciones precisas como se observa en Cuadro
No.1(6-8) Por ejemplo, el uso de la sangre total está restringido a situaciones
de hemorragia con repercusiones hemodinámicas.(7, 9) Cuadro No.1 Principales
indicaciones para la transfusión de productos sanguíneos Sangre total
Hemorragia >25% del VST* Riesgo de choque Hemorrágico. Exsanguíneo transfusión
por EHRN*. Plasma y Plasma fresco congelado Déficit hereditario o adquirido de
factores de coagulación. Absolutas Plaquetas
Sangre total: la unidad de
sangre total es el producto que resulta de la adición de 63 mL de solución
anticoagulante-conservadora a los 450 mL de sangre obtenida de un donante. Su
almacenamiento se realiza a 4ºC y durante el mismo las plaquetas y los
leucocitos dejan de ser funcionantes a los pocos días de la extracción así como
los factores de la coagulación. Es por lo que en los Bancos de Sangre se
procesa la sangre total para obtener los diferentes hemoderivados: concentrado
de hematíes, concentrado de plaquetas, plasma fresco congelado. Ello permite
administrar a cada paciente únicamente el componente que precisa.
Durante una donación de sangre se
extraen alrededor de 450 mililitros, que cuando se utiliza solución conservante
se recogen en 63 mililitros citrato, fosfato, dextrosa (CPD). Tras someter a la
bolsa a una centrifugación intensa con la que se sedimentan los hematíes en el
fondo de la bolsa, se obtiene un sobrenadante claro por encima, el plasma, y la
capa leucoplaquetaria entre ambos. A continuación se extrae el plasma y la capa
leucoplaquetaria y por último se añade una solución conservante constituida o
glucosa, adenina, cloruro sódico y manitol (SAG-Manitol) con lo que el
hematocrito resultante de este concentrado de hematíes se sitúa entre un 55 y
un 65%, con un contenido de Hemoglobina superior a los 40 gramos (concentrado
de hematíes leucorreducido). El volumen aproximado del producto se sitúa entre
200 y 300 mililitros.
Concentrado de hematíes: el concentrado de hematíes es el componente que se obtiene después de haber retirado 200 a 250 mL de plasma de una unidad de 450 mL de sangre total tras haber sido centrifugada.
Un concentrado de hematíes es la
cantidad de glóbulos rojos que se obtiene a partir de una donación de sangre
una vez separado el resto de componentes sanguíneos.
Los concentrados de hematíes en
SAG-Manitol pueden conservarse hasta 42 días a temperaturas entre 1 a 6 grados
centígrados, cuando no indique otra cosa la etiqueta del producto; en ese caso
la caducidad será modificada de acuerdo con las nuevas especificaciones del
producto y ésta constará en la etiqueta.
Concentrado de hematíes
congelados: son hematíes que han sido congelados y almacenados a bajas
temperaturas en presencia de un crioprotector que es eliminado por lavado antes
de la transfusión. Se utiliza como método de autotransfusión de enfermos
polisensibilizados y como conservación de fenotipos raros.
Concentrado de hematíes
lavados: son los hematíes que quedan después de lavar un concentrado de
hematíes con suero fisiológico, eliminando la mayor cantidad posible de plasma.
Se utiliza en pacientes con déficit de IgA, y en aquellos que presenten
reacciones alérgicas graves a las proteínas plasmáticas.
Concentrado de hematíes pobre
en leucocitos: son los hematíes que quedan después de retirar el contenido
de leucocitos. Puede realizarse después de la recolección en los Bancos de
Sangre o con filtros de desleucocitación en el momento de la transfusión. Su
uso estaría indicado en pacientes que presenten reacciones de
escalofrío-hipertermia por anticuerpos antileucocitarios; en prevención de la
aloinmunización por anticuerpos leucoplaquetarios; y como alternativa a
productos citomegalovirus negativos. Actualmente todos los hemoderivados se
desleucocitan en los bancos de sangre antes del almacenamiento.
Concentrado de plaquetas:
es aquel preparado que contiene las plaquetas obtenidas por separación de una
unidad de sangre total (plaquetas random) o de un solo donante por citaféresis.
Plasma fresco congelado:
una unidad de plasma fresco congelado es el componente que se obtiene tras
centrifugación de una unidad de 450 mL de sangre total en las seis horas que
siguen a su obtención. Tiene un volumen que oscila entre 200-250 mL. Puede
almacenarse hasta un año a ?30ºC. El plasma de donante único, puede obtenerse
en mayores cantidades mediante plasmaféresis.



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