Resumen del tema de
MANEJO DE LA VIA AEREA


Introducción El proceso de la respiración se divide en cuatro períodos principales: Ventilación pulmonar (entrada y salida de aire de los pulmones), difusión (paso del oxígeno y el dióxido de carbono (CO2) desde el pulmón a los capilares pulmonares), transporte del oxígeno a las diferentes células y regulación de todo el proceso, fundamentalmente por el cerebro. En condiciones normales, la respiración es rítmica, pausada y la frecuencia es estable; aunque fisiológicamente varía con la edad y actividades. Para una adecuada ventilación pulmonar, debe estar permeable la vía aérea, existir un funcionamiento correcto de los pulmones y la pared del tórax y debe mantenerse una adecuada regulación de todo el proceso, por parte del centro nervioso de la respiración. Sin una adecuada respiración, las células, fundamentalmente del cerebro, comienzan a morir pasados los 4-6 minutos, mucho antes si lo comparamos con la falla de la circulación, por ello, si bien en el orden práctico realizamos su examen luego de explorar el estado de conciencia, es el primer aspecto a resolver ante una supuesta víctima.
Pasos en el manejo de la vía aérea y la ventilación:
      Apertura manual de la vía aérea.
      Evaluación de la ventilación.
      Evaluación de la permeabilidad.
      Limpieza y desobstrucción si es necesario.
      Permeabilización por métodos no manuales si están disponibles.
      Ventilaciones de rescate y oxigenoterapia.
El manejo de la vía aérea constituye la primera prioridad en la atención de todo paciente, el uso de cualquiera de los métodos de control de esta requiere de mantener la cabeza alineada y en lo posible hacer coincidir los ejes del cuerpo, traqueal y laríngeo. La presencia de trauma, por otro lado, requiere del control simultáneo de la columna cervical, la cual debe mantenerse en posición neutra sin hiperextensión del cuello, pues ello está contraindicado ya que debemos asumir que todo traumatizado puede tener una lesión a nivel cervical. En una víctima con alteración del estado de conciencia, el descenso de la lengua constituye la causa más común de obstrucción de la vía aérea. Por ello, siempre se deben realizar las maniobras necesarias para abrirla o desobstruirla.
Obstrucción por la lengua de la vía aérea.
Métodos manuales. Son los métodos que podemos realizar con nuestras manos, sin necesidad de recursos, están disponibles en todo momento. “A pesar de ser sencillos, su realización de forma eficaz puede salvar la vida”.
 Extensión de la cabeza y elevación del mentón Con la cabeza alineada, ponemos una mano sobre la frente y la otra en la parte ósea de la mandíbula, luego extendemos la cabeza y simultáneamente desplazamos la mandíbula hacia arriba con ligero movimiento hacia atrás. Esto levanta la lengua hacia delante separándola de la vía aérea y mantiene la boca ligeramente abierta, por otro lado, la extensión de la cabeza hace que se pongan en línea el eje del cuerpo con el de la laringe y la boca y también produce apertura de la misma (la maniobra no debe hacerse en presencia de trauma).
Extensión de la cabeza y elevación del mentón. Elevación de la mandíbula En los casos en que exista trauma facial, de la cabeza y/o cuello (alta sospecha de lesión de columna) debe mantenerse la columna cervical en una posición neutral alineada. Por lo que la siguiente maniobra es la indicada en estos casos. La maniobra de elevación de la mandíbula permite al socorrista abrir la vía aérea con ausencia o con mínimo movimiento de la cabeza y de la columna cervical. Por estar unida anatómicamente a la mandíbula, al levantar esta, la lengua también se desplaza hacia delante y desobstruye la vía aérea. (Colóquese por detrás y ponga sus dedos en la parte inferior de la mandíbula, los 5tos dedos en sus ángulos y levántela, puede auxiliarse si sitúa los primeros dedos sobre los pómulos), la mandíbula se empuja anteriormente y en dirección caudal.
Elevación de la mandíbula. Es mejor que la maniobra sea realizada por 2 personas (uno estabiliza la columna y otro abre las vías aéreas). En otra variante, un solo socorrista puede fijar la cabeza colocándose a horcajadas sobre la frente de la víctima y con los muslos impedir sus movimientos de cabeza y cuello. Elevación del mentón La maniobra de elevación del mentón constituye otra forma de abrir la vía aérea de un paciente con sospecha de lesión de la columna cervical. Este método es ideal para resolver una variedad de obstrucciones anatómicas de la vía aérea en pacientes que están respirando espontáneamente. Elevación del mentón. Con esta técnica, también se desplaza la parte baja de la mandíbula hacia delante y ligeramente caudal mueve la lengua hacia delante, fuera de la vía aérea y provoca su apertura. Los dedos de una mano se colocan debajo de la mandíbula, la cual se tracción delicadamente hacia arriba, para desplazar al mentón hacia arriba, el pulgar de la misma mano deprime ligeramente el labio inferior para abrir la boca, “se Jala la mandíbula”.
Las maniobras de elevación mandibular y del mentón son modificaciones de las destrezas convencionales que permiten al rescatador prevenir el movimiento de la columna cervical mientras se maneja la vía aérea.
Evaluación de la respiración Una vez permeabilizada la vía aérea, evaluamos la respiración. Esto se realiza acercándonos al paciente y con el oído cerca de la boca (5 cm) y la vista en dirección al tórax, utilizamos los sentidos de la vista, oído y el tacto para mirar, escuchar y sentir la entrada o salida de aire de los pulmones, (por ello se llama maniobra del MES) durante un intervalo de 10 segundos, no podemos olvidar que previamente hay que extender la cabeza para que la lengua desobstruya las vías aéreas si no hay trauma y de existir este, es necesario el uso de otras técnicas específicas.
Resumen de las maniobras para evaluar la respiración.
Mire:
• Movimientos del tórax (simetría).
• Frecuencia respiratoria.
• Uso de músculos del cuello, abdomen, brazos para respirar (anormal).
• Cianosis (coloración azulada).
• Fluidos o secreciones en la boca.
• Trauma (cara, cuello, tórax). Escuche:
• Sonidos respiratorios al entrar o salir aire.
• Ruidos anormales (estridor, sibilancias).
• Puede o no hablar. Calidad de la voz.
Sienta:
• Movimiento de aire en su mejilla.
• Movimientos del tórax (con las manos).
• Aire debajo de la piel del paciente, lo cual produce crepitación (con las manos).
• Posición de la traquea (con las manos).
Si luego de realizar la maniobra, comprobamos que la víctima no respira (apnea) planteamos 2 posibilidades:
Primera: Las vías aéreas están obstruidas, para hacer la diferenciación con la segunda, se dan dos insuflaciones de rescate, si no pasa el aire, reposicionamos la cabeza para reabrir las vías aéreas y repetimos las insuflaciones, en el caso de obstrucción, el aire no penetrará en los pulmones (ver más adelante “Obstrucción vías aéreas”).
Segunda: Si el aire pasa a los pulmones, pero el individuo no respira espontáneamente, estamos en presencia de un paro respiratorio
Cuando el paciente respira o habla, reconocemos que las vías aéreas están permeables y hay suficiente circulación y oxigenación como para mantener una aceptable función neurológica. No obstante, puede que el individuo respire, pero no de manera eficiente o tenga un patrón o ritmo anormales que imposibiliten mantener la vida por períodos de tiempo prolongados y en este caso siempre debemos apoyar la ventilación. Como se señaló, la frecuencia varía con la edad, cifras por encima de lo normal (adulto > 20 x min.) se le denomina polipnea y a valores por debajo (adulto < 10 x min.) bradipnea. Se conoce como disnea, a la percepción consciente de una dificultad respiratoria, que desde el punto de vista objetivo puede asociarse a polipnea o bradipnea, producirse en la inspiración o la espiración o manifestarse como una alteración en el ritmo de la respiración. La disnea es el síntoma casi siempre presente cuando existe una insuficiencia respiratoria. Toda insuficiencia respiratoria aguda considérela una emergencia médica y trátela inmediatamente.
Las vías aéreas deben mantenerse siempre limpias, comúnmente la sangre y el vómito obstaculizan una adecuada ventilación; en estos casos, debemos aspirar o extraer manualmente los cuerpos extraños y las secreciones. La limpieza de las vías aéreas incluye la boca, la orofaringe y la tráquea, con ello se persiguen los siguientes objetivos:
• Garantizar una adecuada ventilación.
• Evitar la broncoaspiración (entrada de cualquier sustancia a las vías aéreas).
Si durante la maniobra de RCPC, líquidos o cuerpos extraños dificultan la ventilación, podemos transitoriamente voltear la cabeza a un lado o utilizar la pinza digital para hacer la extracción manual (en caso de trauma voltear el paciente en bloque para proteger la columna).
Existen dispositivos, como la pinza de Magill, que permiten retirar cuerpos extraños con mayor facilidad y para el caso de líquidos, las sondas de aspiración que, conectadas a una aspiradora (de la cual existen múltiples tipos), facilitan la extracción de sangre, secreciones y vómito. De existir posibilidades de broncoaspiración, el paciente debe ser idealmente hiperventilado antes de la aspiración, la cual no debe demorar más de 10 seg. (lo podemos medir con el tiempo en que el rescatador necesite de una nueva inspiración), ya que la aspiración de alto flujo eliminará el aire de la faringe y la tráquea lo que compromete la ventilación alveolar.
Principales técnicas para apertura de la boca y limpieza manual Maniobra de barrido: Uno o dos dedos, (que pueden cubrirse con un trozo de gasa o tela), se introducen en la boca y la faringe para limpiarlas, las sustancias líquidas con los dedos índice y medio, los cuerpos sólidos con el índice curvado o junto con el medio en forma de pinza. Con el enfermo boca arriba, ábrale la boca, sosténgale la lengua y la mandíbula entre el dedo pulgar (dentro de la boca) y el resto por fuera (ello de por sí desobstruye las vías respiratorias), introduzca el dedo índice de la otra mano en la cavidad bucal y cuidadosamente explore la faringe, si encuentra cuerpos extraños, extráigalos (puede auxiliarse con el dedo medio) No haga fuerza hacia abajo. “De forma general, esta maniobra no debe realizarse a menos que usted vea el objeto o el material sólido”.
Maniobra de barrido. Maniobra de los dedos cruzados: Utilizada cuando la mandíbula está moderadamente relajada o flácida; colóquese a un lado o detrás de la cabeza de la víctima, introduzca su dedo índice por la comisura de la boca y manténgalo presionado contra los dientes superiores, a continuación presione con el pulgar 23 cruzado sobre el índice contra los dientes inferiores, forzando de este modo la apertura de la boca a fin de dejar espacio suficiente para la aspiración. Asegúrese de que introduce los dedos lo más lateral posible en la boca del paciente. Maniobra del dedo detrás de los dientes: Para cuando la mandíbula esté apretada, introduzca el dedo índice entre la mejilla y los dientes del paciente y haga cuña con la punta del índice, por detrás de los últimos molares. Maniobra de elevación de la lengua y la mandíbula: Para cuando la mandíbula esté completamente flácida, coloque el pulgar dentro de la garganta, con la punta del mismo eleve la base de la lengua, con otros dedos agarre la mandíbula a la altura de la barbilla y elévela hacia delante (esta maniobra puede además utilizarse para abrir las vías aéreas). Métodos no manuales para mantener la vía aérea La mayoría no se emplean de forma rutinaria ya que se necesita de algunos medios y equipos que comúnmente no están a disposición de los socorristas fuera de los centros de salud; sin embargo, en general, son técnicas poco complejas y deben conocerse pues los medios pueden estar en algunos botiquines de emergencia en centros de trabajo, estudio, etc. A continuación, comentaremos las más utilizadas. A- Métodos mecánicos:
Los diferentes dispositivos básicos utilizados para mantener abierta la vía aérea comprenden: Dispositivos básicos:
• Cánulas orofaríngeas (más utilizadas en nuestro medio, fáciles de colocar).
• Cánulas nasofaríngeas.
Dispositivos avanzados:
• Combitubo.
• Obturador esofágico y sus variantes.
• Máscara laríngea.
• Tubo endotraqueal (TET).
B- Métodos quirúrgicos:
• Punción percutánea de la tráquea.
• Cricotiroidotomía.
• Traqueostomía.
Los métodos quirúrgicos (transtraqueales) están indicados cuando, con los mecánicos, no es posible asegurar una vía aérea. Todos presuponen una comunicación directa de la tráquea a la atmósfera y se mencionarán sólo para conocimiento general pues no son técnicas para socorristas, aunque la punción percutánea puede realizarse como última opción ante las siguientes indicaciones:
• Obstrucción de la laringe o faringe por cuerpo extraño.
• Edema (inflamación o hinchazón) laríngeo.
• Fractura de laringe.
Cánula orofaríngea Es comúnmente la variante más utilizada, la cánula orofaríngea, sujeta la lengua hacia delante y permite mantener la vía aérea abierta para ventilar un paciente que no está respirando o que está inconsciente y no tiene reflejo nauseoso. Cuando se inserte este dispositivo, la lengua no debe ser empujada hacia la faringe (abajo) pues causaría más obstrucción. Para prevenir esto, el socorrista inserta su pulgar dentro de la boca manteniendo la lengua contra el suelo de la boca, simultáneamente eleva la mandíbula manteniendo la lengua fuera del trayecto de la vía aérea. Seleccione el tamaño correcto (coloque la cánula al lado del paciente, el tamaño correcto es el que va desde el centro de la boca del paciente al ángulo de su mandíbula). Para insertarla, abra la vía aérea por los métodos conocidos, lubrique la cánula y colóquela sobre la lengua, la cual debe mantenerse desplazada anteriormente; ubique la punta distal dirigida posteriormente y ligeramente lateral (en dirección al paladar, la punta no debe enganchar a la lengua al ser insertada), para terminar, se introduce y se gira lateralmente de forma tal que su extremo distal quede frente a la laringe.
Cánula orofaríngea. Complicaciones:
• Inducción del vómito.
• Broncoaspiración.
• Obstrucción si se coloca inadecuadamente.
• No usar en presencia de reflejo nauseoso.
Cánula orofaríngea con balón Similar a la anterior, pero con un balón distal y un conectador universal en el extremo proximal que permite la conexión a cualquier sistema de ventilación, tras inflarse el balón, sella la faringe, desplaza más la base de la lengua, eleva la epiglotis y la separa de la faringe posterior, puede ser usada en RCPC pero no se recomienda para ventilación controlada por no sellar completamente la vía aérea.
Cánula orofaríngea con balón. Cánula nasofaríngea Tiene el mismo principio y objetivo que la cánula orfaríngea, su ventaja es la utilización en pacientes que conservan el reflejo del vómito (generalmente más despiertos) pues es mejor tolerada por ellos. Para su colocación, un rescatador mantiene la inmovilización alineada de la cabeza si existe trauma y un segundo socorrista se arrodilla a nivel del tórax superior frente a la cabeza del paciente y examina las fosas nasales, para seleccionar el orificio más grande, la vía menos desviada (usualmente la derecha) y que no tenga pólipos o fracturas que la obstruyan; luego, se selecciona la cánula apropiada, se lubrica la punta, y se coloca suavemente en dirección anteroposterior a través del orificio nasal seleccionado siguiendo el piso de la cavidad nasal directamente a la nasofaringe posterior y no hacia arriba.
Cánula nasofaríngea. Su menor diámetro, limita la aspiración de vómitos, secreciones o sangre. Una posible complicación es el trauma nasal y no debe ser insertada si encontramos resistencia al introducirla. Tubos con obturador esofágico Los tubos con obturador esofágico se utilizan solamente en pacientes inconscientes sin reflejo nauseoso.
Estos dispositivos, consisten en una máscara que se continúa en un tubo con cuff (al que se le insufla 30 mL de aire), que termina cerrado, este sella el esófago para impedir el vómito y el escape de aire al estómago, la ventilación es brindada a través de una bolsa conectada a la máscara.
Tubo con obturador esofágico. Sin embargo, algunos inconvenientes como volúmenes ventilatorios bajos, dificultad para mantener el sellaje adecuado de la máscara a la cara, la ausencia de aislamiento de la tráquea lo que deja abierta la posibilidad de aspiración y la colocación inadvertida en la tráquea; lo han hecho objeto de controversia y no son variantes de primera elección. A este dispositivo se le han realizado modificaciones como son:
Colocación de un segundo balón (se le insuflan 100 mL de aire) en la parte superior lo que sella las vías superiores, otro tubo comunica el exterior con el espacio frente a la laringe, lo que permite la ventilación.
Otra modificación consiste en la apertura del extremo cerrado (a nivel del esófago), por donde se introduce una sonda con el objetivo de aspirar el esófago. Máscara laríngea Consiste en un tubo con una pequeña máscara que se coloca a la entrada de la laringe, se inserta colocando su extremo distal en el esófago y permitiendo que el orificio de salida de aire quede delante de la glotis, luego se insufla y los bordes que rodean la laringe sellan las zonas laterales impidiendo la fuga de aire y permitiendo la ventilación; en su otro extremo, puede conectarse a una bolsa. Máscara laríngea. La intubación endotraqueal es el método más efectivo de todos los anteriores, pues permite ventilar directamente los pulmones, con sellaje total de la vía aérea.
Esta técnica debe ser considerada como de elección en los casos de pacientes graves y debe constituir la primera opción para la resucitación avanzada. De los métodos quirúrgicos, solamente la punción percutánea de la tráquea, es considerada como técnica prehospitalaria aceptada, pues con relación a las otras, casi no origina sangramiento, es de fácil realización y necesita de poco entrenamiento.
Su procedimiento consiste en insertar un trócar número 16 o de mayor calibre directamente en la luz de la tráquea, a través de la membrana cricotiroidea (entre los cartílagos tiroides y cricoides) o directamente a las paredes de la tráquea. El trócar se conecta a una jeringuilla y es insertado en ángulo de 45 grados con relación a la piel sobre la tráquea y se avanza en dirección a los pies del paciente, debemos aspirar constantemente la jeringuilla, pues cuando obtengamos aire, estamos en la vía aérea (tenga cuidado de no lesionar la pared posterior de la tráquea), luego la aguja guía de metal es extraída y la vaina del trócar es conectada a una fuente de oxígeno. La administración de oxígeno se realiza a la frecuencia de 1 seg. de insuflación y 4 seg. de deflación; de esta forma, podemos mantener una oxigenación aceptable, aunque por un tiempo limitado (entre 30-45 minutos). Ventilación de rescate Si la víctima no tiene una ventilación espontánea o su respiración es deficiente, el socorrista debe suplirla, (ventilaciones de rescate) para ello, puede utilizar el aire exhalado tras una inspiración profunda o utilizar la bolsa autoinflable con algunos aditamentos como máscaras, cánulas oro y nasofaríngeas o un tubo endotraqueal. A continuación describiremos las técnicas. Ventilación boca-boca También llamado “el beso de la vida”, es la maniobra más universalmente empleada para suplir una respiración deficiente o ausente
• Coloque al paciente alineado y boca arriba.
• Compruebe que no hay respiración o que esta es muy deficiente.
• Asegure que la cabeza esté extendida y el mentón elevado si no hay trauma, si existe trauma mantenga la cabeza alineada, la columna cervical inmovilizada y la mandíbula elevada.
• Ciérrele la nariz (pinze sus partes blandas con el primer y segundo dedo de la mano que está colocada en la frente y que también mantiene la extensión de la cabeza).
• Abra discretamente la boca sin perder la posición, tome una respiración profunda, coloque sus labios alrededor de la boca del paciente y asegúrese que no habrá fuga de aire.
• Introduzca el aire en las vías aéreas de forma suave (un segundo de duración para los adultos y entre 1 y 1.5 para los niños) observando la elevación del pecho.
• Sin perder la posición de la víctima separe sus labios de su boca y observe el descenso del tórax con la salida de aire.
• La cantidad de aire a insuflar depende de la edad, consistencia del individuo, resistencia de las vías aéreas, enfermedades previas, etc. en el adulto se recomienda de 500-600 mL de aire y en el lactante el que pueda contener en sus carrillos, no obstante, una buena medida es la cantidad que eleve al tórax, sin sobredistenderlo.
• La frecuencia de respiraciones es de 20 por minuto en el niño y el lactante (1 cada 3 segundos) y 10 por minutos en el adulto (1 cada 6 segundos).
• Repita la secuencia en dependencia de la parte del ciclo en la cual se encuentre. Ventilación boca-boca.
En el lactante, dado su menor tamaño, la técnica incluye cubrir su boca y la nariz con nuestros labios y el volumen de aire es mucho menor, se considera que una medida aproximada es la cantidad que quepa en nuestra boca, pero capaz de elevar el tórax sin distenderlo.
Ventilación boca-nariz
• Coloque al paciente alineado y boca arriba.
• Compruebe que no hay respiración o que esta es muy deficiente.
• Asegure que la cabeza esté extendida y el mentón elevado si no hay trauma, si existe trauma mantenga la cabeza alineada, la columna cervical inmovilizada y la mandíbula elevada.
• Cierre la boca de la víctima y tome una respiración profunda.
• Rodee con sus labios la nariz del paciente e insufle. (cantidad similar al anterior).
• Permita la exhalación para lo cual puede ser necesario abrir la boca.
• La frecuencia es similar a la descrita anteriormente.
• Repita la secuencia en dependencia de la parte del ciclo en la cual se encuentre. Ventilación boca-nariz. Esta maniobra es utilizada frente a imposibilidad de abrir la boca (trismo), lesiones en la boca (trauma) e imposibilidad de sellaje completo de la vía aérea por el método anterior.
Complicaciones ventilación boca-boca y boca-nariz.
• Insuflación gástrica (producida por una ventilación rápida, volumen excesivo, técnica incorrecta, obstrucción de vías aéreas).
• Broncoaspiración, en especial si existe vómito o secreciones.
• Mala ventilación, principalmente por mala técnica. Presión del cartílago cricoides: La presión hacia atrás del cartílago, comprime el esófago contra las vértebras cervicales y previene la insuflación y la regurgitación gástrica, puede utilizarse cuando hay dos socorristas hasta tanto se realice la intubación endotraqueal.
En la ventilación boca-boca-nariz podemos auxiliarnos de las diferentes cánulas explicadas anteriormente, u otras fabricadas para ese fin, por ejemplo, una cánula oro faríngea o una máscara facial con una válvula unidireccional que permita que el aire espirado por el paciente no se ponga en contacto con el rescatador. Ventilación boca-mascarilla con válvula unidireccional El uso primario de este medio es para cuando se disponga de poco personal. Consiste en una máscara unida a un tubo corrugado
con una pieza para la boca en la parte distal del tubo y una válvula de una sola dirección. El socorrista puede utilizar ambas manos para fijar la máscara sobre la cara del paciente y brindar respiraciones boca-máscara a través del tubo, también se le puede conectar una fuente de oxígeno por un orificio lateral y si se da un flujo de oxígeno de 10 L por minuto se puede llegar a concenrtaciones de oxígeno del 50 %.
Uso de la mascarilla con válvula unidireccional. Ventilación con bolsa autoinflable La bolsa autoinflable está compuesta por una válvula que permite la entrada y salida de aire en una sola dirección, una bolsa para la insuflación del aire y un reservorio con una toma de oxígeno; existen de diferentes tamaños, desde para adultos hasta para lactantes. La bolsa puede conectarse a una máscara facial o un tubo endotraqueal. A continuación, describiremos la primera técnica. Una vez permeabilizada la vía aérea (manual o con cánula), con una mano, fije la máscara facial (seleccionada según el tamaño de la cara) de forma tal que durante la insuflación no haya escape de aire. Con el dedo 4to y 5to comprima la mandíbula a la máscara a la vez que eleva esta última, con el dedo 2do y 3ro rodee la unión de la máscara a la bolsa y sosténgala, con el primer dedo, comprima la parte cefálica de la máscara contra la parte superior de la nariz, con la otra mano, dé las insuflaciones, acorde a la frecuencia respiratoria definida.
Los dedos índice y pulgar hacen forma de C sobre la parte superior de la máscara mientras el resto forma de E sobre la parte más ancha de forma tal que comprimam el mentón sobre la misma y eviten la fuga de aire. Ventilación con bolsa autoinflable con reservorio de oxígeno. Compruebe que la ventilación va acompañada de elevación del tórax y asegúrese que el reservorio esté conectado a una fuente de oxígeno a 12 litros por minuto. Si la víctima tiene incursiones propias, sincronice la compresión de la bolsa con su patrón respiratorio (la insuflación debe coincidir con el inicio de la respiración).
Desobstrucción de la vía aérea El segundo paso en el manejo de la vía aérea es comprobar si está permeable u obstruida pues la última variante puede llevar a la inconsciencia, parada respiratoria y muerte en muy corto tiempo. En el adulto, las causas más frecuentes se asocian a las comidas, en especial el pescado, la carne o el pollo; en el niño, esta es también la principal causa, seguida de otros objetos como juguetes y monedas. Más del 95 % de las muertes por aspiración de cuerpos extraños en la vía aérea ocurre en niños menores de 5 años y de ellos el 65 % es en los más pequeños. Los líquidos son la causa más frecuente en los infantes, mientras que la obstrucción por globos, objetos pequeños y alimentos lo es en los mayores. Nunca siga los siguientes pasos de la reanimación si no está seguro que las vías aéreas están permeables. La obstrucción puede ser: Total: Considérela ante cualquier persona que de repente no puede respirar, ni hablar, ni toser, está cianótica y pierde la conciencia sin razón aparente, el signo universal es llevarse las manos al cuello, no hay movimiento de aire y el paciente pierde rápidamente la conciencia. Parcial: Se produce disnea espiratoria, debilidad, ronquido prolongado durante el paso del aire por la zona obstruida (llamado cornaje o estridor), cianosis y depresión paradójica de los tejidos blandos del tórax durante la inspiración (denominado tiraje fundamentalmente supraclavicular, intercostal y subcostal). Cuando las vías aéreas están ocluidas, el paciente se lleva las manos al cuello y no al tórax, no puede hablar, toser o respirar, posteriormente pierde la conciencia y con las ventilaciones de rescate el tórax no se ventila. Como ya comentamos, en el paciente inconsciente, la caída de la lengua, por relajación de los músculos, es la causa más frecuente de obstrucción de la vía aérea y en menor proporción, la regurgitación de contenido gástrico y el sangramiento de la cara. En el adulto, los alimentos y principalmente la carne es la causa más frecuente.
Principales medidas preventivas
• Corte los alimentos en pedazos pequeños.
• No hable mientras come.
• Evite el consumo excesivo de alcohol.
• Evite el caminar, jugar o correr con comida en la boca.
• Elimine posibles cuerpos extraños en la boca (bolas, mamoncillo, etc.).
El rápido reconocimiento de la obstrucción, es la piedra angular para una maniobra satisfactoria, por lo cual es necesario diferenciar sus síntomas de otras afecciones que pueden cursar con insuficiencia respiratoria. En la obstrucción parcial de la vía aérea, la víctima puede tener una entrada adecuada o inadecuada de aire. Si es adecuada, el paciente permanecerá consciente y tendrá una tos fuerte. En este caso, la víctima será orientada a mantener los esfuerzos respiratorios y de tos. No interfiera pero manténgase expectante y cerca de la víctima. De persistir la obstrucción active el sistema de emergencia. Ante una obstrucción parcial con inadecuado intercambio de gases, el tratamiento debe ser similar a la obstrucción total de la vía aérea. Manejo de la vía aérea obstruida La obstrucción de la vía aérea tiene dos variantes de manejo, en dependencia de la fortaleza de la tos que casi siempre la acompaña. Si existe una tos fuerte es sinónimo de obstrucción pequeña o moderada, en ese caso se anima a la víctima a seguir tosiendo y se evalúa el estado general para actuar en caso de deterioro. En caso de que la tos sea ineficiente o la víctima esté inconsciente, se procede con las maniobras que se describen a continuación. Secuencia ante un atragantamiento en el adulto
• Asegure la seguridad del rescatador y del paciente.
• Identifíquese al paciente, bríndele seguridad.
• Si la víctima muestra signos leves de obstrucción de la vía aérea, solo anímela a continuar tosiendo.
• Si la víctima muestra obstrucción grave pero está consciente, aplique 5 palmadas en la espalda entre los omóplatos con la palma de la mano (colóquese al lado y algo detrás, sujete el pecho del paciente con una mano de forma que le permita reclinarla hacia delante para que cuando el cuerpo extraño salga, lo haga hacia delante).
• Compruebe tras cada palmada si la obstrucción ha sido aliviada. Si con las palmadas no se logró desobstruir la vía aérea, aplique hasta cinco compresiones abdominales: Sitúese de pie, detrás de la víctima, ubique sus brazos alrededor de la cintura del atragantado e inclínelo hacia delante, cierre el puño de una mano y colóquelo con la parte del pulgar hacia adentro en un punto medio entre el ombligo y la parte inferior del apéndice xifoides; agarre el puño con la otra mano y presiónelo contra el abdomen. La secuencia de 5 palmadas y 5 compresiones abdominales se mantienen hasta la salida del cuerpo extraño o que el paciente pierda la conciencia. Compresiones abdominales. Lo anterior es una combinación de la maniobra de Heimlich (compresiones subdiafragmáticas) para víctimas conscientes, con golpes en la espalda. El principio de las compresiones se basa en la elevación mecánica del diafragma, lo cual provoca una tos artificial, la maniobra se repite cuantas veces sea necesario hasta eliminar la obstrucción, es importante tener en cuenta algunas complicaciones, como la rotura o laceración de vísceras abdominales o torácicas, fundamentalmente cuando las maniobras no se realizan correctamente (las manos del rescatador no deben colocarse sobre el apéndice xifoides o en los bordes costales), un adecuado entrenamiento disminuirá también la regurgitación gástrica. Algunos socorristas pueden autorrealizarse la maniobra si se colocan el puño de una mano en el punto antes explicado y con la otra mano se comprime hacia arriba el diafragma con pequeños movimientos, también puede utilizarse el borde de una mesa o silla en sustitución del puño, la desobstrucción puede suceder luego de varios intentos. Si la persona pierde la conciencia, debe colocarla suavemente en el suelo, activar el sistema de emergencia y comenzar la reanimación. Se deberá comenzar con compresiones toráxicas aún si se detecta pulso (los resultados son mejores con compresiones toráxicas, que con las abdominales). Durante la RCPC, cada vez que se vaya a ventilar debe comprobarse la presencia de cuerpos extraños en la boca para sacarlos. La maniobra de barrido a ciegas no se recomienda excepto que se vea material sólido para retirarlo. Si el paciente recupera la respiración colóquelo en posición de rescate y chequee respiración y circulación cada minuto hasta la llegada del sistema de emergencia.
Secuencia ante un atragantamiento en el niño o lactante.
• Asegure la seguridad del rescatador y del paciente.
• Identifíquese al paciente, bríndele seguridad.
• Si la víctima muestra signos leves de obstrucción de la vía aérea, solo anímela a continuar tosiendo.
• Si la víctima está inconsciente y la tos es improductiva, abra la vía aérea y extraiga el cuerpo extraño solo si lo ve, brinde cinco ventilaciones de rescate y si no hay respuesta, comience las compresiones toráxicas (no es necesario evaluar circulación). Mantenga la RCPC por espacio de un minuto antes de dejar a la víctima para llamar al sistema de emergencias si no se ha hecho.
• Si la tos es improductiva (en los lactantes, la obstrucción se asocia a dificultad respiratoria severa, llanto y tos débil) pero el niño está consciente, dé 5 palmadas en la espalda, si esto no resuelve la obstrucción, aplique cinco compresiones (en el tórax si es lactante y en el abdomen si es mayor de un año). La secuencia de palmadas en la espalda en el lactante es la siguiente:
• Asegure la seguridad del rescatador y del lactante.
• El socorrista debe arrodillarse para poder sostener el peso del lactante y los movimientos de vuelta con seguridad.
• Coloque el niño boca abajo, sobre el antebrazo del socorrista, con la cabeza más baja que el tronco, con esa mano sujétele la cabeza (el pulgar a nivel de la mandíbula y dos dedos apoyados sobre el maxilar superior). Dé 5 palmadas por separado en la espalda del niño en la zona interescapular con la otra mano. Lo ideal es aliviar la obstrucción con un golpe, por lo que si esto ocurre, no es necesario dar los cinco. Si con las palmadas en la espalda no se soluciona la obstrucción:
• Voltee al lactante sobre su otro antebrazo entre las dos manos, con una mano sosténgale la cabeza y el cuello y con la otra dé 5 compresiones torácicas con dos dedos (de forma similar a la RCPC pero a una frecuencia más lenta), ubicados en la parte inferior del esternón (un dedo por debajo de una línea imaginaria intermamilar), cada compresión debe darse por separado. En el lactante no se dan compresiones abdominales.
• Las compresiones abdominales en el niño consciente son similares a las del adulto: Sitúese de pie, detrás de la víctima, ubique sus brazos alrededor de la cintura del atragantado e inclínelo hacia delante, cierre el puño de una mano y colóquelo con la parte del pulgar hacia adentro en un punto medio entre el ombligo y la parte inferior del apéndice xifoides; agarre el puño con la otra mano y presiónelo contra el abdomen y hacia arriba con movimientos rápidos y separados uno del otro. Repita los 5 golpes en la espalda y las 5 compresiones en el pecho hasta que el niño expulse el objeto y empiece a respirar por si mismo, o quede inconsciente. Abra la boca y extraiga el objeto solo si lo ve, en los niños no se realiza maniobra de barrido.Se considera prudente, trasladar al niño hacia un centro de salud, para su evaluación por un especialista, aunque aparentemente esté bien.
Desobstrucción de la vía aérea cuando el rescatador es pequeño o la víctima obesa. Oxigenoterapia En condiciones normales, el aire atmosférico tiene una concentración de oxigeno de un 21 % y el aire espirado un 16-17 %, el cual si bien no es el ideal, puede permitirnos una oxigenación mínima para mantener la reanimación cardiopulmocerebral (RCPC) hasta la llegada de apoyo vital avanzado.
El aporte de oxígeno es vital en todos los pacientes con emergencias, tanto médicas como traumáticas. Constituye una forma sencilla de prevenir complicaciones y de garantizar que la reanimación tenga mejor calidad. Formas de administrarlo: Suplementario: A través de un catéter nasal o máscara, si la frecuencia respiratoria se encuentra entre 10 y 12 resp/min o entre 20 y 30 resp/min. Asistido o controlado: A través de ventiladores mecánicos, si la frecuencia respiratoria se encuentra por debajo de 10 resp/ Particularidades en la embarazada En la embarazada, la maniobra no se realiza de igual forma, pues el útero grávido produce modificaciones en las relaciones anatómicas y se corre riesgo de lesionar al feto; por ello, utilizamos la siguiente variante (Fig. 2-25). • Nos colocamos por detrás de la víctima. • Rodeamos con las manos el tórax de la víctima. • Cerramos el puño de una mano y lo colocamos con la parte del pulgar hacia adentro en un punto medio por encima del esternón, evitando el proceso xifoideo y el reborde costal. • Agarramos el puño con la otra mano y presionamos hacia arriba con movimientos rápidos y separados uno del otro. • Las compresiones se repiten hasta la salida del cuerpo extraño o que el paciente pierda la conciencia. Fig. 2-25 Desobstrucción de la vía aérea en la embarazada. Particularidades en el individuo obeso En el paciente muy obeso, la maniobra clásica tampoco debe realizarse, por lo que se utiliza la siguiente variante (Fig. 2-26). 30 minuto o por encima de 30 resp/min. Este método es el utilizado por los sistemas de emergencia médica móvil, servicios de urgencia o unidades de terapia. Los sistemas para el suministro de oxígeno pueden clasificarse en: De bajo flujo, en los cuales el suministro de oxígeno garantiza una parte del volúmen del gas inspirado, el oxígeno se diluye con el aire ambiental por lo que su concentración varía en el tiempo y con cada inspiración y los de alto flujo los cuales proveen todo el volúmen de gas que el paciente necesita y aporta una concentración constante independientemente de los cambios del patrón respiratorio. Métodos de oxígenoterapia y concentraciones de oxígeno que se logran: • SONDA NASAL. (1-6 L/min) = (24-45 % oxígeno). Con este dispositivo, el oxígeno se mezcla con el aire inspirado en la faringe, la concentración del gas dependerá de los litros por minuto (flujo) y la cantidad de aire inspirado. La sonda debe cambiarse de fosa nasal al menos cada 8 horas. Fig. 2-28 Oxígenoterapia por sonda nasal. • BOCA A MASCARILLA. (10 L/min) = (50 % oxígeno). • TENEDOR DE OXÍGENO. (1-6 L/min) = (24-30 % oxígeno). Fig. 2-29 Oxígenoterapia por tenedor de oxígeno. • MASCARILLA FACIAL SIMPLE. No tiene válvula ni bolsa reservorio. (8-10 L x min) = (40-60 % oxígeno). Es bien tolerada, se recomienda el flujo antes indicado ya que con menos de 5 L/min el aire espirado se acumula y no favorece adecuada oxigenación. Fig. 2-30 Oxígenoterapia por mascarilla facial simple. • MÁSCARA FACIAL CON SISTEMA VENTURI. Es un sistema de alto flujo que permite regular la concentración de oxígeno a 24, 28, 35 y 40 % para lo cual consta de un dispositivo a donde va conectado el oxígeno. • MÁSCARA FACIAL CON RESERVORIO NO RECIRCULANTE CON ALTO FLUJO DE OXÍGENO. (10- 15 L/min) = (90-100 % oxigeno). Tiene la ventaja que acumula oxígeno durante la fase que no se respira lo que incrementa su concentración en el aire inspirado. Un flujo de 6 L/min brinda una concentración del 60 %, lo que se incrementa en un 10 % con cada litro aumentado. Fig. 2-31 Oxígenoterapia por máscara facial con reservorio. • MÁSCARA O TUBO ENDOTRAQUEAL A BOLSA con reservorio de oxígeno. (10-15 L/min) = (90-100 % oxígeno). • VÁLVULA A DEMANDA. Puede llegar a concentraciones del 90 al 100 % según la fuente. La oxígenoterapia es un componente esencial de la resucitación y otras condiciones de emergencia, por ello, el aporte de oxígeno siempre está indicado. Utilice concentraciones entre 6 y 9 L/min. Durante la RCPC el oxígeno debe administrarse al 100 %. Pacientes traumatizados con frecuencias respiratorias menores de 12 o mayores de 20 tienen indicación de oxigenoterapia o ventilación artificial. 31 Procedimiento para la oxígenoterapia • Identifíquese al paciente, prepárelo psicológicamente, si está consciente. • Recuerde que debe tener las manos limpias y de ser posible con guantes. Prepare el material y equipo y llévelo al lado del paciente. • Conecte el manómetro y el frasco lavador. • Conecte un tramo de goma por un extremo al frasco lavador. • Llene el frasco lavador con agua destilada y estéril hasta el nivel que indica la marca, si ésta no existe llene el frasco hasta la mitad. • Si va a utilizar una sonda, mida la distancia que hay entre la punta de la nariz del paciente hasta el lóbulo de la oreja y márquela. Compruebe que los orificios de ésta no están obstruidos. Humedezca la sonda con agua para que se deslice con suavidad e introdúzcala con mucha suavidad hasta donde indica la medida hecha por usted y compruebe la posición correcta de la punta de la sonda. Asegure la sonda con esparadrapo en la frente del paciente. • Si se utiliza un tenedor o una mascarilla con reservorio el proceder es más sencillo, en la primera coloque los extremos distales en cada fosa nasal y en el segundo la máscara debe cubrir la boca y nariz. • Abra la fuente de oxígeno inicialmente a 4-6 L x min. (concentración entre un 40-60 %), luego fije los litros deseados. • Fije la sonda o el tenedor o el tramo de goma a la camilla y deje suficiente longitud para que el paciente mueva la cabeza. • Asegure que el humidificador no tenga fuga. • Acomode al paciente en posición semisentado.y hacia arriba con movimientos rápidos y separados uno del otro.
DISPOSITIVOS EXTRAGLOTICOS
En el 2006 en el Canadian Journal of Anesthesia hace una publicación de avances en el manejo de la VAD en la que se destacan muchos dispositivos extragloticos que son instrumentos de rescate en el manejo de la VAD y no sustituyen al tubo endotraqueal, de estos solo se encuentran la Mascara Laringea (ML) y el Combitubo en el algoritmo del ASA. Estos dispositivos son clasificados por Brimacombe en el 2004 donde se define como dispositivos extragloticos a los instrumentos que se localizan en la hipofaringe y algunos facilitan la intubación para dejar de lado términos como supragloticos o perilaringeos. Pero estos dispositivos presentan algunas dificultades en el manejo de la vía aérea y son: 1. Dificultad en la inserción (menor apertura bucal) 2. Colocación inadecuada el dispositivo cuando se aplica una presión cricoides. 3. Ventilación inadecuada por un sellado inadecuado en la hipofaringe cuando existe allteraciones anatómicas en la vía aérea. Dentro estos dispositivos la ML tiene mas de dos décadas de uso fue diseñando en 1980 por el Anestesiólogo ingles Archibald Brain en el Royal London Hospital basándose en la mascarilla pediátrica nasal de Goldman utilizada para la anestesia en procedimientos odontológicos Después de muchos estudios anatómicos en cadáveres, Brain utilizo por primera vez el primer prototipo de la ML en Agosto de 1981 en un paciente operado de una Herniorafia Inguinal en el William Harvey Hospital
Figura 1 y 2 A. Brain y la Mascara Laringea Clásica En 1991 es aprobado por la FDA para su uso en la anestesia en los Estados Unidos y posteriormente en el Algoritmo de Manejo de la VAD recomendada por el ASA La utilidad de la ML en el manejo de la VAD se han reportado en muchos artículos, en un estudio realizado por Walker demostró su utilidad en 34 niños que presentaban Laringoscopia Grado III y IV (Según Cormack-Lehane) obteniéndose una buena vía aérea en el 73% y adecuada en el 27% El inconveniente de este dispositivo es el riesgo de la aspiración gástrica, aunque en un metaanálisis realizado por Brimacombe en 1993 demostro una incidencia de aspiración de 2 casos por 10,000 pacientes (meta-análisis de 547 publicaciones) hasta la fecha millones de pacientes han recibido la ML en la anestesia hay que estimar cuantos pacientes se han podido aspirar hasta la fecha. En el año 2000 Brain publica la primera descripción de una nueva máscara laríngea que incorpora un segundo tubo lateral al tubo de la vía aérea y cuyo extremo distal se localiza en la punta de la mascara, este tubo tiene la finalidad de separar el tracto respiratorio del digestivo, permitiendo así acceder al estómago con una sonda orogástrica para el drenaje del contenido gástrico al exterior, a este nuevo invento se le conoce hoy como la Mascara Laringea ProSeal Figura 3 y 4. Mascara Laringea Fastrach y ProSeal Posteriormente apareció en el mercado La ILMA o fastrach que es un tubo rígido anatómicamente curvado lo suficientemente ancho para aceptar tubos endotraqueales unido a una asa de metal rígida que facilita la inserción, remoción y ajuste de la posición con una sola mano por su disposición anatómica en pacientes con laringoscopia difícil o Cormack IV. En un estudio preliminar realizado por Brain en 150 pacientes se logro intubar con la Fastrach a 149 (99.3%) sin necesidad de utilizar el laringoscopio, sin embargo solo el 50% se logro intubar en el primer intento. Fersón publico en la revista Anesthesilogy el uso de la Fastrach en 254 pacientes con VAD (Laringoscopias grado IV, pacientes con columnas cervicales inmovilizadas; pacientes con vías aéreas distorsionadas por tumores, cirugía o radioterapia) La inserción del Fastrach se realizó de uno a tres intentos. El porcentaje de éxito para las intubaciones a ciegas y con ayudadas con fibra óptica a través de este instrumento fue de 96.5% y 100% respectivamente Existen reportes que el periodo de aprendizaje mínimo del la técnica de colocación de la Fastrach es de 20 veces para poder resolver cualquier intubación difícil. Actualmente en el Reino Unido lo recomienda junto con la Fibroscopia en el manejo de la VAD no anticipada. En basé a algunos estudios la proponen en el algoritmo del manejo de la VAD no anticipada, Combes y colaboradores evaluaron la ILMA, previamente 41 anestesiólogos realizaron en 2 meses el entrenamiento del algoritmo de la VAD en 18 meses estos efectúaron 12387 intubaciones de las cuales 100 intubaciones eran definidas como difíciles por lo que requerían mas de 2 intentos de intubación de los cuales 6 pacientes no se pudieron ventilar con la mascara facial y se utilizo de rescate la ILMA con un 100% de éxito en la ventilación, 94 pacientes que no se pudieron intubar convencionalmente se utilizo la o Gum elastic boggie (GEB) con un éxito de 95% (85 pacientes) los investigadores proponen la GEB y la ILMA para la Intubación difícil y para una ventilación difícil la ILMA con o sin ventilación de jet transtraqueal. En cuanto Guía de Eschman o Gum elastic boggie (GEB) es una guía semiflexible de poliéster recubierto de resina (evita los traumatismos laringeos) fue diseñada por Robert Macintosh, tiene un diámetro de 15 French y puede introducirse en tubos de 6 mm de diámetro interno, La técnica de inserción consiste en deslizar la punta angulada por debajo de la epiglotis, luego se debe percibir el arrastre de esta punta en los cartílagos traquéales Según Wiswanathan.y colaboradores tiene un rendimiento de un 96% en intubación laringoscopias grado III simuladas y de un 100% en una casuística de 26 pacientes con laringoscopia grado III no simuladas, el uso de la GEB eesta indicado en pacientes con Cormack III, epiglotis rígida y también en la intubación de pacientes con inmovilidad cervical. Figura 5 y 6 Gum Elastic Boggie y la ML C-Trach En el 2005 se introduce en el mercado la Mascara Laringea C-Trach que fue diseñado para aumentar el número de éxito en las intubaciones difíciles, permitiendo una visión directa de la laringe y en tiempo real el paso del Tubo Endotraqueal a través de las cuerdas vocales, este instrumento esta conformado por canales integrados de fibra óptica y con un visor desmontable que se adhiere al Fastrach. Aunque todavía su uso es muy limitado por su alto costo, Liu y colaboradores utilizo en 100 pacientes sometidos a la anestesia general para la cirugía electiva, fueron capaces de insertar el LM CTrach y de ventilar a todos los 100 pacientes. El éxito en la intubación endotraqueal, bajo visualización o a ciegas fue en 96 pacientes. Se pudo visualizar la laringe solo en 84 pacientes, los autores concluyen que este dispositivo tiene ventajas potenciales sobre el Fastrach, incluyendo la capacidad de alinear el eje laringeo y un alto índice de éxito en el primer intento de intubación. Sin embargo, fue difícil la visualización de la laringe con el LMA CTrach comparado con la laringoscopia directa, por lo que recomiendan mejorar el sistema. En otro estudio realizada por Yavchitz en Francia en 120 pacientes las performances de intubación entrdotraqueal fueron similares con la intubación convencional. Otro de los dispositivos que esta en el algoritmo del ASA es el Combitubo que fue creado por Frass en 1988 es un tubo con doble lúmen esofágico y traqueal con números de 47 y 41 French no esta disponible para pacientes pediátricos (menores de 16 años) también esta recomendada para la reanimación cardiopulmonar por la Sociedad Americana de Cardiología. Una versión mejoradas pero de material de silicona que apareció en 1989 es el Tubo laringeo (LT) que permite una inserción laringea a ciegas existen dos versiones en el mercado LT y LTS esta ultima presenta un drenaje esofágico, para aspirar el contenido gastrico, el LT es una alternativa de fácil manejo, económico y con menos riesgos de trauma en la hipofaringE
OXIMETRIA Y CAPNOGRAFIA/CAPNOMETRIA
La oximetría de pulso (SpO2) es la estimación de la saturación arterial de oxígeno (SaO2) en forma no invasiva, usando dos emisores de luz (roja e infraroja, las cuales viajan a diferentes longitudes de onda) y un receptor colocados a través de un lecho capilar pulsátil, logran una medición del estado de oxigenación utilizando las propiedades diferenciales de absorción de la luz de la forma oxigenada y no oxigenada de la hemoglobina. Los oxímetros de pulso evalúan la transmisión de la luz roja e infrarroja a través de un tejido translúcido con buen flujo sanguíneo (dedo o pabellón auricular) de manera no invasiva y estiman el porcentaje de oxihemoglobina y hemoglobina no oxigenada en el componente pulsátil de la señal (SpO2). Debido al principio de la emisión de luz a través del medio sanguíneo, la colocación correcta del haz de luz tiene relevancia en la medición de la saturación, pero también existen otros factores como son, la luz externa, la población de melanocitos (pigmentación de la piel), vasoconstricción periférica, entre otros. A partir del cociente de transmisión de luz roja/luz infrarroja se puede estimar la SpO2. Durante cada pulsación existe un incremento transitorio del volumen de sangre arterial en el lugar de la medición, lo cual produce una mayor absorción de luz comparada con la absorción basal, que es detectada por el oxímetro. La absorción “basal” se debe a la piel, tejidos blandos y a la sangre venosa mientras que la absorción adicional, en la parte pulsátil, permite estimar de manera muy eficiente el componente arterial. El estándar de oro medida en un gasómetro (SaO2), es una medición basada en el mismo principio (espectrofotometría) en una muestra de sangre arterial, aunque usando la absorción en general de cuatro diferentes longitudes de onda, en lugar de las dos del oxímetro de pulso. Como ya se mencionó, la medición del oxímetro de pulso puede afectarse por la pigmentación de la piel y tejidos como la hiperbilirrubinemia, o por la presencia de esmalte para uñas; se requiere además contar con pulsatilidad suficiente, que se pierde en la hipotensión grave y que se distorsiona por movimientos durante la lectura. En la actualidad, los avances tecnológicos eliminan mucho del impacto del color de la piel que toma en cuenta la pigmentación basal y sólo analiza la parte pulsátil. Debido a que el oxímetro de pulso utiliza sólo dos longitudes de onda, no es capaz de diferenciar la oxihemoglobina (HbO2) de la carboxihemoglobina (HbCO) y cuando esta última se encuentra en niveles por arriba de 3 a 4%, genera una SpO2 que se encuentra por sobre el porcentaje de oxihemoglobina (HbO2) de la sangre. Precauciones en la medición de la Saturación de oxígeno: · Es importante asegurar la óptima condición del sensor, especifico para cada equipo, para el sitio de medición (lóbulo de la oreja, dedo, frente), así como para la edad del paciente. · Es necesario contar con una condición de perfusión suficiente en el sitio de medición, de tal forma que la piel fría, seca, sudorosa, o con excesiva presión FUNDAMENTOS DE VENTILACION MECANICA BASICA COLEGIO MEXICANO DE MEDICINA CRÍTICA A.C. 19 pueden condicionar una falsa lectura. Los problemas de perfusión local (insuficiencia arterial) o sistémica como ocurre en estado de choque, interfieren con la medición de la SpO2, y en muchas ocasiones la pulsioximetría no es la forma más confiable para conocer la condición basal o determinar el comportamiento durante la terapéutica. · Colocar el fotodiodo emisor de luz roja hacia el lecho ungüeal y el fotodiodo receptor que no emite luz, en el otro extremo. · Evitar el movimiento del paciente que interfiera con la medición y verificar que el sensor no se haya desplazado por este motivo. Es necesario observar en la pantalla del monitor que la curva de pulso sea la correcta, antes de dar por cierto un valor medido, como se muestra a continuación. · Condiciones que pueden dar falsas lecturas: o SpO2 < 80% o SpO2 > 100% no pueden cuantificar el grado de hiperoxemia o En niveles elevados de carboxihemoglobina (altos niveles de monóxido de carbono) o de metahemoglobina (intoxicación por sulfas, lidocaina, nitritos) pueden sobreestimar el valor de la SpO2. o Intoxicación por azul de metileno En estos casos no se recomienda utilizar oxímetro de pulso: Tinturas o pigmentos, baja perfusión (hipotermia, hipovolemia, enfermedad vascular periférica o shock). Anemia, Pulsación venosa. Un maniobra que pudiera mejorar la lectura en estos casos es el colocar el oxímetro de forma horizontal al lecho ungueal. FUNDAMENTOS DE VENTILACION MECANICA BASICA COLEGIO MEXICANO DE MEDICINA CRÍTICA A.C. 20 Capnografía La Capnografía se inició a través de la espectrometría. La más reciente introducción de espectrometría infrarroja trajo consigo mayor desarrollo de capnógrafos y su uso más común en quirófanos, salas de recuperación, unidades de terapia intensiva y servicios de urgencias. Su funcionalidad está basada en espectrometría infrarroja, su principio es similar al de la oximetría de pulso. Cuando se exhala el aire, el fotodetector absorbe el CO2 y al absorberlo puede medir su concentración. La técnica más usada para medir CO2 espirado está basada en la absorción de luz infrarroja por las moléculas de CO2 en una muestra de gas espirado. Presión espirada de CO2 mediante Capnografía (PetCO2). La capnografía es el método no invasivo para la medición de la presión parcial de CO2 durante la espiración de la vía aérea. La presión máxima de CO2 se mide al final de la exhalación y es llamada Presión espiratoria total de CO2 (PetCO2). La capnografía es representada por la gráfica anterior y muestra los siguientes datos: La PaCO2 obtenida por la gasometría arterial es ligeramente mayor que la PetCO2. La Fase I, mide el gas que se encuentra en la vía aérea y espacio muerto anatómico; la Fase II, representa el vaciamiento progresivo del gas alveolar; y la Fase III, es el gas alveolar. El PetCO2, mide el punto más elevado de la Fase III. La medición de PetCO2, es una valiosa herramie FUNDAMENTOS DE VENTILACION MECANICA BASICA COLEGIO MEXICANO DE MEDICINA CRÍTICA A.C. 21 Fases de la curva de capnografía: Fase I: Representa el inicio de la espiración, no hay ascenso de CO2 porque es el espacio muerto anatómico. Fase II: Ascenso rápido del CO2 por salida de gas alveolar mezclado con gas del espacio muerto. Se le conoce también como fase de vaciado alveolar temprano. Fase III: También llamada de meseta alveolar. Eliminación de CO2 desde los alveolos, progresivo ascenso de CO2 debido al vaciamiento de alveolos “lentos” (<V/Q).
PetCO2 es el punto más alto de la fase 3.
Fase IV: Fase inspiratoria.
Es importante tener encuenta que todo aquello que afecte la concentración arterial de CO2, o la integridad alveolar, tendrá repercunsión en el porcentaje de CO2 espirado. Es por elo que tenemos qué considerar las cusas cardiovasculares, metabólicas y respiratorias cuando intentamos determinar el origen del descenso o aumento en nuestra cifra de capnografía.
Aplicaciones Clínicas:
Metabólico, Cardiovascular: Monitor de tendencia del GC, medida de la efectividad de la RCP, Diagnóstico de embolismo pulmonar.
Pulmonares: Confirmar emplazamiento TOT, efectividad del tratamiento del broncoespasmo, monitorización continua, optimización ventilación mecánica.
Técnicas más utilizadas para medir CO2 por capnografía.
Flujo Lateral (Sidestream)
El gas espirado se recolecta del sistema respiratorio o del adaptador en Y del circuito del ventilador, por medio de un tubo interno de 1.2 mm de diámetro. Se debe de usar solamente la tubería recomendada por el fabricante, así como la longitud recomendada, ya que de lo contrario puede existir error en la medición y en los valores de CO2.
La siguiente figura muestra el esquema general de este sistema, con el tubo en Y de donde se obtiene la muestra de aire, la línea de muestreo de aire que se conecta al analizador, y en medio se encuentra una trampa de agua, para evitar que llegue lìquido al analizador.
Uno de los problemas más importantes con esta técnica de capnografía es la obstrucción de la línea de muestreo, ya sea con agua o secreciones, con pérdida de la señal y de la medición de CO2. También es necesario utilizar un sistema nuevo desechable para cada paciente, por lo que es importante tomar en cuenta este consumible, en la programación de gastos.
ENTUBACION ENDOTRAQUEAL
La  intubación  orotraqueal  es  una  técnica  agresiva  que se realiza con mucha frecuencia en los servicios de urgencias  y  en  las  urgencias  extrahospitalarias.  Por  ello todo facultativo que se dedique a estos menesteres debe conocer  los  beneficios  que  aporta  y  los  problemas  que de ella se derivan, así como las dificultades que se pueden manifestar durante el procedimiento y los fármacos que se deben utilizar. Los  motivos  por  los  que  suele  ser  necesaria  la  intubación  orotraqueal  son  todos  aquellos  que  provocan  alteración  de  la  normalidad  de  la  función  respiratoria,  y que comprenden: vía aérea permeable; impulso respira-torio adecuado; funcionalismo neuromuscular correcto; anatomía torácica normal; parénquima pulmonar sin alteraciones; capacidad de defensa frente a la aspiración, y  mantenimiento  de  la  permeabilidad  alveolar  por  me-dio de los suspiros y la tos. A grandes rasgos, se pueden resumir los motivos de intubación  orotraqueal  en  los  servicios  de  urgencias  en los  siguientes  casos:  a) parada  cardiorrespiratoria;  b)protección de la vía aérea; c) en el traumatismo craneo-encefálico en aquellos casos en que el nivel de conciencia sea bajo y ponga en riesgo la vida del paciente, debe ser intubado todo aquel cuya puntuación en la escala de coma  de  Glasgow  sea  menor  de  8  puntos;  d) cualquier  paciente  que  tenga  una  insuficiencia  respiratoria aguda o reagudizada con una frecuencia respiratoria menor de 10 o mayor de 30 respiraciones/min y que comprometa  su  estabilidad,  y  e)disminución  del  nivel de conciencia con una puntuación de la escala de Glasglow  menor  de  8  puntos,  excepción  hecha  de  aquellos casos  en  que  la  causa  sea  fácilmente  reversible,  sobre-dosis por opiáceos, hipoglucemia o intoxicaciones. La intubación orotraqueal proporciona una relativa protección  frente  a  la  aspiración  pulmonar,  mantiene  un conducto de baja resistencia adecuado para el intercambio gaseoso respiratorio y sirve para acoplar los pulmones a los dispositivos de asistencia respiratoria y de terapias de aerosoles; además, es útil para la creación de una vía para la eliminación de las secreciones. Ante un paciente en situación crítica que llega a un ser-vicio de urgencias es necesario realizar de forma regla-da una valoración sobre la necesidad de intubación endotraqueal; esta necesidad puede ser inmediata en caso EL MÉDICO EN LAS SITUACIONES URGENTES La intubación endotraqueal Cada vez con mayor asiduidad los profesionales que trabajan en los servicios de urgencias requieren el manejo de técnicas agresivas. Entre éstas, el manejo de la vía aérea es la que mayor interés y repercusión tiene. La intubación endotraqueal requiere ciertos conocimientos y pericia manual para lograr un éxito y conseguir la supervivencia de los pacientes que sufren paradas cardiorrespiratorias o por las connotaciones clínicas que con llevan si los pacientes no pueden ser intubados. En este artículo pretendemos marcar las pautas a seguir tanto en el manejo de la vía aérea como en el conocimiento delos fármacos que se deben utilizar, así como las consecuencias y complicaciones que puede acarrear la intubación endotraqueal.
de paro cardíaco, muy urgente en el caso de insuficiencia respiratoria que puede provocar parada respiratoria, o urgente en caso de disminución del nivel de conciencia con control inadecuado de la vía aérea. Evaluación del grado de urgencia de la intubación Si  la  reanimación  cardiopulmonar  ya  está  en  curso,  se requerirá  la  ventilación  con  mascarilla  y  oxígeno  al100%,  seguida  de  intubación  orotraqueal.  En  caso  de que  no  sea  así,  se  llevará  a  cabo  una  valoración  rápida para determinar el grado de urgencia con que debe efectuarse  la  intubación.  Esta  valoración  comprende  los  siguientes pasos:1. Nivel  de  conciencia. La  obnubilación,  el  estupor  o  el coma  pueden  tener  un  origen  respiratorio  (hipoxemia  o hipercapnia)  o  una  causa  metabólica  o  neurológica.  La disminución del grado de conciencia, sea cual sea la causa, puede ser el desencadenante de obstrucción de la vía aérea, aspiración pulmonar, atelectasias o neumonías.2.  Piel. La  cianosis  es  el  signo  externo  de  la  desaturación  de  la  hemoglobina,  y  aparece  cuando  existen  al menos 5 g/dl de hemoglobina desaturada. La presencia de  piel  fría  acompañada  de  sudación  sugiere  un  estrés autonómico intenso o un fallo circulatorio.3. Respiración. Es muy importante observar el grado de esfuerzo  respiratorio,  y  se  debe  presentar  especial  an-tención  el  ritmo  y  la  profundidad  de  los  movimientos del tórax. Ante  un  paciente  cuyas  respiraciones  son  lentas  y  pro-fundas (< 10 min) se considera que existe una intoxicación medicamentosa o un proceso que afecte al sistema nervioso  central.  La  taquipnea  es  más  inespecífica  y puede tener cualquier etiología. Se  valorará  el  flujo  de  aire  respiratorio  colocando  una mano delante de la boca y la nariz del paciente. Se  observará  el  movimiento  de  la  caja  torácica  con  la espiración y la inspiración. Las diferencias entre un lado y otro nos pueden hacer pensar en neumotórax. A la hora de proceder a esta técnica todo el material necesario  debe  estar  preparado  y  en  disposición  de  funcionar; nada justifica la improvisación. Entre este mate-rial  se  incluyen :  a)laringoscopio  con  pala  de diversos  tamaños  y  con  fuente  de  luz  en  perfecto  funcionamiento;  b)tubos endotraqueales de distintos tamaños,  adecuando  el  tamaño  a  la  edad  del  paciente  como se refleja en la tabla 2; c) jeringa en caso de que, como ocurre en las personas mayores de 8 años, el tubo oro-traqueal  tenga  balón  inflable;  d)pinza  de  Magill;  e) ambú  con  mascarilla  de  distintos  tamaños;  f) conexiones  para  el  tubo;  g) sonda  de  aspiración  conectada  al vacío  para  visualizar  las  cuerdas  vocales  y  aspirar  en caso de vómitos, y h) vía venosa para la administración de medicación. A la hora de comenzar esta maniobra es necesario hiperoxigenar  al  paciente  durante  algunos  minutos,  con  un ambú conectado a un sistema de oxígeno, y es muy importante  la  colocación  del  paciente  para  que  la  intubación  sea  fácil  y  transcurra  sin  ninguna  incidencia  para ello: 1Escala de Glasgow PUNTOS Apertura de ojos Espontánea 4A la orden verbal 3Al dolor 2 Nula 1 Mejor respuesta motriz Obedece 6 Localiza 5 Retira 4Flexión anormal 3 Respuesta extensiva 2 Nula 1 Respuesta verbal Orientada 5 Conversación confusa 4 Emite palabras 3 Emite sonidos incomprensibles 2 Nula 1 TABLA 2 Tamaño de los tubos orotraqueales según la edad Niño prematuro 2,5 mm Niño a término3 mm1-4 meses 3 mm 4 meses a un año 4 mm1,5-2 años 4,5 mm 2,5-3,5 años 5 mm 4-6 años 5,5 mm 7-9 años 6-7 mm Mujer 7,5-8,5 mm Varón 8-9 mm 1. Material necesario para la intubación endotraqueal.
– La cabeza se extenderá ligeramente con la mandíbula proyectada  hacia  delante;  en  lactantes  y  recién  nacidos se aconseja la posición neutra o la colocación de una almohada debajo de los hombros para permitir una máxima extensión y alineamiento.
– Junto con la persona encargada del procedimiento habrá un ayudante que primero le dará el laringoscopio y después  el  tubo  orotraqueal,  y  estará  preparada  para presionar el cartílago cricoideo (maniobra de Sellik) en los casos en que se requiera aumentar la exposición de la laringe.
–  Una vez colocado el tubo y comprobado que está en el lugar correcto, se fija a la cara o alrededor del cuello con esparadrapo o cinta, según el caso. Desglosando   las   pautas   anteriores   deberemos   hacer mención a los siguientes puntos: Para  la  intubación  es  necesario  obtener  información sobre:  a)  la anatomía de las vías aéreas y la existencia de malformaciones como orofaringe de pequeño tamaño,  cuello  corto,  falta  de  movilidad  de  la  articulación temporomaxilar o de la columna cervical, etc.; b) existencia o no de alergias a medicamentos; riesgo de aspiraciones,  para  lo  cual  se  valorará  el  tiempo  transcurrido  desde  la  última  ingesta  de  alimentos,  si  ha  habido vómitos,  hemorragias  gastrointestinales,  obstrucción intestinal, antecedentes de reflujo esofágico, etc.; c) el estado  cardiovascular  del  paciente  con  la  existencia  o no  de  angina-isquemia,  infarto,  arritmias,  aneurisma  o hipertensión; d)estado neurológico del paciente con existencia de aumentos de la presión intracraneal, síntomas  isquémicos,  aneurismas,  hemorragias  intracraneales, etc.; f) estado del sistema muscular y esquelético:   inestabilidad   del   cuello,   denervación   medular, aplastamientos, quemaduras, etc.; g) existencia de problemas en intubaciones previas, y h) estado de la coagulación. Métodos de intubación Intubación orotraqueal En una urgencia y salvo casos excepcionales en que no se  pueda  utilizar  la  vía  orotraqueal  como  en  lesiones maxiliares,  ésta  se  preferirá  a  la  vía  nasotraqueal,  que requiere más tiempo. La  intubación  orotraqueal  se  realiza  bajo  laringoscopia directa, siendo fácil su ejecución y necesitando  un  mínimo  tiempo.  No  obstante,  en  ocasiones  si existe una movilidad inadecuada de la mandíbula y del cuello que impida una buena visualización no se puede realizar teniendo que recurrir en esos casos a la intubación nasotraqueal. Para intubar primero se separa la cama de la pared y se retira  la  cabecera  para  que  de  este  modo  el  acceso  al paciente sea fácil desde arriba. Si la cabecera es fija, se pondrá  al  paciente  diagonalmente  sobre  la  cama  para lograr el acceso a la vía aérea. La  ventilación  se  debe  mantener  inicialmente  con  oxígeno al 100% por medio de mascarilla y bolsa, a menos que  la  faringe  se  encuentre  obstruida  por  vómitos.  En pacientes con bajo nivel de conciencia se puede mantener la permeabilidad de la vía aérea levantando el mentón y aplicando firmemente la mascarilla sobre la nariz y la boca. El  equipo  requerido  para  la  intubación  de  urgencias , requiriéndose como mínimo un aspirador con cánula de Yankauner, un laringoscopio con una hoja de Macintosh n.o3 para adultos y Miller tipo 1 para  niños  pequeños  y  un  tubo  orotraqueal  de  calibre adecuado  con  guía  y  manguito.  En  la  mujer  adulta  se recomienda utilizar un tubo de diámetro interno de 7,5u 8 mm, y en el varón adulto se recomienda un tubo de8-8,5 mm. Para una intubación de urgencia con el estómago lleno, se utilizará un tubo de un diámetro 0,5 mm más pequeño que el usual, para facilitar la intubación. Intentar intubar a un paciente sin tener experiencia o alguien al lado que la tenga es una aberración, es más importante  ventilar  al  paciente  con  ambú  y  oxígeno  al100% que intentar esta maniobra. Intubación orotraqueal. El extremo de la lámina se encuentra en el surco glosoepiglótico. Se tracciona hacia arriba y adelante, retirando la glotis.
La cabeza se colocará en posición de olfateo modificada.  Se  cogerá  el  laringoscopio  con  la  mano  izquierda cerca de la unión de la hoja con el mango, se introducirá en la boca con cuidado de no pellizcar los labios entre la pala y los dientes. En el adulto, la hoja se introducirá  todo  lo  posible  sin  resistencia  a  lo  largo  de  la curvatura de la parte anterior de la faringe. Una vez introducida  la  hoja  se  mueve  hacia  delante  y  hacia  la  línea media con lo cual se empuja la lengua a la izquierda del paciente, por fuera de la línea de visión. Si no se consigue  visualizar  la  glotis  o  la  laringe,  se  eleva  la hoja  y  el  mango  hacia  delante  siguiendo  la  dirección del  eje  largo  del  mango  sin  movimientos  de  apalanca-miento y se retira con cuidado la hoja hasta que la epiglotis cae en el campo de visión. Seguidamente se hace avanzar la hoja dentro de la vallecula y se levanta para exponer las cuerdas vocales y el resto de las estructuras laríngeas. Después de un intento de intubación de 15 a 30 s de duración  debe  desistirse  del  intento  y  ventilar  al  paciente con bolsa y mascarilla. Posteriormente,  cuando  el  paciente  esté  bien  ventilado se expondrán las cuerdas vocales antes de la colocación del  tubo  orotraqueal.  Por  detrás,  las  cuerdas  terminan  en los cartílagos aritenoides, que deben poder verse junto con una porción de las cuerdas: se ha de ver pasar el tubo  entre  las  cuerdas  vocales,  por  delante  de  los  aritenoides. El  tubo  orotraqueal  se  colocará  en  el  interior  de  la  faringe con la mano derecha a partir del lado derecho dela  boca  y  debe  pasar  sin  ofrecer  ninguna  resistencia  através  de  las  cuerdas  vocales.  El  tubo  se  introducirá hasta que el manguito haya traspasado las cuerdas. Si en los intentos repetidos de visualización de las cuerdas o de los aritenoides esto no es posible, se introducirá  una  guía  moldeable  a  lo  largo  del  tubo  orotraqueal, sin que sobresalga de éste y se le imprimirá una curva-tura de 40-60º a unos 5 cm de la punta del tubo, lo que permite el paso de la punta del tubo a lo largo de la superficie posterior de la epiglotis y facilita la intubación. El riesgo de intubación esofágica aumenta si no se ve el paso  del  tubo  a  través  de  las  cuerdas.  Tras  su  colocación  se  debe  comprobar  de  forma  inmediata  que  se  ha hecho bien mediante la auscultación bilateral de los sonidos  respiratorios,  la  observación  de  la  expansión  del tórax  de  ambos  lados  y  la  constatación  de  ausencia  de sonidos en el estómago. intubación nasotraqueal En  el  servicio  de  urgencias  la  intubación  nasotraqueal se  reservará  para  aquellos  casos  en  que  exista  un  traumatismo  medular  que  impida  una  buena  movilización de la columna o traumatismo maxilofacial. Para  la  intubación  nasotraqueal  se  tendrá  en  cuenta  las siguientes premisas:1.Se debe proceder a la vasoconstricción de la mucosa nasal y anestesia de la zona mediante fenilefrina y lidocaína o con cocaína al 4%. 2.Se llevan a cabo los preparativos de forma análoga a los de la intubación oral. 3.Se  procede  a  pasar  el  tubo  por  la  nariz,  para  lo  cual se  lubrica  de  forma  conveniente  las  ventanas  nasales  y el tubo. Se introduce el tubo orotraqueal aplicando una presión constante y firme; algunos prefieren dilatar primero  el  orificio  nasal  con  el  dedo.  Cuando  se  nota  la desaparición de la resistencia al paso del tubo es que se ha entrado en la orofaringe.4.A  partir  de  este  momento  y  para  pasar  el  tubo  a  la tráquea existen tres posibilidades:–  En primer lugar, emplear unas pinzas de Magill y un laringoscopio y guiar el tubo hacia el interior de la tráquea bajo visión directa.
–  En  segundo  lugar,  la  técnica  a  ciegas,  que  consiste en  escuchar  los  sonidos  respiratorios  en  el  extremo proximal  del  tubo  y  avanzar  éste  durante  una  inspiración. Cuando se produce el cese brusco de los sonidos respiratorios  es  que  el  tubo  se  ha  desviado  hacia  el  esófago.  Si  aparece  tos,  condensación  del  tubo  con  vapor  de  aguda  y  pérdida  de  la  voz  es  que  el  tubo  ha  pasado  por  las  cuerdas  vocales  y  se  encuentra  en  la  tráquea.
–  Por  último,  utilizar  un  broncoscopio  de  fibra  óptica para dirigir el tubo hacia la traquea. Intubación con broncoscopio de fibra óptica En este caso puede utilizarse tanto la vía oral como la nasal,  aunque  la  vía  oral  es  técnicamente  más  dificultosa.  El  equipo  necesario  es  un  tubo  endotraqueal  de  8  mm  o  mayor,  y  un  broncoscopio  para  los  adultos  de  6  mm  y  para  niños  uno  pediátrico  de  3,7  mm.  Es necesario  tener  un  aspirador  de  secreciones  con  una cánula Yankauer. Los pasos que se deben seguir son los siguientes:
TABLA 3 Material necesario para la intubación en urgencias Laringoscopio Tubos endotraqueales de distintos tamaños Guía metálica maleable Guía de plástico Jeringa de 10 ml Toma de oxígeno, ambú y mascarilla Aspirador con sonda de Yankauer Fonendoscopio Vía intravenosa canalizada Venda para sujetar el tubo Fármacos (atropina, adrenalina, sedantes, succinilcolina u otros relajantes)
1.Se aplica lubricante hidrosoluble.2.Se aplica anestesia tópica oral para la intubación oral y  vasoconstrictor  con  anestesia  tópica  para  la  intubación nasotraqueal.3.Se  introduce  el  tubo  en  el  broncoscopio  y  mientras éste visualiza la anatomía se hace pasar por las cuerdas vocales. Cricotireotomía Esta técnica queda reservada para aquellos casos en que existe un trastorno de la vía aérea y sea imposible la intubación a través de la faringe debido a un traumatismo o malformación o variante de la normalidad anatómica. El  instrumental  necesario  para  la  cricotireotomía  es  un bisturí y un instrumento para la disección que será romo. La  técnica  consiste  en  la  localización  de  la  escotadura cricotiroidea. Realización de una incisión en la piel y tejido subcutáneo y punción de la membrana cricotiroidea, ampliando el orificio con un bisturí de forma roma; por aquí se pasa un tubo de traqueostomía del número 5 o 6. Intubación por tacto Consiste en la palpación manual de la epiglotis y la introducción de un tubo por control digital. Intubación retrógrada guiada por un fiador metálico En caso de intubaciones difíciles y como medida heroica,  se  puede  intentar  una  intubación  retrógrada  que consiste  en  la  introducción  de  un  catéter  intravenoso  através de la membrana cricotiroidea y a través de él se pasa una guía metálica hacia arriba hasta la faringe. Se emplea el fiador como guía para pasar otra guía más rígida hacia arriba o se une para que actúe como tal con el tubo. Para comprobar que el tubo está perfectamente coloca-do en las vías aéreas, mientras la otra persona ventila al paciente, el encargado de la intubación procederá a auscultar bilateralmente los ruidos respiratorios, preferible-mente  en  la  zona  axilar.  Luego  se  pondrá  el  fonendos-copio  en  el  epigastrio  para  asegurarse  de  que  haya usencia  de  ruidos  en  el  estómago,  se  visualizarán  los movimientos de la pared torácica al ventilar y se solicitará  una  radiografía  de  tórax  urgente  para  radiológicamente comprobar que el extremo distal del tubo orotraqueal se encuentra por encima de la carina. Hay  una  serie  de  factores  que  pueden  dificultar  el  uso de la vía aérea y que son los siguientes:
–  Obesidad importante que afecte fundamentalmente al cuello y a las estructuras faciales.
–  Cabeza  y  cuello:  cuello  corto  o  con  problemas  para la  extensión,  disminución  de  la  distancia  mentón-hioides (< 3 cm en el adulto), masas cervicales, enfermedad o  traumatismo  de  columna  cervical  o  desviación  de  la tráquea.
–  Boca: apertura disminuida (< 3 cm en adulto), ausencia  de  piezas  dentarias,  incisivos  prominentes,  paladar ojival, macroglosia, hipertrofia amigdalar, úvula no visible.
–  Defectos  mandibulares  como  son  micrognatia,  trismus, mal oclusión, retrognatia.
–  Historia  de  artritis  reumatoide,  dismorfias  faciales como síndrome de Pierre-Robin, trisomía del cromosoma 21, trismus, síndrome apnea sueño, estridor, etc.
¿Cuándo y qué fármacos debemos utilizar para la intubación endotraqueal? Los  fármacos  más  utilizados  en  la  intubación  endotraqueal son los sedantes, los analgésicos, los opiáceos y los miorrelajantes. La sedación está indicada en todos los casos en que se vaya a proceder a la intubación orotraqueal,  excepto  en  los  casos  en  que  el  paciente  se  encuentre en parada cardiorrespiratoria o con una puntuación en la escala de Glasgow de 3 puntos. En la mayoría de los protocolos  el  fármaco  más  utilizado  es  el  midazolam;  no obstante, existen otros fármacos que cada vez se utilizan con  más  asiduidad  o  que  tienen  indicaciones  específicas como el propofol, el etomidato y el pentotal. Los miorrelajantes y los opiáceos son medidas alternativas en casos más concretos y en situaciones en que el paciente,  a  pesar  de  la  sedación,  opone  resistencia  y existe  certeza  absoluta  de  que  se  va  a  poder  intubar  al paciente sin problema alguno. Midazolam Es una benzodiacepina con efecto hipnótico, ansiolítico, sedante,  miorrelajante  y  anticonvulsionante,  que  tiene como ventajas más notorias la rapidez con que actúa sobre  el  sistema  nervioso  central  y  la  brevedad  de  su  acción.  El  paciente  al  que  se  le  administra  esta  sedación puede estar preparado para ser intubado a los 3 min. Sus efectos sobre el sistema nervioso central (SNC) son dependientes de la dosis, y no tiene efectos analgésicos: es ansiolítico a dosis bajas y administración lenta (0,02-0,1mg/kg); es hipnótico a dosis altas (de 0,1 a 0,4 mg/kg);es miorrelajante a cualquier dosis, aumentando a mayor dosis; es anticonvulsionante, y produce amnesia anterógrada. La depresión respiratoria que provoca el midazolam es dependiente  de  la  dosis,  y  es  reversible  con  la  utilización  de  un  antagonista  específico  de  las  benzodiazepinas,  como  el  flumazenil,  a  dosis  de  0,3  mg  por  vía  intravenosa  lento  cada  minuto  hasta  conseguir  el  efecto antagónico deseado o una dosis total de 2 mg.
A  escala  cardiovascular,  el  midazolam  provoca  disminución de la presión arterial, más frecuente en los casos en que el paciente está hipovolémico y en ancianos. Su tratamiento es la fluidoterapia. La dosis recomendada para poder proceder a la intubación  de  un  paciente  oscila  entre  3,5  y  7,5  mg;  el  comienzo  de  su  acción  con  premedicación  narcótica  es  a los 0,75 o 1,5 min y sin medicación narcótica, a los 1,5o 3,5 min. Propofol Es  un  hipnótico  intravenoso  con  propiedades  farmacocinéticas muy rápidas. Se trata de un 2,6 disopropilfenol,  cuyo  peso  molecular  es  de  178.  Su  disolvente  es una emulsión lipídica a base de aceite de soja de fosfátidos de huevo y glicerol, es isotónico con pH neutro y debe guardarse entre 2 y 25 º C. No contiene antimicrobianos. El mecanismo de acción de sus efectos hipnóticos es desconocido, y se ha establecido una correlación entre la potencia anestésica y la liposolubilidad. Se cree que puede aumentar la depresión del SNC mediada por el  ácido  gammaaminobutírico  (GABA).  Se  liga  fuertemente a las proteínas humanas (97-98%), la albúmina y los  eritrocitos.  Tiene  un  aclaramiento  metabólico  muy elevado que oscila entre 25 y 35 ml/kg/min. Después de un bolo el pico cerebral aparece entre el segundo y tercer minuto. Hay factores que influyen en su farmacocinética como:1.Sexo: el despertar es más rápido en varones por tener el aclaramiento aumentado y menor volumen de distri-bución.2.Edad: con la edad, el despertar es más lento por disminución de la proteinemia, del volumen del compartimiento central, del aclaramiento y del menor gasto cardíaco. El propofol produce una rápida anestesia sin analgesia, además de una amnesia marcada, aunque ésta es menor que las benzodiazepinas para la misma sedación. En el SNC disminuye las resistencias vasculares, el flujo sanguíneo cerebral y el consumo de oxígeno hasta un 36%,por lo que es un fármaco a utilizar en el servicio de urgencias ante la llegada de un paciente con traumatismo craneoencefálico,  ya  que  conserva  el  acoplamiento  entre  el  flujo  sanguíneo  cerebral  (FSC)  y  la  relación  de consumo medio de O2(CMRO2) y disminuye la presión intracraneal (PIC). Mantiene la autorregulación del flujo sanguíneo cerebral y la reactividad al CO2.Produce una pronunciada disminución de la función cardiovascular.  La  reducción  de  la  presión  arterial  es  mayor en pacientes hipovolémicos y ancianos, así como en pacientes con disfunción ventricular izquierda, y a dosis de  2-2,5  mg/kg  se  produce  una  disminución  del  25  al40%. El gasto cardíaco sufre una caída del 15%, el volumen sistólico de eyección, de un 20% y las resistencias vasculares sistémicas, de entre un 15 y un 25%.El propofol tiene un efecto simpaticolítico que produce vasodilatación  pulmonar  y  sistémica  más  venosa  que arterial. Produce disminución del flujo coronario y con-sumo de O2.Sobre  el  sistema  respiratorio  produce  un  efecto  depre-sor importante. Es el agente de elección para la intubación del paciente asmático. Hay  que  ser  cuidadosos  con  la  manipulación  y  no  se debe conservar el resto que queda en el frasco o la am-polla  ya  que  la  emulsión  lipídica  favorece  la  proliferación tanto fúngica como bacteriana. Otro de los inconvenientes del propofol es que produce dolor  a  la  inyección;  no  obstante,  no  se  acompaña  de flebitis. La administración de lidocaína disminuye la incidencia de este problema un 13%.Para la intubación orotraqueal de urgencias se aconseja utilizar las siguientes dosis:
–  En pacientes menores de 60 años de 2 a 2,5 mg/kg.
–  En pacientes mayores de 60 años de 1,6 a 1,7 mg/kg
.–  En ancianos 0,7 mg/kg. Etomidato Es  un  anestésico  intravenoso  no  barbitúrico  conocido por su estabilidad cardiovascular; se trata de un derivado del imidazol inmiscible en el agua. El etomidato actúa  aumentando  las  vías  inhibitorias  del  GABA  en  el SNC. Es un agente anestésico intravenoso que produce hipnosis  sin  analgesia.  El  etomidato  tiene  mínimos efectos sobre la ventilación. En  resumen,  el  etomidato  es  un  hipnótico  imidazólico  cuyo  comienzo,  duración  y  efectos  sobre  el  SNC son  similares  a  los  del  tiopental,  pero  con  menos  depresión  respiratoria  y  hemodinámica.  La  dosis  a  emplear  es  de  0,1-0,3  mg/kg  por  vía  intravenosa.  El  etomidato  puede  suprimir  la  función  suprarrenal  durante un  tiempo  de  2  a  4  h  después  de  la  administración  de un bolo único. Tiopental sódico Es  el  barbitúrico  intravenoso  que  se  utiliza  con  mayor frecuencia  para  la  intubación  orotraqueal.  Su  acción  es corta en el tiempo, es decir de 3 a 4 min debido a su rápida distribución. No es analgésico, pero tiene propiedades vasodilatadoras  y  depresoras  del  miocardio  que  pueden borrar la respuesta de estrés cardiovascular que supone la intubación. En pacientes hipovolémicos o con problemas de bajo gasto el tiopental puede provocar una hipotensión letal. A escala cerebral disminuye la presión intracraneal por  descenso  del  metabolismo  y  del  flujo  sanguíneo  cerebral, teniendo efectos protectores sobre el cerebro.
Diazepam A  veces  también  se  emplea  como  sedante  e  hipnótico intravenoso  durante  la  intubación.  El  comienzo  de  acción es rápido, de 60 a 90 s, y la duración de su efecto es breve de 20 a 60 min. El diazepam tiene efectos cardiovasculares mínimos lo que lo convierte en un fármaco  muy  útil  para  la  intubación  de  pacientes  hemodiná-micamente inestables. La dosis es de 5 a 15 mg. Narcóticos tipo fentanilo o morfina La  morfina  se  utiliza  en  ocasiones  como  coadyuvante para la intubación orotraqueal ya que anula el dolor y el reflejo tusígeno. Los  relajantes  musculares  son  otros  fármacos  muy  útiles a la hora de proceder a la intubación orotraqueal. Succinilcolina La succinilcolina es el único relajante muscular despolarizante  de  que  se  dispone.  Actúa  fijándose  a  los  receptores  de  la  acetilcolina  y  estimulándolos,  creando inicialmente una onda de despolarización que se manifiesta clínicamente en forma de fasciculaciones. El fár-maco  permanece  unido  a  los  receptores  impidiendo  la despolarización  subsiguiente  por  la  acetilcolina.  Se  hidroliza  rápidamente  por  la  seudocolinesterasa  por  lo que su acción es de corta duración. La duración habitual de la apnea tras la administración de  una  dosis  para  la  intubación  es  de  5  a  10  min,  y  el bloqueo se prolonga hasta 20 o 30 min cuando el valor de  seudocolinesterasa  normal  es  bajo,  como  ocurre  en las  hepatopatías.  La  dosis  que  se  emplea  para  facilitarla intubación es de 1 a 2 mg/kg por vía intravenosa. Con frecuencia y sobre todo cuando se repiten las dosis la succinilcolina provoca bradicardia sinusal por efecto agonista  en  los  receptores  muscarínicos  del  miocardio. La bradicardia puede prevenirse mediante un tratamien-to  previo  con  atropina.  Normalmente  la  Succinilcolina produce un ligero aumento de los valores de potasio sérico. No obstante, la hipercaliemia puede ser peligrosa, con  riesgo  de  parada  cardiorrespiratoria  en  grandes quemados o en pacientes con lesión de motoneurona inferior. Los  relajantes  no  despolarizantes  tipo  atracurio,  vecuronio  o  pancuronio  pueden  ser  utilizados  también  para la intubación orotraqueal, sobre todo en los casos anteriormente mencionados. Complicaciones durante la intubación Durante la intubación pueden surgir las siguientes complicaciones  que  deben  prevenirse  para  actuar  con  celeridad. Como consecuencia de la laringoscopia pueden aparecer: a)vómitos  y  aspiraciones  pulmonares  al  provocarse  la estimulación posterior de la faringe con la hoja del laringoscopio; b) laringospasmo secundario a la irritación glótica  e  hipofaríngea;  c)aparición  de  hipertensión  arterial, taquicardia  u  otro  tipo  de  arritmias  como  la  bradicardia por  estimulación  vagal  o  extrasístoles  ventriculares  por estimulación del sistema simpático; d) hipertensión intra-craneal; e) rotura de piezas dentales; f) contusión hipofaríngea; g) heridas en los labios; h) lesiones medulares; i) intubación endobronquial; j) desgarro traqueal; k)intubación esofágica, y l)edema glótico o subglótico En  el  caso  de  la  intubación  nasal  a  las  complicaciones anteriormente  referidas  hay  que  sumar:  a) disección submucosa;  b)hemorragia  nasal;  c) sinusitis;  d) bacteriemia, y e) otitis media
Es de gran importancia brindar información al paciente con diagnóstico de vía aérea difícil, el plan de abordaje y justificación de la acción. Disponibilidad del equipo y material necesario para el manejo de vía aérea difícil, es indispensable contar con carro de intubación difícil que cuente con: palas de laringoscopía de diferente tamaño y diseño, tubos endotraqueales de diferentes tamaños, cánulas de Guedel y pinzas de Magil, guías endotraqueales maleables, máscaras laríngeas de diferentes tamaños (LMA, Prosel, Fastrach), fibrobroncoscopio flexible, equipo de intubación retrógrada, equipo disponible para acceso invasivo de emergencia (set cricotirotomía o de traqueostomía), detector de monóxido de carbono (CO) exhalado.
Preoxigenación. El objetivo es favorecer la oxigenación del paciente, especialmente durante la apnea, desnitrogenizando el contenido de las vía aéreas intercambiando en nitrógeno por oxígeno. Posición. La posición de olfateo se diferencia de la extensión simple de la cabeza asocia a la flexión del mismo y sobre los hombros. Lo anterior se logra colocando algún objeto debajo de la cabeza a manera de almohada, o levantándola manualmente 7 cm, la posición de olfateo se recomienda para optimizar la laringoscopía directa.
VÍA AÉREA DIFÍCIL CONOCIDA
En todos los algoritmos el estándar de oro recomendado para el abordaje de la vía aérea difícil conocida continúa siendo el fibrobroncoscopio flexible, preservando la ventilación espontánea del paciente. El algoritmo de la ASA que es el más difundido y conocido ofrece una gran variedad de posibilidades de manejo y alternativas frente a distintas situaciones, no limitando la elección de dispositivos y dejando en manos del anestesiólogo e institución la decisión de elegir el dispositivo de vía aérea más adecuado. El resultado final dependerá de las características del paciente en particular, la disponibilidad de equipos, destreza y habilidades del operador.
1. Valorar la posibilidad y el impacto clínico que tendrían los siguientes problemas:
      Ventilación difícil
      Intubación difícil
      Dificultad con la cooperación y el consentimiento por parte del paciente
      Traqueostomía difícil
2. Administrar oxígeno a lo largo de todo el proceso de manejo de la vía aérea difícil
3. Considerar las ventajas y desventajas de cada una de las opciones básicas de manejo
      Intubación despierto Intubación tras la inducción de anestesia general versus
      Técnica no invasiva de intubación inicialmente Técnica invasiva de intubación inicialmente versus
      Mantenimiento de la ventilación espontánea Supresión de la ventilación espontánea versus
4. Desarrollar estrategias primaria y alternativa por si la estrategia primaria falla:
Intubación fallida Ventilación adecuada
Éxito Fracaso tras múltiples intentos
Despertar paciente
Otras opciones
Técnica invasiva
Sin la ventilación con máscara facial o laríngea se vuelven inadecuadas Intento de intubación después de inducción de anestesia general
Éxito inicial Fracaso inicial A partir de este punto, considerar:
1. Pedir ayuda
2. Recuperar ventilación  espontánea
3. Despertar al paciente Ventilación adecuada con máscara facial Ventilación inadecuada con máscara facial Intentar ventilar con máscara laríngea
Ventilación adecuada con máscara laríngea
Éxito Acceso no invasivo de emergencia
Fracaso Despertar paciente
Otras opciones
Técnica invasiva
Técnica invasiva de emergencia i
intubación fallida Ventilación inadecuada
a. Anestesia general con ventilación por mascarilla facial o laríngea, anestesia local o regional.
b. Traqueostomía percutánea o quirúrgica, cricotirotomía.
c. Cambiar palas de laringoscopio, intubación a través de mascarilla laríngea, intubación con fi broscopio, estilete, guía luminosa, intubación retrógada, intubación a ciegas oral o nasal.
d. Considerar preparación del paciente para intubación despierto o cancelar cirugía.
e. Broncoscopio rígido, combitube, ventilación jet transtraqueal.
Intubación despierto
Técnica no invasiva Técnica invasiva
Éxito
Abandonar Otras opciones (a) Técnica invasiva (b)
Fracaso
Vía aérea no emergente
Métodos alternativos de intubación (c)
Ventilación no adecuada o imposible con máscara laríngea
Vía aérea de emergencia
Pedir ayuda
VÍA AÉREA DIFÍCIL NO CONOCIDA
Esta entidad se presenta por dos circunstancias: porque no se sospecha la dificultad de manejo de la vía aérea, ya sea por una mala evaluación del paciente o porque éste no cuente con predictores que nos hagan sospecharlo o se subestima.
Si el paciente se puede ventilar, pero no se logra intubar se recomienda no más de 2 a 4 intentos de intubación por el riesgo de originar sangrado y edema dificultando la capacidad de ventilación con mascarilla o el rescate con mascarilla laríngea. Si no se tiene éxito y el tipo de cirugía lo permite se recomienda el uso de aparatos supraglóticos como la mascarilla laríngea clásica, ProSeal, tubo laríngeo o intubar a través de mascarilla laríngea Fastrach. La técnica de intubación con Fastrach posee una tasa de éxito cercana al 80% en el primer
intento y hasta 96.5% al tercer intento
INTUBACIÓN DIFÍCIL Y VENTILACIÓN DIFÍCIL (INESPERADAS)
Si después de la inducción de la anestesia general la ventilación con mascarilla facial es imposible se debe intentar una intubación por laringoscopía inmediata; si la maniobra de intubación no resulta exitosa se está ante una emergencia de la vía aérea donde el objetivo es restaurar la oxigenación inmediatamente al paciente. Esta situación es poco frecuente pero tiene una alta morbimortalidad. Es recomendable colocar algún dispositivo supraglótico de los cuales el de elección es la mascarilla laríngea demostrado ser efi caz en el rescate de muchos de estos escenarios. Su inserción origina una vía para insertar un tubo endotraqueal, igualmente con ayuda de fi broscopio de intubación y un catéter guía montable se puede tener éxito. Si el objetivo a través de estos dispositivos no se logra se deben considerar otros accesos a la vía aérea: ventilación jet transtraqueal, broncoscopía rígida o intubación retrógada. Si no se tuvo éxito se requerirá opciones invasivas, existen dos tipos de abordajes: percutáneo (técnica de Seldinger) y quirúrgico(6).
EXTUBACIÓN
La extubación de la vía aérea difícil es considerada una situación especial que puede excluir una extubación segura, las complicaciones postextubación son una preocupación importante. Es considerado continuar con intubación traqueal durante el período de postoperatorio inmediato. Además de esperar que se cumplan con criterios de ventilación espontánea eficaz, la extubación se debe realizar hasta que el paciente se encuentre alerta, con reflejos protectores de la vía aérea y sin evidencia de edema o hemorragia faringe-laringotraqueal.
Benemof inicialmente describió la técnica de extubación con catéter intercambiador en el paciente con una vía aérea difícil, permitiendo la reintubación sobre el catéter si se requiere.
En la actualidad representa una herramienta con múltiples ventajas utilizado en la actualidad con éxito
CONCLUSIÓN
La vía aérea sigue siendo una parte integral del manejo anestésico. No existe característica única que sugiera la presencia de vía aérea difícil, una historia preoperatoria detallada, minuciosa evaluación de las vías respiratorias puede identifi car factores de riesgo potenciales. Avance en la preparación y planificación, incluyendo la disponibilidad de dispositivos alternativos de la vía aérea y dispositivos supraglóticos, pueden ayudar a manejar exitosamente una vía aérea difícil prevista o imprevista. Las directrices elaboradas por la American Society of Anestesiologist (ASA) son de gran utilidad para guiar el manejo de la vía aérea. El seguimiento de los pacientes, educación continua y la capacitación de los anestesiólogos, permitirán reducir el número de imprevistos y complicaciones en intubaciones difíciles
ENTUBACION A CIEGAS DIFICULTAD DE INTUBACIÓN PREVISTA
 La primera norma en estos casos, es que no se debe curarizar a ningún paciente sin antes habernos asegurado que ventila bien con mascarilla. Otra premisa fundamental, es saber delegar a otro compañero, después de haber efectuado tres intentos sin éxito.
Es importante recordar aquí la cita de Scott: “el paciente no muere por la intubación fallida, sino por perseverar en el intento”.
 Los consecutivos intentos de intubación son traumáticos, peligrosos y hacen perder tiempo y las complicaciones aparecen muy rápidamente, siendo el edema laríngeo, el laringoespasmo y la hemorragia, las que más comprometen la ventilación de las vías aéreas superiores. Debemos tener la precaución de no entrar en una espiral donde la ventilación empeore con cada maniobra efectuada, pudiendo llegar al momento crítico en el cual nos es muy difícil la ventilación con mascarilla.
 La incidencia de complicaciones aumenta en los casos de intubaciones difíciles que requieren múltiples tentativas, pudiendo llegar hasta el 63% de los casos.
INTUBACIÓN CON EL PACIENTE DESPIERTO (Paciente colaborador)
La intubación con el paciente despierto es la técnica de elección cuando se sospecha una intubación difícil, por varias razones:
Las técnicas de intubación a ciegas de mayor predicamento en la actualidad son:
1) Intubación nasotraqueal a ciegas
2) Mascarilla laríngea
3) Mandril luminoso (transiluminación)
4) Augustine Guide
5) Intubación retrógrada
1.- INTUBACIÓN NASOTRAQUEAL A CIEGAS
Esta vieja técnica tiene el mérito de no necesitar material específico. Es imprescindible que el paciente mantenga la ventilación espontánea para guiar el tubo, así como una buena anestesia local sin renunciar a la oxigenación previa con gafas nasales y a una buena monitorización. Con el fin de reducir el reflejo laríngeo, siempre que el estado del paciente lo permita se puede emplear pequeñas dosis de Midazolam, fentanest o propofol.
Ésta la realizamos aplicando en ambas fosas nasales una solución de cocaína al 4% o bien una mezcla de lidocaina al 4% y fenilefrina al 0’5%, para anestesiar la mucosa nasal y como vasoconstrictor, con el fin de evitar una de las principales y más frecuentes complicaciones de la intubación nasotraqueal, como es la pístaxis.
La anestesia orofaríngea la efectuamos con 10-15 ml. de lidocaina al 2%. La técnica que empleamos para su realización es mediante gargarismos. También lo podemos administrar con una cánula laringotraqueal multiperforada con lo que conseguimos una mejor nebulización del anestésico.
 Con esta técnica, en la mayoría de los casos es suficiente para conseguir una buena anestesia tópica.
Después de lubrificar bien el tubo endotraqueal la introducimos por el orificio nasal más permeable. Siempre que nos sea posible con el fin que la entrada del mismo sea lo menos traumática posible, lo pasamos por el lado derecho, de esta forma el bisel del tubo choca contra el septum nasal que es menos vascularizado que el otro lado donde están los cornetes nasales y lo deslizamos hasta la orofaringe.
 En un segundo tiempo, mediante la percepción del flujo de aire espirado por el paciente, la punta del tubo es guiado hasta la entrada de la laringe.
Dicha introducción es facilitada mediante pequeños movimientos de rotación o lateralización que permiten guiar el tubo durante su progresión hacia la entrada de la glotis; la desaparición de los ruidos ventilatorios señala que hemos entrado en el esófago.
 La introducción del tubo en la tráquea lo podemos facilitar haciendo sacar la  lengua del paciente al mismo tiempo que flexionamos la cabeza del mismo, (en ausencia de una lesión raquídea cervical).
 La colocación endotraqueal se reconoce mediante la capnografía y la imposibilidad del paciente de emitir el sonido "i". La fibroscopia poco a poco destrona este método.

5 Actualmente hemos mejorado esta técnica aplicando el método descrito por Gorback (1987). Para ello colocamos la cabeza del paciente en hiperextensión y subluxación anterosuperior de la mandíbula. Introducimos un tubo nasotraqueal preformado y lubricado (Portex de 6-7 mm DI) por la fosa nasal más permeable.
Avanzamos el tubo hasta notar una pérdida de resistencia, momento en el cual se hincha el neumotaponamiento con 20 ml de aire, lo que permite elevar la punta del tubo y colocarla delante del orificio laríngeo. Una vez que la punta del tubo ha tomado asiento sobre el anillo laríngeo, se deshincha el balón y se introduce el tubo en la tráquea. Van Elstraete y Cols (1993), en un estudio comparativo randomizado, han demostrado que el porcentaje de éxitos de la intubación nasotraqueal ha sido superior con el balón hinchado (95% versus 45%).
Dicha técnica la podemos aplicar tanto con el paciente despierto como dormido y curarizado.
2.- MASCARILLA LARÍNGEA
 Hoy en día la mascarilla laríngea tiene un papel importante en los casos de intubación difícil y aparece en los protocolos de la ASA como instrumento útil para situaciones de esta naturaleza estando considerada como una técnica de primera intención delante de una intubación difícil.
Ofrece la ventaja de la rapidez y del alto porcentaje de buenas colocaciones, incluso en manos poco experimentadas, lo cual no ocurre con otros rocedimientos como pueden ser la intubación retrógrada, la intubación con fibroscopio o la traqueotomía percutánea. Nos sirve además para ganar tiempo para plantear y organizar medidas alternativas.
3.- INTUBACIÓN CON AYUDA DE UNA GUÍA LUMINOSA
Existen guías luminosas que permiten facilitar la intubación traqueal a ciegas (con y sin ayuda del laringoscopio).
 Se trata de un estilete semirrígido con un foco de luz en su extremo.
 El principio es introducir el tubo endotraqueal por dentro de la guía e intentar pasar el orificio glótico. El paso del orificio glótico se acompaña de una transiluminación de la tráquea. Existen guías por vías nasal y por vía oral.
 Algunas veces es necesario cortar la extremidad proximal de la sonda de
intubación debido a que las guías luminosas, a veces, quedan un poco cortas.
 Para facilitar la transiluminación es a menudo necesario disminuir la luz ambiental, así mismo puede ser mejorada efectuando una presión en la zona cricoidea.
Técnicas de introducción
 Se lubrica bien la guía luminosa y después de cortar unos centímetros, la parte proximal del tubo endotraqueal, se introduce la guía por el interior del tubo y se dobla el extremo distal de la misma en un ángulo que puede ir de 40 a 90º, como si fuera un palo de hockey.
6 Con la guía luminosa, la intubación endotraqueal puede realizarse tanto por vía nasal, como oral. Una vez el tubo y la guía están situados en la orofaringe se hace sacar la lengua del paciente si éste está despierto, o bien se tracciona ésta hacia adelante con ayuda de una gasa si está dormido.
 Manipulamos la guía hasta observar en la parte anterior del cuello aparecer una luz por transiluminación, introducimos más la guía y deslizamos sobre ella el tubo endotraqueal.
Desventajas
 • En pacientes muy obesos, por la dificultad en la transiluminación.
 • No es un método satisfactorio, para la intubación de emergencia.
4.- LA GUÍA DE AUGUSTINE
 La guía de Augustine permite suprimir las dificultades de la intubación debidas a una difícil exposición de la glotis, sea por una apertura pequeña de la boca, sea por una disminución de la movilidad del raquis cervical.
 Es preciso señalar, que en principio, esta técnica conviene practicarla tan solo en los pacientes con una anatomía normal, lo que no siempre ocurre en los casos de intubación difícil.
5.- INTUBACIÓN RETRÓGRADA
 La intubación traqueal retrógrada es una técnica simple que tiene la ventaja de poder ser practicada por cualquier anestesiólogo, si dispone del material y entrenamiento adecuado.
 La intubación retrógrada está principalmente indicada en los casos de traumatismos maxilofaciales, así como, en los traumatismos de la columna cervical.
Es necesario conocerla bien porque nos puede salvar de situaciones comprometidas.
PACIENTE NO COLABORADOR
 La cooperación del paciente no es siempre posible (retraso mental, problemas de lengua, pánico, niño, estado de inconsciencia, etc.). En estas condiciones, se procede a una anestesia general antes de efectuar las maniobras de intubación.
Tres reglas son fundamentales en este estadio:
1.- Mantener la ventilación espontánea.
- inducción inhalatoria mediante mascarilla (sevoflurano); está técnica se utiliza preferentemente con los niños.
- inducción intravenosa con agentes anestésicos que permitan mantener una ventilación espontánea eficaz: etomidato, propofol, ketamina.
2.- No curarizar a estos pacientes sin antes habernos asegurado una correcta ventilación con mascarilla.
3.- La anestesia como la curarización deben ser profundas para permitir las maniobras de ventilación.
Cuando la laringoscopia convencional no permite practicar la intubación traqueal, podemos intentar con algunos de los laringoscopios de última generación tales como:
- El laringoscopio de Belscope o de Bellhose
- El laringoscopio de Bullard o de Upsherscope
- El laringoscopio de Mc Coy
PALAS ESPECIALES LARINGOSCOPIO
Desde los comienzos de la intubación traqueal, numerosos autores han modificado los diferentes componentes de los laringoscopios de Macintosh y de Miller, con el fin de facilitar la visión glótica y reducir al mínimo el riesgo de lesiones inherentes de la laringoscopia normal (lesiones dentales o laríngeas). Hasta la actualidad se han descrito más de cincuenta variaciones de espátulas de laringoscopio.
Las mejoras en la fabricación y la nueva tecnología han dado como resultado la creación de nuevos dispositivos más especializados con el fin de ayudar a la visualización de las cuerdas vocales y a la inserción del tubo endotraqueal. Algunos de estos dispositivos ayudan sólo bajo circunstancias especiales. Otros tiene un diseño de tanta utilidad que se pueden utilizar para todo tipo de pacientes, con o sin problemas en la intubación. La adopción para el uso sistemático se puede ver influida en parte por la resistencia del anestesiólogo a usar un instrumento demasiado complejo cuando uno sencillo lo podrá hacer igualmente bien. La mayoría de estos diseños consisten en modificaciones en la forma de la pala del laringoscopio.
Una de las principales ventajas de los laringoscopios es que al estar familiarizados en su uso, los podemos emplear sin gran preparación técnica los diferentes tipos de espátulas ante una intubación complicada y urgente. Debemos ser conscientes que su fácil y rápido manejo no reemplaza por completo a los instrumentos de visualización indirecta mediante fibra óptica (Bullard, Bumn, fibroscopio flexible). Estos últimos para su correcto uso precisan de un meticuloso aprendizaje.
EL LARINGOSCOPIO ANGULADO DE BELSCOPE O BELLHOUSE
 El laringoscopio de Belscope es una pala de Macintosh que en su mitad tiene una curvatura de 45º.
Este laringoscopio combina las teóricas ventajas de las hojas curva y recta; su punta se coloca detrás de la epiglotis para elevación directa y el ángulo se incorpora en un intento de aminorar su impacto o choque en los incisivos superiores.
8 Desde el punto de vista conceptual, con dicha hoja angulada se facilita una mejor
visión de la glotis, al requerir menos compresión y desplazamiento anterior de la lengua.
La pala de Bellhouse tiene la posibilidad de que se puede acoplar un prisma opcional con un ángulo de refracción de 62º. Su colocación es fácil a través de una guía que se encuentra en la parte proximal de la pala, y permite observar de manera indirecta las cuerdas vocales.
 Se recomienda su uso en los casos en que el paciente tenga una movilidad cervical limitada, macroglosia o micrognatia.
VENTAJAS
La principal ventaja es la simplicidad de su utilización, si bien la tasa de fracasos es superior a los de la intubación estándar.
INDICACIONES
El Belscope está indicado ante los siguientes criterios de intubación difícil:
Macroglosia, abertura bucal limitada (≥ 2’5 cm), columna cervical rígida.
INCONVENIENTES
Los problemas que nos podemos encontrar con el laringoscopio de Belscope es que se precisa de un aprendizaje para llegar a dominarlo y la ofuscación del prisma.
En la actualidad está cayendo en desuso.
EL LARINGOSCOPIO DE PALANCA DE MC COY
Es una técnica que permite la intubación con visión glótica. Se trata de una modificación a la hoja estándar del laringoscopio de Macintosh para facilitar la intubación traqueal en casos de difícil visualización de la laringe. Dicha modificación consiste en que la punta de la pala del laringoscopio puede levantarse hacia arriba gracias a una bisagra controlada por una palanca en el mango del laringoscopio, lo que permite la elevación de la epiglotis sin ejercer una tracción importante sobre el mango, disminuyendo así el riesgo de traumatismo dentario.
Este laringoscopio está principalmente indicado en aquellos pacientes que por algún factor la visualización de la glotis está parcialmente o completamente dificultada.
De entre estos factores podemos destacar:
- Una disminución de la abertura bucal
- Macroglosia
- Retrognatia
- Dientes superiores prominentes
- Movilidad cervical limitada
- Desplazamiento anterior de la laringe
- Desplazamiento posterior de la lengua
9 TÉCNICA DE INTUBACIÓN
El laringoscopio se introduce como un laringoscopio clásico. Una vez la punta de la pala está posicionada en la valécula, si la exposición de la glotis es insuficiente para permitir la intubación (Cormack 3 ó 4) se acciona la palanca del mango del laringoscopio con el fin de levantar la parte distal movible de la hoja de Macintosh. Dicha maniobra permite levantar la epiglotis (si no está fija) y mejorar la exposición del agujero glótico permitiendo la intubación en la mayoría de los casos, en asociación o no de otros medios como la presión sobre el cartílago tiroides o el empleo de una guía larga y flexible reduciendo considerablemente de este modo el porcentaje de intubaciones difíciles.
La eficacia del laringoscopio de Mc Coy respecto al de Macintosh no está bien definida, ya que los estudios son contradictorios, si bien una mayoría de autores encuentra una mejoría en la exposición glótica con la pala de Mc Coy.
Una ventaja de este laringoscopio es que no requiere un entrenamiento especial.
Actualmente el laringoscopio de Mc Coy debe estar dentro del carro de intubación difícil.
EL LARINGOSCOPIO DE BULLARD Y UPSHERSCOPE
El laringoscopio de Bullard y el Upsherscope, son unos dispositivos de la más alta tecnología dentro de todas las hojas de retracción; combinan las ventajas de la fibra óptica con la durabilidad de las hojas tradicionales para ese fin.
Estos dos laringoscopios de fibra óptica funcionan según el mismo principio y se diferencian por pequeños detalles estructurales como es el soporte del tubo traqueal.
El laringoscopio de Bullard es un laringoscopio rígido de fibra óptica que posee una espátula curva en forma de L a lo largo de la cual corren fibras ópticas, que aportan la iluminación y la visión en el extremo de la espátula. Existe una garganta lateral que permite la introducción de un tubo con guía. Las fibras ópticas están protegidas por una envoltura metálica. Funciona con pilas y puede conectarse a una fuente de luz fría. Su peso es de 1’2 kg.
En el mercado existen dos versiones: una para adultos y otra pediátrica.
 El laringoscopio de Bullard ha estado concebido para facilitar la laringoscopia por vía oral y la intubación traqueal en casos de "intubaciones difíciles".
 Como pasa con otras técnicas, la tasa de éxitos no es del 100%, pero aporta nuevas posibilidades que permiten cubrir mejor el riesgo de fracaso ante una intubación difícil.
 Este nuevo tipo de laringoscopio, como está hecho con fibras ópticas, permite efectuar una laringoscopia indirecta a través de la óptica de la espátula al contrario de los laringoscopios convencionales que permiten una visualización directa de la laringe. Otra particularidad de este laringoscopio es que no es preciso por parte del anestesiólogo la alineación de los ejes oro-faríngeo-traqueal para facilitar una buena visualización laríngea como sucede con los laringoscopios convencionales, y por lo tanto, no precisa movilizar la columna cervical.
10 Principio de utilización de Bullard
 Para la utilización del laringoscopio de Bullard debemos recordar sus dos principales características:
- no es necesario alinear los ejes oro-faríngeo-traqueal
- es un endoscopio rígido.
 El anestesiólogo se coloca a la cabeza del paciente de la misma manera que efectuaría una laringoscopia habitual por vía oral. El laringoscopio de Bullard puede agarrarse indistintamente tanto con la mano derecha como con la izquierda.
Después de adaptar el tubo traqueal en el mandril del laringoscopio, su pala se introduce en la boca del paciente con el mango en posición horizontal (paralelo al tórax del paciente). Acto seguido vamos descendiendo la pala a medida que vamos verticalizando el mango del laringoscopio, de tal manera que la pala esté guiada por la lengua. Una vez verticalizado el mango podemos dejar reposar la pala sobre la pared posterior de la faringe para posicionarla de nuevo contra la cara dorsal de la lengua gracias a un pequeño movimiento de tracción vertical. Con esta maniobra se suele obtener una buena laringoscòpia, que puede mejorarse mediante pequeños movimientos de rotación axiales, hasta situarlo frente al agujero glótico.
En este momento se visualizan las cuerdas vocales y se introduce el tubo traqueal sobre el estilete. A veces la punta de la hoja queda detenida en las valéculas, en esta posición la epiglotis no puede ser desplazada fuera de la línea de visión y se necesita colocar de nuevo la hoja en sentido posterior.
INDICACIONES
La utilización del laringoscopio de Bullard parece especialmente indicado en los casos que se intuye una intubación difícil como son casos de: traumatismos del raquis cervical donde el laringoscopio de Bullard permite realizar rápidamente una intubación sin movilizar la columna cervical, ya que no necesita la alineación de los ejes oral, faríngeo y traqueal.
También en los casos en que la vía nasal está contraindicada como son los traumatismos maxilofaciales y las fracturas de la base del cráneo, el laringoscopio de Bullard permite efectuar la intubación más fácilmente en los síndromes malformativos que van acompañados de macroglosia, macrognatias, micrognatias, deformidades craneofaciales y anormalidades temporo-mandibular.
VENTAJAS DE LOS LARINGOSCOPIOS DE FIBRA ÓPTICA
Visualización rápida de la laringe La gran mayoría de estudios demuestran una disminución del tiempo de laringoscopia tanto en pacientes normales como en pacientes catalogados de intubación difícil, ya sea en el adulto como en el niño.
11 Intubación por vía oral
En los casos en que está contraindicada la intubación nasotraqueal: traumatismos maxilofaciales o en las fracturas de base de cráneo.
Intubación sin movilización del raquis cervical Esta es una de las grandes características del laringoscopio de Bullard, ya que permite una laringoscopia sin alineación de los ejes oral, faríngeo y traqueal.
Posibilidad de aspiración, de oxigenación o de administración de anestésicos locales
El canal polivalente del laringoscopio de Bullard permite múltiples usos: paso de las pinzas de biopsia en ORL, aspiración de secreciones oxigenación del paciente o bien la administración de medicación o anestésicos locales.
Sólidos y de fácil mantenimiento Las estructuras de estos laringoscopios protegen las fibras ópticas, principalmente de las mordeduras, lo que representa una gran ventaja en comparación con el fibroscopio, donde las fibras ópticas están expuestas a cualquier tipo de accidente. Por otra parte, el mantenimiento es comparable al de un laringoscopio estándar. Así pues, su principal ventaja reside en la solidez del material y en la facilidad de mantenimiento.
INCONVENIENTES DE LOS LARINGOSCOPIOS DE FIBRA ÓPTICA
Abertura de la boca y longitud de la pala. Precisa una abertura normal para su introducción. La longitud de la pala es algunas veces insuficiente en los casos de epiglotis prominente, si bien la finalidad de esta pala no sea cargar sobre la epiglotis, sino colocarla en la valécula. El riesgo de traumatismo dentario es grande en los pacientes con incisivos frágiles.
Secreciones
Como en todos los dispositivos de fibra óptica, las secreciones abundantes o el sangrado son un grave inconveniente para la utilización de los laringoscopios de fibra óptica.
Pacientes anestesiados
La imposibilidad de intubar pacientes despiertos con el laringoscopio de Bullard por ser muy mal tolerada la introducción de la pala.
Aprendizaje
Precisa un cierto aprendizaje. Dicho aprendizaje debe ser gradual, al principio sobre maniquí, después en pacientes fáciles de intubar, para pasar a los pacientes que presentan alguna dificultad en la intubación cuando se tenga cierta habilidad en su uso.
UTILIZACION DEL BRONCOSCOPIO RÍGIDO O LARINGOSCOPIO EN
SUSPENSION
En los pacientes donde la laringe no es posible visualizarla mediante una laringoscopia normal, nos puede ser útil la utilización del broncoscopio rígido o el laringoscopio en suspensión, ya que nos permite una mejor exposición de la glotis.
Están principalmente indicados en los casos de obstrucción de las vías aéreas a nivel de faringe o de la laringe. Es decir, cuando los espacios premandibulares y preepiglóticos se convierten en incomprimibles como consecuencia de una tumoración epiglótica o de la base de la lengua.
 Una vez expuesta la laringe, la intubación se realiza introduciendo el tubo por el interior del laringoscopio en suspensión o del broncoscopio con ayuda de una guía maleable.
 Si el paso del tubo resulta difícil por causa de una tumoración es preciso entonces girar éste 90º con el fin de facilitar su introducción laríngea.
INTUBACIÓN ORAL POR LARINGOSCOPIA MEDIANTE UNA GUÍA
FLEXIBLE Y MALEABLE
 Las guías maleables son muy útiles en los casos en que el orificio glótico no se visualiza, o bien se aprecia muy poco. Una opinión muy personal es que en nuestro entorno se usan muy poco y mal las guías en los casos de intubación difíciles por miedo de provocar lesiones traqueales.
Las guías deben tener una longitud mínima de unos 60 cm. deben ser blandas, maleables y permitir doblarse en su parte distal para formar un ángulo de unos 40º, éstas deben sobresalir del tubo endotraqueal como mínimo unos 3-4 cm.
13 La correcta situación de la guía en la tráquea se confirma mediante laringoscopia cuando se visualiza ligeramente el orificio glótico. En los casos en que no se observa nada, presumimos la situación traqueal cuando escuchamos el clic que hace la sonda al chocar con los anillos traqueales, o bien cuando notamos una resistencia en su introducción, señal que chocamos con las últimas ramas bronquiales (en caso de intubación esofágica no encontramos impedimento alguno en su introducción).
INTUBACIÓN CON FIBROSCOPIO
 La intubación mediante fibroscopio flexible es la técnica más elegante y menos invasiva en los casos de intubación difícil con el paciente despierto.
 Si la anestesia local está efectuada correctamente, el paciente tolera bien tanto la intubación nasal como la oral.
 Los fracasos de esta técnica son infrecuentes si se cumplen una serie de requisitos, a saber;
- Un conocimiento preciso y un entrenamiento muy especializado del aparato.
- Paciente colaborador y con una respiración espontánea.
- Ausencia de sangre y de secreciones en la orofaringe.
- Los fracasos en los pacientes de urgencia son debidos a que han sido anestesiados y han intentado intubarlos sin éxito utilizando diferentes técnicas.
No se considera un método de elección en los casos en que se precisa una intubación rápida, ya que ésta puede resultar difícil y complicada.
Como resumen de este apartado podemos decir que debemos tener presente siempre una “salida de socorro” como puede ser:
- Preoxigenar siempre al paciente
- Ser al menos dos personas entrenadas en anestesiología
- Tener acceso rápido al material de intubación
- Asegurarnos un rápido retorno a la ventilación espontánea (evitar la administración de curares de larga duración)
- Posibilidad de ventilación con mascarilla
- Disponer y estar entrenado en técnicas alternativas.
DIFICULTAD INTUBACIÓN IMPREVISTA: PACIENTE DORMIDO
PACIENTE QUE VENTILA BIEN CON MASCARILLA
Si el paciente ventila bien con mascarilla, pero no se visualizan las cuerdas vocales por laringoscopia, lo prudente es desistir de practicar una intubación endotraqueal ya que lo único que conseguimos es lesionar la orofaringe y que aparezca un edema que pueda dificultarnos la ventilación del paciente.
En estos casos es útil intentar la intubación con ayuda de una guía larga y maleable, teniendo presente que si después de tres ensayos fracasamos, o bien debemos cambiar de técnica o bien pedir ayuda a otro compañero más experimentado.
Si a pesar de lo descrito anteriormente no conseguimos intubarlo, es preciso descurarizarlo para que el paciente ventile espontáneamente y valorar la situación:
- la operación no es urgente ni vital: hay que aplazarla.
- la operación es posible con anestesia locorregional: efectuar bloqueo.
- la operación no puede aplazarse, pero es posible una ventilación espontánea sin intubación, entonces se realiza con mascarilla laríngea.
- si la operación se considera vital procedemos a una intubación con ventilación espontánea
PACIENTE QUE VENTILA MAL CON MASCARILLA
La situación se complica si el paciente está dormido, curarizado y ventila mal con mascarilla y puede empeorar si el enfermo tiene el estómago lleno.
Si la intubación con laringoscopio resulta difícil y el paciente empieza a desaturarse, no debemos perder el tiempo con nuevos intentos, ya que la asociación del fallo de intubación con la dificultad de ventilación e hipoxemia, así como el riesgo de broncoaspiración del contenido gástrico, hacen de esta situación una emergencia que necesita una solución rápida y efectiva. Es preciso entonces conseguir una vía aérea permeable y evitar el peligro de una hipoxemia progresiva que puede conllevar consecuencias desastrosas.
La técnica de elección para mantener una ventilación adecuada se obtiene mediante la colocación de una mascarilla laríngea, la cual da tiempo para evaluar la situación.
Si también fracasamos con ella, y disponemos de un respirador de alta frecuencia practicaremos una ventilación transtraqueal. En caso contrario, emplearemos el Combitube.
EL COMBITUBE
Es una alteración efectiva en situaciones muy comprometidas. En nuestro servicio de anestesia lo hemos empleado con éxito como método alternativo y eficaz en los casos de intubación traqueal muy difícil o imposible. El Combitube ®, ideado inicialmente para el control de la vía aérea para personal paramédico, tiene la ventaja de poder ser colocado a ciegas y de una manera poco traumática; permite además la ventilación del paciente independientemente de una colocación traqueal o esofágica.
Recomendaciones prácticas para uso del combitube
Es importante lubrificar bien todo el tubo para facilitar su introducción. Se coloca al paciente en posición supina. Siempre que nos sea posible deflexionaremos la cabeza hacía atrás y traccionaremos el maxilar inferior hacia delante con el pulgar al mismo tiempo que presionamos la lengua contra el suelo de la boca. Esta maniobras pueden ser facilitadas con la utilización de un laringoscopio. Antes de colocar un Combitube hay que verificar que la boca y la faringe sean permeables.
15 La primera impresión es que se trata de un tubo muy grueso y rígido que puede provocar un traumatismo laríngeo importante o bien una rotura esofágica. Así pues, no se debe forzar su introducción y ante cualquier dificultad en su penetración hay que sacarlo y volverlo a introducir.
Ventajas
El combitube tiene las siguientes ventajas:
- La eficacia, seguridad y facilidad de su colocación aseguran un rápido control de la vía aérea.
• Evita riesgo de una hipoxemia progresiva que podría conllevar desastrosas consecuencias.
• Evita el riesgo aspiración broncopulmonar de contenido gástrico.
- El combitube se coloca a ciegas permitiendo la ventilación tanto en posición esofágica como traqueal.
- La técnica de intubación es fácil y rápida, no precisa el uso del laringoscopio. El tiempo empleado puede oscilar entre 15 y 30 segundos y 1 minuto.
- Se ha sugerido su uso en RCP extrahospitalaria (personal paramédico)
- El combitube es teóricamente preferible a la mascarilla laríngea en aquellos pacientes con un alto riesgo de aspiración del contenido gástrico.
Inconvenientes
Entre los inconvenientes podemos citar:
- No hay tamaños pediátricos
- No permite la aspiración de las secreciones traqueales con el tubo en posición esofágica.
- Los problemas pueden aparecer en los pacientes reactivos (despiertos). Es recomendable para su buena tolerancia que el paciente esté completamente relajado, apneico e inconsciente y que en caso contrario, la colocación y ventilación con combitube puede ser dificultosa y peligrosa.
- En alguna ocasión se ha descrito la incapacidad de ventilar al paciente por una excesiva introducción del combitube, que bloquearía con el balón faríngeo la entrada a la glotis.
- La posible ruptura esofágica es posible pero muy rara, dado que la porción del tubo que se introduce en el esófago es relativamente corta y no alcanza la porción torácica del esófago.
- Imposibilidad de controlar un laringoespasmo.
- Rotura de uno de sus balones en el momento de su introducción. Se puede facilitar dicha maniobra con la ayuda de un abrebocas o de un laringoscopio.
Así pues, creemos que el Combitube ® constituye una nueva ayuda para el anestesiólogo y que tiene ventajas reconocidas respecto a otras técnica para el rápido restablecimiento de una vía aérea permeable cuando la intubación traqueal resulta difícil y complicada.
16 INTUBACIÓN RETRÓGRADA
La intubación traqueal retrógrada es una técnica muy simple que tiene la ventaja de poder ser practicada por cualquier anestesiólogo, si dispone del material adecuado tanto en el bloque quirúrgico como en la reanimación prehospitalaria.
Es necesario conocerla porque nos puede salvar de situaciones comprometidas.
Numerosos autores han modificado la técnica descrita inicialmente por Butler y Cercillo (1960) utilizando materiales diferentes.
ANOTACIONES FINALES
Dentro de la gran patología de urgencia que nos podemos encontrar describimos tan solo cuatro entidades por el peso específico que tienen dentro de las intubaciones difíciles en urgencias.
PACIENTE CON EL ESTÓMAGO LLENO
Durante la inducción y en el momento de extubación es cuando existe mayor riesgo de aspiración del contenido gástrico. Una inducción rápida y una anestesia suficientemente profunda contribuyen a reducir el riesgo del vómito. La regurgitación se produce particularmente en el momento de la curarización, cuando el diafragma se relaja y existe un gradiente de presión positiva entre el estómago y la faringe.
Cuando el tipo de cirugía lo permite, en estos pacientes emplearemos la anestesia local regional por ser muy segura.
Con el fin de disminuir los riesgos de una broncoaspiración durante las maniobras de intubación endotraqueal, se recomienda efectuar ésta siempre que nos sea posible con el paciente despierto. De esa forma, mantendremos vivos los reflejos protectores orofaríngeos, laríngeos y el tono del cardias, al mismo tiempo, el propio paciente, nos puede avisar si siente necesidad de vomitar.
En este tipo de pacientes, la técnica de elección es la intubación con fibroscopio siempre que se domine la técnica; en caso contrario, se puede emplear cualquier otra técnica de intubación a ciegas.
Si en la exploración previa no presenta signos de una intubación difícil, después de una buena preoxigenación, practicaremos una anestesia general empleando un relajante de corta duración. Un ayudante debe efectuar mientras tanto la maniobra de Sellick. La intubación bajo laringoscopio debe efectuarse lo más rápidamente posible, para ello no puede ser de gran utilidad el empleo de una guía maleable.
ANGINA DE LUDWIG
La angina de Ludwig o celulitis flemonosa del suelo de la boca es una infección de los espacios sublinguales y submandibulares que pone en peligro la vida del enfermo.
17 Los aspectos esenciales de la asistencia de estos pacientes son el mantenimiento de las vías aéreas, el tratamiento antimicrobiano para obtener un efecto sistémico y la valoración de la necesidad de una incisión y drenaje quirúrgico de la sustancia purulenta.
Sin embargo, de los tres, el más importante es una valoración frecuente y precisa del estado de las vías aéreas.
En caso de agravamiento, lo principal es mantener la permeabilidad de la vía aérea. Entre las medidas que disponemos en estos momentos podemos citar:
La intubación con tubo orotraqueal o nasotraqueal Es útil para controlar las vías aéreas y prevenir la aspiración, si bien con frecuencia es difícil o peligrosa debido al importante trismus, a la obstrucción de las vías aéreas y a la posibilidad de producir un espasmo laríngeo.
Esta debe practicarse siempre con el paciente despierto si no queremos exponernos a complicaciones fatales.
La sedación profunda y no digamos la anestesia general con curarización del paciente, están contraindicadas porque provocan una laxitud de la musculatura faríngea, empeorando el grado de obstrucción de las vías aéreas, impidiendo la ventilación del paciente mediante mascarilla e imposibilitando la visión de la glotis con el laringoscopio.
Así mismo, los repetidos intentos de intubación endotraqueal a ciegas son peligrosas porque fracasan en la mayoría de los casos, debido a la intensa tumefacción de la base de la lengua, empeorando aún más el grado de hipoxemia del paciente debido al aumento del edema provocado por el traumatismo mecánico y ocasionando una pérdida de tiempo que puede ser vital para el paciente.
Actualmente, gracias al laringoscopio de fibra óptica, se ha solventado de una manera atraumática, fácil y segura la intubación de estos pacientes bajo visión directa y con el paciente despierto.
MANEJO QUIRURGICO DE LA VIA AEREA
La cricotiroidotomía Como procedimiento de extrema urgencia para salvar la vida del paciente. La traqueostomía La traqueostomía de urgencia resulta muy laboriosa por la gran tumefacción de los tejidos. Debe realizarse en la mayoría de los casos con el paciente semisentado por problemas de hipoxia, ya que no tolera la posición supina y bajo anestesia local.
Aunque ya se encuentra reflejada en papiros egipcios, no fue hasta principios del siglo XX cuando se estandarizó la creación de “ví­as aéreas artificiales” con la técnica quirúrgica abierta por Chevalier Jackson (figura 1). A este autor se atribuye la normalización de la técnica de la Traqueotomí­a Quirúrgica (TQ), que logró una reducción de la mortalidad asociada a traqueotomí­a del 25% al 1%.
Figura 2. Traqueostomí­a Percutánea Dilational
La Cricotirotomí­a (CT) y Traqueostomí­a Percutánea Dilational (TPD) (figura 2) fueron introducidas posteriormente como técnicas alternativas. Aunque estas técnicas no han reemplazado a la TQ, sí que han demostrado ser seguras y eficaces. Esto ha llevado a un importante cuerpo de la literatura que intenta analizar qué pacientes se beneficiarí­an más de cada una de las técnicas.
Este artí­culo aborda cada técnica, sus indicaciones, contraindicaciones, complicaciones y los datos comparativos entre ellas.
1) Cricotirotomí­a
Técnicas actuales:
Figura 3. Set de cricotiroidotomía quirúrgico
A. Quirúrgica (figura 3):
Hay que localizar la membrana cricotiroidea, fijar la laringe, realizar una incisión vertical a nivel cutáneo y posteriormente horizontal a nivel de la membrana cricotiroidea. Se inserta superiormente un gancho en la tráquea que permite elevar el cartí­lago tiroides y se dilata la incisión con un fórceps. Esto permite insertar el tubo distalmente para posteriormente será fijado.
La técnica de los 4 pasos incluye: incisión cutánea y de la membrana cricotiroidea horizontales, seguido de la inserción inferior del gancho que estabiliza la tráquea e inserción del tubo con su posterior fijación. Estudios en cadáveres demuestran que es más rápida y asocia más complicaciones que la primera técnica descrita.
B. Percutánea:
Emplea la técnica de Seldinger modificada: pequeña incisión cutánea, introducción de aguja en ví­a aérea y de una guí­a a su través. Posteriormente se inserta el tubo con el dilatador sobre la guí­a y luego se sacan la guí­a y el dilatador a la vez, para dejar el tubo fijado (figura 4).
Figura 4. Diversos set de Traqueostomí­a Percutánea que usan la técnica de Seldinger
Los estudios que comparan ambas técnicas no llegan a resultados concluyentes en cuanto  al tiempo de realización y las tasas de éxito y complicaciones.
C. Cricotirotomí­a con aguja:
Con una aguja se pincha hasta llegar a la tráquea, hecho que se comprueba aspirando aire con la jeringa que lleva unida. A través de la aguja se pasa la cánula y la primera se saca para fijar la cánula

Figura 5. Imágenes de Cricotirotomí­a con aguja (abbocath 14)
  • Indicaciones:
           La principal es la imposibilidad de mantener la ví­a aérea permeable/controlada con técnicas estándares durante episodios de fallo respiratorio.
  • Contraindicaciones:
Todas son relativas:
– Sección Traqueal.
– Diátesis hemorrágica.
– Inexperiencia del operador.
– Infección del sitio de entrada.
– Pacientes pediátricos.
– Fractura de laringe.
– Disrupción laringotraqueal.
– Retracción al mediastino de la parte distal de la tráquea.
  • Complicaciones:
– Sangrado.
– Laceración de cartí­lagos cricoides, tiroides o anillos tráqueales.
– Falsa ví­a.
– Lesión traqueal posterior.
– Infección.
– Rotura del balón de neumotaponamiento.
– Decanulación.
– Estenosis subglótica.
– Cambios de voz.
2) Traqueostomí­a Percutánea por Dilatación
Figura 6. Set Blue Rhino para Técnica de Ciaglia
Requisitos generales: anestesia general con relajación neuromuscular, cuello hiperextendido, con visualización fibrobroncoscópica para su control y, si es posible, se comprueba mediante ecografí­a la existencia de vasos pretraqueales en la zona de trabajo. La traqueotomí­a se realiza entre el segundo y tercer cartí­lago traqueal.
Técnicas actuales:
A. Técnica de Ciaglia:
Técnica percutánea que emplea aguja para puncionar la tráquea, una guí­a y un dilatador hidrofí­lico o un balón expansible (figuras 6 y 7). Inicialmente la técnica requerí­a dilataciones seriadas múltiples antes de introducir la cánula de traqueotomí­a.
Existen varios estudios que comparan la técnica de dilatación única con la tradicional de múltiples dilataciones obteniéndose estudios contradictorios en cuanto al tiempo de realización del procedimiento y tasa de complicaciones (1).
Figura 7. Set de Tracoe para Técnica de Ciaglia
B. Técnica de Griggs:
El comienzo es igual que la técnica de Ciaglia, pero una vez que se retira la aguja con la guí­a dentro, la dilatación se hace con el “fórceps de Griggs” y posteriormente se introduce la cánula de taqueotomí­a.
Existen varios estudios comparando ambas técnicas (2-4). En un ensayo prospectivo de dos centros vieron que la técnica en la que se empleaban varias dilataciones duraba más tiempo su realización. Así­ mismo, el mayor ensayo clí­nico aleatorizado encontró un aumento de complicaciones menores y mayores usando la técnica de dilataciones seriadas.
Sin embargo, existe un metanálisis que compara la técnica Ciaglia actual (dilatación única) con la técnica de Griggs en la que se demostró superioridad de la técnica de Ciaglia, empleando como objetivo primario una combinación de sangrado y dificultades del procedimiento.
  • Indicaciones:
– Se reserva fundamentalmente para pacientes que no se consiguen destetar de la ventilación mecánica. El momento de su realización (precoz versus tardí­a) sigue siendo un tema controvertido.
– No se considera ví­a de elección inicial en situaciones en las que no se puede ventilar ni intubar a un paciente.
  • Contraindicaciones:
Absolutas:
– Infección del punto de entrada.
– Inexperiencia del operador.
– Pacientes pediátricos.
Relativas:
– Coagulopatí­a/trombocitopenia incorregible.
– Imposibilidad de extensión cervical/inestabilidad cervical.
– Vascularización aberrante del cuello (figura 8).
– Distorsión de la anatomí­a traqueal anterior.
– Celulitis supradyacente.
– Obesidad mórbida.
– Dificultad de la ví­a aérea o ví­a aérea emergente.
– PEEP o presión positiva alta.
– Esternotomí­a reciente.
– Historia de cirugí­a cervical.
  • Complicaciones:
Figura 8. Common carotid artery surprise during percutaneous dilatational tracheostomy. Original: Khan SM, Alzahrani T. Common carotid artery surprise during percutaneous dilatational tracheostomy – A near miss, confirmed with ultrasound. Saudi J Anaesth 2011;5:353-5. https://goo.gl/58PqUQ
– Sangrado.
– Falsa ví­a.
– Infección.
– Cambios en la voz.
– Tejido de granulación.
– Decanulación.
– Estenosis subglótica o traqueal.
– Neumotórax / Neumomediastino / Enfisema subcutáneo.
– Lesión esofágica, del nervio laringeo o traqueal posterior.
– Rotura del balón de neumotaponamiento de la cánula traqueal.
– Fí­stula entre arteria innominada y la tráquea o traqueoesofágica.
3) Traqueotomí­a Quirúrgica:
Figura 9. Incisión en piel para traqueotomía quirúrgica
Implica la incisión y disección de los tejidos blandos que hay sobre la tráquea seguido de la retirada de un anillo traqueal anterior (o creación de una especie de solapa) para introducir la cánula de traqueotomí­a y su posterior fijación (figura 9).
  • Indicaciones:
Tradicionalmente se ha empleado en el tratamiento de la obstrucción de la ví­a aérea superior, aunque hoy en dí­a se emplea fundamentalmente en pacientes con destete complicado de la ventilación mecánica y que no son candidatos a Traqueotomí­a Percutánea o bien durante cirugí­as de cabeza y cuello.
  • Contraindicaciones:
Las mismas que para la Traqueotomí­a Percutánea, pero quitando los casos de obesidad mórbida, esternotomí­a reciente o historia de cirugí­a de cuello, y en la ví­a aérea emergente, donde si tendrí­a su papel.
  • Complicaciones:
Las mismas que para la Traqueotomí­a Percutánea.
Comparación de unas técnicas con otras
Existen escasos datos de estudios que comparan la Cricotiroidectomí­a con la Traqueotomí­a Percutánea (5).
Sin embargo cada vez hay más estudios que comparan la Traqueotomí­a Percutánea y Quirúrgica, demostrando ser superior la técnica percutánea tanto en resultados como en términos de coste-efectividad cuando se aplica a los pacientes correctamente seleccionados.

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