Resumen del tema de
EMERGENCIAS PEDIATRICAS
INTRODUCCIÓN
Las
situaciones de urgencia que puede presentar un niño requieren atención
inmediata y de alta calidad en cualquier medio donde se presenten: centros de
atención primaria, transporte sanitario de emergencias, o urgencias
hospitalarias o de otros centros sanitarios.
Una
actividad básica para la mejora de calidad de la asistencia pediátrica urgente
es la estandarización de las actuaciones, lo que contribuye a la reducción de
la variabilidad en la práctica clínica, la mejora en la comunicación entre los
diferentes niveles, así como la optimización de los recursos y la seguridad del
paciente.
Este
es el motivo fundamental por el que, a finales de 2012, se creó en Euskadi el
Grupo Interdisciplinar de Emergencias Pediátricas (GIDEP), con los siguientes
objetivos:
•
Mejora del circuito de comunicación entre los centros sanitarios y la red de
emergencias.
•
Elaboración de un protocolo de traslado pediátrico para facilitar la toma de
decisiones en cuanto al tipo de transporte sanitario a solicitar, que sea
adecuado a las necesidades de soporte vital de cada paciente.
•
Actualización y estandarización de procesos asistenciales y protocolos de
diversos procedimientos y patologías, en el ámbito prehospitalario.
•
Difusión y actualización continua de los protocolos.
•
Formación y reciclaje para el personal que atiende urgencias pediátricas.
•
Establecimiento de indicadores que sirvan de referencia para la evaluación
continua del proceso.
El
GIDEP está formado por profesionales que tienen o pueden tener que enfrentarse
a la atención de urgencias o de emergencias pediátricas y que trabajan en
diferentes ámbitos asistenciales de Osakidetza: Atención Primaria (AP),
Emergencias y Transporte Sanitario (EyTS) y Urgencias Hospitalarias
(UH).
El
objetivo de este boletín INFAC es dar difusión a los protocolos de urgencias de
pediatría elaborados por el grupo GIDEP y a la medicación de urgencia
pediátrica en los centros de salud de la CAPV.
NORMAS
DE BUENA PRÁCTICA CLÍNICA EN LA ATENCIÓN A URGENCIAS
PEDIÁTRICAS
EN EL ÁMBITO PREHOSPITALARIO (GIDEP)
1.
En todos los centros de salud debe haber medicación y material para la atención
de las urgencias pediátricas. Dicho material debe estar ubicado en un carro de
emergencias y también en bolsas o maletines por si hubiera que salir a atender
una urgencia fuera del centro.
2.
Debe existir un protocolo o proceso de revisión del material y de la medicación
de urgencias con profesionales que se responsabilicen de él en cada centro.
3.
La medicación y el material de urgencias deben estar consensuados y unificados,
dependiendo de las organizaciones de servicios y atendiendo al ámbito de
aplicación: Emergencias y Transporte Sanitario, Atención Primaria y Puntos de
Atención Continuada (PAC).
4.
En los centros de AP y PAC debe haber un sistema de triaje eficaz de los
pacientes que solicitan asistencia urgente o indemorable para garantizar la
atención en un tiempo proporcionado al nivel de gravedad y mejorar la
accesibilidad.
5.
Tiene que haber cauces de comunicación apropiados entre los diferentes niveles
asistenciales para la atención, el transporte sanitario y la recepción del
paciente cuando se precise el traslado desde el lugar o centro sanitario donde
se preste la primera asistencia hasta el centro de destino. Se debe preconizar,
además, el uso de una herramienta para establecer el tipo de recurso más
adecuado para el traslado.
6.
Deben existir protocolos por patologías, que estén consensuados, actualizados y
revisados periódicamente, para estandarizar la asistencia entre los diferentes
niveles asistenciales.
Estos
protocolos han de ser claros y concisos para que puedan servir al profesional sanitario
en la toma de decisiones en el momento que se necesite.
7.
La documentación que se vaya a precisar para el manejo de la emergencia
(esquemas protocolizados de atención sanitaria, documentos para el traslado y
para el score del tipo de recurso sanitario, etc.), tiene que encontrarse muy
accesible: una copia en el carro de emergencias y también un acceso informático
desde la propia historia clínica de cada niño.
8.
Los sanitarios y el personal implicados deben recibir formación continuada
acerca de los protocolos de atención disponibles y sus actualizaciones, así
como sobre las técnicas que se deben aplicar: RCP básica y avanzada,
desfibrilador semiautomático (DESA), obtención de vías venosas, vía intraósea,
etc.
9.
Debe existir documentación sobre las condiciones de manejo de la medicación en
situaciones de urgencia que facilite su preparación con la mayor seguridad
posible, para minimizar los errores y garantizar la seguridad del paciente.
10.
Los niños y adolescentes que precisen una atención de emergencia tienen derecho
a estar acompañados, durante su atención y durante la realización de los
procedimientos necesarios, por alguno de sus familiares o personas
responsables, que además puedan aportar información para conseguir una
anamnesis lo más precisa posible.
TRIÁNGULO
DE EVALUACIÓN PEDIÁTRICA
En
los protocolos de urgencias de GIDEP se ha integrado la valoración inicial
pediátrica mediante la aplicación del Triángulo de Evaluación Pediátrica (TEP)
y la evaluación ABCDE (A: vía respiratoria; B: ventilación; C: circulación; D:
estado neurológico; E: exposición).
El
TEP es una herramienta sencilla y rápida (se realiza en 30-60 segundos) con la
que se efectúa una evaluación visual y auditiva sin tocar al paciente. No
conlleva ninguna actuación clínica. Su objetivo es identificar a los pacientes
que presentan inestabilidad clínica, permitiendo tomar medidas rápidas de
soporte vital.
Incluye
la valoración de tres elementos:
•
Apariencia o aspecto general: es el lado más importante, ya que refleja el
estado de oxigenación y la perfusión cerebral. Se valora el tono, la
interacción, si es consolable, el lenguaje o llanto y la mirada.
•
Respiración: se examina de forma visual si hay signos de trabajo respiratorio y
se escucha si hay ruidos respiratorios anormales.
• Circulación
cutánea: se valora el color de la piel (palidez, piel moteada, cianosis) como
signo de mala perfusión y shock.
Los
tres componentes del TEP proporcionan información sobre el grado de
oxigenación, ventilación, perfusión y la función cerebral. El objetivo no es
establecer un diagnóstico específico, sino clasificar el estado fisiopatológico
del niño, determinando si se encuentra en situación estable (cuando los tres
lados del TEP son normales), o si hay dificultad respiratoria, shock o
disfunción del sistema
nervioso
central. Sirve, por tanto, para tomar decisiones rápidas en la valoración
inicial y tiene la ventaja de permitir a profesionales menos experimentados
detectar pacientes graves en pocos segundos.
Tabla
1: Situación del paciente en función de la alteración de los lados del TEP
A R
C SITUACIÓN FISIOPATOLÓGICA
·
Anormal Normal Normal Disfunción Cerebral
Primaria
·
Normal Anormal Normal Dificultad Respiratoria
·
Normal Normal Anormal Shock Compensado
·
Anormal Normal Anormal Shock Descompensado
·
Anormal Anormal Normal Fallo Respiratorio
·
Anormal Anormal Anormal Fallo CardioRespiratorio
Tras
el TEP se procederá a la evaluación ABCDE, que incluirá la determinación de
constantes y oximetría de pulso. La determinación de la glucemia capilar deber
ser parte de la evaluación inicial del paciente crítico.
Así
como el TEP no conlleva ninguna actuación clínica, la evaluación ABCDE se debe
realizar aplicando medidas de estabilización ante los hallazgos patológicos de
los diferentes sistemas evaluados, y por supuesto, conlleva contacto físico con
el paciente, tanto en la evaluación como en la estabilización. La evaluación se
realiza en un orden estricto, que es importante seguir y no pasar al siguiente
nivel hasta no haber solucionado los problemas identificados.
TRIAJE
DE ENFERMERÍA
El
incremento progresivo de la demanda urgente pediátrica, tanto en el ámbito
hospitalario como en el extrahospitalario, es un hecho referido a nivel
internacional, que ha motivado el desarrollo de estrategias para gestionar con
eficiencia el aumento del flujo de pacientes. Uno de los retos es evitar que la
masificación demore la asistencia de un niño con un proceso de potencial gravedad,
de ahí la importancia de los sistemas de triaje, que establecen una
clasificación de los pacientes de forma rápida y sencilla a su llegada, en
función de la gravedad, permitiendo una organización y gestión eficaz de la
asistencia.
También
en los centros de salud, esta demanda, que se comparte con el resto de la
actividad diaria, supone un esfuerzo para los profesionales de pediatría, y
conlleva la búsqueda de un sistema de organización para la atención pediátrica,
especialmente en épocas epidémicas o en consultas de pediatría que presenten
elevada demanda, ya sea de forma puntual o habitual. En AP, los objetivos del
triaje de enfermería en los pacientes indemorables (o pacientes con cita y
tiempo de espera estimado largo), serían por un lado, discriminar la verdadera
urgencia, evitando que se demore la asistencia de niños graves, y por otro, dar
seguridad a los padres, reduciendo la ansiedad y aumentando la satisfacción al
recibir una atención preliminar inmediata. Permite además proporcionar medidas
de educación a los usuarios y aumentar la satisfacción del personal de
pediatría.
El
sistema de triaje pediátrico por enfermería en AP propuesto en el protocolo
GIDEP es una adaptación a nuestro medio de “The Canadian Paediatric E.D. Triage
and Acuity Scale”, y establece 5 niveles de gravedad que conllevan distintos
tiempos de espera hasta la atención médica.
El
triaje incluye tres pasos: la aplicación del TEP, la valoración del motivo de
consulta principal y la toma de constantes y aplicación de escalas de dolor.
El
formulario de “TRIAJE Pediatría Enfermería” está disponible actualmente como
formulario en Osabide Global.
SCORE
DE TRASLADO
El
score de traslado ha sido el documento inicial que motivó la creación del
grupo, y el que se publicó en primer lugar (octubre de 2013). Sirve para
decidir y consensuar con el coordinador médico de emergencias el tipo de
recurso más adecuado para el transporte sanitario del niño. Se realiza atendiendo
a la valoración objetiva de parámetros y constantes que reflejan el estado
fisiopatológico del paciente y sus necesidades de soporte vital. Está
disponible actualmente como formulario en Osabide Global.
Es
importante señalar que, a la hora de rellenar los diferentes ítems del score,
no se han de tener en cuenta únicamente los que hayan sido aplicados al niño
antes de su traslado sino los que podría ser conveniente realizar durante el
mismo, como una intubación orotraqueal o una vía venosa. Este aspecto es
importante para poder precisar, en el momento de contactar con el médico
coordinador
de
emergencias, cuál es el tipo de transporte más idóneo para el traslado del niño
desde un centro de AP o desde un PAC.
PROTOCOLOS
El
GIDEP tiene entre sus objetivos la actualización continua de los protocolos,
editando nuevas versiones cada 2-3 años, aunque no haya cambios relevantes en
las recomendaciones, con el fin de revisar y actualizar las referencias bibliográficas,
asegurando así la validez de las recomendaciones emitidas.
Hasta
la fecha se han elaborado (o están en elaboración) los siguientes protocolos:
•
Normas de buena práctica clínica en la atención a urgencias pediátricas en AP
•
Cuestionario de traslado pediátrico (euskara y castellano)
•
Score predictivo del tipo de recurso de traslado: SVB, SVE, SVA (euskara y
castellano)
•
Triaje en pediatría de AP
•
Evaluación inicial del paciente pediátrico: triángulo de evaluación pediátrica
(TEP)
•
Evaluación pediátrica: ABCDE
•
Dolor y analgesia
•
Material del carro de urgencias en AP
•
Card de medicación de urgencias (en elaboración)
•
Vía intraósea
•
Parada Cardiorrespiratoria: RCP pediátrica + DESA
•
Obstrucción de la Vía Aérea por Cuerpo Extraño (OVACE)
•
Taquicardia supraventricular
•
Intoxicaciones
•
Shock
•
Sospecha de sepsis
•
Anafilaxia
•
Convulsiones
•
Hipoglucemia
•
Traumatismo craneoencefálico (TCE)
•
Dolor abdominal agudo
•
Asma agudo
•
Bronquiolitis
•
Laringitis
Todos
los protocolos tienen un diseño similar, con un código de colores en los
algoritmos: verde, naranja o rojo, atendiendo al nivel de gravedad o de
urgencia; el color amarillo se reserva para actuaciones que se vayan a efectuar
en los transportes sanitarios con Soporte Vital Avanzado, que disponen de
medios que no hay en los centros de AP.
CRISIS
ASMÁTICA
Dada
la extensión del tema es imposible abarcar en este boletín el contenido de
todos los protocolos, por lo que a modo de ejemplo se muestra el protocolo de CRISIS
ASMÁTICA recientemente actualizado.
El
documento establece recomendaciones básicas y orientativas, que cada
organización de servicios y centro de salud deberá adaptar a su ámbito de
actuación, considerando la población que atiende, la distancia al centro
hospitalario más cercano, las necesidades especiales de algunos pacientes
pediátricos
e incluso las características arquitectónicas del centro de salud.
Se
hacen las siguientes consideraciones en relación con el material de carros y
bolsas:
•
Hay que tener en cuenta que la intubación no es una habilidad prioritaria para
todos los profesionales sanitarios que trabajan con niños, y que sólo debería
ser intentada por personas entrenadas y con experiencia en esta técnica. Por
ello, el GIDEP recomienda disponer del material adecuado para la técnica de
ventilación con bolsa y mascarilla, técnica que deben conocer correctamente todos
los profesionales sanitarios que trabajan con niños. Sin embargo, como se ha
señalado previamente, cada organización de servicios, incluso cada centro de
salud, puede determinar, según los criterios antes mencionados o en función de
la experiencia de sus profesionales la necesidad de que exista material
complementario para el manejo de la vía aérea y ventilación.
• La
vía intraósea es de elección en los casos de parada cardiorrespiratoria y shock
descompensado, recomendándose canalizar una vía intraósea cuando no se logre
canalizar una vía periférica en un minuto. Todos los carros y bolsas deben
disponer del material necesario para el acceso intraóseo. El GIDEP propone el
sistema B.I.G. (Bone Injection Gun), pero hay otros sistemas igualmente
válidos,
pudiendo
cada organización de servicios determinar la conveniencia de uno u otro.
Otros
aspectos que el grupo debe conocer son los siguientes:
–
Los protocolos elaborados por el GIDEP se actualizan periódicamente en función
de la evidencia disponible, por lo que las recomendaciones sobre el contenido
de los carros pueden modificarse en relación con dichas actualizaciones.
– Los
protocolos son comunes a la atención prehospitalaria, pudiendo figurar técnicas
o fármacos que son más propios del ámbito de Emergencias y Transporte
Sanitario. Ejemplos de ello pueden ser el empleo de bomba de infusión de
glucosa en el caso del protocolo de hipoglucemia, o cardioversión en el caso
del protocolo de taquicardia, no incluidos lógicamente en las recomendaciones.
En el caso de ciertos fármacos como la fenitoína o el valproato sódico en el
protocolo de convulsión, no se recomienda su inclusión obligatoria en carros ni
bolsas, aunque cada organización de servicios puede determinar la conveniencia de
disponer de los mismos.
•
Material para inmovilización cervical. La inmovilización cervical forma parte
importante de la aproximación inicial al paciente con sospecha de lesión
cervical y traumatismo craneal.
Dado
que en ocasiones la ausencia de profesionales sanitarios hace imposible
mantener una inmovilización cervical manual adecuada, el GIDEP recomienda
disponer de collarines de inmovilización multiposición, que incluyen varios
tamaños en un solo collarín.
•
Material para otras técnicas: el GIDEP propone la opción de disponer de
material para la punción de neumotórax a tensión para aquellas organizaciones
que así lo consideren, disponiendo de un catéter de 14 G.
El
listado de materiales recomendados es:
SUEROS
- · Fisiológico 10 ml Glucosado 5% (100 ml)
- · Fisiológico 100 ml Glucosado 5% (500 ml)
- · Fisiológico 500 ml (Bolsa)* Glucosado 10% (500 ml)**
* La bolsa es necesaria cuando la administración es por
vía intraósea; ** para el tratamiento de la hipoglucemia
SMEDICACIÓN Indicaciones GIDEP
MEDICAMENTOS
- ·
Adenosina 6 mg/2 ml,
viales (Adenocor®) Taquicardia supraventricular
- ·
Adrenalina 1 mg/1 ml,
ampollas RCP, anafilaxia, asma agudo, laringitis, bronquiolitis
- ·
Adrenalina 1 mg/1 ml,
jeringas precargadas RCP, anafilaxia
- ·
Amiodarona 150 mg/3
ml, ampollas (Trangorex®) RCP, taquicardia supraventricular
- ·
Atropina 1 mg/1 ml,
ampollas Intoxicaciones
- · Bicarbonato 1M, 840
mg/10 ml, ampollas Intoxicaciones; para tamponar lidocaína Como anestésico
local
- ·
Biperideno 5 mg/1 ml,
ampollas (Akineton®) Intoxicaciones
- ·
Carbón activado, 50 g
granulado, frasco (Carbón Ultra adsorbente Lainco®) Intoxicaciones
- ·
Cefotaxima 2 g/10 ml,
ampollas Sospecha de sepsis
- ·
Dexametasona 1 mg/1 ml
suspensión oral
FM Laringitis, asma agudo
- ·
Dexclorfeniramina 5
mg/1 ml, ampollas Anafilaxia
- ·
Diazepam 10 mg/2 ml,
ampollas (Valium®) Convulsiones
- ·
Diazepam rectal 10
mg/2,5 ml, microenemas (Stesolid®) Convulsiones
- ·
Diazepam rectal 5
mg/2,5 ml, microenemas (Stesolid®) Convulsiones
- ·
EMLA
(prilocaína/lidocaína) 25/25 mg/g, crema 30 g Dolor y analgesia
- ·
Fenitoína 250 mg/5
ml, ampollas* Convulsiones
- · Fenobarbital 200
mg/1 ml, ampollas (Luminal®) + Agua para inyección Convulsiones (en neonato)
- ·
Flumazenilo 0,5 mg/5
ml, ampollas Intoxicaciones
- ·
Gel LAT 3 ml,
miniplascos FM (vía tópica) Dolor y analgesia
- ·
Glucagon 1 mg/1 ml,
vial+jeringa (Glucagen Hypokit®) Hipoglucemia
- ·
Ibuprofeno 20 mg/ml,
suspensión oral Dolor y analgesia
- ·
Ipratropio bromuro
20 mcg/puls, aerosol 200 dosis (Atrovent®) Asma agudo
- ·
Ipratropio bromuro
500 mcg/2 ml, sol. Inhalación (Atrovent Monodosis®) Asma
agudo
- · Mepivacaína 2%, 40
mg/2 ml, ampollas (Scandinibsa®) Dolor y analgesia. Alternativa: lidocaína 5%
- ·
Metamizol 2 g/5 ml
ampollas (Nolotil®) Dolor y analgesia
- ·
Metamizol 500 mg/ml
gotas orales solución 20 ml (Metalgial®) Dolor y analgesia
- ·
Metilprednisolona 40
mg/2 ml, ampollas (Urbason®) Anafilaxia, asma agudo
- ·
Midazolam 5 mg/ml,
ampollas (varias presentaciones)** Convulsiones
- ·
Morfina 1% (Cloruro
mórfico) 10 mg/1 ml, ampollas Dolor y analgesia
- ·
Naloxona 0,4 mg/1 ml,
ampollas Intoxicaciones
- ·
Paracetamol 100 mg/ml,
solución oral Dolor y analgesia
- ·
Paracetamol 250-300 mg, supositorios
infantil (varias presentaciones) Dolor y analgesia
- ·
Paracetamol 150 mg
supositorios lactante Analgesia (en maletines y sala de emergencia)
- · Prednisolona 13,3
mg/ml, gotas orales suspensión 10 ml (Estilsona®) Asma agudo (en sala de emergencia)
- ·
Prednisona 30 mg,
comprimidos Asma agudo (en maletines y sala de emergencia)
- ·
Salbutamol 100
mcg/puls aerosol 200 dosis (+ cámara inhalación) Asma agudo
- ·
Salbutamol 2,5 mg/2,5
ml, sol. Inhalación (Salbuair®) Asma agudo, bronquiolitis,
anafilaxia
- ·
Valproato sódico 400
mg, vial + disolvente 4 ml * Convulsiones
* Disponibilidad según criterio de la OSI/UAP; **Existen
presentaciones con 1mg/ml; FM: fórmula magistral



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