Resumen del tema de
EMERGENCIAS NEONATALES
Epidemiología
Según
cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), todos los años nacen
muertos casi 3,3 millones de niños y más de 4 millones fallecen en los primeros
28 días de vida, lo que significa que 8 millones de niños mueren cada año en el
mundo en el período de recién nacido. Además, todos los años más de un millón
de niños que sobreviven a la asfixia durante el nacimiento, evolucionan con
secuelas como parálisis cerebral y dificultades de aprendizaje, entre otras.
Los nacimientos prematuros y las malformaciones congénitas causan más de un
tercio de las muertes de recién nacidos, en general durante la primera semana
de vida.
La
mayor parte de las asfixias y traumatismos del parto, que cada vez son menos
frecuentes, se deben a falta de cuidado en el manejo prenatal de la mujer por
falta de acceso a servicios de obstetricia.
La
natalidad está en franca disminución y en la actualidad el promedio de hijos es
de dos por cada mujer; asimismo, las tasas de mortalidad infantil y neonatal
han experimentado una brusca caída a partir de la década de 1950, en el caso de
la mortalidad infantil, y en la de 1980, en el de la mortalidad neonatal. El
objetivo final es lograr cifras de mortalidad menores de 5/1000 nacidos vivos.
Las causas perinatales dan cuenta de 37,7% de la cifra de mortalidad infantil
en Chile y la mortalidad neonatal se debe principalmente a malformaciones
congénitas, prematurez y causas perinatales, entre las cuales destaca la
asfixia. La mortalidad infantil según causas específicas: respiratorias,
gastrointestinales, etc. ha ido disminuyendo y, en la actualidad, la mortalidad
neonatal representa más de la mitad de la mortalidad infantil.
La
Academia Americana de Pediatría considera las siguientes situaciones como
emergencias neonatales:
•Asfixia
– reanimación
•Prematurez
extrema
•Malformaciones
congénitas
•Urgencias
neuroquirúrgicas
•Recién
nacido cianótico
•Anemia
aguda
•Traumatismos
del parto
Asfixia
neonatal- reanimación
En
medio de la Reforma de la Salud que se está aplicando actualmente, se está
implementando un sistema de acreditación de las unidades de Obstetricia y
Ginecología, dentro del cual se contempla como requisito básico, para todas las
maternidades, la capacitación en reanimación cardiopulmonar neonatal para todo
el personal, tanto profesionales como no profesionales, a través del Curso
desarrollado por la AHA (American Heart Association) y la AAP (American Academy
of Pediatrics). A continuación se describen los principales aspectos que se
tratan en este curso.
El
programa de reanimación neonatal AAP-AHA se basa en que el pronóstico de más de
un millón de recién nacidos por año, en el mundo, puede mejorar en forma significativa
mediante el uso de técnicas de reqnimación, aunque el progreso de la
especialidad obstétrica hace que cada día menos niños requieran de esta
asistencia: la mayoría de los niños nace sin problemas, sólo 10% requiere algún
tipo de asistencia y sólo 1% necesita medidas de reanimación para sobrevivir.
Introducción
y principios: el ABC de la reanimación neonatal es el mismo que el de los
adultos: A = vía aérea (airway); B = respiración (breathing) y C = circulación.
A esto se agrega una medida muy importante en el recién nacido, que es mantener
la temperatura corporal. La acción más importante y efectiva en reanimación es
aportar oxígeno a los pulmones del RN; para lograr esto se debe tener
conocimiento de los cambios fisiológicos que ocurren al nacer, los diagramas de
flujo de la reanimación, los factores de riesgo para la reanimación y el equipo
y personal necesarios.
Los
cambios fisiológicos que ocurren durante el nacimiento hacen de este proceso un
estado único y especial, en que la vida y la muerte están muy cercanas. Los
principales protagonistas de estos cambios son el pulmón y la circulación. El
feto en el útero no necesita los pulmones para oxigenar la sangre, sino que
utiliza la placenta como órgano de intercambio gaseoso y los alvéolos están
llenos con líquido pulmonar fetal; las arteriolas están vasocontraídas, el
flujo pulmonar está disminuido y el flujo sanguíneo es desviado a través del
ductus arterioso, de modo que la sangre fluye desde la arteria pulmonar a la
aorta (Fig. 2).
Después
del parto se produce la expansión del pulmón con aire y el líquido pulmonar
fetal sale desde el alvéolo, para ser reabsorbido; se produce dilatación de las
arteriolas pulmonares y aumento del flujo sanguíneo; como consecuencia de todo
esto, aumenta el nivel de oxígeno sanguíneo, se contrae el ductus arterioso y
la sangre fluye a través de los pulmones para captar oxígeno.
Si
cualquiera de los fenómenos propios de la transición se altera, el recién
nacido tendrá dificultades. Esto puede ocurrir por: respiración insuficiente,
bloqueo de vía aérea o ambos; pérdida excesiva de sangre o pobre contractilidad
cardiaca o bradicardia; o por vasoconstricción sostenida de las arteriolas
pulmonares. Los signos de un recién nacido con problemas de transición son:
cianosis, bradicardia, hipotensión sistémica, esfuerzo respiratorio deprimido e
hipotonía.
Los
diagramas de flujo tienen como objetivo lograr que el equipamiento y el
personal de reanimación estén preparados: es fundamental contar con un equipo
de reanimación adecuado para estos casos; debe haber una persona entrenada en
reanimación en cada parto; si es necesario se debe reclutar personal adicional
para un parto complicado; el equipo necesario debe estar listo, incluyendo
calor radiante encendido y equipamiento de reanimación revisado; finalmente,
debe estar claro el concepto de equipo.
La
interrupción de la transición normal da lugar a la apnea. Cuando hay
sufrimiento fetal se produce, en primer lugar, una apnea primaria, de la que el
feto se puede recuperar; posteriormente ocurre la apnea secundaria, que
requiere de una reanimación vigorosa. La apnea primaria se caracteriza por
intentos respiratorios rápidos seguidos de cese de la respiración, con
disminución de la frecuencia cardíaca; la presión sanguínea se mantiene y el
niño responde a la estimulación. En la apnea secundaria cesan las respiraciones,
disminuye la frecuencia cardiaca y la presión arterial y el niño no responde a
la estimulación
Acciones
primarias en reanimación neonatal
Es
importante recordar que las acciones primarias en reanimación neonatal están
dirigidas a aportar oxígeno a los pulmones del RN y que todos los recién
nacidos requieren de evaluación inicial al nacer. Para ello, las cinco
preguntas más importantes que se deben formular sobre el recién nacido son las
siguientes:
•Tiene
meconio en la piel y/o vía aérea
•Respira
o llora
•Tiene
buen tono
•Está
cianótico o rosado
•Es
de término
El
reanimador tiene sólo algunos segundos para responder a estas preguntas. Si la
respuesta es no a las últimas cuatro, se debe iniciar la reanimación. Ésta se
realiza por un corto periodo de tiempo y luego se deben tomar 30 segundos para
evaluar la respuesta al paso anterior y decidir si necesita ir al próximo paso.
La evaluación y decisión se basan primariamente en la respiración, frecuencia
cardiaca y color.
Vía
aérea: Es necesario aportar oxígeno a flujo libre en los pasos iniciales: si el
RN respira y está cianótico, o si el RN está en apnea e inicia respiración con
pasos iniciales, antes del secado y estimulación. NO se necesita aportar
oxígeno a flujo libre si el RN está en apnea y sigue apneico durante los pasos
iniciales; en este caso necesita ventilación a presión positiva después de
despejar la vía aérea, secarlo y posicionarlo apropiadamente. La evaluación de
estos pasos, como ya se dijo, se basan en la respiración, frecuencia cardiaca y
color
Respiración:
Si hay apnea o la frecuencia cardiaca es menor de 100, se debe asistir la
respiración del recién nacido proporcionando ventilación con bolsa y máscara por
30 segundos; luego, evaluar nuevamente. Si la frecuencia cardiaca es menor de
60 a pesar de adecuada ventilación, se debe apoyar la circulación iniciando
masaje cardíaco mientras se continúa ventilando y luego, volver a evaluar. Si
la frecuencia cardiaca persiste menor de 60 lpm a pesar de una adecuada
ventilación y masaje cardíaco (30” ventilación + 30” ventilación y masaje), se
debe administrar adrenalina mientras se continúa con ventilación a presión
positiva y masaje cardíaco
Desde
2005 hay algunos cambios en relación con las dosis de adrenalina y se prefiere
administrarla por vía endovenosa, no por el tubo endotraqueal. Lo que más
interesa en la actualidad es evaluar la frecuencia cardiaca: si es menor de 60,
mayor de 60 o si está sobre 100 latidos/minuto. Si la frecuencia cardiaca es
mayor de 100 significa que el paciente está mejorando.
Los
prematuros tienen mayor riesgo de presentar asfixia, por varios motivos: tienen
déficit de surfactante, mayor pérdida de calor, mayor probabilidad de infección
y son más susceptibles a hemorragias intracraneales. La piel de los prematuros
es más delgada y permeable, tiene menor cantidad de grasa subcutánea y la
relación superficie/masa corporal es mayor, debido a lo cual las pérdidas
pueden llegar a ser hasta de 5 cc/kg/h; por eso, estos niños deben estar en
lugares con temperatura ambiente elevada y cubiertos con cobertores plásticos
transparentes. Es muy importante prevenir las pérdidas de calor, ya que la
hipotermia puede desencadenar vasoconstricción pulmonar, cianosis y síndrome de
circulación pulmonar persistente; para esto se debe colocar al RN bajo calor
radiante, secarlo completamente y retirar los paños mojados.
Luego
se debe despejar la vía aérea, colocando al niño en posición correcta.
En
caso de presencia de meconio, si el RN está vigoroso, con buen tono muscular,
buen esfuerzo respiratorio y frecuencia cardíaca sobre 100 latidos/minuto, se
debe utilizar una pera de goma o una sonda de aspiración gruesa para aspirar
secreciones de boca y nariz. Si hay presencia de meconio y el recién nacido no
está vigoroso, se debe efectuar aspiración traqueal, aunque nunca se debe
retrasar la reanimación por continuar con la aspiración, ya que es más fácil
tratar la aspiración de meconio que la asfixia neonatal. Cuando se efectúa la
aspiración traqueal, se debe administrar oxígeno a flujo libre durante el
procedimiento; introducir laringoscopio, usar sonda de aspiración 12F o 14F
para aspirar boca y faringe; introducir tubo en la tráquea; conectar una fuente
de aspiración al TET; aspirar a medida que se retira el TET lentamente; y repetir
las veces que sea necesario.
Para
despejar la vía aérea si no hay meconio, se debe aspirar primero la boca y
luego la nariz y luego se debe secar, estimular y reposicionar al recién
nacido. La estimulación táctil de la respiración se debe hacer mediante métodos
aceptados, evitando formas de estimulación potencialmente peligrosas, como
palmadas en la espalda, comprimir la caja torácica, forzar los muslos sobre el
abdomen, dilatar el esfínter anal, compresas o baños de agua fría o caliente y
sacudir al RN.
Introducción
La
Academia Americana de Pediatría considera las siguientes situaciones como
emergencias neonatales:
•Asfixia
– reanimación
•Prematurez
extrema
•Malformaciones
congénitas
•Urgencias
neuroquirúrgicas
•Recién
nacido cianótico
•Anemia
aguda
•Traumatismos
del parto
Prematurez
extrema
La
definición de prematurez ha ido cambiando y continuamente surgen confusiones
entre prematuros de bajo peso, prematuros de muy bajo peso y prematuros
extremos. Hoy en día se clasifican en:
•prematuros
de menos de 2500 gramos: en 1978 eran 8% de los RN vivos; hoy son 5%
•prematuros
de peso menor de 1500 gramos: son 1,2% de los RN vivos, pero concentran 30% de
la mortalidad infantil
•prematuros
con peso inferior a los 1000 gramos: son 0,3% de los RN vivos y conforman el
grupo de los prematuros extremos.
Según
peso al nacer (PN) y edad gestacional (EG), los RN se clasifican en:
•Pequeño
para la Edad Gestacional (PEG): PN menor del p10 para la EG
•Adecuado
para la Edad Gestacional (AEG): PN entre p10 y p90 para la EG
•Grande
para la Edad Gestacional (GEG): PN mayor del p90 para la EG.
Más
que el peso al nacer, lo que importa es la edad gestacional: no es lo mismo un
recién nacido de 29 semanas que pesa 1.300 gramos que un niño de 23 semanas que
tiene ese mismo peso, tanto en pronóstico como en evolución, aunque en la
actualidad se ha avanzado mucho. Hoy la sobrevida de los niños que pesan entre
1250 y 1500 g es de 90%; de los que pesan entre 1000 y 1250 g; 80%; de los que
pesan menos de 1000 g, 50% y de los que pesan menos de 750 g, 15%. Los que
nacen con menos de 24 semanas de edad gestacional o menos de 700 g tienen
resultados muy pobres. Hay quienes piensan que se debe poner un límite para
decidir a cuáles niños reanimar y a cuáles no, pero es un tema ético y el
Ministerio de Salud no va a determinar una ley que explicite quiénes deben vivir
y quiénes no.
El
prematuro extremo concentra todas las patologías; mientras más grande es la
ficha del niño, más grave ha sido su evolución. Entre las patologías más
frecuentes se encuentran las siguientes: asfixia, no es igual ventilar a un
niño de 700 g de peso que a uno de término, en especial en lo que se refiere a
intubación y lesiones asociadas; termorregulación; desequilibrio
hidroelectrolítico; síndrome de distrés respiratorio agudo (SDA); ductus
arterioso persistente; hiperbilirrubinemia; hemorragia intracraneana;
enterocolitis necrotizante; apneas; alteraciones metabólicas; inmadurez renal;
infecciones; desnutrición; anemia; osteopenia; retinopatía del prematuro;
displasia; hipoacusia y otras.
Malformaciones
congénitas quirúrgicas
¿Qué
son las anomalías congénitas?
Cuando
aún se encuentran dentro del vientre materno, algunos bebés tienen problemas en
cómo se forman sus órganos y partes del cuerpo, cómo funcionan y cómo sus
cuerpos trasforman los alimentos en energía. Estos problemas de salud se llaman
anomalías congénitas.
Existen
más de 4.000 tipos diferentes de anomalías congénitas, que van de leves (que no
requieren tratamiento alguno) a graves (que provocan discapacidades y/o que
requieren tratamiento médico o quirúrgico).
Tipos
de anomalías congénitas
Si
un bebé nace sin una parte del cuerpo o con una malformación en esa parte del
cuerpo, se dice que presenta una anomalía congénita estructural. Las anomalías
congénitas cardíacas son las anomalías congénitas estructurales más frecuentes.
Otras anomalías congénitas estructurales son la espina bífida, el paladar
hendido, el pie zambo y la displasia congénita de cadera.
Cuando
hay un problema en la composición química del cuerpo del bebé, se dice que
padece una anomalía congénita metabólica. Las anomalías en el metabolismo
impiden que el organismo descomponga adecuadamente los alimentos para generar
energía. Algunos ejemplos de anomalías metabólicas son la enfermedad de
Tay-Sachs, una enfermedad mortal que afecta al sistema nervioso central, y la
fenilcetonuria (PKU), que afecta a la forma en que el organismo procesa las
proteínas.
Para
quienes quieran convertirse en padres, es importante saber que algunas
anomalías congénitas se pueden prevenir. Cuando una mujer está embarazada,
tomar ácido fólico y recibir suficiente yodo en la dieta permiten prevenir
algunos tipos de anomalías congénitas. Pero es importante tener en cuenta que
la mayoría de los bebés con anomalías congénitas nacen de dos progenitores sin
problemas de salud evidentes ni factores de riesgo.
¿Cuáles
son las cusas de las anomalías congénitas?
En
la mayoría de los casos, los médicos desconocen la causa de las anomalías
congénitas de sus pacientes. Cuando se conoce la causa, se puede tratar de un
factor ambiental (como la exposición del bebé a sustancias químicas o a virus
mientras estaba en el vientre materno), a un problema en los genes o una
combinación de ambas cosas.
Causas
ambientales
Si
una madre tiene ciertas infecciones (como una toxoplasmosis) durante el
embarazo, su bebé puede nacer con una anomalía congénita. Otras afecciones que
pueden causar anomalías congénitas son la rubeola y la varicela.
Afortunadamente, mucha gente se vacuna contra estas enfermedades y, por lo
tanto, estas infecciones son muy poco frecuentes.
Así
mismo, el consumo de alcohol por parte de la madre durante el embarazo puede
causar un síndrome de alcoholismo fetal, y la toma de algunos medicamentos
también puede causar anomalías congénitas. (Los médicos intentan evitar los
medicamentos nocivos durante el embarazo; por lo tanto, una mujer embarazada
debe informar de que está embarazada a cualquier médico que la atienda).
Causas
genéticas
Cada
una de las células del cuerpo tiene cromosomas que contienen genes que
determinan las características únicas de cada persona. Durante la concepción,
un niño hereda uno de cada par de cromosomas (y uno de cada par de los genes
que contiene) de cada uno de sus progenitores. Un error durante este proceso
puede hacer que el bebé nazca con muy pocos o con demasiados cromosomas, o con
un cromosoma dañado.
Una
anomalía congénita muy conocida que se debe a un problema en un cromosoma es el
síndrome de Down. Un bebé desarrolla este síndrome tras recibir un cromosoma de
más. Hay otras anomalías congénitas que ocurren cuando los dos progenitores
trasmiten a su hijo un gen defectuoso de la misma enfermedad.
Hay
enfermedades y anomalías que ocurren cuando solo uno de los progenitores trasmite
al bebé un gen anómalo. Aquí se incluyen anomalías congénitas como la
acondroplasia (un tipo de enanismo) y el síndrome de Marfan.
Por
último, algunos niños heredan trastornos a través de los genes que reciben
exclusivamente de sus madres. Estas anomalías, que incluyen afecciones como la
hemofilia y el daltonismo, se conocen como ligadas al cromosoma X porque los
genes que las causan solo están presentes en este cromosoma.
¿Cómo
se diagnostican las anomalías congénitas?
Muchas
anomalías congénitas se diagnostican incluso antes del nacimiento del bebé
mediante pruebas prenatales. Las pruebas prenatales también pueden ayudar a
determinar si una madre tiene una infección u otra afección peligrosa para el
feto. Conocer los problemas de salud de un bebé con tiempo de antelación puede
ayudar a los padres y a los médicos a hacer planes sobre el futuro del bebé.
Es
importante recordar que las pruebas de cribado identifican únicamente la
posibilidad de que un bebé presente una anomalía congénita. Algunas mujeres
tienen bebés sanos después de haber obtenido resultados positivos en las
pruebas de cribado de anomalías congénitas. Si usted está embarazada, hable con
su médico para saber si debería hacerse alguna de estas pruebas.
Hay
otras anomalías congénitas que se pueden detectar en las pruebas de cribado que
se hacen de forma sistemática a los recién nacidos. Con el permiso de los
padres, a los bebés les hacen pruebas de cribado nada más nacer para detectar
algunas anomalías congénitas que deben tratar. En EE.UU., las pruebas de
cribado a que se someten los bebés varían de un estado a otro, aunque todos los
estados hacen pruebas de cribado para la fenilcetonuria, el hipotiroidismo
congénito, la enfermedad de las células falciformes y unas 30 afecciones más. Los
padres deberían preguntar al profesional de la salud que atiende a su hijo o a
la enfermería del hospital cuáles son exactamente las pruebas de cribado que se
hacen en su estado.
Los
padres que estén preocupados por si su bebé pudiera presentar otras anomalías
congénitas específicas deberían poder hacerle las pruebas pertinentes a su
bebé. Deberían hablar sobre estas pruebas con su profesional de la salud antes
de nazca el bebé.
¿Se
pueden prevenir las anomalías congénitas?
Muchas
anomalías congénitas no se pueden prevenir, pero las mujeres pueden hacer
algunas cosas antes y durante el embarazo para ayudar a reducir las
probabilidades de tener un bebé con una anomalía congénita.
Antes
del embarazo, las mujeres deberían hacer lo siguiente:
•asegurarse
de llevar todas las vacunas al día
•asegurarse
de que no padecen ninguna enfermedad de transmisión sexual (ETS)
•tomar
la dosis diaria recomendada de ácido fólico antes de intentar concebir al bebé
•evitar
medicamentos innecesarios y hablar con sus médicos sobre los medicamentos que
estén tomando
Si
hay antecedentes de anomalías congénitas en la familia o si una mujer forma
parte de un grupo de alto riesgo, debería considerar la posibilidad de
consultar a un asesor genético para determinar el riesgo de que su bebé
presente una anomalía.
Durante
el embarazo, es importante tomar las vitaminas prenatales y seguir una dieta
saludable, aparte de adoptar las siguientes precauciones:
•no
fumar y evitar ser fumador pasivo
•no
beber alcohol
•evitar
el consumo de drogas ilegales
•hacer
ejercicio físico y descansar mucho
•recibir
atenciones prenatales lo antes posible y con regularidad
Si
se siguen estas precauciones durante el embarazo, las mujeres pueden ayudar a
reducir el riesgo de que sus bebés presenten anomalías congénitas.
Las
malformaciones cardiacas están dentro de las malformaciones congénitas
quirúrgicas más frecuentes. En este aspecto el diagnóstico prenatal ha
experimentado un gran avance, pero sólo permite diagnosticar las cardiopatías
congénitas más graves, como la hipoplasia de corazón izquierdo, cuyo resultado,
desde el punto de vista de sobrevida y calidad de vida, es complejo; el
diagnóstico prenatal de esta cardiopatía otorga más probabilidades de que ese
niño salga adelante.
Las
malformaciones gastrointestinales y pulmonares también son relativamente
frecuentes. Entre ellas está la gastrosquisis, que es un defecto de la pared
abdominal en que las vísceras están expuestas, debido a un defecto paralelo al
cordón umbilical, lo que lo diferencia del onfalocele; es una situación muy
grave. Si el niño nace con gastrosquisis, por vía vaginal, se debe trasladar en
forma inmediata, en las mejores condiciones posibles, sin colocar apósitos sino
una bolsa de polietileno; en la actualidad se opera a estos niños en una sola
etapa y tienen buena sobrevida. Es importante saber que la gastrosquisis no es
lo mismo que la hernia umbilical o el onfalocele: en éste las vísceras no están
afuera, están cubiertas y por lo tanto no es urgente la cirugía. En la atresia
esofágica se debe tener mucho cuidado, especialmente durante el traslado, de
ubicar al niño en una posición en que no aspire secreciones; la atresia puede
ser con o sin fístula y esta última se puede reconocer al observar aire en el
intestino. La enterocolitis necrotizante es una complicación que se presenta
después de 24 a 48 horas: los niños pequeños para la edad gestacional que
presentan esta alteración son de riesgo. La hernia diafragmática afecta a
intestino y pulmón. Está cubierta por el plan AUGE porque el diagnóstico
prenatal mejora considerablemente si se realiza el diagnóstico prenatal; sin
éste, el niño nace asfixiado y con la asistencia ventilatoria sólo se consigue
introducir aire al intestino y comprimir aún más el pulmón. Finalmente, la
malformación adenomatoídea quística del pulmón se caracteriza porque el niño no
ventila debido a la gran malformación pulmonar.
Existen
malformaciones congénitas incompatibles con la vida, como las malformaciones
del polo caudal, las trisomías 13 y 18, que muchas veces causan aborto o dan
niños de muy bajo peso, en quienes la sobrevida y la calidad de vida son muy
malas. Los niños con trisomía 18 finalmente siempre fallecen.
Urgencias
neuroquirúrgicas
Los
defectos del tubo neural también deben considerarse emergencias; es
indispensable el diagnóstico prenatal de estos defectos, ya que permite
disminuir notablemente las urgencias. Estos defectos se presentaban en 1,56 por
cada 1000 recién nacidos vivos antes de la suplementación del pan con ácido
fólico; dicha cifra disminuyó a 0,8 - 0,9 por cada 1000 recién nacidos vivos
después de que se hizo la suplementación. Los defectos del tubo neural son cada
día menos frecuentes; están garantizados en el AUGE y aquí es importante el
diagnóstico prenatal, el tipo de parto y el manejo post parto. Se debe cubrir
el defecto utilizando un apósito húmedo con suero fisiológico; si en la
disrafia la membrana está rota, se debe trasladar al recién nacido en decúbito
ventral sin pañales. Hay que tener presente que siempre se debe tener mucho
cuidado con todo lo que se encuentre en la línea media del recién nacido,
porque puede ser desde un papiloma hasta un encefalocele.
Convulsiones
neonatales
Constituyen
emergencia y rara vez se presentan antes de las 24 a 48 horas de vida. Se suele
relacionar las convulsiones con asfixia, pero también se debe pensar en
alteraciones metabólicas, hemorragia intracraneal, infecciones, malformaciones
del sistema nervioso central, síndrome de supresión de drogas y toxicidad por
anestésicos locales; por último, hay convulsiones idiopáticas y en general esos
niños, que son los menos, van a presentar epilepsia. Una convulsión en un
recién nacido es grave. No se deben confundir las convulsiones con las
mioclonías del sueño ni con las actividades del sueño en la fase REM, en
especial en los prematuros; tampoco con apneas, temblores o clonus, los que se
diferencian de las convulsiones porque ceden frente al estímulo: por ejemplo,
al tomar las extremidades del niño los movimientos se detienen rápidamente
cuando no corresponden a una convulsión; además, no se acompañan de fenómenos
oculares ni autonómicos.
Recién
nacido cianótico y anemia aguda
La
cianosis puede tener diversas causas y se divide en cianosis central y
periférica: la cianosis periférica puede ser consecuencia de hipoglicemia,
hipotermia, policitemia, vasoespasmo o shock; la cianosis central puede ser
causada por alteraciones cardiacas, pulmonares, del sistema nervioso central o
hematológicas. Frente a un niño con cianosis central, si no se cuenta con ecocardiografía,
se debe ventilar con bolsa y máscara durante cinco minutos, con oxígeno al
100%; si el cuadro se debe a una alteración pulmonar, la cianosis revierte y
mejora la oxemia; si el cuadro se debe a una alteración cardiaca, no revierte
con el aporte de oxígeno.
La
anemia que se debe a un accidente del parto, en general no compromete al feto,
pero cuando se debe a malformaciones o a una hemorragia fetal, el niño nace con
APGAR muy bajo y no responde a las maniobras debido a que está hipovolémico.
La
anemia aguda fetal se puede deber a un cuadro de hemorragia fetal, hemorragia
feto-materna, transfusión feto-fetal aguda o crónica o un cuadro de hemorragia
feto-placentaria y ésta a su vez se puede deber a abruptio, placenta previa,
seno venoso marginal o hematoma.
La
anemia aguda neonatal se puede deber a: ruptura o hematoma de cordón;
hemorragia interna, que puede ser intracraneal, ruptura hepática o esplénica,
hematoma suprarrenal o hematoma retroperitoneal; circular de cordón, ligadura
precoz del cordón umbilical o “parto en avalancha”.
Para
el tratamiento de la anemia aguda, el acceso al cordón en el recién nacido es
muy fácil: se coloca un catéter y se repone volumen en dosis de 20 ml/kg de
peso; los niños responden favorablemente y quedan, en su mayoría, sin secuelas.
La
anemia crónica es cada vez menos frecuente. En general, corresponde a hidrops
por incompatibilidad de Rh o sífilis congénita. La anemia crónica suele estar
bien compensada; en estos cuadros hay aumento de volumen, pero mala perfusión,
por lo cual no se puede añadir volumen. En estos casos se debe ventilar, ya que
el pulmón está colapsado; se debe utilizar diuréticos, albúmina y finalmente,
volumen.
Traumatismos
del parto
Los
traumatismos del parto más frecuentes son: hemorragias graves por ruptura
esplénica o hepática; fracturas de cráneo; elongaciones espinales, que en la
actualidad son poco frecuentes; cefalohematomas; parálisis braquial y parálisis
facial. Un hematoma subdural también puede ser complicación del parto. Cuando
hay elongación del plexo braquial durante el parto se presenta una parálisis
braquial, la que durante mucho tiempo se trató inmovilizando la extremidad en
alas de avión, pero no se ha demostrado que esa posición sea mejor que la
posición normal de la extremidad. Si hay compromiso de la mano se debe colocar
una valva para evitar secuelas.
Transporte
neonatal
Se
denomina transporte neonatal a un sistema organizado para el traslado de recién
nacidos (RN) que requieren procedimientos diagnósticos y/o terapéuticos, hacia
centros de mayor complejidad y especialización o que dispongan de la tecnología
requerida. En Chile el resultado de las urgencias neonatales tiene mucha
relación con el transporte, en especial en el norte del país. Este sistema
organizado de transporte no está garantizado en el AUGE, pues no se ha logrado
llegar a un consenso en este tema.
El
transporte puede ser terrestre o aéreo, con ventilación mecánica o sin ella. El
tipo de transporte dependerá de la distancia entre el centro derivador y el
centro de referencia, definida en 400 km. La ventilación mecánica que se
utiliza en el transporte es la convencional; no hay ventilación de alta
frecuencia para el transporte. En consecuencia, si se piensa que un niño va a
necesitar ventilación de alta frecuencia, hay que adelantarse y realizar antes
el traslado.
Dentro
de la organización, los principales puntos son:
•Sistema
de comunicaciones: regido por un centro coordinador que funcione 24 horas.
•Personal
capacitado: médico coordinador, de transporte, enfermera o matrona, paramédico,
personal de movilización.
•Equipamiento
e insumos: incubadora, equipos de procedimientos, insumos y fármacos.
•Vehículo
de transporte: aéreo y/o terrestre. En Chile, el transporte en helicóptero
tiene menos autonomía y ha habido dificultades con las transportadoras de los
prematuros, por el exceso de vibración.
La
responsabilidad del transporte es compartida entre los profesionales del centro
que deriva y los del centro que recibe al niño; dichos centros deben estar
comunicados y determinar las indicaciones preliminares, de modo que el niño
llegue al lugar de destino en las mejores condiciones posibles. Por ejemplo,
durante el traslado aéreo disminuye la presión atmosférica, lo que puede bajar
la oxemia, de modo que hay que cambiar el volumen de los gases en un niño con
una hernia diafragmática. Si se está trasladando a un niño con una
gastrosquisis, se debe colocar una sonda nasogástrica. Por lo tanto, el centro
referente debe entregar todos los antecedentes, diagnósticos, exámenes y
tratamientos realizados y encargarse del manejo y estabilización del RN hasta
el traslado; y el centro receptor debe entregar las indicaciones preliminares
por teléfono para estabilizar al RN, informar de los trámites administrativos
(SOME), coordinar con equipo de transporte, preparar la UCI para admisión y
coordinar evaluaciones por especialistas.
Siempre
recordar que el mejor medio de transporte es la propia madre; por lo tanto, si
es probable que el niño tenga problemas graves al nacer es mejor anticiparse y
trasladar a la madre antes del nacimiento, a un centro con mayores recursos.
CONSIDERACIONES
DE VUELO
·
Vía aérea;
o
Establecer una via aérea segura antes del
despegue
o
Si es necesaria la intubación, preste atención a
la posición del tubo y asegurese de que haya una ventilación adecuada.
·
Circulación:
o
Busque y perciba la actividad cardiaca. Será difícil
usar monitores y escuchar en un avión.
·
Oxigenación:
o
Es posible que se necesite mas oxigeno durante
el vuelo que en la misma situación en tierra.
·
Temperatura:
o
Se debe tener mucho cuidado para evitar la
hipotermia.



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