TEMA 1 FISIOLOGÍA, FISIOLOGÍA RENAL
5° DIPLOMADO DE AEROMEDICINA Y TRANSPORTE DE CUIDADOS
CRÍTICOS
Jaime J.
Charfen, BS, NR-P, CCEMT-P, FP-C
Director de PIDEME y coordinador del
curso
ALUMNO: Gustavo Limón
Sánchez
18 Agosto 2018
FISIOLOGÍA RENAL
Introducción:
Para que las células del
organismo puedan vivir y funcionar correctamente tienen que mantenerse en un
ambiente constante, tanto en su interior celular como en el líquido
extracelular. Para ello, el organismo realiza respuestas adaptativas con la
finalidad de mantener un estado adecuado de salud (homeostasis).
Homeostasis: Homos
‘similar’; Stasis ‘estabilidad’
La homeostasis es el equilibrio
del medio interno. Los mecanismos homeostáticos actúan mediante procesos de
retroalimentación y control.
Cuando, por
variadas causas, se produce un desequilibrio en el medio interno, estos
procesos se activan para restablecer el equilibrio, (Cunningham, 2003)
Balance normal del agua corporal
El volumen total del agua
corresponde al 60% del peso corporal. Este volumen se divide en dos grandes
compartimentos, el intracelular y el extracelular.
El
compartimiento extracelular se subdivide a su vez en plasma y líquido
intersticial, con una relación aproximada de volumen de 1:3. La regulación del
volumen intracelular, se consigue en parte mediante la regulación de la
osmolaridad del plasma, a través de cambios en el balance de agua.
En
comparación, el mantenimiento del volumen plasmático, lo cual es fundamental
para mantener una adecuada perfusión de los tejidos, está directamente
relacionado con la regulación del sodio, (Albaladejo Méndez, 2012)
El volumen de
agua total varía de forma fisiológica según la edad (a menor edad, mayor es la
proporción de agua total en el organismo), sexo (el porcentaje de agua respecto
al peso suele ser algo menor en el sexo femenino, debido a la mayor proporción
de tejido adiposo), constitución (a mayor proporción de tejido adiposo, menor proporción
de agua).
Las fuerzas
osmóticas son el determinante fundamental de la distribución de agua en el
cuerpo, el agua puede cruzar libremente casi todas las membranas celulares, y
como resultado los fluidos corporales se mantienen en un equilibrio osmótico,
dado que la osmolaridad del líquido intra y extracelular es la misma.
Intercambio interno de agua y
solutos entre compartimentos
Casi todas las membranas
celulares son libremente permeables para el agua. Esta difusión libre de agua
permite la redistribución neta de agua entre uno y otro compartimento ante
cambios en la osmolaridad de un componente, (Cunningham, 2003) .
Dado que el
sodio es el soluto extracelular principal, su concentración se utiliza como
índice de la osmolaridad (directamente para el líquido extracelular o
indirectamente para el intracelular).
Intercambio de agua y solutos con
el exterior:
El agua y los solutos mayores no
experimentan metabolismo importante (a excepción de las proteínas). Por tanto,
las concentraciones de agua y solutos dentro de los compartimentos corporales
representan el balance entre los ingresos y las pérdidas, (Cunningham, 2003) .
Los riñones son órganos que contribuyen, junto
con otros sistemas (cardiovascular, respiratorio y neuroendocrino), en el
mantenimiento de una condición interna estable compensando los cambios del
entorno por diferentes mecanismos.
El sistema
renal desempeña una multiplicidad de funciones en el organismo, fundamentales
para el mantenimiento de la homeostasis, ellas incluyen:
- Eliminación
de productos de desecho ingeridos o generados como producto del metabolismo.
- Regulación
del volumen y la composición de los líquidos corporales dentro de límites
estrechos, manteniendo el equilibrio hídrico y electrolítico.
- Regulación
del equilibrio ácido-base junto con los pulmones y amortiguadores existentes en
los líquidos corporales.
- Regulación
de la presión arterial sistémica.
- Producción
de hormonas que regulan la producción de glóbulos rojos, la calcemia y la
presión arterial sistémica.
- Gluconeogénesis.
Los riñones, la vejiga y los
uréteres constituyen el aparato urinario. En el interior de los riñones la
unidad funcional es la nefrona y cada riñón tiene aproximadamente 1 millón de
éstas.
La nefrona
El riñón está formado por una
corteza y una médula. La unidad estructural básica del riñón es la Nefrona.
Para cumplir
con su variado abanico de funciones, ambos riñones reciben una importante
irrigación, la cual representa el 21 a 25% del gasto cardíaco. El 88% del flujo
plasmático renal está destinado a la corteza renal y el 12% restante perfunde
la médula. El flujo sanguíneo en la corteza es rápido y de alta presión.
Contrariamente, en la médula es lento y de baja presión, (Barrett & M. Barman, 2013) .
Los vasos
sanguíneos ingresan y salen del riñón por el hilio. La arteria renal luego de
ingresar al riñón por el hilio, adosada al uréter y a la vena renal, se
ramifica sucesivamente para formar las arterias interlobares, arcuata, interlobares
(o radiales) y arteriolas aferentes que dan lugar a los capilares
glomerulares de los glomérulos renales.
Los extremos
distales de los capilares de cada glomérulo confluyen y forman la arteriola
eferente que da lugar a una segunda red capilar, los capilares peritubulares
que rodean a los túbulos renales. Los capilares peritubulares terminan en
los vasos del sistema venoso formando sucesivamente la vena interlobular,
arcuata, interlobar y vena renal que sale por el hilio hacia la vena cava
caudal, (Cunningham, 2003) .
En el riñón se reconocen dos tipos de
nefronas: Corticales y Yuxtaglomerulares. Las nefronas corticales presentan sus
glomérulos en las porciones externas de la corteza y tienen asas de Henle
cortas. Las nefronas Yuxtaglomerulares tienen sus glomérulos en la región
yuxtamedular de la corteza y asas de Henle que se extienden hacia abajo al
interior de las pirámides medulares. Los capilares peritubulares de las
nefronas Yuxtaglomerulares se denominan vasos rectos. Las nefronas Yuxtaglomerulares
y los vasos rectos tienen un papel fundamental en el mantenimiento de un intersticio
medular hipertónico, requisito fundamental para la obtención de una orina
concentrada, (Cunningham, 2003)
Procesos renales en la formación de la orina
Cunningham,
(2003) el producto final de la
función renal es la formación de orina. Ello ocurre a través de tres procesos
renales que se llevan a cabo en la nefrona: Filtración glomerular, Reabsorción
y Secreción tubular.
El primer proceso ocurre en el glomérulo
renal donde la sangre que atraviesa los capilares glomerulares es filtrada para
formar un ultrafiltrado del plasma. Posteriormente, dicho ultrafiltrado es
modificado por los procesos de reabsorción y secreción.
La reabsorción y secreción tubular ocurren en
distintos sectores de los túbulos renales y originan la reabsorción de
sustancias que fueron previamente filtradas en el glomérulo o bien, secretan
componentes que se encuentran en la sangre hacia el fluido tubular.
Filtración Glomerular
Barrett
& M. Barman, (2013) el
proceso de filtración glomerular ocurre en los glomérulos renales. Dicho
proceso consiste en la producción de un ultrafiltrado del plasma (orina
primitiva) obtenido por la filtración del plasma sanguíneo a través de una
barrera de filtración glomerular (BFG) altamente especializada hacia el espacio
de la cápsula de Bowman
La BFG se
encuentra compuesta por tres capas: el endotelio fenestrado de los capilares
glomerulares, la membrana basal glomerular y la capa visceral de la cápsula de
Bowman formada por células epiteliales llamadas podocito
Endotelio glomerular
Cunningham,
(2003) el endotelio de los
capilares glomerulares presenta poros o fenestras de 70 a 100 nanómetros (nm)
de diámetro que posibilitan la separación mecánica de los componentes de la sangre
y el plasma.
Asimismo, el endotelio capilar opone una
barrera eléctrica al paso de dichos componentes debido a que su superficie se
encuentra cargada negativamente debido a la existencia en su estructura de una
glucoproteína polianiónica, la podocalixina. Así, el endotelio glomerular evita
el paso de células y proteínas hacia el espacio de la cápsula de Bowman a la
vez que posibilite el paso de agua, nutrientes y solutos.
Membrana basal glomerular
La membrana basal glomerular (MBG) es sintetizada por las células
endoteliales de los capilares glomerulares y las células epiteliales de la capa
visceral de la cápsula de Bowman (Podocitos). Esta membrana se encuentra
formada por moléculas de colágeno tipo IV, laminina, fibronectina,
nidogén/enactina y, proteoglicanos de heparán sulfato que se ensamblan para
formar una estructura similar a un enrejado, (Cunningham, 2003) .
La disposición especial de las distintas
moléculas constituyentes de la membrana forma unas estructuras altamente
ordenadas denominadas protómeros que constituyen la unidad de andamiaje básica
de la MBG Esta red tridimensional forma poros de 4 a 6 nm de diámetro.
Los proteoglicanos ricos en heparán sulfato
confieren a la membrana una carga negativa. De este modo, la MBG, impide el
paso de macromoléculas de un modo mecánico y eléctrico.
Formación del Ultrafiltrado del plasma (orina primitiva)
La formación del ultrafiltrado (UFG) se rige por las llamadas “fuerzas de
Starling” y se mantiene dentro de un rango normal estrecho gracias a los
mecanismos de autorregulación renal. Los factores que gobiernan la tasa de
filtración glomerular (TFG) son:
TFG: tasa de filtración glomerular. Kf:
coeficiente de filtración. PFN: Presión de filtración neta.
El coeficiente de filtración (Kf) está
determinado por la permeabilidad de los capilares glomerulares (que depende de
las características particulares de la BFG expuestas anteriormente) y, por el
área del lecho capilar. La Presión de filtración neta (PFN) depende de la
relación entre las fuerzas de Starling que operan a nivel del glomérulo
renal, (Barrett & M. Barman, 2013) .
Las fuerzas de Starling que favorecen
el filtrado glomerular son la presión hidrostática del capilar glomerular (PG)
y la presión oncótica de la cápsula de Bowman (πB). Las fuerzas que se oponen a
la filtración son la presión hidrostática de la cápsula de Bowman (PB) y la
presión oncótica del capilar glomerular (πG).
Dado que el UFG es un líquido libre de proteínas,
la πB es cercana a cero. La PG es de alrededor de 60 mmHg, la PB de 15 mmHg y
la πG de 25 mmHg. De modo que la PG es la fuerza que prevalece y constituye el
principal determinante de la presión de filtración, fuerza impulsora para el
filtrado glomerular. Así, la PFN = (PG - PB) – (πG - πB) = 20 mmHg, (Cunningham, 2003) .
La TFG es un parámetro clínico de gran
importancia que permite evaluar la función renal. Se expresa en mililitros (ml)
de filtrado glomerular formado por minuto y por Kg de peso corporal
(ml/min/kg). Así, un perro de 10 kg con una TFG de 3,7 ml/min/kg producirá
aproximadamente 37 ml de ultrafiltrado glomerular por minuto o 53,3 litros de
filtrado glomerular por día.
El Kf puede disminuir en grado significativo
en casos de enfermedad renal que provoquen un engrosamiento de la barrera de
filtración glomerular o disminuyan la superficie de filtración al destruir
capilares glomerulares.
Por otra parte, muchas hormonas y sustancias
endógenas pueden alterar el Kf, quizás al contraer o relajar las células
mesangiales afectando el área efectiva de filtración. Por otro lado, la
alteración de las fuerzas de Starling puede afectar la TFG en situaciones
anormales, (Barrett & M. Barman, 2013) .
Por ejemplo, el aumento de la PB, en una
obstrucción ureteral por cálculos renales, puede reducir la TFG. La πG puede
incrementarse en la deshidratación y reducir la TFG o disminuir en la
hipoalbuminemia aumentando la TFG.
En diferentes patologías renales y
extrarenales la producción de diferentes noxas como radicales libres, toxinas,
anticuerpos, entre otras, pueden dañar la BFG (endotelio, MBG y podocitos)
afectando su estructura y/o función permitiendo el pasaje de proteínas al
ultrafiltrado, (Barrett & M. Barman, 2013) .
Como se comentará en la Parte II de la
presente guía de estudio, la presencia de proteínas en la orina puede ser
detectada a través de un maniobra realiza rutinariamente en la clínica diaria,
el análisis de orina.
Noradrenalina
Las arteriolas (Cunningham, 2003) , aferentes y
eferentes están inervadas por el sistema nervioso simpático. La noradrenalina y
adrenalina circulantes producen vasoconstricción por efecto α1. Cuando la
volemia es normal el tono es bajo.
En una estimulación simpática moderada la TFG
no se reduce, sin embargo si lo hace ante un aumento mayor. El objetivo
principal del sistema simpático es mantener una presión arterial adecuada que
permita una irrigación apropiada del cerebro y el corazón, aún a expensas de la
TFG, (Albaladejo Méndez, 2012) .
Angiotensina II
Es una hormona peptídica que produce vasoconstricción y actúa tanto en
forma local, dentro del parénquima renal, como sistémica. La disminución de
ClNa en la mácula densa, el estímulo simpático β1 y la disminución de la
perfusión renal son factores que estimulan la liberación de renina por las células
Yuxtaglomerulares o granulares, (Albaladejo Méndez, 2012) .
La renina es una enzima que actúa sobre el
angiotensinógeno plasmático que fue producido por el hígado y lo convierte en
angiotensina I. La angiotensina I por acción de la enzima convertidora de
angiotensina que se encuentra principalmente en el endotelio pulmonar se
transforma en angiotensina II (AGII).
La AII eleva la presión arterial sistémica,
produce vasoconstricción arteriolar renal aferente y eferente. La arteriola
eferente es más sensible a la AII que la aferente. A dosis bajas predomina la
contracción de la arteriola eferente, de modo que inicialmente la hormona
tiende a mantener constante la TFG. Sin embargo, a dosis elevadas produce
vasoconstricción de ambas
De este modo, si el estímulo persiste puede
desencadenar una disminución de la TFG. Los receptores glomerulares para la AII
se encuentran en las células endoteliales, en los podocitos y produce
contracción de las células mesangiales con lo que puede disminuir el
coeficiente de filtración, (Cunningham, 2003)
La fisiología renal en el proceso de envejecimiento avanzado
La fisiología renal del muy
anciano sano tiene una serie de características como poseer un filtrado glomerular
reducido de alrededor de 50 ml/min/1,73 m2 y una función túbulo-intersticial
proximal preservada en lo que a síntesis de eritropoyetina y reabsorción de
sodio, fosforo y ácido úrico respecta, aunque es sugestiva la presencia en ella
de un posible mecanismo de retrofiltración de la creatinina, (Cunningham, 2003) .
Se produce,
además, una reducción en la reabsorción de sodio en el asa ascendente gruesa de
Henle, fenómeno que se traduce en un menor aclaramiento de agua libre y en una
hipotonicidad medular con la consiguiente alteración de la capacidad de
dilución y concentración urinarias, respectivamente.
Asimismo, como
consecuencia de los cambios seniles de este segmento, se documenta la presencia
de un aumento en la excreción urinaria de cationes divalentes (calcio y
magnesio) ante situaciones de expansión de volumen. También se observa una
alteración funcional del túbulo colector, posiblemente secundaria a una suerte
de resistencia a la aldosterona que se traduce en una relativamente baja
secreción de potasio, respuesta disminuida a la furosemida y lenta
acidificación distal, (Musso & Alvarez Gregori, 2011) .
Los cambios
funcionales documentados en el asa ascendente gruesa de Henle y en el túbulo
colector explican la mayor excreción basal de sodio y urea, respectivamente, que
se observa en el muy anciano, (Musso & Alvarez Gregori, 2011) .
CONCLUSIONES:
Las enfermedades de los riñones, Son muchas y entre las más comunes están
las lesiones agudas y crónicas de los mismos como nefropatía diabética,
síndromes nefríticos y nefróticos, riñón poliquístico, obstrucción e infección
de vías urinarias y cánceres de riñón.
La prevalencia de nefropatías va en aumento
en todo el planeta y también es cada vez mayor el costo de tratar enfermedades
que dañan los riñones; por tal razón, estas últimas constituyen una amenaza
enorme que merma los recursos asistenciales a nivel mundial.
Las dos enfermedades que originan la mayor
prevalencia de disfunción renal son la diabetes y la hipertensión. Se sabe que
en el planeta casi mil millones de personas tienen hipertensión arterial y el
número posiblemente aumente a 1 560 millones para el año 2025.
A nivel mundial hay más de 240 millones de
diabéticos cifra, que según cálculos, aumentará a 380 millones para el 2025. En
promedio, 40% de la población de diabéticos requieren de trasplante renal, (Barrett & M. Barman, 2013)
OPINION PERSONAL DEL TEMA:
Cuantas de las personas sin educación médica, y se podría incluir a
médicos y personal paramédico, conocemos el mecanismo por medio del cual se
puede dañar nuestro organismo, las personas conocedoras de esto es mínima, lo
cual obliga conocer primero el comportamiento normal, para poder entender la
fisiología, del cuerpo humano, para comprender como actúan los excesos
principalmente en alimentos y bebidas que provocan daño a nuestros aparatos y sistemas.
Y que podíamos decir de los medicamentos, que
con tanta facilidad se prescriben, bajo receta médica o sin ella, acaso cuando
los prescribimos tomamos en cuenta el daño latente que existe al utilizarlos,
organizaciones y el gobierno se han
encargado de obligar a las industria a poner etiquetas donde describe su
contenido, pero ¿quién las lee?, y quien tiene los conocimientos para
analizarlas,
Sabemos el daño que nos provoca el exceso de
calorías, los colorantes, los conservantes, saborizantes, el exceso de cloruro
de sodio.
Consideramos la importancia de conocer la
fisiología de nuestro organismo, así como los distintos órganos y aparatos.
Los cuales por su facilidad se les estudia en
forma separada, pero están involucrados entre ellos, no podemos habar del
corazón sin ver que está relacionado con los riñones, pulmones, cerebro, etc.
Cuando la función de los órganos disminuye al
grado de que dejan de funcionar para conservar la salud, puede provocar una
lenta agonía, en ocasiones se recurre a medidas paliativas como la diálisis,
para la insuficiencia renal y para otros daños el trasplante, el cual debe de
ser objeto de otro tema.
Trabajos citados
Albaladejo Méndez, D. (2012). Sta LUCIA. VOLVIENDO A
LO BASICO.
Barrett, K., & M. Barman, S. (2013). fisiologia
Medica, Ganong. New York: McGraw-Hill.
Cunningham, J.
(2003). Sindrome
nefrótico corticorresistente. NEFROLOGIA.
Musso, C. G., &
Alvarez Gregori, J. (2011). La fisiologia renal en el proceso de
envejecimiento avanzado. NefroPlus, 1-6.


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